LECTURAS Y
REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS DE TODOS LOS DÍAS
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Lectio Divina- exaltación de la Santa Cruz. Domingo del Tiempo Ordinario
septiembre 14, 2025

📘 1. Lectura – ¿Qué dice el texto?
📖 Evangelio (Juan 3,13-17)
Jesús habla con Nicodemo y le revela un misterio profundo: así como Moisés levantó la serpiente en el desierto para dar vida a los israelitas, así también el Hijo del Hombre será elevado, es decir, crucificado, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna. En este contexto, Jesús pronuncia una de las frases más conocidas del Evangelio:
“Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único…”
La Cruz no es castigo, sino el signo supremo del amor de Dios que no quiere condenar, sino salvar a todos.
📖 Primera lectura (Números 21,4b-9)
En el desierto, el pueblo de Israel murmura contra Dios y Moisés. Como consecuencia, son atacados por serpientes venenosas. Cuando se arrepienten, Dios ordena a Moisés construir una serpiente de bronce, y todo el que la mire, después de ser mordido, queda curado. Este episodio anticipa la Cruz de Cristo: instrumento de muerte transformado en fuente de vida para quienes miran con fe.
📖 Salmo (Salmo 77[78])
El salmo recuerda la historia de la infidelidad del pueblo de Israel y, sin embargo, también la fidelidad misericordiosa de Dios. Aunque el pueblo no fue sincero, Dios sintió lástima y perdonó. Es un canto a la paciencia divina, que no se deja vencer por el pecado humano.
📖 Segunda lectura (Filipenses 2,6-11) (opcional)
San Pablo proclama un himno cristológico: Cristo, siendo Dios, se rebajó hasta la muerte de cruz, y por eso Dios lo exaltó, dándole un nombre que está sobre todo nombre. La humillación voluntaria de Cristo en la Cruz es el camino que lleva a la gloria.
🧠 2. Meditación – ¿Qué me dice el texto?
La Cruz, que a primera vista parece fracaso, es en realidad el trono desde el cual Cristo reina. En ella, Jesús nos revela el rostro de un Dios que ama hasta el extremo, que no se venga del pecado humano, sino que lo redime con su sangre.
Hoy, la liturgia me invita a “mirar” la Cruz, como los israelitas miraban la serpiente de bronce. ¿Desde dónde la miro yo? ¿Como un adorno, como una costumbre… o como el lugar donde fui salvado por amor?
Y también: ¿Estoy dispuesto a cargar mi propia cruz con Jesús? ¿Reconozco que solo mirando su entrega, podré encontrar sentido a mis propios sufrimientos y caminos áridos?
🙏 3. Oración – ¿Qué le digo a Dios?
Señor Jesús,
en la Cruz me hablaste sin palabras:
me dijiste que me amas más que a tu propia vida.
Gracias por salvarme, por entregarte, por no bajarte del madero.
Dame ojos de fe para mirar tu Cruz con amor,
corazón humilde para reconocerme sanado por tus heridas,
y valentía para no huir cuando toque cargar la mía.
Que nunca me avergüence de tu Cruz,
sino que la abrace como camino de redención y esperanza.
Amén.
🕯️ 4. Contemplación – ¿Cómo interiorizo el mensaje?
Cierra los ojos.
Visualiza el desierto, la serpiente de bronce en alto, el pueblo herido.
Ahora mira otra escena: el Calvario, con Jesús elevado en la Cruz.
El cielo oscurecido. El silencio lleno de amor.
Tú estás ahí. Él te mira desde lo alto, herido pero sereno.
Sientes que esa mirada te alcanza, te sana, te levanta.
No huyas. Quédate ahí. Mira y ama.
🌅 5. Acción – ¿A qué me compromete el texto?
Esta semana me propongo honrar la Cruz:
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A través de una oración personal frente al crucifijo.
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Acompañando a alguien que carga una cruz dura (enfermedad, pobreza, abandono).
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Perdonando como Cristo lo hizo desde la Cruz.
Y sobre todo, cargando la mía sin quejas, con la certeza de que Jesús camina conmigo.
✨ Conclusión teológica y pastoral
La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz no es un acto de veneración morbosa ni de tristeza, sino un canto de victoria y amor.
La Cruz es el símbolo supremo del amor de Dios por la humanidad, un amor que no se detiene ante el pecado, la infidelidad ni la muerte.
En el desierto, la serpiente de bronce fue un signo de sanación por la obediencia y la fe. En Cristo, la Cruz es ahora sacramento de vida, camino hacia la resurrección.
San Pablo nos recuerda que solo humillándose, Cristo fue exaltado. Y nosotros, si queremos reinar con Él, debemos pasar por ese mismo camino.
Hoy celebramos que en la Cruz hay esperanza, sanación, redención y gloria. Por eso, la exaltamos, no como instrumento de dolor, sino como árbol de vida, desde el cual Jesús sigue salvando al mundo.