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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del Lunes de la III Semana de Adviento
DESCRIPTION:Primera Lectura \nLectura del libro de los Números (24\,2-7.15-17a): \n  \nEN aquellos días\, Balaán\, tendiendo la vista\, divisó a Israel acampado por tribus. El espíritu de Dios vino sobre él\, y entonó sus versos: \n«Oráculo de Balaán\, hijo de Beor\, \noráculo del hombre de ojos perfectos; \noráculo del que escucha palabras de Dios\, \nque contempla visiones del Poderoso\, \nque cae y se le abren los ojos: \n¡Qué bellas tus tiendas\, oh Jacob\, \ny tus moradas\, Israel! \nComo vegas dilatadas\, \ncomo jardines junto al río\, \ncomo áloes que plantó el Señor \no cedros junto a la corriente; \nel agua fluye de sus cubos\, \ny con el agua se multiplica su simiente. \nSu rey es más alto que Agag\, \ny descuella su reinado». \nY entonó sus versos: \n«Oráculo de Balaán\, hijo de Beor\, \noráculo del hombre de ojos perfectos; \noráculo del que escucha palabras de Dios \ny conoce los planes del Altísimo\, \nque contempla visiones del Poderoso\, \nque cae en éxtasis\, y se le abren los ojos: \nLo veo\, pero no es ahora\, \nlo contemplo\, pero no será pronto: \nAvanza una estrella de Jacob\, \ny surge un cetro de Israel». \n  \nPalabra de Dios \n  \nSalmo \nSal 24\,4-5ab.6-7bc.8-9 \n  \nR/. Señor\, instrúyeme en tus sendas \n  \nV/. Señor\, enséñame tus caminos\, \ninstrúyeme en tus sendas: \nhaz que camine con lealtad; \nenséñame\, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/. \n  \nV/. Recuerda\, Señor\, que tu ternura \ny tu misericordia son eternas; \nacuérdate de mí con misericordia\, \npor tu bondad\, Señor. R/. \n  \nV/. El Señor es bueno y es recto\, \nenseña el camino a los pecadores; \nhace caminar a los humilles con rectitud\, \nenseña su camino a los humildes. R/. \n  \nEvangelio \nLectura del santo evangelio según san Mateo (21\,23-27): \n  \nEN aquel tiempo\, Jesús llegó al templo y\, mientras enseñaba\, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: \n«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?». \nJesús les replicó: \n«Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis\, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía\, del cielo o de los hombres?». \nEllos se pusieron a deliberar: \n«Si decimos “del cielo”\, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”\, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta». \nY respondieron a Jesús: \n«No sabemos». \nÉl\, por su parte\, les dijo: \n«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto». \n  \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio del Martes de la III Semana de Adviento
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura de la profecía de Sofonías (3\,1-2.9-13): \nESTO dice el Señor:\n«¡Ay de la ciudad rebelde\,\nimpura\, tiránica!\nNo ha escuchado la llamada\,\nno ha aceptado la lección\,\nno ha confiado en el Señor\,\nno ha recurrido a su Dios.\nEntonces purificaré\nlabios de los pueblos\npara que invoquen todos ellos\nel nombre del Señor\ny todos lo sirvan a una.\nDesde las orillas de los ríos de Cus\nmis adoradores\, los deportados\,\ntraerán mi ofrenda.\nAquel día\, ya no te avergonzarás\nde las acciones con que me ofendiste\,\npues te arrancaré tu orgullosa arrogancia\,\ny dejarás de engreírte en mi santa montaña.\nDejaré en ti un resto\,\nun pueblo humilde y pobre\nque buscará refugio en el nombre del Señor.\nEl resto de Israel no hará más el mal\,\nni mentirá ni habrá engaño en su boca.\nPastarán y descansarán\,\ny no habrá quien los inquiete». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 33\,2-3.6-7.17-18.19.23 \nR/. El afligido invocó al Señor\, y él lo escuchó. \nV/. Bendigo al Señor en todo momento\,\nsu alabanza está siempre en mi boca;\nmi alma se gloría en el Señor:\nque los humildes lo escuchen y se alegren. R/. \nV/. Contempladlo\, y quedaréis radiantes\,\nvuestro rostro no se avergonzará.\nEl afligido invocó al Señor\,\nél lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/. \nV/. El Señor se enfrenta con los malhechores\,\npara borrar de la tierra su memoria.\nCuando uno grita\, el Señor lo escucha\ny lo libra de sus angustias. R/. \nV/. El Señor está cerca de los atribulados\,\nsalva a los abatidos.\nEl Señor redime a sus siervos\,\nno será castigado quien se acoge a él. R/. \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Mateo (21\,28-32): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:\n«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo\, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue.\nSe acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy\, señor”. Pero no fue.\n¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».\nContestaron:\n«El primero».\nJesús les dijo:\n«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio\, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y\, aun después de ver esto\, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis». \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio de la Feria de Adviento (17 de diciembre)
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro del Génesis (49\,1-2.8-10): \nEN aquellos días\, Jacob llamó a sus hijos y les dijo:\n«Reuníos\, que os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme\, hijos de Jacob\, oíd a vuestro padre Israel:\nA ti\, Judá\, te alabarán tus hermanos\,\npondrás la mano sobre la cerviz de tus enemigos\,\nse postrarán ante ti los hijos de tu padre.\nJudá es un león agazapado\,\nhas vuelto de hacer presa\, hijo mío;\nse agacha y se tumba como león\no como leona\, ¿quién se atreve a desafiarlo?\nNo se apartará de Judá el cetro\,\nni el bastón de mando de entre sus rodillas\,\nhasta que venga aquel a quien está reservado\,\ny le rindan homenaje los pueblos». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 71\,1-2.3-4ab.7-8.17 \nR/. En sus días florezca la justicia\,\ny la paz abunde eternamente. \nV/. Dios mío\, confía tu juicio al rey\,\ntu justicia al hijo de reyes\,\npara que rija a tu pueblo con justicia\,\na tus humildes con rectitud. R/. \nV/. Que los montes traigan paz\,\ny los collados justicia;\ndefienda a los humildes del pueblo\,\nsocorra a los hijos del pobre. R/. \nV/. En sus días florezca la justicia\ny la paz hasta que falte la luna;\ndomine de mar a mar\,\ndel Gran Río al confín de la tierra. R/. \nV/. Que su nombre sea eterno\,\ny su fama dure como el sol;\nél sea la bendición de todos los pueblos\,\ny lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/. \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Mateo (1\,1-17): \nLIBRO del origen de Jesucristo\, hijo de David\, hijo de Abrahán.\nAbrahán engendró a Isaac\, Isaac engendró a Jacob\, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró\, de Tamar\, a Farés y a Zará\, Farés engendró a Esrón\, Esrón engendró a Aran\, Aran engendró a Aminadab\, Aminadab engendró a Naasón\, Naasón engendró a Salmón\, Salmón engendró\, de Rajab\, a Booz; Booz engendró\, de Rut\, a Obed; Obed engendró a Jesé\, Jesé engendró a David\, el rey.\nDavid\, de la mujer de Urías\, engendró a Salomón\, Salomón engendró a Roboán\, Roboán engendró a Abías\, Abías engendró a Asaf\, Asaf engendró a Josafat\, Josafat engendró a Jorán\, Jorán engendró a Ozías\, Ozías engendró a Joatán\, Joatán engendró a Acaz\, Acaz engendró a Ezequías\, Ezequías engendró a Manasés\, Manasés engendró a Amós\, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos\, cuando el destierro de Babilonia.\nDespués del destierro de Babilonia\, Jeconías engendró a Salatiel\, Salatiel engendró a Zorobabel\, Zorobabel engendró a Abiud\, Abiud engendró a Eliaquín\, Eliaquín engendró a Azor\, Azor engendró a Sadoc\, Sadoc engendró a Aquín\, Aquín engendró a Eliud\, Eliud engendró a Eleazar\, Eleazar engendró a Matán\, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José\, el esposo de María\, de la cual nació Jesús\, llamado Cristo.\nAsí\, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia\, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo\, catorce. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Lecturas y Evangelio de la Feria de Adviento (18 de diciembre)
DESCRIPTION:Primera Lectura\nLectura del libro de Jeremías (23\,5-8): \nMIRAD que llegan días —oráculo del Señor—\nen que daré a David un vástago legítimo:\nreinará como monarca prudente\,\ncon justicia y derecho en la tierra.\nEn sus días se salvará Judá\,\nIsrael habitará seguro.\nY le pondrán este nombre:\n«El-Señor-nuestra-justicia».\nAsí que llegan días —oráculo del Señor— en que ya no se dirá: «Lo juro por el Señor\, que sacó a los hijos de Israel de Egipto»\, sino: «Lo juro por el Señor\, que sacó a la casa de Israel del país del norte y de los países por donde los dispersó\, y los trajo para que habitaran en su propia tierra». \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 71\,1-2.12-13.18-19 \nR/. En sus días florezca la justicia\, y la paz abunde eternamente. \nV/. Dios mío\, confía tu juicio al rey\,\ntu justicia al hijo de reyes\,\npara que rija a tu pueblo con justicia\,\na tus humildes con rectitud. R/. \nV/. Él librará al pobre que clamaba\,\nal afligido que no tenía protector;\nél se apiadará del pobre y del indigente\,\ny salvará la vida de los pobres. R/. \nV/. Bendito sea el Señor\, Dios de Israel\,\nel único que hace maravillas;\nbendito por siempre su nombre glorioso;\nque su gloria llene la tierra.\n¡Amén\, amén! R/. \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Mateo (1\,18-24): \nLA generación de Jesucristo fue de esta manera:\nMaría\, su madre\, estaba desposada con José y\, antes de vivir juntos\, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.\nJosé\, su esposo\, como era justo y no quería difamarla\, decidió repudiarla en privado. Pero\, apenas había tomado esta resolución\, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:\n«José\, hijo de David\, no temas acoger a María\, tu mujer\, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús\, porque él salvará a su pueblo de los pecados».\nTodo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:\n«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo\ny le pondrán por nombre Emmanuel\,\nque significa “Dios-con-nosotros”».\nCuando José se despertó\, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer. \nPalabra del Señor
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SUMMARY:Laudes Beato Jan Havlík\, C.M.
