Carta · tomo I

AL SEÑOR DE COMET

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1 [1,I,1-13] AL SEÑOR DE COMET Señor: Hace dos años, al contemplar los favorables progresos de mis asuntos, cualquiera hubiera podido decir que la fortuna, en contra de ________ Carta 1 (CA).— El original, de una escritura apretada y menuda, comprende tres páginas in-4º.

Su historia vale la pena de ser conocida.

Pasó, con el original de la carta siguiente, de las manos del señor de Comet a las de Catalina de Comet, esposa de Juan de Saint-Martin.

Saint-Martin d'Ages, su hijo, las encontró en 1658 hojeando los papeles de su familia.

Contento por su hallazgo, se las llevó al canónigo de Saint-Martin, tío suyo y amigo íntimo del santo.

¡Qué gusto le va a dar al señor de Paúl volver a leer estas páginas!, pensó el buen canónigo; e inmediatamente ordenó hacer una copia para su ilustre amigo.

La copia no duró mucho tiempo en manos del santo; después de leerla, la quemó.

Al levantar el velo que ocultaba dos años de su juventud, los más trágicos y gloriosos a la vez, la revelación de estos documentos hería su profunda humildad.

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Su carta de agradecimiento al canónigo Saint-Martin fue a la vez una carta de súplica: le pedía con insistencia que le remitiera el original.

El hermano Ducournau, su secretario, previno al canónigo de Dax del peligro que corría el precioso manuscrito si llegaba a manos del santo, y le aconsejó que se lo enviara a Juan Watebled, superior del colegio de Bons-Enfants.

Así se hizo: (L.

A BELL Y, o. c.. 1, cap.

IV , 17).

Juan Watebled enseñó esta carta a Antonio Portail.

Renato Alméras, Tomás Berthe, Juan Dehorgny, el hermano Ducournau y quizás otros más pudieron conocerla.

Inútil describir su admiración y alegría.

Aquellas páginas eran una revelación para ellos.

Era el mes de agosto de 1658.

El hermano Ducournau se apresuró a dar las gracias al canónigo Saint-Martin.

El santo estuvo esperando mucho tiempo el original que había pedido.

El 18 de marzo de 1660, al sentir próximo su fin, renovó sus súplicas en una carta que luego publicaremos.

Las dos cartas al señor de Comet quedaron en los archivos de San Lázaro hasta 1789 o 1791.

Fueron robadas en el saqueo o confiscadas dos años más tarde con los demás bienes.

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¿Cómo llegó la primera de estas 75

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mis méritos, se afanaba en hacerme más envidiado que imitado1; por desgracia, eso no era más que para representar en mí su inconstancia y su capricho, convirtiendo luego su gracia en desgracia y su ventura en desventura.

Ha podido usted saber, por estar al tanto de mis asuntos, cómo encontré, a mi regreso de Burdeos 2, un testamento hecho a mi favor por una buena señora anciana de Toulouse, cuyos bienes consistían en algunos muebles y unas tierras que la Cámara bipartita 3 de Castres le había adjudicado por trescientos o cuatrocientos escudos que un bribón malvado le debía; para retirar una parte de ellos, me encaminé allí para vender dichos bienes, aconsejado de mis mejores amigos y de la necesidad que tenía de dinero para satisfacer las deudas que había contraído y los grandes gastos que suponía tendría que hacer para llevar a cabo el asunto que mi temeridad no me permite nombrar 4. ________ cartas a manos de Pelletier de Saint-Fargeau, y luego a las de su colega Carnot?

No lo sabemos.

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El 31 de enero de 1854 figuraba en una venta de autógrafos, junto con otras cartas de san Vicente y varios planes de sermones y discursos para las asambleas de las damas de la Caridad del Hôtel-Dieu.

El mes de mayo de aquel mismo año se la señala en un catálogo de Laverdet como procedente de la colección del señor de La Bouisse-Rochefort, con el valor de 500 francos.

Laverdet la cambió por dos manuscritos de Montesquieu.

Poco después la volvemos a encontrar en Fontenay-le-Comte en la colección de autógrafos de la señora Josefa Fillon.

Benjamín Fillon se la dio a las Hijas de la Caridad que atendían al hospital de Fontenay.

Allí es donde actualmente se encuentra, cuidadosamente guardada en un álbum precioso, que la protege del desgaste.

