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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  V Domingo de Cuaresma
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de Isaías (43\,16-21): \nEsto dice el Señor\, que abrió camino en el mar y una senda en las aguas impetuosas; que sacó a batalla carros y caballos\, la tropa y los héroes: caían para no levantarse\, se apagaron como mecha que se extingue. «No recordéis lo de antaño\, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando\, ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto\, corrientes en el yermo.\nMe glorificarán las bestias salvajes\, chacales y avestruces\, porque pondré agua en el desierto\, corrientes en la estepa\, para dar de beber a mi pueblo elegido\, a este pueblo que me he formado para que proclame mi alabanza». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 125\,1-2ab.2cd-3.4-5.6 \nR/. El Señor ha estado grande con nosotros\, y estamos alegres \nCuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión\,\nnos parecía soñar:\nla boca se nos llenaba de risas\,\nla lengua de cantares. R. \nHasta los gentiles decían:\n«El Señor ha estado grande con ellos.»\nEl Señor ha estado grande con nosotros\,\ny estamos alegres. R. \nRecoge\, Señor a nuestros cautivos\ncomo los torrentes del Negueb.\nLos que sembraban con lágrimas\ncosechan entre cantares. R. \nAl ir\, iba llorando\,\nllevando la semilla;\nal volver\, vuelve cantando\,\ntrayendo sus gavillas. R. \nSegunda Lectura\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (3\,8-14): \nHermanos:\nTodo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús\, mi Señor.\nPor él lo perdí todo\, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo y ser hallado en él\, no con una\njusticia mía\, la de la ley\, sino con la que viene de la fe de Cristo\, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.\nTodo para conocerlo a él\, y la fuerza de su resurrección\, y la comunión con sus padecimientos\, muriendo su misma muerte\, con la esperanza de llegar a la resurrección de entre los muertos.\nNo es que ya haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo\, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo.\nHermanos\, yo no pienso haber conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante\, corro hacia la meta\, hacía el premio\, al cual me llama Dios desde arriba en Cristo Jesús. \nPalabra de Dios \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (8\,1-11): \nEn aquel tiempo\, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo\, y todo el pueblo acudía a él\, y\, sentándose\, les enseñaba.\nLos escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio\, y\, colocándola en medio\, le dijeron:\n– «Maestro\, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú\, ¿qué dices?».\nLe preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.\nPero Jesús\, inclinándose\, escribía con el dedo en el suelo.\nComo insistían en preguntarle\, se incorporó y les dijo:\n– «El que esté sin pecado\, que le tire la primera piedra».\nE inclinándose otra vez\, siguió escribiendo.\nEllos\, al oírlo\, se fueron escabullendo uno a uno\, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús\, con la mujer en medio\, que seguía allí delante.\nJesús se incorporó y le preguntó:\n– «Mujer\, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».\nElla contestó:\n– «Ninguno\, Señor».\nJesús dijo:\n– «Tampoco yo te condeno. Anda\, y en adelante no peques más». \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Lunes de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de Daniel (13\,1-9.15-17.19-30.33-62): \nEN aquellos días\, vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín\, casado con Susana\, hija de Jelcías\, mujer muy bella y temerosa del Señor.\nSus padres eran justos y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía un jardín junto a su casa; y como era el más respetado de todos\, los judíos solían reunirse allí.\nAquel año fueron designados jueces dos ancianos del pueblo\, de esos que el Señor denuncia diciendo:\n«En Babilonia la maldad ha brotado de los viejos jueces\, que pasan por guías del pueblo».\nSolían ir a casa de Joaquín\, y los que tenían pleitos que resolver acudían a ellos.\nA mediodía\, cuando la gente se marchaba\, Susana salía a pasear por el jardín de su marido. Los dos ancianos la veían a diario\, cuando salía a pasear\, y sintieron deseos de ella.\nPervirtieron sus pensamientos y desviaron los ojos para no mirar al cielo\, ni acordarse de sus justas leyes.\nSucedió que\, mientras aguardaban ellos el día conveniente\, salió ella como los tres días anteriores sola con dos criadas\, y tuvo ganas de bañarse en el jardín\, porque hacía mucho calor. No había allí nadie\, excepto los dos ancianos escondidos y acechándola.\nSusana dijo a las criadas:\n«Traedme el perfume y las cremas y cerrad la puerta del jardín mientras me baño».\nApenas salieron las criadas\, se levantaron los dos ancianos\, corrieron hacia ella y le dijeron:\n«Las puertas del jardín están cerradas\, nadie nos ve\, y nosotros sentimos deseos de ti; así que consiente y acuéstate con nosotros. Si no\, daremos testimonio contra ti diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habías despachado a las criadas».\nSusana lanzó un gemido y dijo:\n«No tengo salida: si hago eso\, mereceré la muerte; si no lo hago\, no escaparé de vuestras manos. Pero prefiero no hacerlo y caer en vuestras manos antes que pecar delante del Señor».\nSusana se puso a gritar\, y los dos ancianos\, por su parte\, se pusieron también a gritar contra ella. Uno de ellos fue corriendo y abrió la puerta del jardín.\nAl oír los gritos en el jardín\, la servidumbre vino corriendo por la puerta lateral a ver qué le había pasado. Cuando los ancianos contaron su historia\, los criados quedaron abochornados\, porque Susana nunca había dado que hablar.\nAl día siguiente\, cuando la gente vino a casa de Joaquín\, su marido\, vinieron también los dos ancianos con el propósito criminal de hacer morir a Susana. En presencia del pueblo ordenaron:\n«Id a buscar a Susana\, hija de Jelcías\, mujer de Joaquín».\nFueron a buscarla\, y vino ella con sus padres\, hijos y parientes.\nToda su familia y cuantos la veían lloraban.\nEntonces los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y pusieron las manos sobre la cabeza de Susana.\nElla\, llorando\, levantó la vista al cielo\, porque su corazón confiaba en el Señor.\nLos ancianos declararon:\n«Mientras paseábamos nosotros solos por el jardín\, salió esta con dos criadas\, cerró la puerta del jardín y despidió a las criadas. Entonces se le acercó un joven que estaba escondido y se acostó con ella.\nNosotros estábamos en un rincón del jardín y\, al ver aquella maldad\, corrimos hacia ellos. Los vimos abrazados\, pero no pudimos sujetar al joven\, porque era más fuerte que nosotros\, y\, abriendo la puerta\, salió corriendo.\nEn cambio\, a esta le echamos mano y le preguntamos quién era el joven\, pero no quiso decírnoslo. Damos testimonio de ello».\nComo eran ancianos del pueblo y jueces\, la asamblea los creyó y la condenó a muerte.\nSusana dijo gritando:\n«Dios eterno\, que ves lo escondido\, que lo sabes todo antes de que suceda\, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí\, y ahora tengo que morir\, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí».\nY el Señor escuchó su voz.\nMientras la llevaban para ejecutarla\, Dios suscitó el espíritu santo en un muchacho llamado Daniel; y este dio una gran voz:\n«Yo soy inocente de la sangre de esta».\nToda la gente se volvió a mirarlo\, y le preguntaron:\n«Qué es lo que estás diciendo?».\nÉl\, plantado en medio de ellos\, les contestó:\n«Pero ¿estáis locos\, hijos de Israel? ¿Conque\, sin discutir la causa ni conocer la verdad condenáis a una hija de Israel? Volved al tribunal\, porque esos han dado falso testimonio contra ella».\nLa gente volvió a toda prisa\, y los ancianos le dijeron:\n«Ven\, siéntate con nosotros e infórmanos\, porque Dios mismo te ha dado la ancianidad».\nDaniel les dijo:\n«Separadlos lejos uno del otro\, que los voy a interrogar».\nCuando estuvieron separados el uno del otro\, él llamó a uno de ellos y le dijo:\n«¡Envejecido en días y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados\, cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables\, contra el mandato del Señor: “No matarás al inocente ni al justo”. Ahora\, puesto que tú la viste\, dime debajo de qué árbol los viste abrazados».\nÉl contestó:\n«Debajo de una acacia».\nRespondió Daniel:\n«Tu calumnia se vuelve contra ti. Un ángel de Dios ha recibido ya la sentencia divina y te va a partir por medio».\nLo apartó\, mandó traer al otro y le dijo:\n«Hijo de Canaán\, y no de Judá! La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con las mujeres israelitas\, y ellas por miedo se acostaban con vosotros; pero una mujer judía no ha tolerado vuestra maldad. Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?».\nÉl contestó:\n«Debajo de una encina».\nReplicó Daniel:\n«Tu calumnia también se vuelve contra ti. el ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. Y así acabará con vosotros».\nEntonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios\, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos\, a quienes Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia confesión\, e hicieron con ellos lo mismo que ellos habían tramado contra el prójimo. Les aplicaron la ley de Moisés y los ajusticiaron.\nAquel día se salvó una vida inocente. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 22\,1-3a.3b-4.5.6 \nR/. Aunque camine por cañadas oscuras\,\nnada temo\, porque tú vas conmigo \nV/. El Señor es mi pastor\, nada me falta:\nen verdes praderas me hace recostar;\nme conduce hacia fuentes tranquilas\ny repara mis fuerzas. R/. \nV/. Me guía por el sendero justo\,\npor el honor de su nombre.\nAunque camine por cañadas oscuras\,\nnada temo\, porque tú vas conmigo:\ntu vara y tu cayado me sosiegan. R/. \nV/. Preparas una mesa ante mí\,\nenfrente de mis enemigos;\nme unges la cabeza con perfume\,\ny mí copa rebosa. R/. \nV/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan\ntodos los días de mi vida\,\ny habitaré en la casa del Señor\npor años sin término. R/. \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (8\,1-11): \nEN aquel tiempo\, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo\, y todo el pueblo acudía a él\, y\, sentándose\, les enseñaba.\nLos escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio\, y\, colocándola en medio\, le dijeron:\n«Maestro\, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú\, ¿qué dices?».\nLe preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.\nPero Jesús\, inclinándose\, escribía con el dedo en el suelo.\nComo insistían en preguntarle\, se incorporó y les dijo:\n«El que esté sin pecado\, que le tire la primera piedra».\nE inclinándose otra vez\, siguió escribiendo.\nEllos\, al oírlo\, se fueron escabullendo uno a uno\, empezando por los más viejos.\nY quedó solo Jesús\, con la mujer en medio\, que seguía allí delante.\nJesús se incorporó y le preguntó:\n«Mujer\, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».\nElla contestó:\n«Ninguno\, Señor».\nJesús dijo:\n«Tampoco yo te condeno. Anda\, y en adelante no peques más». \nPalabra del Señor \nEVANGELIO (opcional para el año C) Jn 8\, 12-20 \nLectura del santo Evangelio según san Juan. \nEN aquel tiempo\, Jesús habló a los fariseos\, diciendo:\n«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas\, sino que tendrá la luz de la vida».\nLe dijeron los fariseos:\n«Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero».\nJesús les contestó:\n«Aunque yo doy testimonio de mí mismo\, mi testimonio es verdadero\, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio\, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y\, si juzgo yo\, mi juicio es legítimo\, porque no estoy yo solo\, sino yo y e! que me ha enviado\, el Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo doy testimonio de mí mismo\, y además da testimonio de mí el que me ha enviado\, el Padre».\nEllos le preguntaban:\n«Dónde está tu Padre?».\nJesús contestó:\n«Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí\, conoceríais también a mi Padre».\nJesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas\, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano\, porque todavía no había llegado su hora. \nPalabra del Señor.