DESCRIPTION:12 de febrero BEATO JUAN HAVLÍK\, C.M.\n(1928–1965) · MÁRTIR\nMemorial Obligatorio en Eslovaquia \nNacido en Vičkovany (actual Dubovce)\, cerca de Skalica (Eslovaquia)\, el 12 de febrero de 1928\, fue estudiante consagrado de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl. Joven generoso\, sus acciones dieron testimonio de los valores supremos de la fe. Testigo fiel del Evangelio\, sirvió a la verdad incluso a costa de su propia vida. Condenado por odio a la fe por el régimen comunista\, pasó 11 años en prisión y trabajos forzados en minas de uranio. \nTras 11 años de sufrimiento\, fue liberado de prisión casi al final de su vida. Falleció el 27 de diciembre de 1965 en Skalica\, a la edad de 37 años\, a consecuencia del trato inhumano sufrido en prisión. Fue beatificado el 31 de agosto de 2024 en Šaštin\, en la Basílica de los Siete Dolores de la Virgen María. Su memoria litúrgica se celebra el 12 de febrero. \nLAUDES\nINVITATORIO\n(Si Laudes no es la primera oración del día\nse sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura) \nV. Señor abre mis labios\nR. Y mi boca proclamará tu alabanza \nAnt. Venid\, adoremos al Señor\, rey de los mártires. \nSalmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA\n\nVenid\, aclamemos al Señor\,\ndemos vítores a la Roca que nos salva;\nentremos a su presencia dándole gracias\,\naclamándolo con cantos. \nPorque el Señor es un Dios grande\,\nsoberano de todos los dioses:\ntiene en su mano las simas de la tierra\,\nson suyas las cumbres de los montes;\nsuyo es el mar\, porque él lo hizo\,\nla tierra firme que modelaron sus manos. \nVenid\, postrémonos por tierra\,\nbendiciendo al Señor\, creador nuestro.\nPorque él es nuestro Dios\,\ny nosotros su pueblo\,\nel rebaño que él guía. \nOjalá escuchéis hoy su voz:\n«No endurezcáis el corazón como en Meribá\,\ncomo el día de Masá en el desierto;\ncuando vuestros padres me pusieron a prueba\ny dudaron de mí\, aunque habían visto mis obras. \nDurante cuarenta años\naquella generación me repugnó\, y dije:\nEs un pueblo de corazón extraviado\,\nque no reconoce mi camino;\npor eso he jurado en mi cólera\nque no entrarán en mi descanso» \nGloria al Padre\, y al Hijo\, y al Espíritu Santo.\nComo era en el principio\, ahora y siempre\, por los siglos de los siglos. Amén. \nAnt. Venid\, adoremos al Señor\, rey de los mártires. \nHimno\nOh Dios\, herencia y corona de santos mártires\, bendice a tu pueblo. \nEn el nombre del Beato Juan\, perdona nuestras ofensas\, renueva nuestros corazones. \nTestigo de Cristo\, confirmó con su sangre la proclamación de la fe. \nAmigo del Señor\, alcanzó la gloria por el camino de la cruz. \nQue la luz de tu martirio nos guíe por el camino hacia la meta eterna.\nHonor y gloria al Padre\, al Hijo y al Espíritu Santo\, por los siglos de los siglos. Amén. \nO bien: \nHimno: PALABRA DEL SEÑOR YA RUBRICADA\n\nPalabra del Señor ya rubricada\nes la vida del mártir ofrecida\ncomo prueba fiel de que la espada\nno puede ya truncar la fe vivida. \nFuente de fe y de luz es su memoria\,\ncoraje para el justo en la batalla\ndel bien\, de la verdad\, siempre victoria\nque\, en vida y muerte\, el justo en Cristo halla. \nMartirio es el dolor de cada día\,\nsi en Cristo y con amor es aceptado\,\nfuego lento de amor que\, en la alegría\nde servir al Señor\, es consumado. \nConcédenos\, oh Padre\, sin medida\,\ny tú\, Señor Jesús crucificado\,\nel fuego del Espíritu de vida\npara vivir el don que nos has dado. Amén. \nSalmos propios del día\nSi se toman los salmos de la primera semana:  \nAntífona 1: Te alabarán mis labios\, Señor\, porque tu gracia vale más que la vida.  \nAntífona 2: Mártires del Señor\, bendecid al Señor por los siglos. \nAntífona 3: «al vencedor lo pondré de columna en mi santuario» dice el Señor.  \nLECTURA BREVE\n2 Corintios 1:3–5 \nBendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo\, Padre de misericordias y Dios de toda consolación. Él nos consuela en todas nuestras tribulaciones\, para que también nosotros podamos consolar a los que sufren cualquier tribulación con el mismo consuelo con que Dios nos ha consolado. Porque así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo\, así también abunda por Cristo nuestro consuelo. \nRESPONSORIO BREVE\nV. Mi fuerza\, mi cántico es el Señor.\nR.  Mi fuerza\, mi cántico es el Señor. \nV. Él es mi salvación:\nR. mi cántico es el Señor. \nV. Gloria al Padre\, al Hijo y al Espíritu Santo.\nR.  Mi fuerza\, mi cántico es el Señor. \nAntífona: Quien aborrece su vida en este mundo\, la guarda para la vida eterna. \nCántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR      Lc 1\, 68-79\n\nBendito sea el Señor\, Dios de Israel\,\nporque ha visitado y redimido a su pueblo.\nsuscitándonos una fuerza de salvación\nen la casa de David\, su siervo\,\nsegún lo había predicho desde antiguo\npor boca de sus santos profetas: \nEs la salvación que nos libra de nuestros enemigos\ny de la mano de todos los que nos odian;\nha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres\,\nrecordando su santa alianza\ny el juramento que juró a nuestro padre Abraham. \nPara concedernos que\, libres de temor\,\narrancados de la mano de los enemigos\,\nle sirvamos con santidad y justicia\,\nen su presencia\, todos nuestros días. \nY a ti\, niño\, te llamarán Profeta del Altísimo\,\nporque irás delante del Señor\na preparar sus caminos\,\nanunciando a su pueblo la salvación\,\nel perdón de sus pecados. \nPor la entrañable misericordia de nuestro Dios\,\nnos visitará el sol que nace de lo alto\,\npara iluminar a los que viven en tiniebla\ny en sombra de muerte\,\npara guiar nuestros pasos\npor el camino de la paz. \nGloria al Padre\, y al Hijo\, y al Espíritu Santo.\nComo era en el principio\, ahora y siempre\, por los siglos de los siglos. Amén. \nAntífona: Quien aborrece su vida en este mundo\, la guarda para la vida eterna. \nPRECES\nEl Señor nos concede la alegría de recordar el testimonio evangélico de nuestro hermano\, el beato Juan\, quien fue sometido a duras penas de prisión y trabajos forzados. Elevemos nuestras oraciones a él\, para que nos conceda la gracia de vivir nuestra vocación de servirle diariamente en la Iglesia. \nConcédenos\, Señor\, la alegría de servirte incluso en tiempos difíciles. \n\nDios de bondad\, concédenos recibir este día de tus manos\,\n—para devolvértelo rico en obras de caridad fraterna.\nConcédenos el deseo de servirte en nuestros hermanos y hermanas\,\n— y de transformar el mundo entero en una ofrenda agradable a ti.\nHas hecho de la cruz un árbol de vida.\n— concede sus frutos de salvación a los renacidos en el bautismo.\nQue\, a imitación del bienaventurado mártir Juan\, quien lavó sus vestiduras en la sangre del Cordero\,\n—nos des la fuerza para superar las dificultades causadas por nuestras propias limitaciones y las de nuestros hermanos y hermanas.\n\nSe pueden añadir algunas intenciones libres \nDirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos\, diciendo: \nPadre nuestro… \nORACIÓN\nDios todopoderoso y misericordioso\, que desde su juventud llamaste al Beato Juan al camino de la perfección\, y le diste fuerza para perseverar en los momentos de sufrimiento\, concédenos que también nosotros\, por su intercesión\, perdonemos a nuestros enemigos y perseveremos con fe firme en la adversidad.\nPor nuestro Señor Jesucristo\, tu Hijo\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo\, por los siglos de los siglos. \n 
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SUMMARY:Oficio de Lectura Beato Jan Havlík\, C.M.
DESCRIPTION:LITURGIA DE LAS HORAS\nDel Propio del Tiempo con la salmodia del día en el Salterio\, excepto en los siguientes casos: \nINVITATORIO\nAnt. Venid\, adoremos al Rey de los Mártires\, Cristo el Señor.\nSalmo Invitatorio como en el Ordinario. \nOFICIO DE LECTURAS\nHIMNO\nNueva Jerusalén\,\nimagen de paz\,\nconstruida para siempre\,\nen el amor del Padre. \nDesciendes del cielo\ncomo una novia virgen\,\npara unirte a Cristo\nen matrimonio eterno. \nTras tus muros\,\nbrillando de luz\,\nlos amigos del Señor se reúnen en celebración: \npiedras vivas y preciosas\,\nesculpidas por el Espíritu\ncon la cruz y el martirio\npor la ciudad de los santos. \nHonra al Padre y al Hijo\ny al Espíritu Santo\,\nAl Dios uno y trino\, sea la gloria por los siglos. Amén. \nSEGUNDA LECTURA\nDe las Conferencias Espirituales de San Vicente de Paúl\, presbítero.\n(Conferencias 159 y 170 a los Sacerdotes de la Misión\, SV it\, Roma\, 2008\, Vol. X\, págs. 296\, 327). \nEl Deseo del Martirio: \nQue Dios conceda\, mis queridos padres y hermanos\, que todos los que piden ser admitidos en la Compañía vengan con el pensamiento del martirio\, con el deseo de sufrirlo y de consagrarse enteramente al servicio de Dios\, ya sea en tierras lejanas o aquí\, dondequiera que Dios quiera usar a nuestra pobre Compañía. ¡Sí\, con el pensamiento del martirio! ¡Cuántas veces deberíamos pedirle a Nuestro Señor esta gracia y esta disposición para estar dispuestos a entregar nuestras vidas por su gloria y por la salvación de los demás\, de todos nosotros\, ya seamos hermanos coadjutores\, clérigos\, sacerdotes\, en resumen\, toda la Compañía! Hermanos\, ¿hay algo más razonable que dar la vida por Aquel que tan libremente dio la suya por todos? Y si Nuestro Señor nos ama hasta morir por nosotros\, ¿por qué no desear también tener la misma disposición hacia Él y ponerla en práctica cuando se presente la oportunidad? \n¿No es extraño ver a comerciantes que\, por una pequeña ganancia\, cruzan los mares y se exponen a no sé qué peligros? Y entonces me dije: si esta persona\, por una pequeña ganancia\, para traer unas pocas piedras\, se expone a tantos peligros\, ¡cuánto más deberíamos hacerlo nosotros para traerles la piedra preciosa del Evangelio! \nMiren\, veinte mil soldados van a la guerra a sufrir todo tipo de males; sin embargo\, no tienen miedo y corren hacia ella como si fuera un tesoro. Pero para alcanzar el paraíso\, hermanos\, casi nadie se mueve. De hecho\, a menudo quienes se han propuesto conquistarlo llevan una vida tan cómoda y sensual que es indigna no solo de un sacerdote y un cristiano\, sino de un hombre de razón. Y si hubiera tales individuos entre nosotros\, no serían más que los cadáveres de misioneros. \nEntreguémonos a Dios\, hermanos\, para ir y llevar el Evangelio por toda la tierra\, dondequiera que Él nos lleve. Conservemos nuestro lugar y nuestras actividades hasta que Él mismo\, en su beneplácito\, nos las quite. No nos dejemos intimidar por las dificultades: la gloria del Padre Eterno y la eficacia de la Palabra y la Pasión de su Hijo están en juego. La salvación de los pueblos y la nuestra es un bien tan grande que debe lograrse a cualquier precio; y no importa si morimos antes\, siempre que muramos con las armas en la mano. Seremos más felices y la Compañía no se empobrecerá\, porque sanguis martyrum semen est christianorum. Por cada misionero que ha entregado su vida en caridad\, la bondad divina suscitará a muchos otros que harán el bien que él no pudo hacer. \nRESPONSORIO\nCf. Gál 6\,14; Filipenses 1\,29 \nR. Nuestra única gloria está en la cruz del Señor Jesucristo\, nuestra vida\, salvación y resurrección: * él nos ha salvado y nos ha liberado.\nV. A ti se te ha dado la gracia no solo de creer en Cristo\, sino también de sufrir por él:\nR. Él nos ha salvado y nos ha liberado.
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SUMMARY:Vísperas Beato Jan Havlík\, C.M.
DESCRIPTION:VÍSPERAS\n(Oración de la tarde) \nINVOCACIÓN INICIAL \nV. Dios mío\, ven en mi auxilio\nR. Señor\, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre\, y al Hijo\, y al Espíritu Santo.\nComo era en el principio\, ahora y siempre\, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. \nHIMNO\nRey inmortal y glorioso\,\nque acoges en la luz a tus fieles siervos\, \nescucha a tu pueblo\,\nque canta tus alabanzas\nen memoria de los mártires. \nQue la fuerza de tu Espíritu\nnos conduzca a la victoria\nsobre el mal y la muerte. \nHonra al Padre\, al Hijo y al Espíritu Santo\,\npor los siglos de los siglos. Amén. \nSalmos propios del día\nO Salmos propios para un mártir: \nSALMODIA \nAnt 1. El que quiera seguirme\, que se niegue a sí mismo\, cargue con su cruz y se venga conmigo \nSalmo 114 – ACCIÓN DE GRACIAS\n\nAmo al Señor\, porque escucha\nmi voz suplicante\,\nporque inclina su oído hacia mí\nel día que lo invoco. \nMe envolvían redes de muerte\,\nme alcanzaron los lazos del abismo\,\ncaí en tristeza y angustia.\nInvoqué el nombre del Señor:\n«Señor\, salva mi vida.» \nEl Señor es benigno y justo\,\nnuestro Dios es compasivo;\nel Señor guarda a los sencillos:\nestando yo sin fuerzas me salvó. \nAlma mía\, recobra tu calma\,\nque el Señor fue bueno contigo:\narrancó mi vida de la muerte\,\nmis ojos de las lágrimas\,\nmis pies de la caída. \nCaminaré en presencia del Señor\nen el país de la vida. \nGloria al Padre\, y al Hijo\, y al Espíritu Santo.\nComo era en el principio\, ahora y siempre\, por los siglos de los siglos. Amén. \nAnt. El que quiera seguirme\, que se niegue a sí mismo\, cargue con su cruz y se venga conmigo \nAnt 2. A quien me sirva\, mi Padre del cielo lo premiará. \nSalmo 115 – ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO.\n\nTenía fe\, aun cuando dije:\n«¡Qué desgraciado soy!»\nYo decía en mi apuro:\n«Los hombres son unos mentirosos.» \n¿Cómo pagaré al Señor\ntodo el bien que me ha hecho?\nAlzaré la copa de la salvación\,\ninvocando su nombre.\nCumpliré al Señor mis votos\nen presencia de todo el pueblo. \nVale mucho a los ojos del Señor\nla vida de sus fieles.\nSeñor\, yo soy tu siervo\,\nsiervo tuyo\, hijo de tu esclava:\nrompiste mis cadenas. \nTe ofreceré un sacrificio de alabanza\,\ninvocando tu nombre\, Señor.\nCumpliré al Señor mis votos\nen presencia de todo el pueblo\,\nen el atrio de la casa del Señor\,\nen medio de ti\, Jerusalén. \nGloria al Padre\, y al Hijo\, y al Espíritu Santo.\nComo era en el principio\, ahora y siempre\, por los siglos de los siglos. Amén. \nAnt. A quien me sirva\, mi Padre del cielo lo premiará. \nAnt 3. El que pierda su vida por mí la encontrará para siempre. \nCántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4\, 11; 5\, 9-10. 12\n\nEres digno\, Señor Dios nuestro\, de recibir la gloria\,\nel honor y el poder\,\nporque tú has creado el universo;\nporque por tu voluntad lo que no existía fue creado. \nEres digno de tomar el libro y abrir sus sellos\,\nporque fuiste degollado\ny por tu sangre compraste para Dios\nhombres de toda raza\, lengua\, pueblo y nación;\ny has hecho de ellos para nuestro Dios\nun reino de sacerdotes\ny reinan sobre la tierra. \nDigno es el Cordero degollado\nde recibir el poder\, la riqueza y la sabiduría\,\nla fuerza y el honor\, la gloria y la alabanza. \nGloria al Padre\, y al Hijo\, y al Espíritu Santo.\nComo era en el principio\, ahora y siempre\, por los siglos de los siglos. Amén. \nAnt. El que pierda su vida por mí la encontrará para siempre.  \nLECTURA BREVE\nEn la medida en que participan de los sufrimientos de Cristo\, alégrense\, para que cuando se revele su gloria\, también puedan regocijarse y alegrarse. Dichosos ustedes si son insultados por el honor de Cristo\, porque el Espíritu de gloria\, que es el Espíritu de Dios\, reposa sobre ustedes. \nRESPONSORIO BREVE\nV. Lo has coronado\, oh Señor\, de gloria y honor.\nDe gloria y honor lo has coronado\, oh Señor.\nR. Lo has coronado\, oh Señor\, de gloria y honor.\nDe gloria y honor lo has coronado\, oh Señor. \nV. Le has dado poder sobre las obras de tus manos;\nR. lo has coronado\, oh Señor. \nV. Gloria al Padre\, y al Hijo\, y al Espíritu Santo.\nR. De gloria y honor lo has coronado\, oh Señor. \nAnt. En vida amó a Cristo; en el martirio siguió su ejemplo. Ahora reina con él para siempre. \nCántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1\, 46-55\n\nProclama mi alma la grandeza del Señor\,\nse alegra mi espíritu en Dios\, mi salvador;\nporque ha mirado la humillación de su esclava. \nDesde ahora me felicitarán todas las generaciones\,\nporque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:\nsu nombre es santo\,\ny su misericordia llega a sus fieles\nde generación en generación. \nEl hace proezas con su brazo:\ndispersa a los soberbios de corazón\,\nderriba del trono a los poderosos\ny enaltece a los humildes\,\na los hambrientos los colma de bienes\ny a los ricos los despide vacíos. \nAuxilia a Israel\, su siervo\,\nacordándose de su misericordia\n—como lo había prometido a nuestros padres—\nen favor de Abraham y su descendencia por siempre. \nGloria al Padre\, y al Hijo\, y al Espíritu Santo.\nComo era en el principio\, ahora y siempre\, por los siglos de los siglos. Amén.\n \nAnt. En vida amó a Cristo; en el martirio siguió su ejemplo. Ahora reina con él para siempre. \nPRECES\nEn memoria de nuestro beato mártir Juan\, pedimos a Cristo\nque nos permita participar del fruto de su salvación. Por el mundo\, por la Iglesia\, por la Familia Vicenciana\, oramos:\nSeñor\, sostiene nuestro servicio. \n\nSeñor\, prometiste estar con tu Iglesia hasta el fin de los tiempos\, hazla constante en la proclamación de la palabra y fuerte en la defensa de la libertad humana.\nJesús\, Salvador\, concédenos completar lo que falta en tu pasión\, para participar de la gloria de tu resurrección.\nSuscita auténticos mensajeros de tu palabra. para que tu Evangelio sea proclamado hasta los confines de la tierra.\nVuelve tu mirada bondadosa a los que sufren\, a quienes has asociado con tu cruz\, para que sientan el consuelo de tu presencia.\n\nSe pueden añadir algunas intenciones libres\n \n\nLleva a nuestros difuntos contigo a la gloria. para que te alaben por siempre en la asamblea festiva de tus santos.\n\nDirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos\, diciendo: \nPadre nuestro… \nORACIÓN\nDios todopoderoso y misericordioso\, que desde su juventud llamaste al Beato Juan al camino de la perfección\, y le diste fuerza para perseverar en los momentos de sufrimiento\, concédenos\, por su intercesión\, perdonar a nuestros enemigos y perseverar con fe firme en la adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo\, tu Hijo\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo\, Dios\, que vive y reina contigo\, por los siglos de los siglos.