A BELL Yno la reproduce por entero; omite los pasajes que le parecen poco dignos del santo, entre otros los que podrían engendrar la sospecha de que san Vicente creía en la alquimia.

Fermín Joussemet, sobrino de la señora Fillon, la publicó íntegra en 1856 en la Revue des Provinces de l'Ouest.

El destinatario de la carta es el señor de Comet el joven (cfr.

A BELL Y, c. 1, cap.

IV , 14).

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Escribimos Comet y no Commet para conformarnos con la ortografía que siguen el santo y los miembros de la familia Comet. 1.

San Vicente dirigía por entonces con éxito en Toulouse un pensionado muy frecuentado. 2.

Se ha llegado a pensar que el duque d'Epernon había llamado al santo para proponerle una sede episcopal (cfr.

P .

C OLLET , La vie de saint Vincent de Paul I.

Nancy 1748, 2 vol. en 4.º, 15). 3.

Cámaras establecidas por el edicto de pacificación de 1576 en el Parlamento de París y en el de Toulouse, con residencia en Castres, para juzgar las causas en las que estaban interesados los reformados; los católicos y los protestantes formaban parte de ellas en igualdad de número. 4.

¿Se trataría quizás, según se ha dicho, de la sede episcopal propuesta por el duque d'Epernon? 76

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Al llegar a aquel lugar, me encontré con que el bribón había abandonado su país, huyendo de una orden de captura que la buena mujer había conseguido contra él por esta misma deuda, y me advirtieron cómo realizaba buenos negocios en Marsella y que disponía de abundantes medios.

Por lo cual mi procurador concluyó (tal como, en realidad, la naturaleza de mis asuntos requería) que debería encaminarme a Marsella, ya que él poseía en dicho lugar buenos recursos.

No teniendo dinero para realizar el viaje, vendí el caballo que había alquilado en Toulouse, pensando pagarlo a mi regreso, que el infortunio ha ido retrasando hasta tal punto de que mi vergüenza es grande por haber dejado mis negocios tan embrollados; lo cual yo no hubiera hecho si Dios me hubiese concedido tan feliz logro en mi empresa como las apariencias me prometían.

Partí, pues, con este propósito, atrapé a mi hombre en Marsella, le hice prender y me avine con él por trescientos escudos, que me pagó al contado 5.

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Estando a punto de partir por tierra, me animó un gentilhombre, con quien me había alojado, a embarcarme con él hasta Narbona. viendo la bonanza del tiempo que hacía; lo cual hice para poder volver más pronto y para poder ahorrar o, por mejor decir, para no regresar nunca y perderlo todo.

El viento nos fue tan favorable como para poder llegar aquel mismo día a Narbona, que estaba a cincuenta leguas, si Dios no hubiese permitido que tres bergantines turcos 6, que costeaban el golfo de Lyon para atrapar las barcas que venían de Beaucaire, donde se celebraban unas ferias que se cree son de las más hermosas de la cristiandad 7, cargasen contra nosotros y nos atacasen tan vivamente que, después de matar a dos o tres de los nuestros y herir a todos ________ 5.

El santo escribe que se los pagó «contento» (content) ; poco importa la ortografía; creemos que la palabra «al contado» (comptant) responde mejor a su pensamiento. 6.

Los bergantines eran entonces pequeños navíos con puente, de la familia de las galeras, con una sola vela, de ocho a dieciséis bancos con un solo remero y remos largos y delgados. 7.

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Beaucaire era el mercado central de los productos llegados de Levante.

La feria se abría todos los años el 22 de julio y traía a esta ciudad un número incalculable de barcos procedentes de Marsella, Cette, AiguesMortes, etc.

A la partida, los barcos que se dirigían a alta mar, se escoltaban entre sí o se hacían acompañar por las galeras para protegerse en caso de ataque.

Los piratas levantinos o berberiscos les cortaban el paso, puestos al acecho a lo largo de las costas, no lejos de la desembocadura del Ródano (cfr.

Th.

F ASSIN, Essai historique et juridique sur la foire de Beaucaire.

Aix 1900 en 8º; A.

BOUTIN, Les traités de paix et de commerce de la France avec la Barbarie, 1515-1830, en 8.º.