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Martes de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Números (21\,4-9): \nEN aquellos días\, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo\, rodeando el territorio de Edón.\nEl pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés:\n«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua\, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».\nEl Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras\, que los mordían\, y murieron muchos de Israel.\nEntonces el pueblo acudió a Moisés\, diciendo:\n«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».\nMoisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió:\n«Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».\nMoisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien\, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 101\,2-3.16-18.19-21 \nR/. Señor\, escucha mi oración\,\nque mi grito llegue hasta ti \nV/. Señor\, escucha mi oración\,\nque mi grito llegue hasta ti;\nno me escondas tu rostro\nel día de la desgracia.\nInclina tu oído hacia mí;\ncuando te invoco\,\nescúchame enseguida. R/. \nV/. Los gentiles temerán tu nombre\,\nlos reyes del mundo\, tu gloria.\nCuando el Señor reconstruya Sión\ny aparezca en su gloria\,\ny se vuelva a las súplicas de los indefensos\,\ny no desprecie sus peticiones. R/. \nV/. Quede esto escrito para la generación futura\,\ny el pueblo que será creado alabará al Señor.\nQue el Señor ha mirado desde su excelso santuario\,\ndesde el cielo se ha fijado en la tierra\,\npara escuchar los gemidos de los cautivos\ny librar a los condenados a muerte. R/. \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (8\,21-30): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a los fariseos:\n«Yo me voy y me buscaréis\, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».\nY los judíos comentaban:\n«¿Será que va a suicidarse\, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».\nY él les dijo:\n«Vosotros sois de aquí abajo\, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo\, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues\, si no creéis que Yo soy\, moriréis en vuestros pecados».\nEllos le decían:\n«¿Quién eres tú?».\nJesús les contestó:\n«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz\, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».\nEllos no comprendieron que les hablaba del Padre.\nY entonces dijo Jesús:\n«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre\, sabréis que “Yo soy”\, y que no hago nada por mi cuenta\, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo\, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».\nCuando les exponía esto\, muchos creyeron en él. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Miércoles de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura de la profecIa de Daniel (3\,14-20.91-92.95): \nEN aquellos días\, el rey Nabucodonosor dijo:\n«¿Es cierto\, Sidrac\, Misac y Abdénago\, que no teméis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido? Mirad: si al oír tocar la trompa\, la flauta\, la cítara\, el laúd\, el arpa\, la vihuela y todos los demás instrumentos\, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho\, hacedlo; pero\, si no la adoráis\, seréis arrojados inmediatamente al horno encendido\, y ¿qué dios os librará de mis manos?».\nSidrac\, Misac y Abdénago contestaron al rey Nabucodonosor:\n«A eso no tenemos por qué responderte. Si nuestro Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido\, nos librará\, oh rey\, de tus manos. Y aunque no lo hiciera\, que te conste\, majestad\, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido».\nEntonces Nabucodonosor\, furioso contra Sidrac\, Misac y Abdénago\, y con el rostro desencajado por la rabia\, mandó encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre\, y ordenó a sus soldados más robustos que atasen a Sidrac\, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido.\nEntonces el rey Nabucodonosor se alarmó\, se levantó y preguntó\, estupefacto\, a sus consejeros:\n«¿No eran tres los hombres que atamos y echamos al horno?».\nLe respondieron:\n«Así es\, majestad».\nPreguntó:\n«Entonces\, ¿cómo es que veo cuatro hombres\, sin atar\, paseando por el fuego sin sufrir daño alguno? Y el cuarto parece un ser divino».\nNabucodonosor\, entonces\, dijo:\n«Bendito sea el Dios de Sidrac\, Misac y Abdénago\, que envió un ángel a salvar a sus siervos\, que\, confiando en él\, desobedecieron el decreto real y entregaron sus cuerpos antes que venerar y adorar a otros dioses fuera del suyo». \nPalabra de Dios \nSalmo\nDn 3\,52.53.54.55.56 \nR/. A ti gloria y alabanza por los siglos \nV/. Bendito eres\, Señor\, Dios de nuestros padres.\nBendito tu nombre\, santo y glorioso. R/. \nV/. Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R/. \nV/. Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/. \nV/. Bendito eres tú\, que sentado sobre querubines sondeas\nlos abismos. R/. \nV/. Bendito eres en la bóveda del cielo. R/. \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (8\,31-42): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:\n«Si permanecéis en mi palabra\, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad\, y la verdad os hará libres».\nLe replicaron:\n«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?».\nJesús les contestó:\n«En verdad\, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre\, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres\, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo\, tratáis de matarme\, porque mi palabra no cala en vosotros. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre\, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».\nEllos replicaron:\n«Nuestro padre es Abrahán».\nJesús les dijo:\n«Si fuerais hijos de Abrahán\, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo\, tratáis de matarme a mí\, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».\nLe replicaron:\n«Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios».\nJesús les contestó:\n«Si Dios fuera vuestro padre\, me amaríais\, porque yo salí de Dios\, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta\, sino que él me envió». \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Jueves de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro del Génesis (17\,3-9): \nEN aquellos días\, Abrán cayó rostro en tierra y Dios le habló así:\n«Por mi parte\, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos.\nYa no te llamarás Abrán\, sino Abrahán\, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré fecundo sobremanera: sacaré pueblos de ti\, y reyes nacerán de ti.\nMantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones\, como alianza perpetua. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas\, la tierra de Canaán\, como posesión perpetua\, y seré su Dios».\nEl Señor añadió a Abrahán:\n«Por tu parte\, guarda mi alianza\, tú y tus descendientes en sucesivas generaciones». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 104\,4-5.6-7.8-9 \nR/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente \nV/. Recurrid al Señor y a su poder\,\nbuscad continuamente su rostro.\nRecordad las maravillas que hizo\,\nsus prodigios\, las sentencias de su boca. R/. \nV/. ¡Estirpe de Abrahán\, su siervo;\nhijos de Jacob\, su elegido!\nEl Señor es nuestro Dios\,\nél gobierna toda la tierra. R/. \nV/. Se acuerda de su alianza eternamente\,\nde la palabra dada\, por mil generaciones;\nde la alianza sellada con Abrahán\,\ndel juramento hecho a Isaac. R/. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (8\,51-59): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a los judíos:\n«En verdad\, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre».\nLos judíos le dijeron:\n«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió\, los profetas también\, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán\, que murió? También los profetas murieron\, ¿por quién te tienes?».\nJesús contestó:\n«Si yo me glorificara a mí mismo\, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre\, de quien vosotros decís: “Es nuestro Dios”\, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco\, y si dijera “No lo conozco” sería\, como vosotros\, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán\, vuestro padre\, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio\, y se llenó de alegría».\nLos judíos le dijeron:\n«No tienes todavía cincuenta años\, ¿y has visto a Abrahán?».\nJesús les dijo:\n«En verdad\, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera\, yo soy».\nEntonces cogieron piedras para tirárselas\, pero Jesús se escondió y salió del templo. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Viernes de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de Jeremías (20\,10-13): \nOÍA la acusación de la gente:\n«“Pavor-en-torno”\,\ndelatadlo\, vamos a delatarlo».\nMis amigos acechaban mi traspié:\n«A ver si\, engañado\, lo sometemos\ny podemos vengarnos de él».\nPero el Señor es mi fuerte defensor:\nme persiguen\, pero tropiezan impotentes.\nAcabarán avergonzados de su fracaso\,\ncon sonrojo eterno que no se olvidará.\nSeñor del universo\, que examinas al honrado\ny sondeas las entrañas y el corazón\,\n¡que yo vea tu venganza sobre ellos\,\npues te he encomendado mi causa!\nCantad al Señor\, alabad al Señor\,\nque libera la vida del pobre\nde las manos de gente perversa. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 17\,2-3a.3bc-4.5-6.7 \nR/. En el peligro invoqué al Señor\, y me escuchó \nV/. Yo te amo\, Señor; tú eres mi fortaleza;\nSeñor\, mi roca\, mi alcázar\, mi libertador. R/. \nV/. Dios mío\, peña mía\, refugio mío\,\nescudo mío\, mi fuerza salvadora\, mi baluarte.\nInvoco al Señor de mi alabanza\ny quedo libre de mis enemigos. R/. \nV/. Me cercaban olas mortales\,\ntorrentes destructores me aterraban\,\nme envolvían las redes del abismo\,\nme alcanzaban los lazos de la muerte. R/. \nV/. En el peligro invoqué al Señor\,\ngrité a mi Dios:\ndesde su templo él escuchó mi voz\,\ny mi grito llegó a sus oídos. R/. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (10\,31-42): \nEN aquel tiempo\, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.\nElles replicó:\n«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».\nLos judíos le contestaron:\n«No te apedreamos por una obra buena\, sino por una blasfemia: porque tú\, siendo un hombre\, te haces Dios».\nJesús les replicó:\n«¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: sois dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios\, y no puede fallar la Escritura\, a quien el Padre consagró y envió al mundo\, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre\, no me creáis\, pero si las hago\, aunque no me creáis a mí\, creed a las obras\, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí\, y yo en el Padre».\nIntentaron de nuevo detenerlo\, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán\, al lugar donde antes había bautizado Juan\, y se quedó allí.\nMuchos acudieron a él y decían:\n«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».\nY muchos creyeron en él allí. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Sábado de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura de la profecía de Ezequiel (37\,21-28): \nESTO dice el Señor Dios:\n«Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido\, los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Los hará una sola nación en mi tierra\, en los montes de Israel. Un solo rey reinará sobre todos ellos. Ya no serán dos naciones ni volverán a dividirse en dos reinos.\nNo volverán a contaminarse con sus ídolos\, sus acciones detestables y todas sus transgresiones. Los liberaré de los lugares donde habitan y en los cuales pecaron. Los purificaré; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.\nMi siervo David será su rey\, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis preceptos\, cumplirán mis prescripciones y las pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob\, en la que habitaron sis padres: allí habitarán ellos\, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre\, y mi siervo David será su príncipe para siempre.\nHaré con ellos una alianza de paz\, una alianza eterna. Los estableceré\, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos\, yo seré su Dios\, y ellos serán mi pueblo. Y reconocerán las naciones que yo soy el Señor que consagra Israel\, cuando esté mi santuario en medio de ellos para siempre». \nPalabra de Dios \nSalmo\nJr 31\,10.11-12ab.13 \nR/. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño \nV/. Escuchad\, pueblos\, la palabra del Señor\,\nanunciadla a las islas remotas:\n«El que dispersó a Israel lo reunirá\,\nlo guardará como un pastor a su rebaño. R/. \nV/. Porque el Señor redimió a Jacob\,\nlo rescató de una mano más fuerte».\nVendrán con aclamaciones a la altura de Sión\,\nafluirán hacia los bienes del Señor. R/. \nV/. Entonces se alegrará la doncella en la danza\,\ngozarán los jóvenes y los viejos;\nconvertiré su tristeza en gozo\,\nlos alegraré y aliviaré sus penas. R/. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (11\,45-57): \nEN aquel tiempo\,muchos judíos que habían venido a casa de María\, al ver lo que había hecho Jesús\, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.\nLos sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:\n«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir\, todos creerán en él\, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».\nUno de ellos\, Caifás\, que era sumo sacerdote aquel año\, les dijo:\n«Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo\, y que no perezca la nación entera».\nEsto no lo dijo por propio impulso\, sino que\, por ser sumo sacerdote aquel año\, habló proféticamente\, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación\, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.\nY aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos\, sino que se retiró a la región vecina al desierto\, a una ciudad llamada Efraín\, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.\nSe acercaba la Pascua de los judíos\, y muchos de aquella región subían a Jerusalén\, antes de la Pascua\, para purificarse. Buscaban a Jesús y\, estando en el templo\, se preguntaban:\n«¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?».\nLos sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Domingo de Ramos en la Pasión del Señor