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SUMMARY:Evangelio y Lecturas del Jueves de la III Semana de Pascua
DESCRIPTION:Primera Lectura\n\n\n\n\n\n\n\n\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8\,26-40): \nEN aquellos días\, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:\n«Levántate y marcha hacia el sur\, por el camino de Jerusalén a Gaza\, que está desierto».\nSe levantó\, se puso en camino y\, de pronto\, vio venir a un etíope; era un eunuco\, ministro de Candaces\, reina de Etiopía e intendente del tesoro\, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta\, sentado en su carroza\, leyendo al profeta Isaías.\nEl Espíritu dijo a Felipe:\n«Acércate y pégate a la carroza».\nFelipe se acercó corriendo\, le oyó leer el profeta Isaías\, y le preguntó:\n«¿Entiendes lo que estás leyendo?».\nContestó:\n«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».\nE invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:\n«Como cordero fue llevado al matadero\,\ncomo oveja muda ante el esquilador\,\nasí no abre su boca.\nEn su humillación no se le hizo justicia.\n¿Quién podrá contar su descendencia?\nPues su vida ha sido arrancada de la tierra».\nEl eunuco preguntó a Felipe:\n«Por favor\, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».\nFelipe se puso a hablarle y\, tomando píe de este pasaje\, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino\, llegaron a un sitio donde había agua\, y dijo el eunuco:\n«Mira\, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».\nMandó parar la carroza\, bajaron los dos al agua\, Felipe y el eunuco\, y lo bautizó. Cuando salieron del agua\, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo\, y siguió su camino lleno de alegría.\nFelipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea. \nPalabra de Dios \nSalmo\nSal 65\,8-9.16-17.20 \nR/. Aclamad al Señor\, tierra entera \nBendecid\, pueblos\, a nuestro Dios\,\nhaced resonar sus alabanzas\,\nporque él nos ha devuelto la vida\ny no dejó que tropezaran nuestros pies. R/. \nLos que teméis a Dios\, venid a escuchar\,\nos contaré lo que ha hecho conmigo:\na él gritó mi boca\ny lo ensalzó mi lengua. R/. \nBendito sea Dios\, que no rechazó mi súplica\nni me retiró su favor. R/. \nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (6\,44-51): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús al gentío:\n«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado\, Y yo lo resucitaré en el último día.\nEstá escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende\, viene a mí.\nNo es que alguien haya visto al Padre\, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad\, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.\nYo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo\, para que el hombre coma de él y no muera.\nYo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.\nY el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». \nPalabra del Señor \n1. Lectio: ¿Qué dice el texto?\nHechos de los Apóstoles (8\,26-40): Observamos la docilidad de Felipe. Un ángel le ordena ir a un camino «desierto». No parece el lugar más lógico para evangelizar\, pero la lógica de Dios es distinta. Se encuentra con un alto funcionario etíope que\, a pesar de su poder\, reconoce su limitación: «¿Cómo voy a entenderlo si nadie me guía?». La clave es la explicación de las Escrituras centrada en el Siervo Sufriente (Isaías 53)\, que culmina en el Bautismo y la alegría. \nEvangelio según San Juan (6\,44-51): Estamos en el núcleo del discurso del Pan de Vida. Jesús establece verdades teológicas profundas: \n\n\nLa Gracia Preveniente: Nadie busca a Dios si Dios no lo atrae primero (atracción del Padre). \n\n\nLa Nueva Alianza: «Serán todos discípulos de Dios». Ya no es una ley externa\, sino una enseñanza interna. \n\n\nEl Realismo Eucarístico: Jesús no habla de un símbolo. Él es el pan vivo. El maná alimentó el cuerpo temporalmente; este Pan comunica la Vida Eterna. \n\n\n\n2. Meditatio: ¿Qué me dice el texto?\nEn este paso\, dejamos que la Palabra nos interrogue. Te invito a meditar estas tres ideas: \n\n\nEl «Felipe» que necesitamos y el que debemos ser: El etíope tenía el libro\, pero no el sentido. En nuestra vida de fe\, ¿quiénes han sido nuestros «Felipes»? Y más importante\, ¿estamos dispuestos a «correr junto a la carroza» de alguien que hoy no entiende su sufrimiento o su historia? \n\n\nLa atracción del Padre: A veces pensamos que la fe es un logro intelectual. Jesús nos recuerda que es un susurro del Padre. ¿Siento hoy ese «tirón» divino en mi corazón\, o estoy intentando llegar a Dios solo con mis fuerzas? \n\n\nPan para el camino: El desierto aparece en ambas lecturas (el camino a Gaza y el recuerdo del maná). El mundo a veces se siente como un desierto. ¿Busco saciar mi sed en el «agua» del bautismo y mi hambre en la «carne» de Cristo\, o sigo apegado al maná que se pudre (lo material\, el ego\, el éxito pasajero)? \n\n\n\n3. Oratio: ¿Qué le digo yo al Señor?\nSeñor Jesús\, gracias por no dejarnos solos en el camino desierto. Gracias por enviar «Felipes» a nuestra vida que nos explican tu Amor. Te pido hoy la gracia de dejarme atraer por el Padre. Que no sea yo quien intente alcanzarte\, sino que aprenda a dejarme encontrar por Ti. Dame hambre de ese Pan Vivo que eres Tú\, para que mi vida no sea solo una existencia biológica\, sino una vida eterna ya desde ahora. \n\n4. Contemplatio: Habitar en la Palabra\nQuédate con esta frase y repítela en silencio\, dejando que resuene en tu interior: \n\n«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo». \n\nSiente cómo esa Vida de Dios entra en tus zonas de «muerte»\, de duda o de cansancio. \n\n5. Actio: ¿A qué me comprometo?\nLa teología que no se vuelve caridad es solo metal que resuena. Para hoy te propongo: \n\n\nSer guía: Identifica a alguien en tu entorno que esté pasando por una confusión o «leyendo» su realidad con tristeza. Acércate\, escucha y\, si se da la oportunidad\, comparte una palabra de esperanza (la Buena Nueva). \n\n\nGesto Eucarístico: Si puedes asistir a la Eucaristía\, hazlo con la conciencia de que es «carne para la vida del mundo». Si no\, realiza una comunión espiritual pidiendo al Señor que su vida circule por tus venas para servir a los demás. \n\n\n\nReflexión Teológica Breve\nDesde una perspectiva académica y espiritual\, estos textos subrayan la dimensión pedagógica de la revelación. Dios se revela por etapas: primero a través de la Ley y los Profetas (el etíope leyendo a Isaías)\, pero esa revelación queda incompleta sin la clave cristológica. Felipe es la Iglesia que interpreta. Finalmente\, esa interpretación no basta con ser oída; debe ser comida. La Eucaristía es la interpretación máxima de la Escritura: el Verbo no solo se hace palabra\, se hace alimento. \n¿Qué parte de la historia de Felipe o de las palabras de Jesús sobre el «Pan de Vida» resuena más con tu momento actual?