París 1902). 77

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los demás, incluso a mí, pues recibí un flechazo que me habrá de servir de barómetro por el resto de mi vida 8, nos vimos obligados a rendirnos a aquellos felones, peores que tigres, cuyas primeras explosiones de ira consistieron en descuartizar a nuestro piloto en cien mil pedazos, por haber matado a uno de los principales de los suyos, aparte de otros cuatro o cinco forzados que los nuestros les mataron Hecho esto, nos encadenaron, después de habernos curado groseramente, siguieron su rumbo, cometiendo mil clases de robos, aunque dando la libertad, después de haberlos saqueado, a todos los que se rendían sin combatir.

Y finalmente, cargados de mercancía, al cabo de siete u ocho días, se dirigieron a Berbería, antro y madriguera de ladrones 9, sin permiso del Gran Turco, en donde una vez llegados nos pusieron en venta, con el proceso verbal de nuestra captura, que ellos decían haber realizado en un navío español, ya que, sin esta mentira, hubiéramos sido libertados por el cónsul que el rey tiene allí para asegurar el libre comercio a los franceses 10.

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Para proceder a nuestra venta, después de despojarnos de todo y dejarnos completamente desnudos, nos entregaron a cada uno un par de calzones 11, una casaca 12 de lino y un bonete, y nos pasearon por la ciudad de Túnez, adonde habían ido expresamente para vendernos.

Tras obligarnos a dar tres o cuatro vueltas por la ciudad, con la cadena al cuello, nos devolvieron al barco, para que los mercaderes viniesen a ver quién es el que podía comer bien o no, y mostrarles cómo nuestras llagas no eran mortales; hecho esto, nos condujeron de nuevo a la plaza, adonde acudieron los mercaderes para visitarnos, lo mismo que hubieran hecho para comprar un caballo o un buey, haciéndonos abrir la boca para examinar nuestros dientes, palpando nuestros costados, sondeando nuestras llagas y haciéndonos caminar al paso, y trotar y correr, levantar luego cargas para ver la fuerza de cada uno, y otras mil clases de brutalidades 13 ________ 8.

Al santo le dolía esta herida en los cambios de tiempo. 9.

Utiliza el santo la palabra spélonque, rara en francés, del latín spelunca 10.

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Las Capitulaciones de 1535, 1569, 1581 y 1604 estipulaban que los corsarios berberiscos respetarían la libertad del comercio francés. 11.

Utiliza la palabra braies, especie de bragas o zaragüelles. 12.

Hoqueton, una especie de casaca. 13.

Esta descripción corresponde casi al pie de la letra a las que nos han dejado otros esclavos liberados.

A.

BOUTIN resume así sus testimonios (o. c.., 162): «Toda la mañana había una exposición de cautivos.

Según dicen los testigos oculares, era aquel el momento más triste de la cautividad.

Totalmente desnudos, bajo los rayos ardientes de un sol tropical, tenían que prestarse a toda clase de tocamientos por parte de 78

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Yo fui vendido a un pescador, que pronto tuvo que desprenderse de mí, por no haber nada tan contrario para mí como el mar; el pescador me vendió a un anciano, médico espagírico 14, excelente destilador de quintaesencias, hombre muy humano y tratable, el cual, según me decía, había trabajado durante cincuenta años en la búsqueda de la piedra filosofal, siempre en vano en cuanto a la piedra, pero muy afortunadamente en otras clases de trasmutaciones de metales.

Doy fe de que yo le vi muchas veces fundir juntas cantidades iguales de oro y de plata, disponerlas en láminas pequeñas, añadir luego una capa de cierta especie de polvo, encima una nueva capa de láminas, y luego otra capa de polvos, todo ello en un vaso o crisol como el que usan los orfebres en su fundición, tenerlo todo al fuego durante veinticuatro horas, abrirlo luego y encontrar la plata convertida en oro; y muchas más veces todavía le vi endurecer y solidificar el mercurio en plata fina, que vendía luego para dárselo a los pobres.

Mi ocupación consistía en mantener el fuego en diez o doce hornos; en lo cual, gracias a Dios, y o no sentía más disgusto que placer.

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El me quería mucho y le gustaba discurrir conmigo sobre alquimia y más aún sobre su ley, a la que se esforzaba mucho en convertirme, prometiéndome grandes riquezas y todo su saber. ________ los compradores.

