LECTURAS Y
REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS DE TODOS LOS DÍAS

Cargando Eventos

« Todos los Eventos

  • Este evento ha pasado.

Tercer día de la Novena a San Vicente de Paúl 2025

septiembre 20, 2025

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Padre de la Esperanza! Con gratitud te elevamos nuestra voz en este año jubilar, reconociendo tu inmenso amor que, desde hace 400 años, llamó a san Vicente de Paúl a fundar la Congregación de la Misión para anunciar el Evangelio a los pobres.

Hoy, continuando ese legado, te pedimos que nos guíes y fortalezcas en nuestro compromiso de ser misioneros audaces y generosos, atentos a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas más vulnerables. Haz que nuestros corazones permanezcan sensibles ante los sufrimientos de los pobres, para descubrir en ellos el rostro de tu Hijo amado.

Concédenos revestirnos del Espíritu de Cristo, para anunciar, practicar y testimoniar tu Reino en todos los rincones del mundo. Que ninguna periferia quede sin experimentar la alegría del Evangelio, la fuerza de la caridad y la esperanza que brota de tu amor.

Haz que, al celebrar estos 400 años de gracia, encarnemos una espiritualidad auténtica, capaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo con compasión y acciones concretas, como lo soñó san Vicente: con la “fuerza inventiva de la caridad”.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestra esperanza, en quien encontramos la plenitud de tu amor y la inspiración para seguir sus pasos. Amén. Padrenuestro.

ORACIÓN POR EL AÑO JUBILAR
del papa francisco

Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.

Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.

La gracia del Jubileo reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y la paz de nuestro Redentor.

A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la gloria por los siglos. Amén.

ORACIÓN A LA VIRGEN
(De los escritos de San Vicente de Paúl)

Santísima Virgen María ayúdanos a estar dispuestos a practicar las máximas evangélicas, te pedimos que llenemos de ellas nuestro espíritu, llenemos nuestro corazón de su amor y vivamos en consecuencia. Por tu intercesión ya que, mejor que ningún otro, penetraste el sentido de esas enseñanzas y las practicaste. Para esperar que, al vernos aquí en camino de vivir según estas máximas, nos serán favorables en el tiempo y en la eternidad. (cfr. XII, 114-129)

¡Oh, Santísima Virgen, pide al Señor este favor, pídele una verdadera pureza para nosotros, para toda la familia vicentina! Esta es la súplica que te hacemos. (cfr. XI, 447-449). Amén.

Dios te salve…. Gloria

TERCER DÍA
La cruz como
fuente de esperanza

  • Signo: Una cruz sencilla, colocada en el centro, adornada con flores blancas.
  • Canción: Vicente de Paúl eres un hombre para hoy
  • Iluminación Bíblica: (Mateo 16, 24-28)

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿O qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a su conducta.

En verdad os digo: hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino.

  • Escuchemos a San Vicente de Paúl:

Padres, ¿somos así nosotros? Que cedamos siempre la ventaja a los demás y que escojamos lo peor y lo más humillante para nosotros! Esto sería, sin duda, lo más agradable y lo más honroso para nuestro Señor: y esto es lo único que deberíamos pretender. Démosle esta parte. Tengo que llevar a cabo una acción en público; podría seguir adelante con ella; pero no lo haré; recortaré esto o aquello que podría darle algún brillo, y a mí cierta fama. De las dos ideas que se me ocurren, haré exteriormente la menos importante, para humillarme, y me quedaré con la más hermosa, para sacrificársela a Dios en el secreto de mi corazón. Nuestro Señor no busca ni se complace mas que en la humildad y en la sencillez de las palabras y acciones; será inútil buscarlo en otro lugar. Si queréis encontrarlo, hermanos míos, renunciad a la afición a brillar, a la pompa del espíritu, lo mismo que a la del cuerpo, y a todas las vanidades y afectos de la vida. (Conferencia sobre la mortificación, 2 de mayo de 1659)

  • Reflexión:

La cruz, que en apariencia es signo de fracaso, se convierte en la fuente más profunda de la esperanza cristiana. Jesús no pide a sus discípulos un seguimiento cómodo, sino una entrega radical que pasa por la renuncia a sí mismos y la aceptación de la cruz cotidiana. No se trata de buscar el dolor por el dolor, sino de asumir la vida con sus pruebas y convertirlas en ocasión de amor y de fidelidad.