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de Isaías (50\,4-17): \nEl Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído\, para que escuche como los discípulos.\nEl Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban\, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes ni salivazos.\nEl Señor me ayuda\, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal\, sabiendo que no quedaría defraudado. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 21\,2a.8-9.17-18a.19-20.23-24 \nR/. Dios mío\, Dios mío\, ¿por qué me has abandonado? \nAl verme\, se burlan de mí\,\nhacen visajes\, menean la cabeza:\n«Acudió al Señor\, que lo ponga a salvo;\nque lo libre si tanto lo quiere». R. \nMe acorrala una jauría de mastines\,\nme cerca una banda de malhechores;\nme taladran las manos y los pies\,\npuedo contar mis huesos. R. \nSe reparten mi ropa\,\nechan a suertes mi túnica.\nPero tú\, Señor\, no te quedes lejos;\nfuerza mía\, ven corriendo a ayudarme. R. \nContaré tu fama a mis hermanos\,\nen medio de la asamblea te alabaré.\n«Los que teméis al Señor\, alabadlo;\nlinaje de Jacob\, glorificadlo;\ntemedlo\, linaje de Israel». R. \nSegunda Lectura\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2\,6-11): \nCristo Jesús\, siendo de condición divina\, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario\, se despojó de si mismo tomando la condición de esclavo\, hecho semejante a los hombres.\nY así\, reconocido como hombre por su presencia\, se humilló a sí mismo\, hecho obediente hasta la muerte\, y una muerte de cruz.\nPor eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo\, en la tierra\, en el abismo\, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor\, para gloria de Dios Padre. \nPalabra de Dios \nEvangelio\nPasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (22\,14–23\,56): \nEn aquel tiempo\, los ancianos del pueblo\, con los jefes de los sacerdotes y los escribas llevaron a Jesús a presencia de Pilato.\nNo encuentro ninguna culpa en este hombre\nC. Y se pusieron a acusarlo diciendo\nS. «Hemos encontrado que este anda amotinando a nuestra nación\, y oponiéndose a que se paguen tributos\nal César\, y diciendo que él es el Mesías rey».\nC. Pilatos le preguntó:\nS. «¿Eres tú el rey de los judíos?».\nC. El le responde:\n+ «Tú lo dices».\nC. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:\nS. «No encuentro ninguna culpa en este hombre».\nC. Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo\, al ver las cosas que habían ocurrido\, se volvía dándose golpes de pecho.\nTodos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia\, viendo todo esto.\nC. Pero ellos insitían con más fuerza\, diciendo:\nS. «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea\, desde que comenzó en Galilea hasta llegar aquí».\nC. Pilato\, al oírlo\, preguntó si el hombre era galileo; y\, al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes\,\nque estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días\, se lo remitió.\nHerodes\, con sus soldados\, lo trató con desprecio\nC. Herodes\, al vera a Jesús\, se puso muy contento\, pues hacía bastante tiempo que deseaba verlo\, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hacía muchas preguntas con abundante verborrea; pero él no le contestó nada.\nEstaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.\nHerodes\, con sus soldados\, lo trató con desprecio y\, después de burlarse de él\, poniéndole una vestidura blanca\, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos entre sí Herodes y Pilato\, porque antes estaban enemistados entre si.\nPilato entregó a Jesús a su voluntad\nC. Pilato\, después de convocar a los sumos sacerdotes\, a los magistradosy al pueblo\, les dijo:\nS. «Me habéis traído a este hombre como agitador del pueblo; y resulta que yo lo he interrogadodelante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas de que lo acusáis; pero tampoco Herodes\, porque nos lo ha devuelto: ya veis que no ha hecho nada digno de muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».\nC. Ellos vociferaron en masa:\nS. «¡Quita de en medio a ese! Suéltanos a Barrabás».\nC. Este había sido metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.\nPilato volvió a dirigirles la palabra queriendo soltar a Jesús\, pero ellos seguían gritando:\nS. «¡Crucifícalo\, crucifícalo!».\nC. Por tercera vez les dijo:\nS. «Pues ¿qué mal ha hecho este? No he encontrado en él ninguna culpaque merezca la muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».\nC. Pero ellos se le echaban encima\, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo su griterío.\nPilato entonces sentenció que se realizara lo que pedían: soltó al que le reclamaban (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio)\, y a Jesús se lo entregó a su voluntad.\nHijas de Jerusalén\, no lloréis por mí.\nC. Mientras lo conducían\, echaron mano de un cierto Simón de Cirene\, que volvía del campo\, y le cargaron la cruz\, para que la llevase detrás de Jesús.\nLo seguía un gran gentío del pueblo\, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él.\nJesús se volvió hacia ellas y les dijo:\n+ «Hijas de Jerusalén\, no lloréis por mí\, llorad por vosotras y por vuestros hijos\, porque mirad que vienen días en los que dirán: «Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado». Entonces empezarán a decirles a los montes: «Caed sobre nosotros»\, y a las colinas: «Cubridnos»; porque\, si esto hacen con el leño verde\, ¿que harán con el seco?».\nC. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.\nPadre\, perdónalos\, porque no saben lo que hacen\nC. Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera»\, lo crucificaron allí\, a él y a los malhechores\, uno a la derecha y otro a la izquierda.\nJesús decía:\n+ «Padre\, perdónalos\, porque no saben lo que hacen».\nC. Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte.\nEste es el rey de los judíos\nC. El pueblo estaba mirando\, pero los magistrados le hacían muecas diciendo:\nS. «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo\, si él es el Mesías de Dios\, el Elegido».\nC. Se burlaban de él también los soldados\, que se acercaban y le ofrecían vinagre\, diciendo:\nS. «Si eres tú el rey de los judíos\, sálvate a ti mismo».\nC. Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos».\nHoy estarás conmigo en el paraíso\nC. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:\nS. «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».\nC. Pero el otro\, respondiéndole e increpándolo\, le decía:\nS. «¿Ni siquiera temes tú a Dios\, estando en la misma condena? Nosotros\, en verdad\, lo estamos justamente\, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio\, este no ha hecho nada».\nC. Y decía:\nS. «Jesús\, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».\nC. Jesús le dijo:\n+ «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».\nPadre\, a tus manos encomiendo mi espíritu\nC. Era ya como la hora sexta\, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra\, hasta la hora nona\, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús\, clamando con voz potente\, dijo:\n+ «Padre\, a tus manos encomiendo mi espíritu».\nC. Y\, dicho esto\, expiró.\nTodos se arrodillan\, y se hace una pausa\nC. El centurión\, al ver lo ocurrido\, daba gloria a Dios diciendo:\nS. «Realmente\, este hombre era justo». \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Lunes Santo
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de Isaías (42\,1-7): \nAsí dice el Señor:\n«Mirad a mi siervo\, a quien sostengo; mi elegido\, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él\, manifestará la justicia a las naciones. No gritará\, no clamará\, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará\, la mecha vacilante no la apagará. Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará\, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas.\nEsto dice el Señor\, Dios\, que crea y despliega los cielos\, consolidó la tierra con su vegetación\, da el respiro al pueblo que la habita y el aliento a quienes caminan por ella:\n«Yo\, el Señor\, te he llamado en mi justicia\, te cogí de la mano\, te he formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones\, para que abras los ojos de los ciegos\, saques a los cautivos de la cárcel\, de la prisión a los que habitan en tinieblas». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 26\,1.2.3.13-14 \nR/. El Señor es mi luz y mi salvación \nEl Señor es la defensa de mí vida\,\n¿quién me hará temblar? R. \nCuando me asaltan los malvados\npara devorar mi carne\, ellos\, enemigos y adversarios\, tropiezan y caen. R. \nSi un ejército acampa contra mí\,\nmi corazón no tiembla;\nsi me declaran la guerra\,\nme siento tranquilo. R. \nEspero gozar de la dicha del Señor\nen el país de la vida.\nEspera en el Señor\, sé valiente\,\nten ánimo\, espera en el Señor. R. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (12\,1-11): \nSeis días antes de la Pascua\, fue Jesús a Betania\, donde vivía Lázaro\, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía\, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo\, auténtico y costoso\, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.\nJudas Iscariote\, uno de sus discípulos\, el que lo iba a entregar\, dice:\n«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».\nEsto lo dijo\, no porque le importasen los pobres\, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa\, se llevaba de lo que iban echando.\nJesús dijo:\n– «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros\, pero a mí no siempre me tenéis».\nUna muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron\, no sólo por Jesús\, sino también para ver a Lázaro\, al que había resucitado de entre los muertos.\nLos sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro\, porque muchos judíos\, por su causa\, se les iban y creían en Jesús. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Martes Santo
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de Isaías (49\,1-6):\n\nEscuchadme\, islas; atended\, pueblos lejanos:\nEl Señor me llamó desde el vientre materno\, de las entrañas de mi madre\, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada\, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida\, me guardó en su aljaba y me dijo:\n– «Tú eres mi siervo\, Israel\, por medio de ti me glorificaré».\nY yo pensaba: «En vano me he cansado\, en viento y en nada he gastado mis fuerzas». En realidad el Señor defendía mi causa\, mi recompensa la custodiaba Dios. Y ahora dice el Señor\,el que me formó desde el vientre como siervo suyo\, para que le devolvise a Jacob\, para que le reuniera a Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios. Y mi Dios era mi fuerza:\n– «Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones\, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».\n\nPalabra de Dios\nSalmo\nSal 70\,1-2.3-4a.5-6ab.15.17\n\nR/. Mi boca contará tu salvación\, Señor\n\nA ti\, Señor\, me acojo:\nno quede yo derrotado para siempre;\ntú que eres justo\, líbrame y ponme a salvo\,\ninclina a mí tu oído\, y sálvame. R.\n\nSé tú mi roca de refugio\,\nel alcázar donde me salve\,\nporque mi peña y mi alcázar eres tú.\nDios mío\, líbrame de la mano perversa. R.\n\nPorque tú\, Señor\, fuiste mi esperanza\ny mi confianza\, Señor\, desde mi juventud.\nEn el vientre materno ya me apoyaba en ti\,\nen el seno tú me sostenías. R.\n\nMi boca contará tu justicia\,\ny todo el día tu salvación.\nDios mío\, me instruiste desde mi juventud\,\ny hasta hoy relato tus maravillas. R.\nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (13\,21-33.36-38):\n\nEn aquel tiempo\, estando Jesús a la mesa con sus discípulos\, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:\n– «En verdad\, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».\nLos discípulos se miraron unos a otros perplejos\, por no saber de quién lo decía.\nUno de ellos\, el que Jesús amaba\, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.\nEntonces él\, apoyándose en el pecho de Jesús\, le preguntó:\n– «Señor\, ¿quién es?».\nLe contestó Jesús:\n– «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».\nY\, untando el pan\, se lo dio a Judas\, hijo de Simón el Iscariote.\nDetrás del pan\, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:\n– «Lo que vas hacer\, hazlo pronto».\nNinguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa\, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas\, después de tomar el pan\, salió inmediatamente. Era de noche.\nCuando salió\, dijo Jesús:\n– «Ahora es glorificado el Hijo del hombre\, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él\, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos\, me queda poco de estar con vosotros. Me busca¬réis\, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros:\n«Donde yo voy\, vosotros no podéis ir»»\nSimón Pedro le dijo:\n– «Señor\, ¿a dónde vas?».\nJesús le respondió:\n– «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora\, me seguirás más tarde».\nPedro replicó:\n– «Señor\, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».\nJesús le contestó:\n– «¿Con que darás tu vida por mí? En verdad\, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».\n\nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Miércoles Santo
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de IsaIas (50\,4-9a): \nMi Señor me ha dado una lengua de iniciado\, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído\, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban\, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda\, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal\, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor\, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién tiene algo contra mí? Que se me acerque. Mirad\, el Señor me ayuda\, ¿quién me condenará? \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 68\,8-10.21-22.31.33-34 \nR/. Señor\, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor \nPor ti he aguantado afrentas\,\nla vergüenza cubrió mi rostro.\nSoy un extraño para mis hermanos\,\nun extranjero para los hijos de mi madre;\nporque me devora el celo de tu templo\,\ny las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/. \nLa afrenta me destroza el corazón\, y desfallezco.\nEspero compasión\, y no la hay;\nconsoladores\, y no los encuentro.\nEn mi comida me echaron hiel\,\npara mi sed me dieron vinagre. R/. \nAlabaré el nombre de Dios con cantos\,\nproclamaré su grandeza con acción de gracias.\nMiradlo\, los humildes\, y alegraos\,\nbuscad al Señor\, y revivirá vuestro corazón.\nQue el Señor escucha a sus pobres\,\nno desprecia a sus cautivos. R/. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio segun san Mateo (26\,14-25): \nEn aquel tiempo\, uno de los Doce\, llamado Judas Iscariote\, a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme\, si os lo entrego?»\nEllos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.\nEl primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»\nÉl contestó: «ld a la ciudad\, a casa de Fulano\, y decidle: «El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.»»\nLos discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce.\nMientras comían dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»\nEllos\, consternados\, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso\, Señor?»\nÉl respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo\, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va\, como está escrito de él; pero\, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»\nEntonces preguntó Judas\, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso\, Maestro?»\nÉl respondió: «Tú lo has dicho.» \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Jueves Santo en la Cena del Señor
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro del Éxodo (12.1-8.11-14): \nEn aquellos días\, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: «El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia\, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo\, que se junte con el vecino de casa\, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto\, macho\, de un año\, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes\, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne\, asada a fuego\, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida\, las sandalias en los pies\, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa\, porque es la Pascua\, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto\, dando muerte a todos sus primogénitos\, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis: cuando vea la sangre\, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora\, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable\, en él celebraréis la fiesta al Señor\, ley perpetua para todas las generaciones.»» \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 115\,12-13.15-16bc.17-18 \nR/. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo \n¿Cómo pagaré al Señor\ntodo el bien que me ha hecho?\nAlzaré la copa de la salvación\,\ninvocando su nombre. R/. \nMucho le cuesta al Señor\nla muerte de sus fieles.\nSeñor\, yo soy tu siervo\,\nhijo de tu esclava;\nrompiste mis cadenas. R/. \nTe ofreceré un sacrificio de alabanza\,\ninvocando tu nombre\, Señor.\nCumpliré al Señor mis votos\nen presencia de todo el pueblo. R/. \nSegunda Lectura\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (11\,23-26): \nYo he recibido una tradición\, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús\, en la noche en que iban a entregarlo\, tomó pan y\, pronunciando la acción de gracias\, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo\, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz\, después de cenar\, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis\, en memoria mía.» Por eso\, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz\, proclamáis la muerte del Señor\, hasta que vuelva. \nPalabra de Dios \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (13\,1-15) \nAntes de la fiesta de la Pascua\, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre\, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo\, los amó hasta el extremo. Estaban cenando\, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote\, el de Simón\, que lo entregara\, y Jesús\, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos\, que venía de Dios y a Dios volvía\, se levanta de la cena\, se quita el manto y\, tomando una toalla\, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos\, secándoselos con la toalla que se había ceñido.\nLlegó a Simón Pedro\, y éste le dijo: «Señor\, ¿lavarme los pies tú a mí?»\nJesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora\, pero lo comprenderás más tarde.»\nPedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»\nJesús le contestó: «Si no te lavo\, no tienes nada que ver conmigo.»\nSimón Pedro le dijo: «Señor\, no sólo los pies\, sino también las manos y la cabeza.»\nJesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies\, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios\, aunque no todos.»\nPorque sabía quién lo iba a entregar\, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies\, tomó el manto\, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor»\, y decís bien\, porque lo soy. Pues si yo\, el Maestro y el Señor\, os he lavado los pies\, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros\, vosotros también lo hagáis.» \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Viernes Santo en la Pasión del Señor
