LECTURAS Y
REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS DE TODOS LOS DÍAS

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Primer día de la Novena a San Vicente de Paúl 2025

septiembre 18, 2025

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Padre de la Esperanza! Con gratitud te elevamos nuestra voz en este año jubilar, reconociendo tu inmenso amor que, desde hace 400 años, llamó a san Vicente de Paúl a fundar la Congregación de la Misión para anunciar el Evangelio a los pobres.

Hoy, continuando ese legado, te pedimos que nos guíes y fortalezcas en nuestro compromiso de ser misioneros audaces y generosos, atentos a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas más vulnerables. Haz que nuestros corazones permanezcan sensibles ante los sufrimientos de los pobres, para descubrir en ellos el rostro de tu Hijo amado.

Concédenos revestirnos del Espíritu de Cristo, para anunciar, practicar y testimoniar tu Reino en todos los rincones del mundo. Que ninguna periferia quede sin experimentar la alegría del Evangelio, la fuerza de la caridad y la esperanza que brota de tu amor.

Haz que, al celebrar estos 400 años de gracia, encarnemos una espiritualidad auténtica, capaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo con compasión y acciones concretas, como lo soñó san Vicente: con la “fuerza inventiva de la caridad”.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestra esperanza, en quien encontramos la plenitud de tu amor y la inspiración para seguir sus pasos. Amén. Padrenuestro.

ORACIÓN POR EL AÑO JUBILAR
del papa francisco

Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.

Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.

La gracia del Jubileo reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y la paz de nuestro Redentor.

A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la gloria por los siglos. Amén.

ORACIÓN A LA VIRGEN
(De los escritos de San Vicente de Paúl)

Santísima Virgen María ayúdanos a estar dispuestos a practicar las máximas evangélicas, te pedimos que llenemos de ellas nuestro espíritu, llenemos nuestro corazón de su amor y vivamos en consecuencia. Por tu intercesión ya que, mejor que ningún otro, penetraste el sentido de esas enseñanzas y las practicaste. Para esperar que, al vernos aquí en camino de vivir según estas máximas, nos serán favorables en el tiempo y en la eternidad. (cfr. XII, 114-129)

¡Oh, Santísima Virgen, pide al Señor este favor, pídele una verdadera pureza para nosotros, para toda la familia vicentina! Esta es la súplica que te hacemos. (cfr. XI, 447-449). Amén.

Dios te salve…. Gloria

PRIMER DÍA
La Providencia de
Dios guía la Misión

  • Signo: Un cirio encendido al centro, rodeado de semillas. El cirio recuerda la luz de Cristo que orienta la misión; las semillas evocan los comienzos humildes de 1625 en Montmirail, que bajo la Providencia se convirtieron en árbol fecundo.
  • Canción:  Vicentino Soy- Seguidor de Jesús
  • Iluminación Bíblica: (Mateo 6, 25-33)

Por eso os digo: no andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Quién de vosotros, por mucho que se preocupe, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Pero os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy existe y mañana se echa al fuego, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? Así que no andéis preocupados diciendo: ‘¿Qué vamos a comer?’, o ‘¿qué vamos a beber?’, o ‘¿con qué nos vamos a vestir?’. Que por todas estas cosas se afanan los paganos; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todo esto. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os darán por añadidura.

  • Escuchemos a San Vicente de Paúl:

Dios sabe disponer tan bien las cosas que la contradicción sigue a los aplausos, la tristeza al gozo, a fin de que nuestro espíritu se detenga solamente en Él, que está por encima de todos esos cambios. Mientras vivamos, tenemos que estar preparados para sufrir unas veces de una manera y otras de otra; si no, no seríamos discípulos de ese divino Maestro, que fue calumniado, y que ha querido empezar a probar a ustedes de ese modo. Considere como una bendición verse tratado como Él y procure seguir su ejemplo en las virtudes que practicó cuando fue maltratado por los hombres. (Carta a Juan Martín, 7 de julio de 1656)

  • Reflexión:

La Providencia de Dios es el hilo invisible que atraviesa la historia de la salvación y sostiene nuestra misión. Jesús, en el Evangelio, invita a no vivir con angustia, porque la vida está en las manos del Padre que cuida de los lirios del campo y de las aves del cielo. La verdadera seguridad no está en las riquezas, en los planes humanos o en las estrategias, sino en el corazón amoroso de Dios que guía a sus hijos con sabiduría infinita.