Estos los palpaban, lo mismo que se hace hoy en los mercados con los caballos y los bueyes.

Examinan su conformación, el valor de sus músculos.

Prueban sus fuerzas.

Les hacen andar, correr o saltar.

Miran sus dientes, las palmas de sus manos...».

En Argel, la venta se hacía por medio de comisionistas.

Estos daban vueltas por el mercado, por debajo de los pórticos, enumeraban las cualidades —verdaderas o falsas— de los cautivos y terminaban su discurso indicando el precio: a tantas piastras .

Los compradores presentes pujaban, y el esclavo quedaba adjudicado al mejor postor. pero había también esclavos defectuosos, enfermos, enclenques o viejos, que no hubieran podido encontrar comprador si se les hubiese puesto individualmente en venta; se hacía entonces un lote de esclavos semi-robustos y semi-enclenques. y el total se adjudicaba de la forma acostumbrada (A.

B OUTIN, o. c.., 166).

Tomo I · página PDF 15

Pedro Dan (Histoire de Barbarie et de ses corsaires.

París 2 1649 en 8.º, 285) calcula en siete mil el número de cristianos en cautividad en sólo el reino de Túnez, durante los primeros años del siglo XVII.

El dueño tenía sobre el esclavo derecho de vida y muerte; podía guardárselo, ponerlo en libertad o volverlo a vender.

El esclavo era una cosa suya. 14.

Los médicos espagíricos explicaban los cambios orgánicos del cuerpo humano sano y enfermo lo mismo que los químicos de su época explicaban los del reino inorgánico.

Paracelso fue, en el siglo XVI, el fundador y el jefe de esta escuela. 79

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Dios mantuvo siempre en mí una esperanza de liberación gracias a las asiduas plegarias que le dirigía a él y a la santa Virgen María, por cuya intercesión yo creo firmemente que he sido libertado.

De este modo, la esperanza y la firme creencia que tenía de volver a verle, señor, me hizo ser asiduo en rogarle que me enseñase el medio de curar el mal de piedra, en el que todos los días le veía hacer milagros; lo cual hizo, mandándome incluso preparar y administrar sus ingredientes.

¡Oh, cuántas veces he deseado 15 haber sido esclavo antes de la muerte de su hermano y conmaecenas 16 en hacerme bien 17, y haber tenido el secreto que ahora le envío 18, rogando a usted que lo reciba con tan buen corazón como es firme mi creencia de que, si hubiese yo conocido lo que le envío, la muerte no hubiese triunfado ya sobre él (al menos por este medio), aunque se diga que los días del hombre están contados ante Dios.

Es verdad; pero no porque ________ 15.

En el original se repite la palabra désiré, deseado. 16.

Mecenas, favorito de Augusto, fue en su tiempo protector de los hombres de letras. especialmente de Virgilio y de Horacio. 17.

Tomo I · página PDF 16

El señor de Comet, el mayor, abogado de la corte presidial de Dax y juez de Pouy, tuvo, lo mismo que su hermano, el mérito de adivinar las cualidades del joven Vicente.

Hasta el día de su partida a la universidad de Toulouse, éste se dejó guiar por los Comet que, para aumentar sus flacos recursos, le confirieron un preceptorado en su propia familia.

No obstante, es atrevido decir, con el jansenista Martín de Barcos (Défense de feu Monsieur Vincent de Paul... contre les faux discours du livre de sa vie publiée par Mgr.

Abelly, ancien évêque de Rodez, et contre les impostures de quelques autres écrits sur ce sujet (1666) en 8.º, 87), que san Vicente de Paúl recibió las órdenes sin vocación, por no contrariar a sus dos bienhechores. 18 En un antiguo cuaderno manuscrito sin fecha, que se conserva en el hospicio de Marans (Charente-lnférieure) leemos: «Remedio de san Vicente de Paúl contra el mal de piedra.

Tomad terebentina de Venecia, dos onzas; turbit blanco, dos onzas; almáciga, galanga, clavo, canela en rama, media onza de cada una; madera de áloe molida, una onza.

Tomo I · página PDF 16

Amasadlo todo con media libra de miel blanca y una pinta de aguardiente del más fuerte.

Dejadlo todo en reposo algún tiempo, y luego destiladlo.