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de Isaías (52\,13–53\,12): \nMirad\, mi siervo tendrá éxito\, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él\, porque desfigurado no parecía hombre\, ni tenía aspecto humano\, así asombrará a muchos pueblos\, ante él los reyes cerrarán la boca\, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién se reveló el brazo del Señor. Creció en su presencia como brote\, como raíz en tierra árida\, sin figura\, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente\, despreciado y evitado de los hombres\, como un hombre de dolores\, acostumbrado a sufrimientos\, ante el cual se ocultan los rostros\, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso\, herido de Dios y humillado pero él fue traspasado por nuestras rebeliones\, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él\, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas\, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado\, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero\, como oveja ante el esquilador\, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa\, sin justicia\, se lo llevaron\, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos\, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados\, y una tumba con los malhechores\, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento\, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia\, prolongará sus años\, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz\, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos\, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte\, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores\, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 30\,2.6.12-13.15-16.17.25 \nR/. Padre\, a tus manos encomiendo mi espíritu \nA ti \, Señor\, me acojo:\nno quede yo nunca defraudado;\ntú\, que eres justo\, ponme a salvo.\nA tus manos encomiendo mi espíritu:\ntú\, el Dios leal\, me librarás. R/. \nSoy la burla de todos mis enemigos\,\nla irrisión de mis vecinos\,\nel espanto de mis conocidos;\nme ven por la calle\, y escapan de mí.\nMe han olvidado como a un muerto\,\nme han desechado como a un cacharro inútil. R/. \nPero yo confío en ti\, Señor\,\nte digo: «Tú eres mi Dios.»\nEn tu mano están mis azares;\nlíbrame de los enemigos que me persiguen. R/. \nHaz brillar tu rostro sobre tu siervo\,\nsálvame por tu misericordia.\nSed fuertes y valientes de corazón\,\nlos que esperáis en el Señor. R/. \nSegunda Lectura\nLectura de la carta a los Hebreos (4\,14-16;5\,7-9): \nMantengamos la confesión de la fe\, ya que tenemos un sumo sacerdote grande\, que ha atravesado el cielo\, Jesús\, Hijo de Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades\, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros\, menos en el pecado. Por eso\, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia\, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente. Cristo\, en los días de su vida mortal\, a gritos y con lágrimas\, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte\, cuando en su angustia fue escuchado. Él\, a pesar de ser Hijo\, aprendió\, sufriendo\, a obedecer. Y\, llevado a la consumación\, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. \nPalabra de Dios \nEvangelio\nPasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (18\,1–19\,42): \nC. En aquel tiempo\, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón\, donde había un huerto\, y entraron allí él y sus discípulos. Judas\, el traidor\, conocía también el sitio\, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces\, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos\, entró allá con faroles\, antorchas y armas. Jesús\, sabiendo todo lo que venía sobre él\, se adelantó y les dijo:\n+ «¿A quién buscáis?»\nC. Le contestaron:\nS. «A Jesús\, el Nazareno.»\nC. Les dijo Jesús:\n+ «Yo soy.»\nC. Estaba también con ellos Judas\, el traidor. Al decirles: «Yo soy»\, retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:\n+ «¿A quién buscáis?»\nC. Ellos dijeron:\nS. «A Jesús\, el Nazareno.»\nC. Jesús contestó:\n+ «Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí\, dejad marchar a éstos»\nC. Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste.» Entonces Simón Pedro\, que llevaba una espada\, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote\, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:\n+ «Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre\, ¿no lo voy a beber?»\nC. La patrulla\, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús\, lo ataron y lo llevaron primero a Anás\, porque era suegro de Caifás\, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo.» Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote\, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo\, el conocido del sumo sacerdote\, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:\nS. «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?»\nC. Él dijo:\nS. «No lo soy.»\nC. Los criados y los guardias habían encendido un brasero\, porque hacía frío\, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie\, calentándose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús le contestó:\n+ «Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo\, donde se reúnen todos los judíos\, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído\, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.»\nC. Apenas dijo esto\, uno de los guardias que estaban allí le dio una bofetada a Jesús\, diciendo:\nS. «¿Así contestas al sumo sacerdote?»\nC. Jesús respondió:\n+ «Si he faltado al hablar\, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe\, ¿por qué me pegas?»\nC. Entonces Anás lo envió atado a Caifás\, sumo sacerdote. Simón Pedro estaba en pie\, calentándose\, y le dijeron:\nS. «¿No eres tú también de sus discípulos?»\nC. Él lo negó\, diciendo:\nS. «No lo soy.»\nC. Uno de los criados del sumo sacerdote\, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja\, le dijo:\nS. «¿No te he visto yo con él en el huerto?»\nC. Pedro volvió a negar\, y enseguida cantó un gallo. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer\, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera\, adonde estaban ellos\, y dijo:\nS. «¿Qué acusación presentáis contra este hombre?»\nC. Le contestaron:\nS. «Si éste no fuera un malhechor\, no te lo entregaríamos.»\nC. Pilato les dijo:\nS. «Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley.»\nC. Los judíos le dijeron:\nS. «No estamos autorizados para dar muerte a nadie.»\nC. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús\, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio\, llamó a Jesús y le dijo:\nS. «¿Eres tú el rey de los judíos?»\nC. Jesús le contestó:\n+ «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?»\nC. Pilato replicó:\nS. «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»\nC. Jesús le contestó:\n+ «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo\, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»\nC. Pilato le dijo:\nS. «Conque\, ¿tú eres rey?»\nC. Jesús le contestó:\n+ «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»\nC. Pilato le dijo:\nS. «Y\, ¿qué es la verdad?»\nC. Dicho esto\, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:\nS. «Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»\nC. Volvieron a gritar:\nS. «A ése no\, a Barrabás.»\nC. El tal Barrabás era un bandido. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas\, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y\, acercándose a él\, le decían:\nS. «¡Salve\, rey de los judíos!»\nC. Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:\nS. «Mirad\, os lo saco afuera\, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.»\nC. Y salió Jesús afuera\, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:\nS. «Aquí lo tenéis.»\nC. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias\, gritaron:\nS. «¡Crucifícalo\, crucíficalo!»\nC. Pilato les dijo:\nS «Lleváoslo vosotros y crucificadlo\, porque yo no encuentro culpa en él.»\nC. Los judíos le contestaron:\nS «Nosotros tenemos una ley\, y según esa ley tiene que morir\, porque se ha declarado Hijo de Dios.»\nC. Cuando Pilato oyó estas palabras\, se asustó aún más y\, entrando otra vez en el pretorio\, dijo a Jesús:\nS. «¿De dónde eres tú?»\nC. Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo:\nS. «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?»\nC. Jesús le contestó:\n+ «No tendrías ninguna autoridad sobre mí\, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.»\nC. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo\, pero los judíos gritaban:\nS. «Si sueltas a ése\, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César.»\nC. Pilato entonces\, al oír estas palabras\, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal\, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua\, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:\nS. «Aquí tenéis a vuestro rey.»\nC. Ellos gritaron:\nS. «¡Fuera\, fuera; crucifícalo!»\nC. Pilato les dijo:\nS. «¿A vuestro rey voy a crucificar?»\nC. Contestaron los sumos sacerdotes:\nS. «No tenemos más rey que al César.»\nC. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús\, y él\, cargando con la cruz\, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota)\, donde lo crucificaron; y con él a otros dos\, uno a cada lado\, y en medio\, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús\, el Nazareno\, el rey de los judíos.» Leyeron el letrero muchos judíos\, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús\, y estaba escrito en hebreo\, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:\nS. «No\, escribas: «El rey de los judíos»\, sino: «Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos.»»\nC. Pilato les contestó:\nS. «Lo escrito\, escrito está.»\nC. Los soldados\, cuando crucificaron a Jesús\, cogieron su ropa\, haciendo cuatro partes\, una para cada soldado\, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura\, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:\nS. «No la rasguemos\, sino echemos a suerte\, a ver a quién le toca.»\nC. Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre\, la hermana de María\, la Magdalena. Jesús\, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería\, dijo a su madre:\n+ «Mujer\, ahí tienes a tu hijo.»\nC. Luego\, dijo al discípulo:\n+ «Ahí tienes a tu madre.»\nC. Y desde aquella hora\, el discípulo la recibió en su casa. Después de esto\, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término\, para que se cumpliera la Escritura dijo:\n+ «Tengo sed.»\nC. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y\, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo\, se la acercaron a la boca. Jesús\, cuando tomó el vinagre\, dijo:\n+ «Está cumplido.»\nC. E\, inclinando la cabeza\, entregó el espíritu. Los judíos entonces\, como era el día de la Preparación\, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado\, porque aquel sábado era un día solemne\, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados\, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús\, viendo que ya había muerto\, no le quebraron las piernas\, sino que uno de los soldados\, con la lanza\, le traspasó el costado\, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio\, y su testimonio es verdadero\, y él sabe que dice verdad\, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.» Después de esto\, José de Arimatea\, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos\, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo\, el que había ido a verlo de noche\, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo\, con los aromas\, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron\, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación\, y el sepulcro estaba cerca\, pusieron allí a Jesús. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio Solemne Vigilia Pascual 2025
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Génesis 1\, 1 – 2\, 2\n  \nAl principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo\, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios:\n«Exista la luz». \nY la luz existió. \nVio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche».\nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día primero. \nY dijo Dios:\n«Exista un firmamento entre las aguas\, que separe aguas de aguas». \nE hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. \nY así fue. \nLlamó Dios al firmamento «cielo». \nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día segundo. \nDijo Dios:\n«Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio\, y que aparezca lo seco». \nY así fue. \nLlamó Dios a lo seco «tierra»\, y a la masa de las aguas llamó «mar». \nY vio Dios que era bueno. \nDijo Dios:\n«Cúbrase la tierra de verdor\, de hierba verde que engendre semilla\, y de árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra». \nY así fue. \nLa tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie\, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. \nY vio Dios que era bueno. \nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día tercero. \nDijo Dios:\n«Existan lumbreras en el firmamento del cielo\, para separar el día de la noche\, para señalar las fiestas\, los días y los años\, y sirvan de lumbreras en el firmamento del cielo\, para iluminar sobre la tierra». \nY así fue. \nE hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día\, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra\, para regir el día y la noche y para separar la luz de la tiniebla. \nY vio Dios que era bueno. \nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día cuarto. \nDijo Dios:\n«Bullan las aguas de seres vivientes\, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo». \nY creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies\, y las aves aladas según sus especies. \nY vio Dios que era bueno. \nLuego los bendijo Dios\, diciendo:\n«Sed fecundos y multiplicaos\, llenad las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra». \nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día quinto. \nDijo Dios:\n«Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados\, reptiles y fieras según sus especies». \nY así fue. \nE hizo Dios las fieras según sus especies\, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies. \nY vio Dios que era bueno. \nDijo Dios:\n«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar\, las aves del cielo\, los ganados y los reptiles de la tierra». \nY creó Dios al hombre a su imagen\, a imagen de Dios lo creó\, varón y mujer los creó. \nDios los bendijo; y les dijo Dios:\n«Sed fecundos y multiplicaos\, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar\, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra». \nY dijo Dios:\n«Mirad\, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra\, a todas las aves del cielo\, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira». \nY así fue. \nVio Dios todo lo que había hecho\, y era muy bueno. \nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día sexto. \nAsí quedaron concluidos el cielo\, la tierra y todo el universo. \nY habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho\, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho. \nSALMO:\nSal 103\, 1 2a. 5 6. 10 y 12. 13 14. 24 y 35c\nR/. Envía tu espíritu\, Señor\, y repuebla la faz de la tierra. \nBendice\, alma mía\, al Señor:\n¡Dios mío\, qué grande eres!\nTe vistes de belleza y majestad\,\nla luz te envuelve como un manto. R/. \nAsentaste la tierra sobre sus cimientos\,\ny no vacilará jamás;\nla cubriste con el manto del océano\,\ny las aguas se posaron sobre las montañas. R/. \nDe los manantiales sacas los ríos\,\npara que fluyan entre los montes;\njunto a ellos habitan las aves del cielo\,\ny entre las frondas se oye su canto. R/. \nDesde tu morada riegas los montes\,\ny la tierra se sacia de tu acción fecunda;\nhaces brotar hierba para los ganados\,\ny forraje para los que sirven al hombre.\nÉl saca pan de los campos. R/. \nCuántas son tus obras\, Señor\,\ny todas las hiciste con sabiduría;\nla tierra está llena de tus criaturas.