LECTURAS Y
REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS DE TODOS LOS DÍAS

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Quinto día de la Novena a San Vicente de Paúl 2025

septiembre 22, 2025

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Padre de la Esperanza! Con gratitud te elevamos nuestra voz en este año jubilar, reconociendo tu inmenso amor que, desde hace 400 años, llamó a san Vicente de Paúl a fundar la Congregación de la Misión para anunciar el Evangelio a los pobres.

Hoy, continuando ese legado, te pedimos que nos guíes y fortalezcas en nuestro compromiso de ser misioneros audaces y generosos, atentos a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas más vulnerables. Haz que nuestros corazones permanezcan sensibles ante los sufrimientos de los pobres, para descubrir en ellos el rostro de tu Hijo amado.

Concédenos revestirnos del Espíritu de Cristo, para anunciar, practicar y testimoniar tu Reino en todos los rincones del mundo. Que ninguna periferia quede sin experimentar la alegría del Evangelio, la fuerza de la caridad y la esperanza que brota de tu amor.

Haz que, al celebrar estos 400 años de gracia, encarnemos una espiritualidad auténtica, capaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo con compasión y acciones concretas, como lo soñó san Vicente: con la “fuerza inventiva de la caridad”.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestra esperanza, en quien encontramos la plenitud de tu amor y la inspiración para seguir sus pasos. Amén. Padrenuestro.

ORACIÓN POR EL AÑO JUBILAR
del papa francisco

Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.

Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.

La gracia del Jubileo reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y la paz de nuestro Redentor.

A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la gloria por los siglos. Amén.

ORACIÓN A LA VIRGEN
(De los escritos de San Vicente de Paúl)

Santísima Virgen María ayúdanos a estar dispuestos a practicar las máximas evangélicas, te pedimos que llenemos de ellas nuestro espíritu, llenemos nuestro corazón de su amor y vivamos en consecuencia. Por tu intercesión ya que, mejor que ningún otro, penetraste el sentido de esas enseñanzas y las practicaste. Para esperar que, al vernos aquí en camino de vivir según estas máximas, nos serán favorables en el tiempo y en la eternidad. (cfr. XII, 114-129)

¡Oh, Santísima Virgen, pide al Señor este favor, pídele una verdadera pureza para nosotros, para toda la familia vicentina! Esta es la súplica que te hacemos. (cfr. XI, 447-449). Amén.

Dios te salve…. Gloria

QUINTO DÍA
La obediencia al
Espíritu en la misión

  • Signo: Un fuego representando el Espíritu Santo colocada junto a la Biblia abierta.
  • Canción: Por los caminos de Vicente
  • Iluminación Bíblica: (Hechos 13, 3-12)

Ellos, pues, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Enviados así por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí navegaron a Chipre. Al llegar a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan como ayudante.… Mientras recorrían la isla hasta Pafos, se encontraron con un mago, falso profeta judío, de nombre Bar-Jesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre prudente. Este mandó llamar a Bernabé y a Saulo y deseaba escuchar la palabra de Dios. Pero Elimas, el mago —pues así se traduce su nombre—, les hacía oposición, tratando de apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, llamado también Pablo, lleno del Espíritu Santo, lo miró fijamente y le dijo: ‘Hijo del diablo, enemigo de toda justicia, lleno de todo engaño y malicia, ¿no dejarás de torcer los caminos rectos del Señor? Pues ahora la mano del Señor está sobre ti: vas a quedar ciego y no verás el sol por un tiempo.’ Al instante cayeron sobre él oscuridad y tinieblas, y andaba buscando quien lo guiara de la mano. Entonces el procónsul, al ver lo ocurrido, creyó, impresionado por la doctrina del Señor.

  • Escuchemos a San Vicente de Paúl:

Entregarse enteramente a Dios para servirle en la vocación a la que ha querido llamarnos. Estimar mucho nuestra vocación y apreciarla más que a todas las demás vocaciones del mundo, llenándonos de confusión si no la apreciamos debidamente, al ver cómo los extraños la tienen en tan gran estima y cómo nos solicitan desde varios lugares. (…) Buscar siempre una tierna y cordial amistad con todos los de la casa si por ventura le tenemos antipatía a alguien, no decírselo a nadie más que al superior, e intentar con toda clase de medios vencerse en esto (…) una total obediencia al Espíritu del Señor que nos ha reunido. (Consejos en el retiro anual, 1632)

  • Reflexión:

El libro de los Hechos narra cómo Pablo y Bernabé fueron enviados “por el Espíritu Santo” a la misión. La obediencia no fue una carga, sino una apertura confiada a la acción de Dios que los conducía hacia lo inesperado. Esta obediencia activa permitió que el Evangelio llegara hasta las naciones.