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SUMMARY:Dia 1 Novena en Honor a Santa Luisa de Marillac
DESCRIPTION:ORACION PARA TODOS LOS DIAS \nSeñor Dios\, Padre de misericordia\, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres\, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento\, sino participación en la misma vida de tu Hijo\, que se hizo siervo para la salvación del mundo. \nConcédenos\, por tu gracia\, ser configurados con Cristo humilde y obediente\, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren\, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo\, para que\, como Santa Luisa\, no busquemos nuestras seguridades\, sino que vivamos abandonados a tu voluntad\, sirviendo con ternura\, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente. \nHaz que nuestras manos prolonguen las tuyas\, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión\, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente. \nQue\, siguiendo su ejemplo\, aprendamos a unir contemplación y servicio\, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo. \nTe lo pedimos por Jesucristo\, Siervo y Señor\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. \nORACIÓN DE ABANDONO\n(Obras Completas\, Marillac\, pág. 673)  \nTe adoro\, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo\, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados\, me confío a tu misericordia y te suplico\, por el amor que tienes a tus criaturas\, la asistencia de tu Espíritu Santo\, para el total cumplimiento del designio que\, desde toda la eternidad\, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo. \nPadre nuestro\, Ave María y Gloría.\nSe dice el día correspondiente.  \nDÍA 1:\nLA IMITACIÓN DE LA VIDA OCULTA DE JESÚS\n1. Signo \nEn el altar o lugar de oración\, colóquese junto a la imagen de Santa Luisa de Marillac un lienzo rústico sobre el cual descanse un humilde trozo de madera (o una herramienta sencilla de carpintería) y una pequeña vasija de barro. Este signo visible nos recuerda el hogar de Nazaret: el trabajo manual\, la cotidianidad\, el silencio y la profunda sencillez en la que el Hijo de Dios decidió pasar la mayor parte de su vida terrena. \n2. Comentario inicial \nHermanos y hermanas\, al iniciar nuestro caminar espiritual en esta novena\, somos invitados a adentrarnos en un misterio a menudo olvidado: el valor infinito de lo ordinario. Vivimos en un mundo que aplaude el ruido\, el reconocimiento y la inmediatez de los grandes logros. Sin embargo\, el Dios Creador del universo\, al hacerse hombre\, eligió el silencio de un pequeño pueblo llamado Nazaret para redimirnos. Treinta años de vida oculta frente a tres años de vida pública. Santa Luisa de Marillac comprendió que el verdadero seguimiento de Cristo no siempre nos llama a los aplausos del mundo\, sino a la fidelidad silenciosa en el taller de nuestra propia vida. Hoy\, pidamos la gracia de descubrir a Dios en lo pequeño\, en lo escondido y en el cumplimiento amoroso del deber de cada día. \n3. Inspiración bíblica \nLectura del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 2\, 46-52) \n«Al cabo de tres días\, lo encontraron en el templo\, sentado en medio de los maestros\, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían estaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo\, se quedaron perplejos\, y su madre le dijo: «Hijo\, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Bajó con ellos y vino a Nazaret\, y les estaba sujeto. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría\, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres». \nPalabra del Señor. \n4. Reflexión \nEl Evangelio que acabamos de escuchar nos revela un instante de profunda teología de la Encarnación: el momento en que Jesús\, consciente de su filiación divina\, desciende nuevamente a la oscuridad de Nazaret para someterse a la obediencia de sus padres terrenales. Esta kénosis —este vaciamiento y humillación voluntaria— es el cimiento de nuestra salvación. Él no consideró su grandeza como un tesoro celoso\, sino que santificó la obediencia\, el trabajo anónimo y la rutina diaria. \nSanta Luisa de Marillac bebe de esta misma fuente evangélica con una lucidez abrumadora. En su deseo de perfección\, ella no busca éxtasis extraordinarios\, sino la encarnación del amor en lo cotidiano. En sus escritos nos confiesa su propósito más íntimo: \n«Que debo consagrar el resto de mis días a honrar la santa vida oculta de Jesús en la tierra\, el cual\, habiendo venido para cumplir la voluntad de Dios su Padre\, lo hizo toda su vida\, y viendo que la vida ordinaria necesitaba más ejemplos\, consagró a ella más tiempo y siempre dentro de la práctica de la perfección evangélica\, puesto que siendo rico\, escogió la santa pobreza y la obediencia que le mantenía sumiso a la Santísima Virgen y a San José; yo le suplico con todo mi corazón me conceda la gracia de imitarle en esto…» (Escrito E. 22\, pág. 695). \nPara Santa Luisa\, la vida ordinaria «necesitaba más ejemplos». ¡Qué intuición tan profundamente vicentina y actual! Ella nos enseña que barrer un pasillo\, atender a un enfermo\, escuchar a un hermano o soportar las contrariedades del día a día no son distracciones del camino espiritual\, sino la materia misma de nuestra santificación. \nJesús consagró más tiempo a la vida común que a la predicación para demostrarnos que el amor verdadero no requiere de escenarios majestuosos. Así como Cristo escogió la pobreza y la obediencia\, Luisa nos invita a despojarnos de nuestra soberbia y de la necesidad constante de brillar\, para que\, escondidos con Cristo en Dios\, nuestras obras silenciosas sean el más elocuente grito de caridad. \n5. Preguntas para la reflexión \n\nAl contemplar el silencio de Nazaret y las palabras de Santa Luisa\, ¿cómo estoy viviendo la «vida ordinaria» que Dios me ha confiado? ¿Veo en mis deberes diarios un obstáculo o una oportunidad para amar?\n¿Siento la necesidad constante de ser reconocido\, aplaudido o valorado por lo que hago\, o soy capaz de servir en el anonimato y la obediencia\, sabiendo que el Padre «ve en lo escondido»?\n¿Qué aspecto de mi soberbia u orgullo debo entregar hoy a la Sagrada Familia para aprender a vivir con mayor sumisión y pobreza de espíritu?\n\nORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO\n(Obras completas\, Marillac. pág. 827) \nEspíritu Santo\, Amor del Padre y del Hijo\, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles\, no mires mi indignidad que me aleja de ti\, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí\, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo\, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento\, tomen entera posesión de mi misma. ¡Oh dulce Jesús\, oh buen Jesús\, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre\, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento\, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo\, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor. \nORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN\n(de Santa Luisa de Marillac Santísima) \nVirgen\, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción\, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!\, por tu pureza virginal\, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios\, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad\, la caridad\, una gran pureza de corazón\, cuerpo y espíritu\, la perseverancia en mi vocación\, el don de oración\, una santa vida y una buena muerte. \nGOZOS \nSanta Luisa de Marillac\,\nsierva fiel del Señor\,\nruega por nosotros\ny enséñanos a amar. \nDios te llamó en tu historia\,\nen medio de tu fragilidad\,\ny en Cristo hallaste el camino\nde entrega y fidelidad. \nAprendiste a esperar en Dios\,\nsin adelantarte a su querer\,\nconfiando en su Providencia\nque todo lo sabe disponer. \nDescubriste en el pobre\nel rostro de Cristo Señor\,\ny en el servicio sencillo\nhiciste vida el amor. \nEn la vida cotidiana\nfuiste signo de comunión\,\ncon paciencia y mansedumbre\nedificaste la unión. \nAceptando con fe la cruz\ny las pruebas del caminar\,\nte uniste a Cristo paciente\nen su entrega pascual. \nEn la obediencia viviste\nla libertad de los hijos de Dios\,\nbuscando en todo momento\ncumplir su santa voluntad. \nEn la pobreza aprendiste\na confiar sin reservas\,\ndejando que Dios condujera\nlos caminos de tu vida. \nTu caridad fue concreta\,\nhecha servicio y verdad\,\nsigno del amor de Cristo\npresente en la humanidad. \nAhora gozas en la gloria\njunto al Señor que seguiste\,\nintercede por tu Iglesia\nque en el mundo peregrina.
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SUMMARY:Dia 2 Novena en Honor a Santa Luisa de Marillac
DESCRIPTION:ORACION PARA TODOS LOS DIAS \nSeñor Dios\, Padre de misericordia\, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres\, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento\, sino participación en la misma vida de tu Hijo\, que se hizo siervo para la salvación del mundo. \nConcédenos\, por tu gracia\, ser configurados con Cristo humilde y obediente\, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren\, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo\, para que\, como Santa Luisa\, no busquemos nuestras seguridades\, sino que vivamos abandonados a tu voluntad\, sirviendo con ternura\, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente. \nHaz que nuestras manos prolonguen las tuyas\, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión\, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente. \nQue\, siguiendo su ejemplo\, aprendamos a unir contemplación y servicio\, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo. \nTe lo pedimos por Jesucristo\, Siervo y Señor\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. \nORACIÓN DE ABANDONO\n(Obras Completas\, Marillac\, pág. 673)  \nTe adoro\, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo\, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados\, me confío a tu misericordia y te suplico\, por el amor que tienes a tus criaturas\, la asistencia de tu Espíritu Santo\, para el total cumplimiento del designio que\, desde toda la eternidad\, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo. \nPadre nuestro\, Ave María y Gloría.\nSe dice el día correspondiente.  \nDÍA 2:\nLA PUREZA DE INTENCIÓN EN EL SERVICIO\n1. Signo \nEn el espacio de oración\, colóquese junto a la imagen de Santa Luisa un cuenco de cristal transparente con agua limpia y\, a su lado\, una pequeña imagen o estampa del misterio del Nacimiento (el pesebre de Belén). El agua cristalina simboliza la transparencia del corazón y la pureza de intención\, desprovista de las turbiedades de la vanidad. El pesebre nos remite a la actitud adoradora\, silenciosa y descentrada de sí misma que tuvo la Virgen María ante el Niño Dios. \n2. Comentario inicial \nHermanos y hermanas\, en este segundo día de nuestra novena nos acercamos a uno de los desafíos más profundos y sutiles de la vida espiritual: la purificación de nuestras motivaciones. Con suma facilidad\, las obras más nobles pueden verse secretamente contaminadas por el anhelo de ser vistos\, elogiados o agradecidos. El servicio a los demás es el corazón del Evangelio\, pero cuando se realiza buscando nuestra propia gloria\, se transforma en un egoísmo disfrazado de piedad. Santa Luisa nos invita hoy a limpiar la mirada del alma\, a renunciar al protagonismo y a permitir que sea única y exclusivamente el amor a Cristo la fuerza que impulse nuestras acciones. \n3. Inspiración bíblica \nLectura del Santo Evangelio según San Mateo (Mt 6\, 1-4. 6) \n«En aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto\, cuando hagas limosna\, no vayas tocando la trompeta por delante\, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles\, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú\, en cambio\, cuando hagas limosna\, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre\, que ve en lo secreto\, te recompensará. […] Tú\, en cambio\, cuando ores\, entra en tu cuarto\, cierra la puerta y ora a tu Padre\, que está en lo secreto\, y tu Padre\, que ve en lo secreto\, te lo recompensará»». \nPalabra del Señor. \n4. Reflexión \nLa advertencia del Señor en el Sermón de la Montaña escudriña las intenciones más recónditas de nuestra conciencia. La hipocresía que denuncia Jesús no consiste en hacer el mal\, sino en hacer el bien por los motivos equivocados. Quien mendiga el aplauso humano convierte su buena obra en una transacción terrenal\, perdiendo así el flujo de la gracia divina. La verdadera caridad\, la que transforma el mundo\, es aquella que florece en el anonimato sagrado de un corazón que solo busca la complacencia de Dios. \nSanta Luisa de Marillac experimentó esta ardua lucha interior. En el silencio de sus retiros\, comprendió que el servicio al pobre no podía tolerar la menor sombra de vanidad. Lo plasma con una lucidez teológica exquisita: \n«Que Dios pide una gran pureza a los que le sirven\, quienes en manera alguna deben gloriarse de ninguna de sus acciones; pero es menester que Dios guíe mis intenciones para llegar a esa pureza que me ha hecho ver… Concebir a Jesús por amor\, lo que le hará presente en mi corazón y conseguirá de mí que no tenga otra atención\, como la Santísima Virgen ante el Pesebre» (Escrito E. 14\, pág. 701). \nQué imagen tan mística y reveladora: «como la Santísima Virgen ante el Pesebre». María en Belén no reclama atención para sí misma. Toda su existencia\, su postura y su alma están volcadas hacia el centro absoluto: su Hijo encarnado. Cuando el servidor genuino se acerca al lecho de un enfermo\, escucha a un hermano que sufre o realiza las tareas más ingratas de su jornada\, desaparece con gozo para que solo resplandezca Aquel a quien asiste. Quien ha «concebido a Jesús por amor» ya no necesita ser el héroe de la historia\, pues la presencia del Señor ocupa todo el espacio de su corazón\, extinguiendo la sed de reconocimiento humano. \n5. Preguntas para la reflexión \n\nAl realizar una buena obra\, prestar un servicio en mi familia\, o colaborar en el trabajo\, ¿qué busco en el fondo: el verdadero bien del otro o la gratificación narcisista de sentirme indispensable y aplaudido?\n¿Cómo reacciono interiormente cuando mis esfuerzos pasan desapercibidos o cuando no recibo el agradecimiento que creo merecer? ¿Pierdo la paz y la alegría\, revelando que mi intención no era puramente para Dios?\nContemplando el silencio de la Virgen María ante el pesebre\, ¿de qué orgullos\, vanidades o deseos de protagonismo debo vaciar hoy mi corazón para que mi mirada esté puesta únicamente en Jesús?\n\nORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO\n(Obras completas\, Marillac. pág. 827) \nEspíritu Santo\, Amor del Padre y del Hijo\, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles\, no mires mi indignidad que me aleja de ti\, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí\, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo\, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento\, tomen entera posesión de mi misma. ¡Oh dulce Jesús\, oh buen Jesús\, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre\, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento\, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo\, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor. \nORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN\n(de Santa Luisa de Marillac Santísima) \nVirgen\, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción\, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!\, por tu pureza virginal\, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios\, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad\, la caridad\, una gran pureza de corazón\, cuerpo y espíritu\, la perseverancia en mi vocación\, el don de oración\, una santa vida y una buena muerte. \nGOZOS \nSanta Luisa de Marillac\,\nsierva fiel del Señor\,\nruega por nosotros\ny enséñanos a amar. \nDios te llamó en tu historia\,\nen medio de tu fragilidad\,\ny en Cristo hallaste el camino\nde entrega y fidelidad. \nAprendiste a esperar en Dios\,\nsin adelantarte a su querer\,\nconfiando en su Providencia\nque todo lo sabe disponer. \nDescubriste en el pobre\nel rostro de Cristo Señor\,\ny en el servicio sencillo\nhiciste vida el amor. \nEn la vida cotidiana\nfuiste signo de comunión\,\ncon paciencia y mansedumbre\nedificaste la unión. \nAceptando con fe la cruz\ny las pruebas del caminar\,\nte uniste a Cristo paciente\nen su entrega pascual. \nEn la obediencia viviste\nla libertad de los hijos de Dios\,\nbuscando en todo momento\ncumplir su santa voluntad. \nEn la pobreza aprendiste\na confiar sin reservas\,\ndejando que Dios condujera\nlos caminos de tu vida. \nTu caridad fue concreta\,\nhecha servicio y verdad\,\nsigno del amor de Cristo\npresente en la humanidad. \nAhora gozas en la gloria\njunto al Señor que seguiste\,\nintercede por tu Iglesia\nque en el mundo peregrina.