\n¡Bendice\, alma mía\, al Señor! R/. \n  \nSegunda lectura\nLectura del libro del Génesis 22\, 1-18\n  \nEn aquellos días\, Dios puso a prueba a Abrahán. Le dijo:\n«¡Abrahán!». \nEl respondió:\n«Aquí estoy». \nDios dijo:\n«Toma a tu hijo único\, al que amas\, a Isaac\, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto en uno de los monte que yo te indicaré». \nAbrahán madrugó\, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el holocausto y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. \nAl tercer día levantó Abrahán los ojos y divisó el sitio desde lejos. Abrahán dijo a sus criados:\n«Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar\, y después volveremos con vosotros». \nAbrahán tomó la leña para el holocausto\, se la cargó a su hijo Isaac\, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos.\nIsaac dijo a Abrahán\, su padre:\n«Padre». \nÉl respondió:\n«Aquí estoy\, hijo mío». \nEl muchacho dijo:\n«Tenemos fuego y leña\, pero\, ¿dónde está el cordero para el holocausto?». \nAbrahán contestó:\n«Dios proveerá el cordero para el holocausto\, hijo mío». Y siguieron caminando juntos. \nCuando llegaron al sitio que le había dicho Dios\, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña\, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar\, encima de la leña. Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:\n«¡Abrahán\, Abrahán!». \nÉl contestó:\n«Aquí estoy». \nEl ángel le ordenó:\n«No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios\, porque no te has reservado a tu hijo\, a tu único hijo». \nAbrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó\, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. \nAbrahán llamó aquel sitio «El Señor ve»\, por lo que se dice aún hoy «En el monte el Señor es visto». \nEl ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo:\n«Juro por mí mismo\, oráculo del Señor: por haber hecho esto\, por no haberte reservado tu hijo\, tu hijo único\, te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia\, porque has escuchado mi voz». \nSALMO:\nSal 15\, 5 y 8. 9 10. 11\nR/. Protégeme\, Dios mío\, que me refugio en ti. \nEl Señor es el lote de mi heredad y mi copa\,\nmi suerte está en tu mano.\nTengo siempre presente al Señor\,\ncon él a mi derecha no vacilaré. R/. \nPor eso se me alegra el corazón\,\nse gozan mis entrañas\,\ny mi carne descansa esperanzada.\nPorque no me abandonarás en la región de los muertos\nni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/. \nMe enseñarás el sendero de la vida\,\nme saciarás de gozo en tu presencia\,\nde alegría perpetua a tu derecha. R/. \n  \nTercera lectura\nLectura del libro del Éxodo 14\, 15 – 15\, 1\n  \nEn aquellos días\, el Señor dijo a Moisés:\n«¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha. Y tú\, alza tu cayado\, extiende tu mano sobre el mar y divídelo\, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar\, por lo seco. Yo haré que los egipcios se obstinen y entren detrás de vosotros\, y me cubriré de gloria a costa del faraón y de todo su ejército\, de sus carros y de sus jinetes. Así sabrán los egipcios que yo soy el Señor\, cuando me haya cubierto de gloria a costa del faraón\, de sus carros y de sus jinetes». \nSe puso en marcha el ángel del Señor\, que iba al frente del ejército de Israel\, y pasó a retaguardia. También la columna de nube\, que iba delante de ellos\, se desplazó y se colocó detrás\, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel. La nube era tenebrosa y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran aproximarse el uno al otro. Moisés extendió su mano sobre el mar y el Señor hizo retirarse el mar con un fuerte viento del este que sopló toda la noche; el mar se secó y se dividieron las aguas. Los hijos de Israel entraron en medio del mar\, en lo seco\, y las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron y entraron tras ellos\, en medio del mar: todos los caballos del faraón\, sus carros y sus jinetes. \nEra ya la vigilia matutina cuando el Señor miró desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios y sembró el pánico en el ejército egipcio. Trabó las ruedas de sus carros\, haciéndolos avanzar pesadamente. \nLos egipcios dijeron:\n«Huyamos ante Israel\, porque el Señor lucha por él contra Egipto». \nLuego dijo el Señor a Moisés:\n«Extiende tu mano sobre el mar\, y vuelvan las aguas sobre los egipcios\, sus carros y sus jinetes». \nMoisés extendió su mano sobre el mar; y al despuntar el día el mar recobró su estado natural\, de modo que los egipcios\, en su huida\, toparon con las aguas. Así precipitó el Señor a los egipcios en medio del mar. \nLas aguas volvieron y cubrieron los carros\, los jinetes y todo el ejército del faraón\, que había entrado en el mar. Ni uno solo se salvó. \nMas los hijos de Israel pasaron en seco por medio del mar\, mientras las aguas hacían de muralla a derecha e izquierda. \nAquel día salvó el Señor a Israel del poder de Egipto\, e Israel vio a los egipcios muertos\, en la orilla del mar. Vio\, pues\, Israel la mano potente que el Señor había desplegado contra los egipcios\, y temió el pueblo al Señor\, y creyó en el Señor y en Moisés\, su siervo. \nEntonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este canto al Señor: \nSALMO:\nEx 15\, 1 2. 3 4. 5 6. 17 18\nR/. Cantaré al Señor\, gloriosa es su victoria. \nCantaré al Señor\, gloriosa es su victoria\,\ncaballos y carros ha arrojado en el mar.\nMi fuerza y mi poder es el Señor\,\nEl fue mi salvación.\nÉl es mi Dios: yo lo alabaré;\nel Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R/. \nEl Señor es un guerrero\,\nsu nombre es “El Señor”.\nLos carros del faraón los lanzó al mar\,\nahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R/. \nLas olas los cubrieron\,\nbajaron hasta el fondo como piedras.\nTu diestra\, Señor\, es magnífica en poder\,\ntu diestra\, Señor\, tritura al enemigo. R/. \nLo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad\,\nlugar del que hiciste tu trono\, Señor;\nsantuario\, Señor\, que fundaron tus manos.\nEl Señor reina por siempre jamás. R/. \n  \nCuarta lectura\nLectura del libro de Isaías 54\, 5-14\n  \nQuien te desposa es tu Hacedor: su nombre es Señor todopoderoso. \nTu libertador es el Santo de Israel: se llama «Dios de toda la tierra». \nComo a mujer abandonada y abatida te llama el Señor; como a esposa de juventud\, repudiada —dice tu Dios—. \nPor un instante te abandoné\, pero con gran cariño te reuniré. \nEn un arrebato de ira\, por un instante te escondí mi rostro\, pero con amor eterno te quiero —dice el Señor\, tu libertador—. \nMe sucede como en los días de Noé: juré que las aguas de Noé no volverían a cubrir la tierra; así juro no irritarme contra ti ni amenazarte. \nAunque los montes cambiasen y vacilaran las colinas\, no cambiaría mi amor\, ni vacilaría mi alianza de paz —dice el Señor que te quiere—. \n¡Ciudad afligida\, azotada por el viento\, a quien nadie consuela! \nMira\, yo mismo asiento tus piedras sobre azabaches\, tus cimientos sobre zafiros; haré tus almenas de rubí\, tus puertas de esmeralda\, y de piedras preciosas tus bastiones. \nTus hijos serán discípulos del Señor\, gozarán de gran prosperidad tus constructores. \nTendrás tu fundamento en la justicia: lejos de la opresión\, no tendrás que temer; lejos del terror\, que no se acercará. \nSALMO:\nSal 29\, 2 y 4. 5 6. 11 y 12a y 13b\nR/. Te ensalzaré\, Señor\, porque me has librado. \nTe ensalzaré\, Señor\, porque me has librado\ny no has dejado que mis enemigos se rían de mí.\nSeñor\, sacaste mi vida del abismo\,\ny me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/. \nTañed para el Señor\, fieles suyos\,\ncelebrad el recuerdo de su nombre santo;\nsu cólera dura un instante;\nsu bondad\, de por vida;\nal atardecer nos visita el llanto;\npor la mañana\, el júbilo. R/. \nEscucha\, Señor\, y ten piedad de mí;\nSeñor\, socórreme.\nCambiaste mi luto en danzas.\nSeñor Dios mío\, te daré gracias por siempre. R/. \n  \nQuinta lectura\nLectura del libro de Isaías 55\, 1-11\n  \nEsto dice el Señor:\n«Sedientos todos\, acudid por agua; venid\, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed\, venid y comprad\, sin dinero y de balde\, vino y leche. \n¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? \nEscuchadme atentos y comeréis bien\, saborearéis platos sustanciosos. \nInclinad vuestro oído\, venid a mí: escuchadme y viviréis. \nSellaré con vosotros una alianza perpetua\, las misericordias firmes hechas a David: lo hice mi testigo para los pueblos\, guía y soberano de naciones. \nTú llamarás a un pueblo desconocido\, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti; porque el Señor tu Dios\, el Santo de Israel te glorifica. \nBuscad al Señor mientras se deja encontrar\, invocadlo mientras está cerca. \nQue el malvado abandone su camino\, y el malhechor sus planes; que se convierta al Señor\, y él tendrá piedad\, a nuestro Dios\, que es rico en perdón. \nPorque mis planes no son vuestros planes\, vuestros caminos no son mis caminos —oráculo del Señor—. \nCuanto dista el cielo de la tierra\, así distan mis caminos de los vuestros\, y mis planes de vuestros planes. \nComo bajan la lluvia y la nieve desde el cielo\, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra\, de fecundarla y hacerla germinar\, para que dé semilla al sembrador y pan al que come\, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía\, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo». \nSALMO:\nIs 12\, 2 3. 4bcd. 5 6 (R.: 3)\nR/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. \n«Él es mi Dios y Salvador:\nconfiaré y no temeré\,\nporque mi fuerza y mi poder es el Señor\,\nél fue mi salvación».\nY sacaréis aguas con gozo\nde las fuentes de la salvación. R/. \n«Dad gracias al Señor\,\ninvocad su nombre\,\ncontad a los pueblos sus hazañas\,\nproclamad que su nombre es excelso». R/. \nTañed para el Señor\, que hizo proezas\,\nanunciadlas a toda la tierra;\ngritad jubilosos\, habitantes de Sión\,\nporque es grande es en medio de ti el Santo de Israel. R/. \n  \nSexta lectura\nLectura del libro de Baruc 3\, 9-15. 32 – 4\, 4\n  \nEscucha\, Israel\, mandatos de vida; presta oído y aprende prudencia. \n¿Cuál es la razón\, Israel\, de que sigas en país enemigo\, envejeciendo en tierra extranjera; de que te crean un ser contaminado\, un muerto habitante del Abismo? \n¡Abandonaste la fuente de la sabiduría! \nSi hubieras seguido el camino de Dios\, habitarías en paz para siempre. \nAprende dónde está la prudencia\, dónde el valor y la inteligencia\, dónde una larga vida\, la luz de los ojos y la paz. \n¿Quién encontró su lugar o tuvo acceso a sus tesoros? \nEl que todo lo sabe la conoce\, la ha examinado y la penetra; el que creó la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos; el que envía la luz y le obedece\, la llama y acude temblorosa; a los astros que velan gozosos arriba en sus puestos de guardia\, los llama\, y responden: «Presentes»\, y brillan gozosos para su Creador. \nEste es nuestro Dios\, y no hay quien se le pueda comparar; rastreó el camino de la inteligencia y se lo enseñó a su hijo\, Jacob\, se lo mostró a su amado\, Israel. \nDespués apareció en el mundo y vivió en medio de los hombres. \nEs el libro de los mandatos de Dios\, la ley de validez eterna: los que la guarden vivirán; los que la abandonen morirán. \nVuélvete\, Jacob\, a recibirla\, camina al resplandor de su luz; no entregues a otros tu gloria\, ni tu dignidad a un pueblo extranjero. \n¡Dichosos nosotros\, Israel\, que conocemos lo que agrada al Señor! \nSALMO:\nSal 18\, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6\, 68)\nR/. Señor\, tú tienes palabras de vida eterna. \nLa ley del Señor es perfecta\ny es descanso del alma;\nel precepto del Señor es fiel\ne instruye a los ignorantes. R/. \nLos mandatos del Señor son rectos\ny alegran el corazón;\nla norma del Señor es límpida\ny da luz a los ojos. R/. \nEl temor del Señor es puro\ny eternamente estable;\nlos mandamientos del Señor son verdaderos\ny eternamente justos. R/. \nMás preciosos que el oro\,\nmás que el oro fino;\nmás dulce que la miel\nde un panal que destila. R/. \n  \nSéptima lectura\nLectura de la profecía de Ezequiel 36\, 16-28\n  \nMe vino esta palabra del Señor:\n«Hijo de hombre\, la casa de Israel profanó con su conducta y sus acciones la tierra en que habitaba. \nMe enfurecí contra ellos\, por la sangre que habían derramado en el país\, y por haberlo profanado con sus ídolos. \nLos dispersé por las naciones\, y anduvieron dispersos por diversos países. Los he juzgado según su conducta y sus acciones. \nAl llegar a las diversas naciones\, profanaron mi santo nombre\, ya que de ellos se decía: “Estos son el pueblo del Señor y han debido abandonar su tierra”. \nAsí que tuve que defender mi santo nombre\, profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde había ido. \nPor eso\, di a la casa de Israel: “Esto dice el Señor Dios: \nNo hago esto por vosotros\, casa de Israel\, sino por mi santo nombre\, profanado por vosotros en las naciones a las que fuisteis. \nManifestaré la santidad de mi gran nombre\, profanado entre los gentiles\, porque vosotros lo habéis profanado en medio de ellos. \nReconocerán las naciones que yo soy el Señor —oráculo del Señor Dios—\, cuando por medio de vosotros les haga ver mi santidad. \nOs recogeré de entre las naciones\, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra. \nDerramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo\, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra\, y os daré un corazón de carne. \nOs infundiré mi espíritu\, y haré que caminéis según mis preceptos\, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. \nY habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo\, y yo seré vuestro Dios”». \nSALMO:\nSal 41\, 3. 5bcd; 42\, 3. 4 (R.: 41\, 2)\nR/. Como busca la cierva corrientes de agua\, así mi alma te busca a ti\, Dios mío. \nMi alma tiene sed de Dios\, del Dios vivo:\n¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/. \nCómo entraba en el recinto santo\,\ncómo avanzaba hacia la casa de Dios\,\nentre cantos de júbilo y alabanza\,\nen el bullicio de la fiesta. R/. \nEnvía tu luz y tu verdad:\nque ellas me guíen\ny me conduzcan hasta tu monte santo\,\nhasta tu morada. R/. \nMe acercaré al altar de Dios\,\nal Dios de mi alegría;\ny te daré gracias al son de la cítara\,\nDios\, Dios mío. R/. \n  \nOctava lectura\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6\, 3-11\n  \nHermanos:\nCuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte. \nPor el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte\, para que\, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre\, así también nosotros andemos en una vida nueva. \nPues si hemos sido incorporados a él en una muerte como la suya\, lo seremos también en una resurrección como la suya; sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con Cristo\, para que fuera destruido el cuerpo de pecado\, y\, de este modo\, nosotros dejáramos de servir al pecado; porque quien muere ha quedado libre del pecado. \nSi hemos muerto con Cristo\, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo\, una vez resucitado de entre los muertos\, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque quien ha muerto\, ha muerto al pecado de una vez para siempre; y quien vive\, vive para Dios. \nLo mismo vosotros\, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. \nSALMO:\nSal 117\, 1 2. l6ab 17. 22 23\nR/. Aleluya\, aleluya. aleluya. \nDad gracias al Señor porque es bueno\,\nporque es eterna su misericordia.\nDiga la casa de Israel:\neterna es su misericordia. R/. \n«La diestra del Señor es poderosa\,\nla diestra del Señor es excelsa».\nNo he de morir\, viviré\npara contar las hazañas del Señor. R/. \nLa piedra que desecharon los arquitectos\nes ahora la piedra angular.\nEs el Señor quien lo ha hecho\,\nha sido un milagro patente. R/. \n  \nEvangelio del día\nLectura del santo Evangelio según San Lucas 24\, 1-12\n  \nEl primer día de la semana\, de madrugada\, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y\, entrando\, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto\, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas quedaron despavoridas y con las caras mirando al suelo y ellos les dijeron:\n«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea\, cuando dijo que el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores\, ser crucificado y al tercer día resucitar». \nY recordaron sus palabras. Habiendo vuelto del sepulcro\, anunciaron todo esto a los Once y a todos los demás. \nEran María la Magdalena\, Juana y María\, la de Santiago. También las demás\, que estaban con ellas\, contaban esto mismo a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. \nPedro\, sin embargo\, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose\, ve solo los lienzos\, Y se volvió a su casa\, admirándose de lo sucedido.