San Vicente comprendió que el seguimiento de Cristo exige mortificación, es decir, aprender a dominar los egoísmos, los caprichos y las resistencias interiores, para que el corazón quede libre para amar. En su experiencia, la cruz no fue obstáculo para la misión, sino la condición para que ésta fuera fecunda. La cruz purifica las intenciones, fortalece la esperanza y nos asemeja más a Cristo, el Siervo que se entregó hasta el extremo.

A lo largo de 400 años, la comunidad ha llevado sobre sus hombros muchas cruces: persecuciones, expulsiones, pobreza de recursos, martirios de cohermanos en distintos países. Pero esas cruces no apagaron la llama del carisma, sino que lo hicieron más auténtico. Hoy, en un mundo donde la lógica es evitar todo sacrificio, la cruz se nos presenta como escuela de esperanza: nos recuerda que la victoria no está en la ausencia de dolor, sino en la fidelidad que transforma el sufrimiento en vida nueva.

Para los vicentinos, la cruz es inseparable de los pobres: allí donde un hermano sufre hambre, abandono, injusticia, discriminación, está Cristo crucificado llamándonos a cargar con su cruz. Quien se entrega a la misión desde la cruz descubre que la esperanza no defrauda, porque brota del amor probado.

Preguntas:

  • ¿Cómo vivo mi cruz cotidiana: con resignación, con protesta o con espíritu de esperanza?
  • ¿Qué cruces ha cargado la Congregación en estos 400 años que hoy nos fortalecen como herederos del carisma vicentino?
  • ¿De qué manera mi servicio a los pobres me lleva a compartir más de cerca la cruz de Cristo?

Gozos

“San Vicente de Paúl, enciende en nosotros el fuego de la caridad”

Fuego de la caridad, desde el campo a la ciudad,
como campesino o preceptor; de misionero a fundador.
La llama ardiente de tu celo, nos invita a la amistad
Con esclavos y afligidos dando con ardor un amor abrazador.

En el horizonte nos invitas a fijar mirada,
amor efectivo reclaman los pobres.
que sea nuestra caridad inventiva y cimentada
para dar con pasión y celo a Cristo Pan de Vida.

¡El pueblo muere de hambre y se condena!
Urge llevar el pan con justicia,
que sólo por nuestro amor
los pobres nos perdonarán

Padre de los pobres, predicador infatigable
del celo por las almas compártenos ejemplo;
para dar a los pobres testimonio fiable
que conduzcan al hombre a verdadero templo

¡Oh Vicente de Paúl! Que no se halle en nosotros
un amor que sea subjetivo, ¡donativo debe ser!,
con el esfuerzo de nuestros brazos,
y en la frente el sudor, para dar a conocer al prójimo
el amor de nuestro Dios.

Tus hijos e hijas llevan con pasión tu heraldo,
en el firmamento luz ponderosa de tu amor nos guía
con la fuerza imperativa de amar sin miedo,
a quien desde la cruz con amor nos mira.

Misión y Caridad son las alas
que te llevaron al cielo,
a tu entrada, pobres y ricos te esperaban.
Gozosos tus hijos, mientras Cristo te coronaba
de laureles y santidad, padre y apóstol,
la Iglesia en ti se reflejaba.

ORACIÓN FINAL
AL CORAZÓN DE SAN VICENTE DE PAÚL

Oh Corazón de San Vicente que sacaste del Sagrado Corazón de Jesús, la caridad que tú derramaste sobre todas las miserias morales y físicas de su tiempo, alcánzanos de jamás dejar pasar a nuestro lado miseria alguna sin socorrerla.

Haz que nuestra caridad sea respetuosa, delicada, comprensiva, efectiva como fue la tuya. Pon en nuestros corazones una fe viva que nos haga descubrir a Cristo sufriente en nuestros hermanos desventurados.

Llénanos del celo ardiente, luminoso, generoso que jamás encuentre dificultad alguna en servirlos. Te lo pedimos, oh Corazón de Jesús por la intercesión de aquel, cuyo corazón no latía ni actuaba más que por impulso del tuyo. Amen

Imprimir o guardar en PDF
Volver arriba