LECTURAS Y
REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS DE TODOS LOS DÍAS
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Lectio Divina – Domingo del Tiempo Ordinario
octubre 26, 2025

📘 1. Lectura – ¿Qué dice el texto?
El pasaje del Eclesiástico nos presenta una visión profundamente consoladora de Dios como juez justo. A diferencia de los jueces humanos que a veces se dejan influenciar por el poder, la riqueza o el prestigio, el Señor no hace acepción de personas. Él escucha la oración del pobre, del huérfano y de la viuda, que eran los más vulnerables en el mundo bíblico.
La oración de los humildes no se detiene, no se pierde en el aire: atraviesa las nubes y llega hasta Dios. Aunque parezca que no hay respuesta inmediata, el Señor no tardará en hacer justicia.
🧠 2. Meditación – ¿Qué me dice el texto?
Este texto me recuerda que mi oración no depende de cuán importante o perfecta me sienta, sino de cuán sincera y humilde sea. Dios no escucha con base en títulos ni méritos, sino con base en la verdad del corazón. Él se conmueve con la súplica del que llora, del que sufre, del que no tiene a nadie más.
¡Qué consuelo saber que mi oración no se pierde! Aun cuando todo parece oscuro, mi plegaria sube, atraviesa las nubes, y no se detiene hasta llegar al trono del Altísimo.
¿Estoy orando con humildad y confianza, o con orgullo y autosuficiencia? ¿Reconozco mi necesidad de Dios y mi dependencia de su misericordia?
🙏 3. Oración – ¿Qué le digo a Dios?
Señor justo y fiel,
tú que escuchas la oración del pobre,
acoge también la mía, aunque sea débil y quebrada.
No por méritos, sino por tu misericordia,
atiende mi clamor y el de tantos que sufren en silencio.
Enséñame a orar con humildad,
a esperar con paciencia,
y a confiar que tú nunca fallas
cuando alguien te busca de corazón.
Amén.
🕯️ 4. Contemplación – ¿Cómo interiorizo el mensaje?
Imagina tu oración como una llama que sube al cielo, ligera pero poderosa. Aunque haya nubes oscuras, viento o ruido, tu oración no se detiene, sigue su rumbo, atraviesa todo obstáculo y llega al corazón de Dios. Siente esa paz interior de saber que Él te escucha, que no te ignora, que hará justicia… y no tardará.
Permanece en silencio unos minutos, dejándote abrazar por esta certeza.
🌅 5. Acción – ¿A qué me compromete el texto?
Esta semana me comprometo a:
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Hacer una oración sincera cada día, desde el corazón, sin apariencias.
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Escuchar con empatía a alguien que esté sufriendo, como Dios escucha al afligido.
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Evitar juzgar a los demás por su apariencia, condición o historia.
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Defender, desde mi lugar, al débil, al huérfano o a quien sufre injusticia.
✨ Conclusión teológica y pastoral
La liturgia de este domingo gira en torno a la oración humilde y confiada:
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En la Primera Lectura, Dios se revela como el defensor del pobre, del huérfano y la viuda. Su justicia no se retrasa.
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El Salmo 33(34) es un eco de esta promesa: “El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos”.
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La Segunda Lectura, en palabras de san Pablo, nos muestra que incluso cuando todos nos abandonan, el Señor permanece fiel y nos da fuerzas.
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El Evangelio remata la enseñanza mostrando que el publicano, que se reconoce pecador y se humilla ante Dios, es el que sale justificado.
Dios no se deja impresionar por apariencias. Él ve el corazón, y su justicia actúa a favor del humilde. Esta semana, la Palabra nos anima a orar con fe, servir con humildad y confiar con todo el corazón, porque el Señor no se olvida del clamor de los suyos.