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10\,34a.37-43): \nEN aquellos días\, Pedro tomó la palabra y dijo:\n«Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea\, comenzando por Galilea\, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret\, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo\, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo\, porque Dios estaba con él.\nNosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. A este lo mataron\, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse\, no a todo el pueblo\, sino a los testigos designados por Dios: a nosotros\, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.\nNos encargó predicar al pueblo\, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. De él dan testimonio todos los profetas: que todos los que creen en él reciben\, por su nombre\, el perdón de los pecados». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 117\,1-2.16ab-17.22-23 \nR/. Éste es el día en que actuó el Señor:\nsea nuestra alegría y nuestro gozo \nDad gracias al Señor porque es bueno\,\nporque es eterna su misericordia.\nDiga la casa de Israel:\neterna es su misericordia. R/. \n«La diestra del Señor es poderosa\,\nla diestra del Señor es excelsa».\nNo he de morir\, viviré\npara contar las hazañas del Señor. R/. \nLa piedra que desecharon los arquitectos\nes ahora la piedra angular.\nEs el Señor quien lo ha hecho\,\nha sido un milagro patente. R/. \nSegunda Lectura\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3\,1-4): \nHERMANOS:\nSi habéis resucitado con Cristo\, buscad los bienes de allá arriba\, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba\, no a los de la tierra.\nPorque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo\, vida vuestra\, entonces también vosotros apareceréis gloriosos\, juntamente con él. \nPalabra de Dios \nSecuencia\nHoy es obligatorio decir la Secuencia. Los días dentro de la Octava es potestativo. \nOfrezcan los cristianos\nofrendas de alabanza\na gloria de la Víctima\npropicia de la Pascua. \nCordero sin pecado\nque a las ovejas salva\,\na Dios y a los culpables\nunió con nueva alianza. \nLucharon vida y muerte\nen singular batalla\,\ny\, muerto el que es la Vida\,\ntriunfante se levanta. \n«¿Qué has visto de camino\,\nMaría\, en la mañana?»\n«A mi Señor glorioso\,\nla tumba abandonada\, \nlos ángeles testigos\,\nsudarios y mortaja.\n¡Resucitó de veras\nmi amor y mi esperanza! \nVenid a Galilea\,\nallí el Señor aguarda;\nallí veréis los suyos\nla gloria de la Pascua.» \nPrimicia de los muertos\,\nsabemos por tu gracia\nque estás resucitado;\nla muerte en ti no manda. \nRey vencedor\, apiádate\nde la miseria humana\ny da a tus fieles parte\nen tu victoria santa. \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (20\,1-9): \nEL primer día de la semana\, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer\, cuando aún estaba oscuro\, y vio la losa quitada del sepulcro.\nEchó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo\, a quien Jesús amaba\, y les dijo:\n«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».\nSalieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos\, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e\, inclinándose\, vio los lienzos tendidos; pero no entró.\nLlegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza\, no con los lienzos\, sino enrollado en un sitio aparte.\nEntonces entró también el otro discípulo\, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.\nPues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lectio Divina Domingo de Resurrección
DESCRIPTION:✨ Lectio Divina – Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor (Ciclo B – 2025)\n“Vio y creyó” (Jn 20\,8) \n\n📖 1. Lectura – ¿Qué dice el texto?\nPrimera lectura – Hechos 10\,34a.37-43Pedro resume todo el misterio pascual ante los gentiles: Jesús\, ungido por el Espíritu\, pasó haciendo el bien\, fue crucificado y resucitó al tercer día. Nosotros —dice Pedro— somos testigos. Este testimonio no es un recuerdo\, es un envío: anunciar que en su nombre se perdonan los pecados. \nSalmo 117Un canto de victoria: “Este es el día en que actuó el Señor”. Hoy no celebramos una fecha histórica\, sino una acción viva de Dios: su misericordia es eterna\, y la piedra desechada es ahora piedra angular. \nSegunda lectura – Colosenses 3\,1-4San Pablo nos recuerda que hemos resucitado con Cristo. Eso transforma toda nuestra perspectiva: ya no vivimos para lo de la tierra\, sino que buscamos lo de “arriba”\, donde Cristo está glorioso. ¡Nuestra vida está escondida en Él! \nEvangelio – Juan 20\,1-9María Magdalena encuentra el sepulcro vacío y corre a contar a los discípulos. Pedro y el discípulo amado corren al sepulcro. El discípulo entra y “vio y creyó”. Aunque no lo ven físicamente\, creen por los signos: los lienzos\, el sudario\, el sepulcro vacío. \n\n🤔 2. Meditación – ¿Qué me dice el texto?\n\n\n¿Dónde están mis ojos puestos: en lo de “arriba” o en lo de “abajo”? \n\n\n¿Cuáles son mis sepulcros? ¿Qué cosas en mi vida parecen muertas\, sin esperanza? \n\n\n¿Tengo fe para creer aun cuando no “veo”? ¿Reconozco los signos de la Resurrección en medio del dolor o del fracaso? \n\n\nComo Pedro\, ¿soy testigo de lo que Jesús ha hecho en mí? ¿Anuncio con gozo el perdón que he recibido? \n\n\n¿Soy como el discípulo amado\, que corre hacia Jesús y que cree con el corazón humilde? \n\n\n\n🙏 3. Oración – ¿Qué le digo al Señor?\nSeñor Jesús\,hoy el mundo amanece distinto\,porque tu tumba está vacíay la vida ha vencido a la muerte.Haz que mis ojos vean como el discípulo amado:que pueda creer incluso cuando todo parezca perdido.Resucita mi fe adormecida\,mi esperanza cansada\,mi amor temeroso. \nTú\, Señor de la vida\,entra en los sepulcros de mi corazón\,rompe las losas del egoísmo y la duda.Hazme testigo valiente\,como Pedro\,que no calla el milagroni esconde su alegría. \nHoy quiero celebrar contigono solo la Resurrección que ocurrió\,sino la vida nueva que comienza en mí.Amén. \n\n😌 4. Contemplación – ¿A qué me compromete el texto?\n\n“Vio y creyó” (Jn 20\,8)Cierra los ojos por un momento.Mira los lienzos. Mira la tumba vacía.¿Qué te dice el silencio del sepulcro?¿Qué quiere resucitar Dios hoy en ti? \n\nHaz silencio interior. Respira hondo.Y deja que la luz de Cristo glorioso inunde tu alma.En esta Pascua\, el Señor no solo quiere que lo creas\,quiere que vivas como resucitado. \n\n🕊️ Acción concreta para esta semana:\n\n\nEsta semana pascual\, cada día al despertar\, repite:“Este es el día en que actuó el Señor: sea mi alegría y mi gozo” (Sal 117). \n\n\nHaz un acto concreto de perdón\, alegría o generosidad.Vive como si realmente todo hubiera cambiado… porque así es.
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Lunes de la Octava de Pascua
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2\,14.22-33): \nEL día de Pentecostés\, Pedro\, poniéndose en pie junto con los Once\, levantó su voz y con toda solemnidad declaró:\n«Judíos y vecinos todos de Jerusalén\, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras. Israelitas\, escuchad estas palabras: a Jesús el Nazareno\, varón acreditado por Dios ante vosotros con milagros\, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él\, como vosotros sabéis\, a este\, entregado conforme el plan que Dios tenía establecido y provisto\, lo matasteis\, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos. Pero Dios lo resucitó\, librándolo de los dolores de la muerte\, por cuanto no era posible que esta lo retuviera bajo su dominio\, pues David dice\, refiriéndose a el:\n“Veía siempre al Señor delante de mí\,\npues está a mi derecha para que no vacile.\nPor eso se me alegró el corazón\,\nexultó mi lengua\,\ny hasta mi carne descansará esperanzada.\nPorque no me abandonarás en el lugar de los muertos\,\nni dejarás que tu Santo experimente corrupción.\nMe has enseñado senderos de vida\,\nme saciarás de gozo con tu rostro”.\nHermanos\, permitidme hablaros con franqueza: el patriarca David murió y lo enterraron\, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios “le había jurado con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo\, previéndolo\, habló de la resurrección del Mesías cuando dijo que “no lo abandonará en el lugar de los muertos” y que “su carne no experimentará corrupción”.\nA este Jesús lo resucitó Dios\, de lo cual todos nosotros somos testigos. Exaltado\, pues\, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo\, lo he derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 15\,1b-2a y 5.7-8 9-10.11 \nR/. Protégeme\, Dios mío\, que me refugio en ti \nProtégeme\, Dios mío\, que me refugio en ti.\nYo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».\nEl Señor es el lote de mi heredad y mi copa\,\nmi suerte está en tu mano. R/. \nBendeciré al Señor que me aconseja\,\nhasta de noche me instruye internamente.\nTengo siempre presente al Señor\,\ncon él a mi derecha no vacilaré. R/. \nPor eso se me alegra el corazón\,\nse gozan mis entrañas\,\ny mi carne descansa esperanzada.\nPorque no me abandonarás en la región de los muertos\nni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/. \nMe enseñarás el sendero de la vida\,\nme saciarás de gozo en tu presencia\,\nde alegría perpetua a tu derecha. R/. \nSecuencia\n(Opcional) \nOfrezcan los cristianos\nofrendas de alabanza\na gloria de la Víctima\npropicia de la Pascua. \nCordero sin pecado\nque a las ovejas salva\,\na Dios y a los culpables\nunió con nueva alianza. \nLucharon vida y muerte\nen singular batalla\,\ny\, muerto el que es la Vida\,\ntriunfante se levanta. \n«¿Qué has visto de camino\,\nMaría\, en la mañana?»\n«A mi Señor glorioso\,\nla tumba abandonada\, \nlos ángeles testigos\,\nsudarios y mortaja.\n¡Resucitó de veras\nmi amor y mi esperanza! \nVenid a Galilea\,\nallí el Señor aguarda;\nallí veréis los suyos\nla gloria de la Pascua.» \nPrimicia de los muertos\,\nsabemos por tu gracia\nque estás resucitado;\nla muerte en ti no manda. \nRey vencedor\, apiádate\nde la miseria humana\ny da a tus fieles parte\nen tu victoria santa. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Mateo (28\,8-15): \nEN aquel tiempo\, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.\nDe pronto\, Jesús salió al encuentro y les dijo:\n«Alegraos».\nEllas se acercaron\, le abrazaron los pies y se postraron ante él.\nJesús les dijo:\n«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».\nMientras las mujeres iban de camino\, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos\, reunidos con los ancianos\, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma\, encargándoles:\n«Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernados\, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros».\nEllos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Martes de la Octava de Pascua
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2\,36-41): \nEL día de Pentecostés\, decía Pedro a los judíos:\n«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús\, a quien vosotros crucificasteis\, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».\nAl oír esto\, se les traspasó el corazón\, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:\n«¿Qué tenemos que hacer\, hermanos?».\nPedro les contestó:\n«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús\, el Mesías\, para perdón de vuestros pecados\, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos\, y para los que están lejos\, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».\nCon estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:\n«Salvaos de esta generación perversa».\nLos que aceptaron sus palabras se bautizaron\, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 32\,4-5.18-19.20.22 \nR/. La misericordia del Señor llena la tierra \nLa palabra del Señor es sincera\,\ny todas sus acciones son leales;\nél ama la justicia y el derecho\,\ny su misericordia llena la tierra. R/. \nLos ojos del Señor están puestos en quien lo teme\,\nen los que esteran su misericordia\,\npara librar sus vidas de la muerte\ny reanimarlos en tiempo de hambre. R/. \nNosotros aguardamos al Señor:\nél es nuestro auxilio y escudo.\nQue tu misericordia\, Señor\, venga sobre nosotros\,\ncomo lo esperamos de ti. R/. \nSecuencia\n(Opcional) \nOfrezcan los cristianos\nofrendas de alabanza\na gloria de la Víctima\npropicia de la Pascua. \nCordero sin pecado\nque a las ovejas salva\,\na Dios y a los culpables\nunió con nueva alianza. \nLucharon vida y muerte\nen singular batalla\,\ny\, muerto el que es la Vida\,\ntriunfante se levanta. \n«¿Qué has visto de camino\,\nMaría\, en la mañana?»\n«A mi Señor glorioso\,\nla tumba abandonada\, \nlos ángeles testigos\,\nsudarios y mortaja.\n¡Resucitó de veras\nmi amor y mi esperanza! \nVenid a Galilea\,\nallí el Señor aguarda;\nallí veréis los suyos\nla gloria de la Pascua.» \nPrimicia de los muertos\,\nsabemos por tu gracia\nque estás resucitado;\nla muerte en ti no manda. \nRey vencedor\, apiádate\nde la miseria humana\ny da a tus fieles parte\nen tu victoria santa. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (20\,11-18): \nEN aquel tiempo\, estaba María fuera\, junto al sepulcro\, llorando. Mientras lloraba\, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco\, sentados\, uno a la cabecera y otro a los pies\, donde había estado el cuerpo de Jesús.\nEllos le preguntan:\n«Mujer\, ¿por qué lloras?».\nElla contesta:\n«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».\nDicho esto\, se vuelve y ve a Jesús\, de pie\, pero no sabía que era Jesús.\nJesús le dice:\n«Mujer\, ¿por qué lloras?».\nElla\, tomándolo por el hortelano\, le contesta:\n«Señor\, si tú te lo has llevado\, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».\nJesús le dice:\n«¡María!».\nElla se vuelve y le dice.\n«¡Rabbuní!»\, que significa: «¡Maestro!».\nJesús le dice:\n«No me retengas\, que todavía no he subido al Padre. Pero\, ande\, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro\, al Dios mío y Dios vuestro”».\nMaría la Magdalena fue y anunció a los discípulos:\n«He visto al Señor y ha dicho esto».\nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del  Miércoles de la Octava de Pascua