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SUMMARY:Dia 3 Novena en Honor a Santa Luisa de Marillac
DESCRIPTION:ORACION PARA TODOS LOS DIAS \nSeñor Dios\, Padre de misericordia\, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres\, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento\, sino participación en la misma vida de tu Hijo\, que se hizo siervo para la salvación del mundo. \nConcédenos\, por tu gracia\, ser configurados con Cristo humilde y obediente\, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren\, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo\, para que\, como Santa Luisa\, no busquemos nuestras seguridades\, sino que vivamos abandonados a tu voluntad\, sirviendo con ternura\, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente. \nHaz que nuestras manos prolonguen las tuyas\, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión\, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente. \nQue\, siguiendo su ejemplo\, aprendamos a unir contemplación y servicio\, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo. \nTe lo pedimos por Jesucristo\, Siervo y Señor\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. \nORACIÓN DE ABANDONO\n(Obras Completas\, Marillac\, pág. 673)  \nTe adoro\, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo\, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados\, me confío a tu misericordia y te suplico\, por el amor que tienes a tus criaturas\, la asistencia de tu Espíritu Santo\, para el total cumplimiento del designio que\, desde toda la eternidad\, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo. \nPadre nuestro\, Ave María y Gloría.\nSe dice el día correspondiente.  \nDÍA 3:\nLA TOLERANCIA CORDIAL EN LA VIDA COMÚN\n1. Signo \nEn el espacio de oración\, colóquese una cuerda gruesa formada por varios hilos o lazos entrelazados de distintos colores\, firmemente unida por un nudo central junto a la cruz. Este signo visible representa a la comunidad y a la familia: distintas personalidades\, historias y temperamentos que\, con sus fragilidades y diferencias\, están llamados a trenzarse en la unidad\, sostenidos única y exclusivamente por el vínculo del amor de Cristo. \n2. Comentario inicial \nHermanos y hermanas\, llegamos al tercer día de nuestra novena adentrándonos en el taller donde verdaderamente se forja y se prueba la santidad: la convivencia diaria. Es fácil amar a la humanidad en abstracto\, pero amar al hermano concreto que tenemos al lado\, con sus defectos\, sus ritmos y sus flaquezas\, requiere de una gracia sobrenatural. Santa Luisa de Marillac\, con corazón de madre y fina observadora del alma humana\, sabía que el servicio a los más pobres corría el riesgo de ser estéril si antes no se cultivaba una profunda comunión puertas adentro. Hoy se nos invita a redescubrir la tolerancia y la paciencia\, no como una fría resignación\, sino como la máxima expresión de la madurez y la fortaleza cristiana. \n3. Inspiración bíblica \nLectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Colosenses (Col 3\, 12-15) \n«Revestíos\, pues\, como elegidos de Dios\, santos y amados\, de entrañas de misericordia\, de bondad\, humildad\, mansedumbre\, paciencia\, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente\, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó\, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo esto\, revestíos del amor\, que es el ceñidor de la perfección consumada. Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones\, pues a ella habéis sido llamados formando un solo cuerpo. Y sed agradecidos». \nPalabra de Dios. \n4. Reflexión \nEl apóstol San Pablo nos entrega en esta epístola el estatuto innegociable de la convivencia cristiana: el deber de soportarnos mutuamente. Soportar\, en su sentido más rico y teológico\, no significa «aguantar» con los dientes apretados\, sino servir de soporte; es decir\, sostener el peso del otro cuando su debilidad amenaza con hacerlo caer. \nSanta Luisa aterriza este altísimo ideal paulino en la crudeza del trato cotidiano. Conociendo de primera mano las tensiones propias de la vida comunitaria\, aconseja con una pedagogía espiritual insuperable: \n«Le suplico que su recuerdo las ayude a tener gran tolerancia unas con otras\, por amor de Nuestro Señor Jesucristo que nos enseña esta virtud como señal de que somos suyos… ejercite un poco su paciencia no sólo con las últimas\, sino con todas en general\, y ello\, con gran dulzura\, condescendencia y discreción\, y sobre todo\, gran reserva para no decir lo que piensa ni lo que sabe de una Hermana a otras» (Carta 398\, pág. 383). \nObservemos la elegancia con la que Santa Luisa eleva la tolerancia a la categoría de distintivo cristiano: es la «señal de que somos suyos». Pero no se detiene en la teoría\, sino que desciende al detalle más práctico y peligroso de la convivencia: el uso de la lengua. La advertencia final de guardar «gran reserva» frente a los defectos ajenos es un tratado de caridad en sí mismo. Cuántas familias y comunidades se fracturan por la indiscreción y el letal veneno de la murmuración. El silencio prudente y la custodia amorosa de la fama del otro son el escudo que protege la dignidad del prójimo. La tolerancia cordial nos exige que nuestra paciencia sea universal —«con todas en general»— y que nuestra corrección esté bañada en dulzura\, recordando que\, en el tribunal de la misericordia\, la paciencia que exigimos de los demás suele ser mucho menor que la que Dios tiene constantemente con nosotros. \n5. Preguntas para la reflexión \n\nAl enfrentarme a los defectos y limitaciones de las personas con las que vivo o trabajo\, ¿reacciono con irritación y crítica constante\, o intento ser verdaderamente un «soporte» con entrañas de misericordia?\n¿Cómo es el uso de mis palabras cuando hablo de los demás a sus espaldas? ¿Soy puente de unidad y custodio de su buena fama\, o permito que el chisme y la indiscreción dividan mi entorno?\n¿Reconozco que la paciencia amorosa frente a la contrariedad no es un rasgo de debilidad\, sino la prueba más clara de que Cristo gobierna mi corazón?\n\nORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO\n(Obras completas\, Marillac. pág. 827) \nEspíritu Santo\, Amor del Padre y del Hijo\, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles\, no mires mi indignidad que me aleja de ti\, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí\, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo\, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento\, tomen entera posesión de mi misma. ¡Oh dulce Jesús\, oh buen Jesús\, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre\, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento\, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo\, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor. \nORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN\n(de Santa Luisa de Marillac Santísima) \nVirgen\, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción\, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!\, por tu pureza virginal\, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios\, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad\, la caridad\, una gran pureza de corazón\, cuerpo y espíritu\, la perseverancia en mi vocación\, el don de oración\, una santa vida y una buena muerte. \nGOZOS \nSanta Luisa de Marillac\,\nsierva fiel del Señor\,\nruega por nosotros\ny enséñanos a amar. \nDios te llamó en tu historia\,\nen medio de tu fragilidad\,\ny en Cristo hallaste el camino\nde entrega y fidelidad. \nAprendiste a esperar en Dios\,\nsin adelantarte a su querer\,\nconfiando en su Providencia\nque todo lo sabe disponer. \nDescubriste en el pobre\nel rostro de Cristo Señor\,\ny en el servicio sencillo\nhiciste vida el amor. \nEn la vida cotidiana\nfuiste signo de comunión\,\ncon paciencia y mansedumbre\nedificaste la unión. \nAceptando con fe la cruz\ny las pruebas del caminar\,\nte uniste a Cristo paciente\nen su entrega pascual. \nEn la obediencia viviste\nla libertad de los hijos de Dios\,\nbuscando en todo momento\ncumplir su santa voluntad. \nEn la pobreza aprendiste\na confiar sin reservas\,\ndejando que Dios condujera\nlos caminos de tu vida. \nTu caridad fue concreta\,\nhecha servicio y verdad\,\nsigno del amor de Cristo\npresente en la humanidad. \nAhora gozas en la gloria\njunto al Señor que seguiste\,\nintercede por tu Iglesia\nque en el mundo peregrina.
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SUMMARY:Dia 4 Novena en Honor a Santa Luisa de Marillac
DESCRIPTION:ORACION PARA TODOS LOS DIAS \nSeñor Dios\, Padre de misericordia\, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres\, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento\, sino participación en la misma vida de tu Hijo\, que se hizo siervo para la salvación del mundo. \nConcédenos\, por tu gracia\, ser configurados con Cristo humilde y obediente\, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren\, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo\, para que\, como Santa Luisa\, no busquemos nuestras seguridades\, sino que vivamos abandonados a tu voluntad\, sirviendo con ternura\, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente. \nHaz que nuestras manos prolonguen las tuyas\, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión\, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente. \nQue\, siguiendo su ejemplo\, aprendamos a unir contemplación y servicio\, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo. \nTe lo pedimos por Jesucristo\, Siervo y Señor\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. \nORACIÓN DE ABANDONO\n(Obras Completas\, Marillac\, pág. 673)  \nTe adoro\, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo\, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados\, me confío a tu misericordia y te suplico\, por el amor que tienes a tus criaturas\, la asistencia de tu Espíritu Santo\, para el total cumplimiento del designio que\, desde toda la eternidad\, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo. \nPadre nuestro\, Ave María y Gloría.\nSe dice el día correspondiente.  \nDÍA 4:\nEL ESPÍRITU DE UNIÓN Y CORDIALIDAD\n1. Signo \nEn el centro del lugar de oración\, colóquese una hogaza de pan rústico\, entera\, y a su lado\, algunas espigas de trigo. Este signo nos remite al misterio de la comunión y al corazón mismo de la Iglesia: así como muchos granos de trigo\, dispersos por las colinas\, son molidos y amasados para formar un solo pan\, así los corazones de quienes sirven a Dios deben ser despojados de su propio egoísmo para formar un solo cuerpo en la caridad y la cordialidad fraterna. \n2. Comentario inicial \nHermanos y hermanas\, tras haber meditado ayer sobre la tolerancia\, Santa Luisa nos invita hoy a dar un paso aún más profundo y exigente en la vida del espíritu: la cordialidad. La tolerancia podría\, si no se purifica por la gracia\, estancarse en una fría diplomacia o en un «soportar» distante y condescendiente. Pero la cordialidad\, que etimológicamente nace del corazón (cor\, cordis)\, nos empuja a la calidez\, al afecto sincero y a la unión genuina. En la escuela de San Vicente y Santa Luisa\, la caridad jamás es una filantropía seca\, sino un amor entrañable. Hoy pedimos al Señor la gracia de mirar a nuestros hermanos no como cargas pesadas que debemos tolerar\, sino como dones sagrados que debemos abrazar con la misma ternura y calidez de Cristo. \n3. Inspiración bíblica \nLectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos (Rom 12\, 9-10. 14-16) \n«Que vuestro amor sea sin fingimiento; aborreced lo malo\, apegaos a lo bueno. Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo. […] Bendecid a los que os persiguen\, bendecid y no maldigáis. Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. Tened los mismos sentimientos unos hacia otros; no seáis altivos en vuestros pensamientos\, sino condescendientes con los humildes. No presumáis de sabios por cuenta propia». \nPalabra de Dios. \n4. Reflexión \nLa exhortación del apóstol San Pablo es un retrato vivo de lo que significa una comunidad verdaderamente redimida. El amor «sin fingimiento» y «cordial» es la única atmósfera en la que el servicio a los más pobres puede respirar sin asfixiarse por el orgullo humano. Santa Luisa de Marillac\, como maestra incomparable del espíritu\, sabe perfectamente que las dificultades\, los temperamentos encontrados y los roces diarios son inevitables\, pero también conoce que la caridad tiene un antídoto infalible: la humildad profunda. \nEn su carta a Sor Juana Lepintre\, nos deja un testamento de madurez relacional que no pierde vigencia: \n«Hermanas todas\, les ruego que sepan aprovechar la gracia que Dios les concede… se renueven en el espíritu de unión y cordialidad que las Hijas de la Caridad deben tener\, mediante el ejercicio de esa misma caridad que va acompañada de todas las demás virtudes cristianas\, especialmente la de la tolerancia de unas con otras\, nuestra virtud más querida. Se la recomiendo con todo mi interés\, como algo absolutamente necesario\, ya que nos lleva siempre a no ver las faltas de los demás con acritud\, sino a disculparlas siempre\, humillándonos nosotras» (Carta 315\, pág. 309). \nNotemos la hondura de su consejo: «no ver las faltas de los demás con acritud». La acritud es ese resentimiento áspero y amargo que envenena la mirada\, haciéndonos jueces implacables del prójimo. Santa Luisa nos revela aquí un secreto espiritual formidable: el camino para disculpar al otro no consiste en ignorar la verdad o justificar el error\, sino en «humillándonos nosotras». Quien reconoce su propia fragilidad\, quien es consciente de su miseria ante Dios\, pierde inmediatamente el deseo de condenar a su hermano. La unión y la cordialidad florecen únicamente cuando bajamos del tribunal de nuestra supuesta perfección y nos encontramos con el otro en el valle llano de la misericordia compartida. \n5. Preguntas para la reflexión \n\n¿Hay «acritud» (amargura\, dureza\, severidad) en mi forma de mirar y juzgar los errores de las personas con las que vivo o trabajo diariamente?\n¿Es mi servicio y mi trato hacia los demás un simple formalismo exterior\, o me esfuerzo verdaderamente por cultivar una «cordialidad» cálida\, sincera y llena de afecto en Cristo?\n¿Comprendo que la herramienta más poderosa para disculpar las faltas del hermano es recordar mis propias carencias y humillarme ante Dios\, pidiendo su gracia para ambos?\n\nORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO\n(Obras completas\, Marillac. pág. 827) \nEspíritu Santo\, Amor del Padre y del Hijo\, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles\, no mires mi indignidad que me aleja de ti\, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí\, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo\, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento\, tomen entera posesión de mi misma. ¡Oh dulce Jesús\, oh buen Jesús\, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre\, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento\, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo\, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor. \nORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN\n(de Santa Luisa de Marillac Santísima) \nVirgen\, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción\, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!\, por tu pureza virginal\, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios\, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad\, la caridad\, una gran pureza de corazón\, cuerpo y espíritu\, la perseverancia en mi vocación\, el don de oración\, una santa vida y una buena muerte. \nGOZOS \nSanta Luisa de Marillac\,\nsierva fiel del Señor\,\nruega por nosotros\ny enséñanos a amar. \nDios te llamó en tu historia\,\nen medio de tu fragilidad\,\ny en Cristo hallaste el camino\nde entrega y fidelidad. \nAprendiste a esperar en Dios\,\nsin adelantarte a su querer\,\nconfiando en su Providencia\nque todo lo sabe disponer. \nDescubriste en el pobre\nel rostro de Cristo Señor\,\ny en el servicio sencillo\nhiciste vida el amor. \nEn la vida cotidiana\nfuiste signo de comunión\,\ncon paciencia y mansedumbre\nedificaste la unión. \nAceptando con fe la cruz\ny las pruebas del caminar\,\nte uniste a Cristo paciente\nen su entrega pascual. \nEn la obediencia viviste\nla libertad de los hijos de Dios\,\nbuscando en todo momento\ncumplir su santa voluntad. \nEn la pobreza aprendiste\na confiar sin reservas\,\ndejando que Dios condujera\nlos caminos de tu vida. \nTu caridad fue concreta\,\nhecha servicio y verdad\,\nsigno del amor de Cristo\npresente en la humanidad. \nAhora gozas en la gloria\njunto al Señor que seguiste\,\nintercede por tu Iglesia\nque en el mundo peregrina.