San Vicente entendió la obediencia al Espíritu como una entrega total: ponerse en manos de Dios para vivir plenamente la vocación recibida. Para él, obedecer no era mera sumisión exterior, sino dejarse conducir por el Espíritu en todo: en la misión, en la vida comunitaria, en las decisiones de cada día. La verdadera libertad se encuentra en esta disponibilidad.

La obediencia al Espíritu ha llevado a los misioneros a lugares y realidades impensadas: aldeas rurales de Francia, campos de batalla, hospitales, misiones lejanas en África, Asia y América. En cada época, el Espíritu ha suscitado respuestas nuevas y audaces.

Hoy, obedecer al Espíritu significa estar atentos a los clamores del mundo actual: los pobres en las periferias urbanas, los desplazados por la guerra, los jóvenes desorientados, las familias rotas, los nuevos espacios digitales. El Espíritu sigue soplando allí donde el mundo sufre. La obediencia es escuchar su voz y responder con prontitud y alegría, como María en la Anunciación: “Hágase en mí según tu palabra”.

El jubileo nos invita a renovar nuestra disponibilidad: no vivir la misión como un proyecto personal o institucional, sino como docilidad al Espíritu que guía a la Iglesia y a nuestra comunidad.

Preguntas:

  • ¿Me dejo guiar por el Espíritu Santo en mis decisiones misioneras o actúo solo según mis propios planes?
  • ¿Qué signos del Espíritu percibo hoy en la Congregación y en la Iglesia?
  • ¿Cómo puedo vivir mi vocación con mayor entrega y disponibilidad a lo que Dios quiera?

Gozos

“San Vicente de Paúl, enciende en nosotros el fuego de la caridad”

Fuego de la caridad, desde el campo a la ciudad,
como campesino o preceptor; de misionero a fundador.
La llama ardiente de tu celo, nos invita a la amistad
Con esclavos y afligidos dando con ardor un amor abrazador.

En el horizonte nos invitas a fijar mirada,
amor efectivo reclaman los pobres.
que sea nuestra caridad inventiva y cimentada
para dar con pasión y celo a Cristo Pan de Vida.

¡El pueblo muere de hambre y se condena!
Urge llevar el pan con justicia,
que sólo por nuestro amor
los pobres nos perdonarán

Padre de los pobres, predicador infatigable
del celo por las almas compártenos ejemplo;
para dar a los pobres testimonio fiable
que conduzcan al hombre a verdadero templo

¡Oh Vicente de Paúl! Que no se halle en nosotros
un amor que sea subjetivo, ¡donativo debe ser!,
con el esfuerzo de nuestros brazos,
y en la frente el sudor, para dar a conocer al prójimo
el amor de nuestro Dios.

Tus hijos e hijas llevan con pasión tu heraldo,
en el firmamento luz ponderosa de tu amor nos guía
con la fuerza imperativa de amar sin miedo,
a quien desde la cruz con amor nos mira.

Misión y Caridad son las alas
que te llevaron al cielo,
a tu entrada, pobres y ricos te esperaban.
Gozosos tus hijos, mientras Cristo te coronaba
de laureles y santidad, padre y apóstol,
la Iglesia en ti se reflejaba.

ORACIÓN FINAL
AL CORAZÓN DE SAN VICENTE DE PAÚL

Oh Corazón de San Vicente que sacaste del Sagrado Corazón de Jesús, la caridad que tú derramaste sobre todas las miserias morales y físicas de su tiempo, alcánzanos de jamás dejar pasar a nuestro lado miseria alguna sin socorrerla.

Haz que nuestra caridad sea respetuosa, delicada, comprensiva, efectiva como fue la tuya. Pon en nuestros corazones una fe viva que nos haga descubrir a Cristo sufriente en nuestros hermanos desventurados.

Llénanos del celo ardiente, luminoso, generoso que jamás encuentre dificultad alguna en servirlos. Te lo pedimos, oh Corazón de Jesús por la intercesión de aquel, cuyo corazón no latía ni actuaba más que por impulso del tuyo. Amen

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