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (3\,1-10): \nEN aquellos días\, Pedro y Juan subían al tempo\, a la oración de la hora nona\, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa\, para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan\, les pidió limosna. Pedro\, con Juan a su lado\, se quedó mirándolo y le dijo:\n«Míranos».\nClavó los ojos en ellos\, esperando que le darían algo. Pero Pedro le dijo:\n«No tengo plata ni oro\, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno\, levántate y anda».\nY agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos\, se puso en pie de un salto\, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie\, dando brincos y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andando y alabando a Dios\, y\, al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa del templo\, quedaron estupefactos y desconcertados ante lo que le había sucedido. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 104\,1-2.3-4.6-7.8-9 \nR/. Que se alegren los que buscan al Señor \nDad gracias al Señor\, invocad su nombre\,\ndad a conocer sus hazañas todos los pueblos.\nCantadle al son de instrumentos\,\nhablad de sus maravillas. R/. \nGloriaos de su nombre santo\,\nque se alegren los que buscan al Señor.\nRecurrid al Señor y a su poder\,\nbuscad continuamente su rostro. R/. \n¡Estirpe de Abrahán\, su siervo;\nhijos de Jacob\, su elegido!\nEl Señor es nuestro Dios\,\nél gobierna toda la tierra. R/. \nSe acuerda de su alianza eternamente\,\nde la palabra dada\, por mil generaciones;\nde la alianza sellada con Abrahán\,\ndel juramento hecho a Isaac. R/. \nSecuencia\n(Opcional) \nOfrezcan los cristianos\nofrendas de alabanza\na gloria de la Víctima\npropicia de la Pascua. \nCordero sin pecado\nque a las ovejas salva\,\na Dios y a los culpables\nunió con nueva alianza. \nLucharon vida y muerte\nen singular batalla\,\ny\, muerto el que es la Vida\,\ntriunfante se levanta. \n«¿Qué has visto de camino\,\nMaría\, en la mañana?»\n«A mi Señor glorioso\,\nla tumba abandonada\, \nlos ángeles testigos\,\nsudarios y mortaja.\n¡Resucitó de veras\nmi amor y mi esperanza! \nVenid a Galilea\,\nallí el Señor aguarda;\nallí veréis los suyos\nla gloria de la Pascua.» \nPrimicia de los muertos\,\nsabemos por tu gracia\nque estás resucitado;\nla muerte en ti no manda. \nRey vencedor\, apiádate\nde la miseria humana\ny da a tus fieles parte\nen tu victoria santa. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Lucas (24\,13-35): \nAQUEL mismo día\, el primero de la semana\, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús\, distante de Jerusalén unos setenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían\, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.\nÉl les dijo:\n«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».\nEllos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos\, que se llamaba Cleofás\, le respondió:\n«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado estos días?».\nÉl les dijo:\n«¿Qué».\nEllos le contestaron:\n«Lo de Jesús el Nazareno\, que fue un profeta poderoso en obras y palabras\, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte\, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel\, pero\, con todo esto\, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado\, pues habiendo ido muy de mañana la sepulcro\, y no habiendo encontrado su cuerpo\, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles\, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».\nEntonces él les dijo:\n«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria».\nY\, comenzado por Moisés y siguiendo por todos los profetas\, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.\nLlegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron\, diciendo:\n«Quédate con nosotros\, porque atardece y el día va de caída».\nY entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos\, tomó el pan\, pronunció la bendición\, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.\nY se dijeron el uno al otro:\n«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».\nY\, levantándose en aquel momento\, se volvieron a Jerusalén\, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros\, que estaban diciendo:\n«Era verdad\, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».\nY ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del Jueves de la Octava de Pascua
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (3\,11-26): \nEN aquellos días\, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan\, todo el pueblo\, asombrado\, acudió corriendo al pórtico llamado de Salomón\, donde estaban ellos.\nAl verlo\, Pedro dirigió la palabra a la gente:\n«Israelitas\, ¿por qué os admiráis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a este con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán\, de Isaac y de Jacob\, el Dios de nuestros padres\, ha glorificado a su siervo Jesús\, al que vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato\, cuando había decidido soltarlo.\nVosotros renegasteis del Santo y del Justo\, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida\, pero Dios Jo resucitó de entre los muertos\, y nosotros somos testigos de ello.\nPor la fe en su nombre\, este\, que veis aquí y que conocéis\, ha recobrado el vigor por medio de su nombre; la fe que viene por medio de él le ha restituido completamente la salud\, a la vista de todos vosotros.\nAhora bien\, hermanos\, sé que Jo hicisteis por ignorancia\, al igual que vuestras autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas\, que su Mesías tenía que padecer.\nPor tanto\, arrepentíos y convertíos\, para que se borren vuestros pecados; para que vengan tiempos de consuelo de parte de Dios\, y envíe a Jesús\, el Mesías que os estaba destinado\, al que debe recibir el cielo hasta el tiempo de la restauración universal\, de la que Dios habló desde antiguo por boca de sus santos profetas.\nMoisés dijo: “El Señor Dios vuestro hará surgir de entre vuestros hermanos un profeta como yo: escuchadle todo lo que os diga; y quien no escuche a ese profeta será excluido del pueblo”. Y\, desde Samuel en adelante\, todos los profetas que hablaron anunciaron también estos días.\nVosotros sois los hijos de los profetas\, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres\, cuando le dijo a Abrahán: “En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra”. Dios resucitó a su Siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros para que os traiga la bendición\, apartándoos a cada uno de vuestras maldades». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 8\,2a.5.6-7.8-9 \nR/. Señor\, dueño nuestro\n¡que admirable es tu nombre en toda la tierra! \nSeñor\, Dios nuestro\,\n¿qué es el hombre para que te acuerdes de él\,\nel ser humano\, para mirar por él? R/. \nLo hiciste poco inferior a los ángeles\,\nlo coronaste de gloria y dignidad\,\nle diste el mando sobre las obras de tus manos.\nTodo lo sometiste bajo sus pies. R/. \nRebaños de ovejas y toros\,\ny hasta las bestias del campo\,\nlas aves del cielo\, los peces del mar\,\nque trazan sendas por el mar. R/. \nSecuencia\n(Opcional) \nOfrezcan los cristianos\nofrendas de alabanza\na gloria de la Víctima\npropicia de la Pascua. \nCordero sin pecado\nque a las ovejas salva\,\na Dios y a los culpables\nunió con nueva alianza. \nLucharon vida y muerte\nen singular batalla\,\ny\, muerto el que es la Vida\,\ntriunfante se levanta. \n«¿Qué has visto de camino\,\nMaría\, en la mañana?»\n«A mi Señor glorioso\,\nla tumba abandonada\, \nlos ángeles testigos\,\nsudarios y mortaja.\n¡Resucitó de veras\nmi amor y mi esperanza! \nVenid a Galilea\,\nallí el Señor aguarda;\nallí veréis los suyos\nla gloria de la Pascua.» \nPrimicia de los muertos\,\nsabemos por tu gracia\nque estás resucitado;\nla muerte en ti no manda. \nRey vencedor\, apiádate\nde la miseria humana\ny da a tus fieles parte\nen tu victoria santa. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Lucas (24\,35-48): \nEN aquel tiempo\, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.\nEstaban hablando de estas cosas\, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice:\n«Paz a vosotros».\nPero ellos\, aterrorizados y llenos de miedo\, creían ver un espíritu.\nY él les dijo:\n«¿Por qué os alarmáis?\, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos\, como veis que yo tengo».\nDicho esto\, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría\, y seguían atónitos\, les dijo:\n«¿Tenéis ahí algo de comer?».\nEllos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.\nY les dijo:\n«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí».\nEntonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.\nY les dijo:\n«Así está escrito: el Mesías padecerá\, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos\, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto». \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del Viernes de la Octava de Pascua
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (4\,1-12): \nEN aquellos días\, mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo\, después de que el paralítico fuese sanado\, se les presentaron los sacerdotes\, el jefe de la guardia del templo y los saduceos\, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos. Los apresaron y los metieron en la cárcel hasta el día siguiente\, pues ya era tarde. Muchos de los que habían oído el discurso creyeron; eran unos cinco mil hombres.\nAl día siguiente\, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo\, los ancianos y los escribas\, junto con el sumo sacerdote Más\, y con Caifás y Alejandro\, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes\, Hicieron comparecer en medio de ellos a Pedro y a Juan y se pusieron a interrogarlos:\n«¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso vosotros?».\nEntonces Pedro\, lleno de Espíritu Santo\, les dijo:\n«Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo\, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo el Nazareno\, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre\, se presenta este sano ante vosotros. Él es “la piedra que desechasteis vosotros\, los arquitectos\, y que se ha convertido en piedra angular”; no hay salvación en ningún otro\, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 117\,1-2.4.22-24.25-27a \nR/. La piedra que desecharon los arquitectos\nes ahora la piedra angular \nDad gracias al Señor porque es bueno\,\nporque es eterna su misericordia.\nDiga la casa de Israel:\neterna es su misericordia.\nDigan los fieles del Señor:\neterna es su misericordia. R/. \nLa piedra que desecharon los arquitectos\nes ahora la piedra angular.\nEs el Señor quien lo ha hecho\,\nha sido un milagro patente.\nÉste es el día que hizo el Señor:\nsea nuestra alegría y nuestro gozo. R/. \nSeñor\, danos la salvación;\nSeñor\, danos prosperidad.\nBendito el que viene en nombre del Señor\,\nos bendecimos desde la casa del Señor;\nel Señor es Dios\, él nos ilumina. R/. \nSecuencia\n(Opcional) \nOfrezcan los cristianos\nofrendas de alabanza\na gloria de la Víctima\npropicia de la Pascua. \nCordero sin pecado\nque a las ovejas salva\,\na Dios y a los culpables\nunió con nueva alianza. \nLucharon vida y muerte\nen singular batalla\,\ny\, muerto el que es la Vida\,\ntriunfante se levanta. \n«¿Qué has visto de camino\,\nMaría\, en la mañana?»\n«A mi Señor glorioso\,\nla tumba abandonada\, \nlos ángeles testigos\,\nsudarios y mortaja.\n¡Resucitó de veras\nmi amor y mi esperanza! \nVenid a Galilea\,\nallí el Señor aguarda;\nallí veréis los suyos\nla gloria de la Pascua.» \nPrimicia de los muertos\,\nsabemos por tu gracia\nque estás resucitado;\nla muerte en ti no manda. \nRey vencedor\, apiádate\nde la miseria humana\ny da a tus fieles parte\nen tu victoria santa. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (21\,1-14): \nEN aquel tiempo\, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:\nEstaban juntos Simón Pedro\, Tomás\, apodado el Mellizo; Natanael\, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.\nSimón Pedro les dice:\n«Me voy a pescar».\nEllos contestan:\n«Vamos también nosotros contigo».\nSalieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo\, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.\nJesús les dice:\n«Muchachos\, ¿tenéis pescado?».\nEllos contestaron:\n«No».\nÉl les dice:\n«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».\nLa echaron\, y no podían sacarla\, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:\n«Es el Señor».\nAl oír que era el Señor\, Simón Pedro\, que estaba desnudo\, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca\, porque rio distaban de tierra más que unos doscientos codos\, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra\, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.\nJesús les dice:\n«Traed de los peces que acabáis de coger».\nSimón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos\, no se rompió la red.\nJesús les dice:\n«Vamos\, almorzad».\nNinguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era\, porque sabían bien que era el Señor.\nJesús se acerca\, toma el pan y se lo da\, y lo mismo el pescado.\nEsta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas del Sábado de la Octava de Pascua