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DESCRIPTION:ORACION PARA TODOS LOS DIAS \nSeñor Dios\, Padre de misericordia\, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres\, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento\, sino participación en la misma vida de tu Hijo\, que se hizo siervo para la salvación del mundo. \nConcédenos\, por tu gracia\, ser configurados con Cristo humilde y obediente\, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren\, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo\, para que\, como Santa Luisa\, no busquemos nuestras seguridades\, sino que vivamos abandonados a tu voluntad\, sirviendo con ternura\, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente. \nHaz que nuestras manos prolonguen las tuyas\, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión\, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente. \nQue\, siguiendo su ejemplo\, aprendamos a unir contemplación y servicio\, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo. \nTe lo pedimos por Jesucristo\, Siervo y Señor\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. \nORACIÓN DE ABANDONO\n(Obras Completas\, Marillac\, pág. 673)  \nTe adoro\, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo\, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados\, me confío a tu misericordia y te suplico\, por el amor que tienes a tus criaturas\, la asistencia de tu Espíritu Santo\, para el total cumplimiento del designio que\, desde toda la eternidad\, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo. \nPadre nuestro\, Ave María y Gloría.\nSe dice el día correspondiente.  \nDÍA 5:\nLA SUMISIÓN TOTAL A LA DIVINA PROVIDENCIA\n1. Signo \nEn el altar o lugar de oración\, dispóngase un bastón rústico de peregrino junto a unas sandalias y una vela encendida. Este signo visible nos recuerda nuestra condición de viadores: somos peregrinos en esta tierra\, llamados a caminar ligeros de equipaje\, sin aferrarnos a nuestras propias seguridades\, guiados únicamente por la luz de la voluntad de Dios\, que es antorcha para nuestros pasos. \n2. Comentario inicial \nHermanos y hermanas\, en este quinto día de nuestra novena abordamos uno de los mayores desafíos para el corazón humano: la renuncia al control. Por naturaleza\, buscamos echar raíces\, asegurar nuestro futuro y planificar cada detalle de nuestra existencia. Las mudanzas\, los imprevistos y los cambios bruscos de planes suelen llenarnos de angustia. Sin embargo\, la vida espiritual es\, en esencia\, un constante éxodo. Santa Luisa de Marillac\, que conoció de cerca la inestabilidad y los traslados constantes\, nos enseña hoy que la paz verdadera no se encuentra en la ausencia de cambios\, sino en el abandono filial a la Divina Providencia. Dejarse llevar por Dios exige una fe madura\, la certeza de que nunca caminamos solos y el deseo ardiente de configurar nuestra vida con la de Cristo peregrino. \n3. Inspiración bíblica \nLectura de la Carta a los Hebreos (Heb 11\, 8-10. 13-14) \n«Por la fe\, Abrahán\, al ser llamado por Dios\, obedeció y salió hacia el lugar que había de recibir en herencia\, y salió sin saber a dónde iba. Por la fe\, peregrinó por la tierra prometida como en tierra extraña\, habitando en tiendas de campaña\, lo mismo que Isaac y Jacob\, herederos con él de la misma promesa; pues esperaba la ciudad de sólidos cimientos\, cuyo arquitecto y constructor es Dios. […] En la fe murieron todos estos\, sin haber recibido las promesas\, sino viéndolas y saludándolas de lejos\, y confesando que eran peregrinos y forasteros en la tierra. Pues los que así hablan\, claramente dan a entender que buscan una patria». \nPalabra de Dios. \n4. Reflexión \nLa figura de Abrahán\, el padre en la fe\, es el paradigma del alma que se rinde ante los designios divinos. Salir «sin saber a dónde iba» es la máxima expresión de la confianza. No hay mapa humano\, ni póliza de seguro; solo existe la voz de Aquel que llama. En el camino cristiano\, Dios a menudo desinstala nuestras comodidades para purificar nuestro amor y recordarnos que nuestra patria definitiva no está aquí. \nSanta Luisa de Marillac vivió esta desinstalación física y espiritual con admirable heroicidad. En sus reflexiones sobre las peregrinaciones\, nos revela el secreto de su profunda paz interior ante la incertidumbre: \n«Esto debe servirme para ayudarme a aceptar de grado los cambios de lugar cuando la divina Providencia quiera permitirlos\, sintiéndome interiormente acompañada por el Angel de mi Guarda… he tomado la resolución de fijarme cuidadosamente en su santa vida para tratar de imitarla; me he detenido con insistencia en el nombre de cristiano que llevamos pensando que requiere conformidad (con Cristo)» (Escrito E. 58\, pág. 765). \n¡Qué delicadeza teológica y pastoral encierra esta confidencia! Santa Luisa no solo acepta los «cambios de lugar»\, sino que pide hacerlo «de grado»\, es decir\, con el corazón dócil y sin resistencias amargas. Y para no sucumbir ante el miedo a lo desconocido\, se aferra a dos certezas maravillosas: la compañía invisible y real de su Ángel de la Guarda\, y la contemplación de Cristo. Jesús mismo fue el gran peregrino que «no tenía dónde reclinar la cabeza» (Lc 9\, 58). \nLuisa concluye que llevar el «nombre de cristiano» no es una etiqueta vacía\, sino una exigencia radical de «conformidad» con Él. Si el Maestro vivió en sumisión total a la voluntad del Padre\, el discípulo no puede pretender una vida de inmovilidad estática. Toda mudanza\, todo giro inesperado en la salud\, en la familia o en el trabajo\, es una oportunidad que la Providencia permite para cincelar en nosotros la imagen de su Hijo. \n5. Preguntas para la reflexión \n\n¿Cómo reacciono ante los imprevistos\, los cambios de planes o las situaciones que escapan a mi control? ¿Prevalece en mí la angustia y la queja\, o el abandono confiado en las manos de Dios?\n¿Tengo verdadera conciencia de que soy peregrino en esta tierra\, o vivo acumulando seguridades\, honores y bienes como si fuera a quedarme aquí para siempre?\n¿Qué significa para mí llevar el «nombre de cristiano» en mis decisiones diarias? ¿Refleja mi vida esa exigencia de «conformidad con Cristo» de la que habla Santa Luisa?\n\nORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO\n(Obras completas\, Marillac. pág. 827) \nEspíritu Santo\, Amor del Padre y del Hijo\, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles\, no mires mi indignidad que me aleja de ti\, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí\, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo\, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento\, tomen entera posesión de mi misma. ¡Oh dulce Jesús\, oh buen Jesús\, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre\, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento\, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo\, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor. \nORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN\n(de Santa Luisa de Marillac Santísima) \nVirgen\, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción\, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!\, por tu pureza virginal\, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios\, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad\, la caridad\, una gran pureza de corazón\, cuerpo y espíritu\, la perseverancia en mi vocación\, el don de oración\, una santa vida y una buena muerte. \nGOZOS \nSanta Luisa de Marillac\,\nsierva fiel del Señor\,\nruega por nosotros\ny enséñanos a amar. \nDios te llamó en tu historia\,\nen medio de tu fragilidad\,\ny en Cristo hallaste el camino\nde entrega y fidelidad. \nAprendiste a esperar en Dios\,\nsin adelantarte a su querer\,\nconfiando en su Providencia\nque todo lo sabe disponer. \nDescubriste en el pobre\nel rostro de Cristo Señor\,\ny en el servicio sencillo\nhiciste vida el amor. \nEn la vida cotidiana\nfuiste signo de comunión\,\ncon paciencia y mansedumbre\nedificaste la unión. \nAceptando con fe la cruz\ny las pruebas del caminar\,\nte uniste a Cristo paciente\nen su entrega pascual. \nEn la obediencia viviste\nla libertad de los hijos de Dios\,\nbuscando en todo momento\ncumplir su santa voluntad. \nEn la pobreza aprendiste\na confiar sin reservas\,\ndejando que Dios condujera\nlos caminos de tu vida. \nTu caridad fue concreta\,\nhecha servicio y verdad\,\nsigno del amor de Cristo\npresente en la humanidad. \nAhora gozas en la gloria\njunto al Señor que seguiste\,\nintercede por tu Iglesia\nque en el mundo peregrina.
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SUMMARY:Dia 6 Novena en Honor a Santa Luisa de Marillac
DESCRIPTION:ORACION PARA TODOS LOS DIAS \nSeñor Dios\, Padre de misericordia\, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres\, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento\, sino participación en la misma vida de tu Hijo\, que se hizo siervo para la salvación del mundo. \nConcédenos\, por tu gracia\, ser configurados con Cristo humilde y obediente\, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren\, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo\, para que\, como Santa Luisa\, no busquemos nuestras seguridades\, sino que vivamos abandonados a tu voluntad\, sirviendo con ternura\, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente. \nHaz que nuestras manos prolonguen las tuyas\, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión\, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente. \nQue\, siguiendo su ejemplo\, aprendamos a unir contemplación y servicio\, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo. \nTe lo pedimos por Jesucristo\, Siervo y Señor\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. \nORACIÓN DE ABANDONO\n(Obras Completas\, Marillac\, pág. 673)  \nTe adoro\, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo\, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados\, me confío a tu misericordia y te suplico\, por el amor que tienes a tus criaturas\, la asistencia de tu Espíritu Santo\, para el total cumplimiento del designio que\, desde toda la eternidad\, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo. \nPadre nuestro\, Ave María y Gloría.\nSe dice el día correspondiente.  \nDÍA 6:\nEL AMOR UNITIVO Y LA MUERTE MÍSTICA EN JESÚS\n1. Signo \nEn el centro del espacio de oración\, colóquese un crucifijo reclinado sobre un pequeño paño blanco (símbolo del sudario y del despojamiento)\, y junto a él\, un pequeño recipiente con tierra de la cual brote una semilla germinada o una flor viva. Este signo paradójico nos enseña la lógica suprema del Evangelio: en la economía de la gracia divina\, morir a nuestro propio egoísmo es el único preámbulo posible para que brote la verdadera vida\, aquella que se funde enteramente con el corazón de Cristo. \n2. Comentario inicial \nHermanos y hermanas\, al avanzar en nuestro itinerario espiritual\, llegamos hoy a una de las cumbres más elevadas y exigentes de la vida cristiana: la unión transformante con Dios\, descrita a menudo por los santos como «muerte mística». Estas palabras pueden sonarnos lejanas o intimidantes\, pero en realidad encierran el anhelo más profundo del alma bautizada. No se trata de una aniquilación destructiva\, sino de la liberación definitiva de la tiranía del «yo». Santa Luisa de Marillac comprendió que\, para amar plenamente a Dios y a los pobres\, debía cesar toda resistencia interior y dejar que fuera únicamente Jesucristo quien pensara\, amara y actuara a través de ella. Pidamos hoy la gracia de perder el miedo a entregarlo todo\, sabiendo que quien pierde su vida por Cristo\, la encuentra multiplicada en la eternidad. \n3. Inspiración bíblica \nLectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Gálatas (Gál 2\, 19-20) \n«Pues yo\, por la ley\, he muerto a la ley\, para vivir para Dios. Estoy crucificado con Cristo; vivo\, pero ya no vivo yo\, sino que Cristo vive en mí. Y la vida que vivo ahora en la carne\, la vivo en la fe del Hijo de Dios\, que me amó y se entregó por mí. No anulo la gracia de Dios». \nPalabra de Dios. \n4. Reflexión \nLa confesión arrebatadora del apóstol San Pablo —«ya no vivo yo\, sino que Cristo vive en mí»— es el horizonte último de la santidad. Es la superación de una fe basada únicamente en el cumplimiento de normas\, para adentrarnos en una relación de fusión íntima\, donde el discípulo se convierte en un sacramento vivo de su Maestro. \nSanta Luisa de Marillac\, como alma profundamente mística e inmersa a la vez en la acción\, hace eco de este texto paulino con una fuerza sobrecogedora. No teoriza sobre el amor; lo traduce en un programa de vida radical: \n«Vivamos\, pues\, como muertas en Jesucristo y por lo tanto\, ya no más resistencia a Jesús\, no más acciones que por Jesús\, no ya más pensamientos que en Jesús\, en una palabra\, no ya más vida que para Jesús y el prójimo\, para que en este amor unitivo ame yo todo lo que Jesús ama\, para que por este amor cuyo centro es el amor eterno de Dios por sus creaturas\, alcance de su bondad las gracias que su misericordia quiere concederme» (Escrito E. 69\, pág. 783). \nObservemos la cadencia casi poética de sus renuncias: «no más resistencia\, no más acciones\, no más pensamientos…». Santa Luisa identifica con precisión quirúrgica dónde se esconde nuestro egoísmo: en nuestra constante rebeldía frente a la voluntad de Dios\, en nuestras obras hechas por vanidad y en nuestros pensamientos centrados en nosotros mismos. La «muerte mística» que ella propone es\, en el fondo\, una afinación perfecta del alma. Así como un instrumento renuncia a emitir ruidos disonantes para dejarse tocar por las manos del Artista y producir una melodía perfecta\, el cristiano renuncia a su voluntad propia para entrar en el «amor unitivo». Y la prueba de fuego de esta unión es clarísima: «amar todo lo que Jesús ama». Quien ha muerto en Jesucristo ya no puede ser indiferente al sufrimiento del prójimo\, porque ama a la humanidad con el mismo corazón traspasado del Salvador. \n5. Preguntas para la reflexión \n\n¿Cuáles son las «resistencias a Jesús» que aún habitan en mi corazón? ¿Qué apegos\, miedos o comodidades me impiden entregarle a Dios el control absoluto de mi vida?\nAl examinar mis acciones y pensamientos diarios\, ¿brotan de la necesidad de afirmar mi propio ego o son un reflejo genuino de los sentimientos de Cristo?\n¿Me esfuerzo por alcanzar ese «amor unitivo» que me lleva a amar lo que Jesús ama\, interesándome auténticamente por el bienestar espiritual y material de mi prójimo?\n\nORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO\n(Obras completas\, Marillac. pág. 827) \nEspíritu Santo\, Amor del Padre y del Hijo\, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles\, no mires mi indignidad que me aleja de ti\, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí\, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo\, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento\, tomen entera posesión de mi misma. ¡Oh dulce Jesús\, oh buen Jesús\, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre\, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento\, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo\, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor. \nORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN\n(de Santa Luisa de Marillac Santísima) \nVirgen\, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción\, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!\, por tu pureza virginal\, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios\, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad\, la caridad\, una gran pureza de corazón\, cuerpo y espíritu\, la perseverancia en mi vocación\, el don de oración\, una santa vida y una buena muerte. \nGOZOS \nSanta Luisa de Marillac\,\nsierva fiel del Señor\,\nruega por nosotros\ny enséñanos a amar. \nDios te llamó en tu historia\,\nen medio de tu fragilidad\,\ny en Cristo hallaste el camino\nde entrega y fidelidad. \nAprendiste a esperar en Dios\,\nsin adelantarte a su querer\,\nconfiando en su Providencia\nque todo lo sabe disponer. \nDescubriste en el pobre\nel rostro de Cristo Señor\,\ny en el servicio sencillo\nhiciste vida el amor. \nEn la vida cotidiana\nfuiste signo de comunión\,\ncon paciencia y mansedumbre\nedificaste la unión. \nAceptando con fe la cruz\ny las pruebas del caminar\,\nte uniste a Cristo paciente\nen su entrega pascual. \nEn la obediencia viviste\nla libertad de los hijos de Dios\,\nbuscando en todo momento\ncumplir su santa voluntad. \nEn la pobreza aprendiste\na confiar sin reservas\,\ndejando que Dios condujera\nlos caminos de tu vida. \nTu caridad fue concreta\,\nhecha servicio y verdad\,\nsigno del amor de Cristo\npresente en la humanidad. \nAhora gozas en la gloria\njunto al Señor que seguiste\,\nintercede por tu Iglesia\nque en el mundo peregrina.
