LECTURAS Y
REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS DE TODOS LOS DÍAS

Cargando Eventos

« Todos los Eventos

  • Este evento ha pasado.

Reflexión- XXV Domingo Del Tiempo Ordinario

septiembre 21, 2025

🕊️ 1. Introducción teológica

La parábola del administrador astuto (también llamado “injusto”) es uno de los relatos más desconcertantes del Evangelio, pero profundamente revelador. Jesús no alaba la deshonestidad, sino la astucia con la que este hombre actúa frente a una crisis inminente.
La enseñanza de fondo es una invitación urgente a la fidelidad, al uso sabio de los bienes materiales y a decidir claramente entre el servicio a Dios o al dinero. El cristianismo no es ingenuo: llama a la conversión también en el manejo de los recursos, con visión eterna.


📖 2. Exégesis versículo a versículo

v.1-2

«Un hombre rico tenía un administrador…»
Jesús plantea una historia común: un rico y su mayordomo, a quien acusan de mala gestión. Este administrador no es dueño, sino encargado de los bienes ajenos. El dueño lo enfrenta y le exige rendición de cuentas. Aquí ya se insinúa el mensaje central: todos somos administradores, no propietarios, y un día daremos cuentas ante Dios.

v.3-4

«¿Qué voy a hacer?… Ya sé lo que voy a hacer…»
El administrador entra en crisis. Sabe que no tiene recursos físicos ni quiere mendigar. Pero tiene algo: inteligencia estratégica. Piensa con rapidez, no para hacer el mal, sino para asegurar su futuro.

v.5-7

«Toma tu recibo y escribe cincuenta… ochenta…»
Comienza a “ajustar” las cuentas. Se discute si está robando más o simplemente perdonando los intereses abusivos (como lo prohibía la Ley). En cualquier caso, busca ganarse amigos con lo que administra. Es una lección de proactividad, astucia y visión a largo plazo.

v.8

«El amo alabó al administrador injusto…»
No lo alaba por su deshonestidad, sino por su sagacidad. Jesús, en boca del dueño, resalta que los hijos de este mundo (los no creyentes) muchas veces son más rápidos, audaces y resueltos que los hijos de la luz. Una crítica implícita a la pasividad de algunos creyentes.

v.9

«Ganaos amigos con el dinero de iniquidad…»
Jesús sorprende: llama a usar incluso el dinero injusto (mammon) con inteligencia. No para enriquecerse, sino para crear vínculos, practicar la generosidad y asegurar un lugar eterno. Es un llamado a usar los bienes materiales como instrumentos de caridad.

v.10-12

«El que es fiel en lo poco…»
Aquí se afina el mensaje: la fidelidad en lo pequeño (como el uso del dinero) es clave para que se nos confíen bienes verdaderos (la gracia, el Evangelio, la vida eterna). Lo económico es una escuela de fidelidad espiritual.

v.13

«No podéis servir a Dios y al dinero»
El clímax del pasaje. Jesús no permite neutralidades: o servimos a Dios o al dinero. “Mammon” era un término semipersonalizado que aludía al dios del dinero. Jesús lo enfrenta directamente: no se puede amar a dos señores a la vez.


🧠 3. Claves teológicas

  • Dios nos confía bienes, no como dueños sino como administradores. La vida, el dinero, los talentos… todo es recibido y debe ser gestionado con responsabilidad.

  • El dinero no es malo en sí, pero puede esclavizar si se convierte en fin. Por eso debe estar al servicio del Reino, no como ídolo.

  • La astucia no es enemiga del Evangelio. Jesús nos pide ser inteligentes, previsivos y audaces en la fe, como el administrador en su contexto.

  • La fidelidad en lo pequeño es la puerta de entrada para que Dios nos confíe grandes cosas. La ética del cristiano empieza en lo cotidiano.


🙏 4. Aplicación pastoral

Este evangelio es un espejo incómodo.
Me confronta: ¿Cómo manejo mis bienes? ¿Soy honesto, justo, generoso?
¿Soy fiel en lo pequeño: en mis gastos, en mis compromisos, en el tiempo que administro?

Me invita también a no ser ingenuo en la fe. El mundo actúa con estrategia. ¿Y yo? ¿Qué hago para ganar el cielo? ¿Qué hago para servir a Dios con todo lo que soy y tengo?

Y finalmente: ¿a quién sirvo realmente? ¿A Dios… o al dinero?


🙏 Oración final

Señor Jesús,
me dejas sin excusas.
Tú sabes cuántas veces administro mal lo que me das.
Cuántas veces soy fiel a las cosas,
y no a Ti.

Dame un corazón limpio,
una conciencia recta,
y manos generosas.
Enséñame a ser astuto,
no para robar,
sino para amar más y servir mejor.
Y sobre todo,
ayúdame a elegirte solo a Ti,
mi único Señor.

Amén.

Imprimir o guardar en PDF
Volver arriba