San Vicente supo descubrir esta verdad en carne propia. La historia de la Congregación de la Misión no fue un camino recto y fácil, sino un sendero lleno de pruebas, contradicciones y aparentes fracasos. Sin embargo, Vicente veía en cada acontecimiento la mano providente de Dios que conducía todo hacia un bien mayor. Su confianza no estaba en apoyos humanos ni en seguridades externas, sino en el Dios que dirige la historia.

Celebrar 400 años de la “Pequeña Compañía” es reconocer que, si hemos llegado hasta aquí, no es por mérito humano, sino porque la Providencia de Dios ha sostenido cada etapa: desde los primeros pasos con la familia de Gondi, pasando por las misiones rurales, la formación del clero, la expansión misionera en el mundo, hasta los tiempos de persecución y de martirio. En todo, Dios ha sabido sacar bien del mal, luz de las tinieblas, esperanza de las pruebas.

Hoy también, en un mundo marcado por guerras, crisis sociales y desafíos tecnológicos, el Señor nos invita a levantar la cabeza, confiando en que Él conduce la historia. Creer en la Providencia no significa pasividad, sino vivir en disponibilidad y entrega, sabiendo que nuestra misión no depende de nosotros, sino de Aquel que nos envía.

Confiar en la Providencia es la mejor garantía de fecundidad para la Congregación y para cada uno de nosotros: poner en manos de Dios lo poco que tenemos, y dejar que Él lo multiplique para el bien de los pobres, como multiplicó los panes en el Evangelio.

Preguntas:

  • ¿Soy capaz de reconocer en los acontecimientos de mi vida personal y comunitaria la acción providente de Dios, incluso en lo doloroso?
  • ¿De qué manera este jubileo me invita a renovar mi confianza en que es Dios quien conduce la historia de la Congregación?
  • ¿Qué hechos de nuestra tradición vicentina muestran con más claridad que la Providencia siempre abre caminos nuevos?

Gozos

“San Vicente de Paúl, enciende en nosotros el fuego de la caridad”

Fuego de la caridad, desde el campo a la ciudad,
como campesino o preceptor; de misionero a fundador.
La llama ardiente de tu celo, nos invita a la amistad
Con esclavos y afligidos dando con ardor un amor abrazador.

En el horizonte nos invitas a fijar mirada,
amor efectivo reclaman los pobres.
que sea nuestra caridad inventiva y cimentada
para dar con pasión y celo a Cristo Pan de Vida.

¡El pueblo muere de hambre y se condena!
Urge llevar el pan con justicia,
que sólo por nuestro amor
los pobres nos perdonarán

Padre de los pobres, predicador infatigable
del celo por las almas compártenos ejemplo;
para dar a los pobres testimonio fiable
que conduzcan al hombre a verdadero templo

¡Oh Vicente de Paúl! Que no se halle en nosotros
un amor que sea subjetivo, ¡donativo debe ser!,
con el esfuerzo de nuestros brazos,
y en la frente el sudor, para dar a conocer al prójimo
el amor de nuestro Dios.

Tus hijos e hijas llevan con pasión tu heraldo,
en el firmamento luz ponderosa de tu amor nos guía
con la fuerza imperativa de amar sin miedo,
a quien desde la cruz con amor nos mira.

Misión y Caridad son las alas
que te llevaron al cielo,
a tu entrada, pobres y ricos te esperaban.
Gozosos tus hijos, mientras Cristo te coronaba
de laureles y santidad, padre y apóstol,
la Iglesia en ti se reflejaba.

ORACIÓN FINAL
AL CORAZÓN DE SAN VICENTE DE PAÚL

Oh Corazón de San Vicente que sacaste del Sagrado Corazón de Jesús, la caridad que tú derramaste sobre todas las miserias morales y físicas de su tiempo, alcánzanos de jamás dejar pasar a nuestro lado miseria alguna sin socorrerla.

Haz que nuestra caridad sea respetuosa, delicada, comprensiva, efectiva como fue la tuya. Pon en nuestros corazones una fe viva que nos haga descubrir a Cristo sufriente en nuestros hermanos desventurados.

Llénanos del celo ardiente, luminoso, generoso que jamás encuentre dificultad alguna en servirlos. Te lo pedimos, oh Corazón de Jesús por la intercesión de aquel, cuyo corazón no latía ni actuaba más que por impulso del tuyo. Amen

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