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SUMMARY:Dia 7 Novena en Honor a Santa Luisa de Marillac
DESCRIPTION:ORACION PARA TODOS LOS DIAS \nSeñor Dios\, Padre de misericordia\, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres\, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento\, sino participación en la misma vida de tu Hijo\, que se hizo siervo para la salvación del mundo. \nConcédenos\, por tu gracia\, ser configurados con Cristo humilde y obediente\, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren\, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo\, para que\, como Santa Luisa\, no busquemos nuestras seguridades\, sino que vivamos abandonados a tu voluntad\, sirviendo con ternura\, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente. \nHaz que nuestras manos prolonguen las tuyas\, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión\, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente. \nQue\, siguiendo su ejemplo\, aprendamos a unir contemplación y servicio\, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo. \nTe lo pedimos por Jesucristo\, Siervo y Señor\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. \nORACIÓN DE ABANDONO\n(Obras Completas\, Marillac\, pág. 673)  \nTe adoro\, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo\, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados\, me confío a tu misericordia y te suplico\, por el amor que tienes a tus criaturas\, la asistencia de tu Espíritu Santo\, para el total cumplimiento del designio que\, desde toda la eternidad\, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo. \nPadre nuestro\, Ave María y Gloría.\nSe dice el día correspondiente.  \nDÍA 7:\nLA OBLIGACIÓN DE LA HUMILDAD PROFUNDA\n1. Signo \nEn el espacio de oración\, colóquese un pequeño cuenco de barro con tierra seca o ceniza\, y junto a él\, un recipiente rebosante de agua limpia y cristalina. Este contraste visual nos recuerda la raíz misma de la palabra «humildad» (del latín humus\, tierra): por nosotros mismos somos polvo\, fragilidad y aridez\, pero\, al ser tocados y vivificados por el agua viva de la gracia de Dios\, somos elevados a la dignidad de instrumentos de su amor infinito. \n2. Comentario inicial \nHermanos y hermanas\, nos adentramos en el séptimo día de esta novena para contemplar la virtud que es el cimiento insustituible de todo el edificio espiritual: la humildad. En la mentalidad de nuestro mundo\, la humildad a menudo se malinterpreta como debilidad\, apocamiento o falta de valía. Sin embargo\, en la escuela del Evangelio\, la humildad es sencillamente caminar en la verdad. Es el reconocimiento luminoso y gozoso de que todo lo bueno que hay en nosotros es puro don\, y de que nuestra propia capacidad\, separada de Dios\, es la nada. Santa Luisa de Marillac\, con una sinceridad que estremece\, nos invita hoy a mirar nuestro propio origen terrenal\, no para hundirnos en la desesperanza\, sino para maravillarnos de que el Creador\, en su infinita condescendencia\, haya querido fijar su mirada en nuestra pequeñez para realizar a través de nosotros sus grandes obras. \n3. Inspiración bíblica \nLectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Filipenses (Flp 2\, 3-8) \n«No hagáis nada por rivalidad o vanagloria; antes bien\, con humildad\, estimad a los demás como superiores a vosotros mismos. No busquéis cada uno su propio interés\, sino el de los demás. Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús\, el cual\, siendo de condición divina\, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios\, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo\, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo\, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz». \nPalabra de Dios. \n4. Reflexión \nEl sobrecogedor himno cristológico que nos regala San Pablo es la brújula definitiva para comprender la humildad cristiana. El misterio de nuestra fe se resume en esto: Cristo\, siendo Dios\, desciende. Nosotros\, siendo criaturas frágiles\, pasamos gran parte de nuestra vida intentando ascender y reclamar tronos\, reconocimientos y dignidades que no nos pertenecen. \nLa exigente advertencia del apóstol —«estimad a los demás como superiores a vosotros mismos»— es recogida por Santa Luisa de Marillac y convertida en regla de oro para la vida de comunidad y el servicio a los más vulnerables. Escuchemos su vibrante interpelación: \n«Pues si no os humillarais a la vista de vuestra nada admirándoos de que Dios os haya sacado de la pobreza\, de la bajeza\, para servirse de vosotras\, ¿qué seria de vosotras\, mis queridas Hermanas?… Por eso\, vosotras y yo\, tenemos muchos motivos para humillarnos profundamente\, pero con una humildad sólida que os haga estimar a los demás muy por encima de vosotras» (Escrito E. 72\, pág. 785). \nSanta Luisa nos habla aquí de una «humildad sólida». No se trata de un sentimiento pasajero ni de unas palabras piadosas vacías de contenido\, sino de una convicción existencial firme. Al mirar honestamente de dónde nos ha sacado el Señor —de nuestras propias oscuridades\, pecados y pobrezas interiores—\, desaparece al instante cualquier supuesto derecho a juzgar\, corregir con dureza o despreciar al prójimo. El que sirve desde el pedestal de su propio orgullo\, termina humillando al hermano que recibe la ayuda\, convirtiendo la caridad en una ofensa. Pero quien sirve desde esta «humildad sólida»\, se arrodilla ante el otro sabiendo que\, si no fuera por la inagotable y gratuita misericordia divina\, él mismo se encontraría en una miseria aún mayor. \n5. Preguntas para la reflexión \n\nAl contemplar mi vida\, mis virtudes y mis talentos\, ¿me apropio de ellos con arrogancia como si fueran logro mío\, o reconozco con profunda gratitud que todo es un regalo inmerecido de Dios?\nCuando me relaciono con los demás\, especialmente con aquellos que me irritan\, con los más vulnerables o con los que considero equivocados\, ¿los estimo interiormente como inferiores a mí\, o practico de corazón el consejo de verlos «muy por encima»?\n¿Es mi humildad verdaderamente «sólida»\, manifestándose en un trato afable\, respetuoso y en el silencio frente a los halagos\, o es a veces una falsa modestia que en el fondo sigue mendigando el reconocimiento ajeno?\n\nORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO\n(Obras completas\, Marillac. pág. 827) \nEspíritu Santo\, Amor del Padre y del Hijo\, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles\, no mires mi indignidad que me aleja de ti\, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí\, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo\, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento\, tomen entera posesión de mi misma. ¡Oh dulce Jesús\, oh buen Jesús\, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre\, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento\, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo\, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor. \nORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN\n(de Santa Luisa de Marillac Santísima) \nVirgen\, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción\, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!\, por tu pureza virginal\, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios\, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad\, la caridad\, una gran pureza de corazón\, cuerpo y espíritu\, la perseverancia en mi vocación\, el don de oración\, una santa vida y una buena muerte. \nGOZOS \nSanta Luisa de Marillac\,\nsierva fiel del Señor\,\nruega por nosotros\ny enséñanos a amar. \nDios te llamó en tu historia\,\nen medio de tu fragilidad\,\ny en Cristo hallaste el camino\nde entrega y fidelidad. \nAprendiste a esperar en Dios\,\nsin adelantarte a su querer\,\nconfiando en su Providencia\nque todo lo sabe disponer. \nDescubriste en el pobre\nel rostro de Cristo Señor\,\ny en el servicio sencillo\nhiciste vida el amor. \nEn la vida cotidiana\nfuiste signo de comunión\,\ncon paciencia y mansedumbre\nedificaste la unión. \nAceptando con fe la cruz\ny las pruebas del caminar\,\nte uniste a Cristo paciente\nen su entrega pascual. \nEn la obediencia viviste\nla libertad de los hijos de Dios\,\nbuscando en todo momento\ncumplir su santa voluntad. \nEn la pobreza aprendiste\na confiar sin reservas\,\ndejando que Dios condujera\nlos caminos de tu vida. \nTu caridad fue concreta\,\nhecha servicio y verdad\,\nsigno del amor de Cristo\npresente en la humanidad. \nAhora gozas en la gloria\njunto al Señor que seguiste\,\nintercede por tu Iglesia\nque en el mundo peregrina.