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (4\,13-21): \nEN aquellos días\, los jefes del pueblo\, los ancianos y los escribas\, viendo la seguridad de Pedro y Juan\, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción\, estaban sorprendidos. Reconocían que habían sido compañeros de Jesús\, pero\, viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido curado\, no encontraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín y se pusieron a deliberar entre ellos\, diciendo:\n«¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente que todo Jerusalén conoce el milagro realizado por ellos\, no podemos negarlo; pero\, para evitar que se siga divulgando\, les prohibiremos con amenazas que vuelvan a hablar a nadie de ese nombre».\nY habiéndolos llamado\, les prohibieron severamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús. Pero Pedro y Juan les replicaron diciendo:\n«¿Es justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros más que a él? Juzgadlo vosotros. Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído».\nPero ellos\, repitiendo la prohibición\, los soltaron\, sin encontrar la manera de castigarlos a causa del pueblo\, porque todos daban gloria a Dios por lo sucedido. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSalmo responsorial Sal 117\,1.14-15.16-18.19-21 \nR/. Te doy gracias\, Señor\, porque me escuchaste \nDad gracias al Señor porque es bueno\,\nporque es eterna su misericordia.\nEl Señor es mi fuerza y mi energía\,\nél es mi salvación.\nEscuchad: hay cantos de victoria\nen las tiendas de los justos R/. \n«La diestra del Señor es poderosa.\nLa diestra del Señor es excelsa».\nNo he de morir\, viviré\npara contar las hazañas del Señor.\nMe castigó\, me castigó el Señor\,\npero no me entregó a la muerte. R/. \nAbridme las puertas de la salvación\,\ny entraré para dar gracias al Señor.\nEsta es la puerta del Señor:\nlos vencedores entrarán por ella.\nTe doy gracias porque me escuchaste\ny fuiste mi salvación. R/. \nSecuencia\n(Opcional) \nOfrezcan los cristianos\nofrendas de alabanza\na gloria de la Víctima\npropicia de la Pascua. \nCordero sin pecado\nque a las ovejas salva\,\na Dios y a los culpables\nunió con nueva alianza. \nLucharon vida y muerte\nen singular batalla\,\ny\, muerto el que es la Vida\,\ntriunfante se levanta. \n«¿Qué has visto de camino\,\nMaría\, en la mañana?»\n«A mi Señor glorioso\,\nla tumba abandonada\, \nlos ángeles testigos\,\nsudarios y mortaja.\n¡Resucitó de veras\nmi amor y mi esperanza! \nVenid a Galilea\,\nallí el Señor aguarda;\nallí veréis los suyos\nla gloria de la Pascua.» \nPrimicia de los muertos\,\nsabemos por tu gracia\nque estás resucitado;\nla muerte en ti no manda. \nRey vencedor\, apiádate\nde la miseria humana\ny da a tus fieles parte\nen tu victoria santa. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Marcos (16\,9-15): \nJESÚS\, resucitado al amanecer del primer día de la semana\, se apareció primero a María Magdalena\, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros\, que estaban de duelo y llorando.\nEllos\, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto\, no la creyeron.\nDespués se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo.\nTambién ellos fueron a anunciarlo a los demás\, pero no los creyeron.\nPor último\, se apareció Jesús a los Once\, cuando estaban a la mesa\, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón\, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.\nY les dijo:\n«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas del II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5\,12-16): \nLos apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles\, aunque la gente se hacia lenguas de ellos; más aún\, crecía el número de los creyentes\, hombres y mujeres\, que se adherían al Señor. La gente sacaba los enfermos a la calle\, y los ponía en catres y camillas\, para que\, al pasar Pedro\, su sombra\, por lo menos\, cayera sobre alguno. Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén\, llevando a enfermos y poseídos de espíritu inmundo\, y todos se curaban. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 117\,2-4.22-24.25-27a \nR/. Dad gracias al Señor porque es bueno\, porque es eterna su misericordia \nDiga la casa de Israel:\neterna es su misericordia.\nDiga la casa de Aarón:\neterna es su misericordia.\nDigan los fieles del Señor:\neterna es su misericordia. R/. \nLa piedra que desecharon los arquitectos\nes ahora la piedra angular\nEs el Señor quien lo ha hecho\,\nha sido un milagro patente.\nÉste es el día en que actuó el Señor:\nsea nuestra alegría y nuestro gozo. R/. \nSeñor\, danos la salvación;\nSeñor\, danos prosperidad.\nBendito el que viene en nombre del Señor\,\nos bendecimos desde la casa del Señor;\nel Señor es Dios\, él nos ilumina. R/. \nSegunda Lectura\nLectura del libro del Apocalipsis (1\,9-11a.12-13.17-19): \nYo\, Juan\, vuestro hermano y compañero en la tribulación\, en el reino y en la constancia en Jesús\, estaba desterrado en la isla de Patmos\, por haber predicado la palabra\, Dios\, y haber dado testimonio de Jesús. Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente que decía: «Lo que veas escríbelo en un libro\, y envíaselo a las siete Iglesias de Asia.» Me volví a ver quién me hablaba\, y\, al volverme\, vi siete candelabros de oro\, y en medio de ellos una figura humana\, vestida de larga túnica\, con un cinturón de oro a la altura del pecho. Al verlo\, caí a sus pies como muerto. Él puso la mano derecha sobre mí y dijo: «No temas: Yo soy el primero y el último\, yo soy el que vive. Estaba muerto y\, ya ves\, vivo por los siglos de los siglos\, y tengo las llaves de la muerte y del abismo. Escribe\, pues\, lo que veas: lo que está sucediendo y lo que ha de suceder más tarde.» \nPalabra de Dios \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (20\,19-31): \nAl anochecer de aquel día\, el primero de la semana\, estaban los discípulos en una casa\, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.\nY en esto entró Jesús\, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»\nY\, diciendo esto\, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.\nJesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado\, así también os envío yo.»\nY\, dicho esto\, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados! quedan perdonados; a quienes se los retengáis\, les quedan retenidos.»\nTomás\, uno de los Doce\, llamado el Mellizo\, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»\nPero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos\, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado\, no lo creo.»\nA los ocho días\, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús\, estando cerradas las puertas\, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»\nLuego dijo a Tomás: «Trae tu dedo\, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo\, sino creyente.»\nContestó Tomás: «¡Señor Mío y Dios Mío!»\nJesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»\nMuchos otros signos\, que no están escritos en este libro\, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías\, el Hijo de Dios\, y para que\, creyendo tengáis vida en su nombre. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas del Lunes de la II Semana de Pascua
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del Libro de los Hechos de los apóstoles (4\,23-31): \nEN aquellos días\, Pedro y Juan\, puestos en libertad\, volvieron a los suyos y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos.\nAl oírlo\, todos invocaron a una a Dios en voz alta\, diciendo:\n«Señor\, tú que hiciste el cielo\, la tierra\, el mar y todo lo que hay en ellos; tú que por el Espíritu Santo dijiste\, por boca de nuestro padre David\, tu siervo:\n“¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos planean proyectos vanos? Se presentaron los reyes de la tierra\, los príncipes conspiraron contra el Señor y contra su Mesías”.\nPues en verdad se aliaron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato con los gentiles y el pueblo de Israel contra tu santo siervo Jesús\, a quien tú ungiste\, para realizar cuanto tu mano y tu voluntad habían determinado que debía suceder. Ahora\, Señor\, fíjate en sus amenazas y concede a tus siervos predicar tu palabra con toda valentía; extiende tu mano para que realicen curaciones\, signos y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús».\nAl terminar la oración\, tembló el lugar donde estaban reunidos; los llenó a todos el Espíritu Santo\, y predicaban con valentía la palabra de Dios. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 2\,1-3.4-6.7-9 \nR/. Dichosos los que se refugian en ti\, Señor \n¿Por qué se amotinan las naciones\ny los pueblos planean un fracaso?\nSe alían los reyes de la tierra\,\nlos príncipes conspiran\ncontra el Señor y contra su Mesías:\n«Rompamos sus coyundas\,\nsacudamos su yugo». R/. \nEl que habita en el cielo sonríe\,\nel Señor se burla de ellos.\nLuego les habla con ira\,\nlos espanta con su cólera:\n«Yo mismo he establecido a mi Rey\nen Sion\, mi monte santo». R/. \nVoy a proclamar el decreto del Señor;\nél me ha dicho: «Tú eres mi hijo:\nyo te he engendrado hoy.\nPídemelo:\nte daré en herencia las naciones;\nen posesión\, los confines de la tierra:\nlos gobernarás con cetro de hierro\,\nlos quebrarás con jarro de loza». R/. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (3\,1-8): \nHABÍA un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo\, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo:\n«Rabí\, sabemos que has venido de parte de Dios\, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».\nJesús le contestó:\n«En verdad\, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».\nNicodemo le pregunta:\n«¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».\nJesús le contestó:\n«En verdad\, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne\, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido\, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu». \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas de Santa Catalina de Siena\, virgen y doctora de la Iglesia
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura de la primera carta del apóstol san Juan (1\,5–2\,2): \nOs anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él\, mientras vivimos en las tinieblas\, mentimos con palabras y obras. Pero\, si vivimos en la luz\, lo mismo que él está en la luz\, entonces estamos unidos unos con otros\, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Sí decimos que no hemos pecado\, nos engañamos y no somos sinceros. Pero\, si confesamos nuestros pecados\, él\, que es fiel y justo\, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado\, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra. Hijos míos\, os escribo esto para que no pequéis. Pero\, si alguno peca\, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo\, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados\, no sólo por los nuestros\, sino también por los del mundo entero. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 102 \nR/. Bendice\, alma mía\, al Señor \nBendice\, alma mía\, al Señor\,\ny todo mi ser a su santo nombre.\nBendice\, alma mía\, al Señor\,\ny no olvides sus beneficios. R/. \nÉl perdona todas tus culpas\ny cura todas tus enfermedades\,\nél rescata tu vida de la fosa\ny te colma de gracia y de ternura. R/. \nEl Señor es compasivo y misericordioso\,\nlento a la ira y rico en clemencia;\nno está siempre acusando\nni guarda rencor perpetuo. R/. \nComo un padre siente ternura por sus hijos\,\nsiente el Señor ternura por sus fieles;\nporque él conoce nuestra masa\,\nse acuerda de que somos barro. R/. \nPero la misericordia del Señor dura siempre\,\nsu justicia pasa de hijos a nietos\,\npara los que guardan la alianza. R/. \nSegunda Lectura\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Mateo (11\,25-30): \nEn aquel tiempo\, exclamó Jesús: «Te doy gracias\, Padre\, Señor de cielo y tierra\, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí\, Padre\, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre\, y nadie conoce al Hijo más que el Padre\, y nadie conoce al Padre sino el Hijo\, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados\, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí\, que soy manso y humilde de corazón\, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.» \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas del Miércoles de la II Semana de Pascua
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5\,17-26): \nEN aquellos días\, el sumo sacerdote y todos los suyos\, que integran la secta de los saduceos\, en un arrebato de celo\, prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero\, por la noche\, el ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera\, diciéndoles:\n«Marchaos y\, cuando lleguéis al templo\, explicad al pueblo todas estas palabras de vida».\nEntonces ellos\, al oírlo\, entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con todos los suyos\, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos de los hijos de Israel\, y mandaron a la prisión para que los trajesen. Fueron los guardias\, no los encontraron en la cárcel\, y volvieron a informar\, diciendo:\n«Hemos encontrado la prisión cerrada con toda seguridad\, y a los centinelas en pie a las puertas; pero\, al abrir\, no encontramos a nadie dentro».\nAl oír estas palabras\, ni el jefe de la guardia del templo ni los sumos sacerdotes atinaban a explicarse qué había pasado. Uno se presentó\, avisando:\n«Mirad\, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo\, enseñando al pueblo».\nEntonces el jefe salió con los guardias y se los trajo\, sin emplear la fuerza\, por miedo a que el pueblo los apedrease. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 33\,2-3.4-5.6-7.8-9 \nR/. Si el afligido invoca al Señor\, él lo escucha \nBendigo al Señor en todo momento\,\nsu alabanza está siempre en mi boca;\nmi alma se gloría en el Señor:\nque los humildes lo escuchen y se alegren. R/. \nProclamad conmigo la grandeza del Señor\,\nensalcemos juntos su nombre.\nYo consulté al Señor\, y me respondió\,\nme libró de todas mis ansias. R/. \nContempladlo\, y quedaréis radiantes\,\nvuestro rostro no se avergonzará.\nEl afligido invocó al Señor\,\nél lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/. \nEl ángel del Señor acampa en torno a sus fieles\ny los protege.\nGustad y ved qué bueno es el Señor\,\ndichoso el que se acoge a él. R/. \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (3\,16-21): \nTANTO amó Dios al mundo\, que entregó a su Unigénito\, para que todo el que cree en él no perezca\, sino que tenga vida eterna.\nPorque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo\, sino para que el mundo se salve por él.\nEl que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado\, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.\nEste es el juicio: que la luz vino al mundo\, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz\, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz\, y no se acerca a la luz\, para no verse acusado por sus obras.\nEn cambio\, el que obra la verdad se acerca a la luz\, para que se vea que sus obras están hechas según Dios. \nPalabra del Señor
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