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DESCRIPTION:ORACION PARA TODOS LOS DIAS \nSeñor Dios\, Padre de misericordia\, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres\, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento\, sino participación en la misma vida de tu Hijo\, que se hizo siervo para la salvación del mundo. \nConcédenos\, por tu gracia\, ser configurados con Cristo humilde y obediente\, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren\, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo\, para que\, como Santa Luisa\, no busquemos nuestras seguridades\, sino que vivamos abandonados a tu voluntad\, sirviendo con ternura\, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente. \nHaz que nuestras manos prolonguen las tuyas\, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión\, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente. \nQue\, siguiendo su ejemplo\, aprendamos a unir contemplación y servicio\, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo. \nTe lo pedimos por Jesucristo\, Siervo y Señor\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. \nORACIÓN DE ABANDONO\n(Obras Completas\, Marillac\, pág. 673)  \nTe adoro\, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo\, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados\, me confío a tu misericordia y te suplico\, por el amor que tienes a tus criaturas\, la asistencia de tu Espíritu Santo\, para el total cumplimiento del designio que\, desde toda la eternidad\, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo. \nPadre nuestro\, Ave María y Gloría.\nSe dice el día correspondiente.  \nDÍA 8:\nLA FIDELIDAD A LOS REGLAMENTOS COMO SALVAGUARDA\n1. Signo \nEn el lugar dispuesto para la oración\, colóquese un pequeño libro abierto (que evoca el Evangelio o las Constituciones) y sobre él un ancla firme\, acompañada de una lámpara de aceite encendida. Este signo nos ilustra una profunda verdad espiritual: las reglas y los compromisos no son cadenas que nos atan\, sino el ancla que nos sostiene en medio de las tormentas de la inconstancia\, y el cauce seguro para que el aceite de nuestro amor no se derrame en vano\, sino que mantenga viva la luz de Cristo. \n2. Comentario inicial \nHermanos y hermanas\, nos acercamos al final de nuestra novena meditando en este octavo día sobre una dimensión que la mentalidad contemporánea suele rechazar: la obediencia a una regla de vida. Hoy en día\, a menudo confundimos la libertad con la ausencia de compromisos\, viendo cualquier norma como una amenaza a nuestra autonomía. Sin embargo\, la sabiduría de los santos nos enseña lo contrario. Las reglas\, cuando nacen del Evangelio\, son el abrazo protector de Dios frente a nuestra propia fragilidad. Santa Luisa de Marillac\, recogiendo la enseñanza de San Vicente de Paúl\, nos invita a descubrir que ser fieles a nuestros deberes cotidianos y a nuestras promesas no es una carga pesada\, sino la mayor de las salvaguardas para no perder el rumbo del corazón. \n3. Inspiración bíblica \nLectura del Santo Evangelio según San Juan (Jn 15\, 9-14) \n«En aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado\, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos\, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros\, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando»». \nPalabra del Señor. \n4. Reflexión \nEn este pasaje sublime\, el Señor Jesús desarticula por completo la falsa oposición entre amor y ley. Para Cristo\, guardar los mandamientos no es un frío legalismo\, sino el hábitat natural donde florece y se preserva el verdadero amor. La obediencia fiel es el camino para que «la alegría llegue a plenitud»\, pues nos libra de la esclavitud de nuestros estados de ánimo cambiantes. \nSanta Luisa de Marillac comprende esta dinámica evangélica a la perfección y se la transmite a sus hijas espirituales como un tesoro inestimable. En su carta a las Hermanas de Angers\, recuerda una máxima que es todo un tratado de pedagogía espiritual: \n«Supongo que se acuerdan de la promesa que nos hizo al respecto nuestro Muy Honorable Padre [San Vicente de Paúl] en una Conferencia\, cuando nos dijo que si guardamos nuestras reglas\, ellas nos guardarán. Es mucho decir\, porque tenemos necesidad de ser guardadas en varias cosas. Ya ven el poder que tenemos en nuestras manos. Ruego a Nuestro Señor nos conceda la gracia de saber aprovecharlo bien…» (Carta 645\, pág. 603). \n«Si guardamos nuestras reglas\, ellas nos guardarán». Qué profunda humildad encierran las palabras de Santa Luisa al añadir: «tenemos necesidad de ser guardadas en varias cosas». Ella conoce la naturaleza humana; sabe que el fervor inicial se enfría\, que el cansancio en el servicio a los pobres acecha\, y que las tensiones comunitarias pueden apagar la caridad. En esos momentos de desierto espiritual o de tentación de abandono\, no es la emoción la que nos salva\, sino la fidelidad al compromiso asumido. La regla de vida —ya sea en la vida consagrada\, en las promesas matrimoniales\, o en los deberes del cristiano de a pie— actúa como un escudo. Cuando las fuerzas fallan\, la fidelidad al deber cotidiano y a las pequeñas normas es el hilo de gracia que nos mantiene unidos a Dios y nos protege de caer en la tibieza. \n5. Preguntas para la reflexión \n\n¿Cómo vivo mis deberes cotidianos\, mis compromisos familiares\, laborales o espirituales? ¿Los veo como una carga agobiante que limita mi libertad\, o como el cauce seguro donde Dios quiere santificarme?\nCuando me asalta el cansancio\, la apatía espiritual o el deseo de abandonar mis buenas resoluciones\, ¿me refugio en la fidelidad a la obediencia y a mis promesas\, o me dejo arrastrar por el estado de ánimo del momento?\n¿Reconozco con humildad\, como afirmaba Santa Luisa\, que «tengo necesidad de ser guardado/a»\, y pido a Dios la gracia de perseverar en las pequeñas fidelidades de cada día?\n\nORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO\n(Obras completas\, Marillac. pág. 827) \nEspíritu Santo\, Amor del Padre y del Hijo\, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles\, no mires mi indignidad que me aleja de ti\, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí\, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo\, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento\, tomen entera posesión de mi misma. ¡Oh dulce Jesús\, oh buen Jesús\, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre\, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento\, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo\, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor. \nORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN\n(de Santa Luisa de Marillac Santísima) \nVirgen\, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción\, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!\, por tu pureza virginal\, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios\, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad\, la caridad\, una gran pureza de corazón\, cuerpo y espíritu\, la perseverancia en mi vocación\, el don de oración\, una santa vida y una buena muerte. \nGOZOS \nSanta Luisa de Marillac\,\nsierva fiel del Señor\,\nruega por nosotros\ny enséñanos a amar. \nDios te llamó en tu historia\,\nen medio de tu fragilidad\,\ny en Cristo hallaste el camino\nde entrega y fidelidad. \nAprendiste a esperar en Dios\,\nsin adelantarte a su querer\,\nconfiando en su Providencia\nque todo lo sabe disponer. \nDescubriste en el pobre\nel rostro de Cristo Señor\,\ny en el servicio sencillo\nhiciste vida el amor. \nEn la vida cotidiana\nfuiste signo de comunión\,\ncon paciencia y mansedumbre\nedificaste la unión. \nAceptando con fe la cruz\ny las pruebas del caminar\,\nte uniste a Cristo paciente\nen su entrega pascual. \nEn la obediencia viviste\nla libertad de los hijos de Dios\,\nbuscando en todo momento\ncumplir su santa voluntad. \nEn la pobreza aprendiste\na confiar sin reservas\,\ndejando que Dios condujera\nlos caminos de tu vida. \nTu caridad fue concreta\,\nhecha servicio y verdad\,\nsigno del amor de Cristo\npresente en la humanidad. \nAhora gozas en la gloria\njunto al Señor que seguiste\,\nintercede por tu Iglesia\nque en el mundo peregrina.
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DESCRIPTION:ORACION PARA TODOS LOS DIAS \nSeñor Dios\, Padre de misericordia\, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres\, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento\, sino participación en la misma vida de tu Hijo\, que se hizo siervo para la salvación del mundo. \nConcédenos\, por tu gracia\, ser configurados con Cristo humilde y obediente\, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren\, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo\, para que\, como Santa Luisa\, no busquemos nuestras seguridades\, sino que vivamos abandonados a tu voluntad\, sirviendo con ternura\, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente. \nHaz que nuestras manos prolonguen las tuyas\, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión\, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente. \nQue\, siguiendo su ejemplo\, aprendamos a unir contemplación y servicio\, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo. \nTe lo pedimos por Jesucristo\, Siervo y Señor\, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. \nORACIÓN DE ABANDONO\n(Obras Completas\, Marillac\, pág. 673)  \nTe adoro\, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo\, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados\, me confío a tu misericordia y te suplico\, por el amor que tienes a tus criaturas\, la asistencia de tu Espíritu Santo\, para el total cumplimiento del designio que\, desde toda la eternidad\, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo. \nPadre nuestro\, Ave María y Gloría.\nSe dice el día correspondiente.  \nDÍA 9:\nEL DESPRENDIMIENTO DE LOS CARGOS Y EL MANDO\n1. Signo \nEn el centro del lugar de oración\, a los pies de la cruz o de la imagen de Santa Luisa\, colóquese un manojo de llaves (símbolo tradicional de la administración\, el control y la autoridad) junto a una jofaina y una toalla blanca y sencilla. Este signo dual nos sitúa ante la paradoja del liderazgo cristiano: toda autoridad que recibimos en este mundo debe ser rendida ante Dios y transformada en la toalla del servicio humilde\, recordando que no somos dueños de la viña\, sino simples obreros. \n2. Comentario inicial \nHermanos y hermanas\, llegamos a la culminación de nuestra novena abordando la que quizá sea la prueba de fuego más difícil para el corazón humano y el discípulo de Cristo: soltar el poder. Con frecuencia\, disfrazamos nuestro apego al mando bajo la excusa del celo pastoral\, de la responsabilidad familiar o de la eficiencia en el trabajo. Llegamos a creer que somos indispensables\, atando nuestra identidad a los cargos que ocupamos. En este último día\, Santa Luisa de Marillac nos entrega su testamento espiritual de suprema libertad: la renuncia voluntaria al afán de control. El verdadero servidor de Dios sabe dar un paso al costado en silencio\, con la profunda paz de quien reconoce que la obra no es suya\, sino del Creador. Pidamos hoy la gracia del desprendimiento total para ser siervos inútiles pero infinitamente amados. \n3. Inspiración bíblica \nLectura del Santo Evangelio según San Marcos (Mc 10\, 42-45) \n«Jesús los llamó y les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan\, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros\, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero\, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido\, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos»». \nPalabra del Señor. \n4. Reflexión \nEl Evangelio invierte radicalmente la pirámide del poder humano. Para el mundo\, la grandeza se mide por la cantidad de personas que uno tiene a su cargo; para Cristo\, la grandeza se mide por la cantidad de personas a las que uno está dispuesto a lavarle los pies. La autoridad\, en el léxico del Reino de los Cielos\, no es dominio\, sino diakonía (servicio). \nSanta Luisa de Marillac\, quien fuera cofundadora y superiora de la Compañía de las Hijas de la Caridad\, ejerció una gran autoridad en su tiempo. Sin embargo\, su grandeza teológica radica precisamente en su negativa a adueñarse de esa autoridad. Escuchemos la estremecedora sinceridad de su alma al meditar sobre la dirección espiritual: \n«Mucho he deseado imitarle en el abandono total y voluntario de todas las cosas y en especial en el desprecio de todo empleo que lleve consigo mando; trataré de verme libre de ello antes de mi muerte o más bien durante mi vida\, ya que no tengo ningún interés en (saber) quién ha de ocupar mi puesto cuando las cosas deban alejarme de él\, debiendo estar convencida de que Dios es el Dueño absoluto de la dirección de las almas» (Escrito E. 58\, pág. 765). \n¡Qué majestuosa lección de libertad interior! Luisa anhela «el desprecio de todo empleo que lleve consigo mando» para imitar el despojamiento total de Jesús. Pero va más allá y ataca la raíz misma de nuestra vanidad: la ansiedad por la sucesión. Muchas veces decimos estar dispuestos a dejar un cargo\, siempre y cuando podamos elegir a quién dejárselo\, para asegurarnos de que nuestro legado perdure. Santa Luisa corta de raíz esta tentación afirmando tajantemente: «no tengo ningún interés en saber quién ha de ocupar mi puesto». ¿Por qué tanta ligereza de equipaje? Por una convicción teológica inamovible: «Dios es el Dueño absoluto de la dirección de las almas». Cuando creemos de verdad que es el Espíritu Santo quien gobierna a la Iglesia\, a nuestras familias y nuestras obras de caridad\, desaparece la angustia. Soltar el timón ya no es un fracaso\, sino el acto supremo de fe y adoración a la Providencia divina. \n5. Preguntas para la reflexión \n\n¿Ato mi valor personal\, mi autoestima o mi identidad cristiana a los cargos\, títulos o responsabilidades que ejerzo en mi comunidad\, trabajo o familia?\n¿Sufro de «síndrome de salvador»\, creyendo en el fondo que las cosas solo saldrán bien si yo estoy al mando y controlo cada detalle?\n¿Estoy dispuesto a dar un paso al costado con paz y alegría\, permitiendo que otros asuman el liderazgo\, confiando en que «Dios es el Dueño absoluto» de su propia obra?\n\nORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO\n(Obras completas\, Marillac. pág. 827) \nEspíritu Santo\, Amor del Padre y del Hijo\, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles\, no mires mi indignidad que me aleja de ti\, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí\, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo\, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento\, tomen entera posesión de mi misma. ¡Oh dulce Jesús\, oh buen Jesús\, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre\, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento\, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo\, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor. \nORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN\n(de Santa Luisa de Marillac Santísima) \nVirgen\, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción\, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!\, por tu pureza virginal\, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios\, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad\, la caridad\, una gran pureza de corazón\, cuerpo y espíritu\, la perseverancia en mi vocación\, el don de oración\, una santa vida y una buena muerte. \nGOZOS \nSanta Luisa de Marillac\,\nsierva fiel del Señor\,\nruega por nosotros\ny enséñanos a amar. \nDios te llamó en tu historia\,\nen medio de tu fragilidad\,\ny en Cristo hallaste el camino\nde entrega y fidelidad. \nAprendiste a esperar en Dios\,\nsin adelantarte a su querer\,\nconfiando en su Providencia\nque todo lo sabe disponer. \nDescubriste en el pobre\nel rostro de Cristo Señor\,\ny en el servicio sencillo\nhiciste vida el amor. \nEn la vida cotidiana\nfuiste signo de comunión\,\ncon paciencia y mansedumbre\nedificaste la unión. \nAceptando con fe la cruz\ny las pruebas del caminar\,\nte uniste a Cristo paciente\nen su entrega pascual. \nEn la obediencia viviste\nla libertad de los hijos de Dios\,\nbuscando en todo momento\ncumplir su santa voluntad. \nEn la pobreza aprendiste\na confiar sin reservas\,\ndejando que Dios condujera\nlos caminos de tu vida. \nTu caridad fue concreta\,\nhecha servicio y verdad\,\nsigno del amor de Cristo\npresente en la humanidad. \nAhora gozas en la gloria\njunto al Señor que seguiste\,\nintercede por tu Iglesia\nque en el mundo peregrina.
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