Hay que tomar por la mañana, en ayunas, la cuarta parte de una cuchara llenando el resto con agua de borrajas o de pinillo, y tomar otro tanto ¿e vez en cuando, ya que no resulta nocivo; por el contrario, es muy bueno para la salud; está especialmente indicado para la orina.

Ya no es necesario tomar ninguna otra cosa ni observar ningún régimen, sino sólo que no hay que comer hasta una hora más tarde, y puede uno dedicarse a sus asuntos ordinarios.

Los frutos se verán por la experiencia.

Este gran siervo de Dios lo aprendió en Berbería. durante su cautiverio». 80

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Dios hubiese contado que sus días fuesen en tal número, sino que este número ha sido contado delante de Dios, porque ha sucedido así; o, por decirlo con mayor claridad, él no murió cuando murió porque Dios lo hubiese previsto así o decidido que el número de sus días fuese tal, sino que Dios lo previó así y el número de sus días fue conocido que era el que era, por haber muerto cuando murió.

Estuve, pues, con aquel anciano desde el mes de septiembre de 1605 19 hasta el próximo mes de agosto, cuando fue tomado y llevado al gran sultán 20 a trabajar para él; pero fue en vano; porque murió de pena en el camino.

Me dejó a un sobrino suyo, verdadero antropomorfita 21, que me volvió a vender inmediatamente después d la muerte de su tío porque oyó decir que el señor de Breves, embajador del rey en Turquía 22, venía con buenas y expresas patente. del Gran Turco a reclamar a los esclavos cristianos ________ 19.

Por tanto, sólo estuvo uno o dos meses con su primer amo. 20.

Achmet I, hijo y sucesor de Mohamed III. 21.

Nombre que se da a los que atribuyen a Dios una forma humana.

A Martín de B ARCOS (Réplique a l'écrit que M.

Tomo I · página PDF 17

ABELLY, ancien évêque de Rodez, a publié pour défendre son livre de la vie de M.

Vincent. 1669, 13) le pareció extraño que san Vicente hiciese aquí mención de las opiniones teológicas de su maestro, y supuso que A BELL Yhabía leído mal el original.

Es posible que luego ABELL Ytuviese algunas dudas, ya que en la segunda edición omitió la palabra anthropomorphite. 22.

Francisco Savary, señor de Breves, embajador en Constantinopla desde 1589 hasta 1607 y en Roma desde 1607 hasta 1615, ayo de Gastón, hermano de Luis XIII, primer escudero de la reina y miembro del consejo de negocios públicos, uno de los negociadores más hábiles del reinado de Enrique IV , muerto en 1628 a la edad de 68 años.

Savary de Breves desembarcó en Túnez el 17 de junio de 1606.

Tenía orden de pedir la liberación de todos los esclavos franceses, la restitución de las mercancías y de los navíos apresados por los piratas, y finalmente la abolición del derecho de visita.

Tomo I · página PDF 17

En el mes de agosto, tras largas conversaciones, los tunecinos se comprometieron a no perturbar el tráfico de los negociantes franceses y a restituir al cónsul todo lo que los corsarios habían robado a Francia.

El embajador partió el 24 de agosto, acompañado de 72 esclavos.

No había obtenido más que muchas promesas vanas y la liberación de unos cuantos esclavos (Relation des voyages de Monsieur de Breves tant en Gréce, Terre Sainte et Egypte qu'aux royaumes de Tunis et d'Alger, ensemble un traité fait l'an1604, por Santiago de Castel, su secretario.

París 1628, en 4.º). 81

Tomo I · página PDF 17

Me compró un renegado 23 de Niza, en Saboya, malo por naturaleza, que me condujo a su temat 24: así se llama la finca que uno tiene como aparcero del Gran Señor, ya que el pueblo no tiene nada; todo es del sultán.

El temat de éste estaba en la montaña, donde el terreno es sumamente cálido y desierto.

Una de las tres mujeres que tenía (como greco-cristiana, pero cismática) estaba dotada de buen entendimiento y me quería mucho, pero al final, aún más, otra, turca de nacimiento, que sirvió de instrumento a la inmensa misericordia de Dios para retirar a su marido de la apostasía y devolverle al seno de la Iglesia, y contribuyó a libertarme de la esclavitud.

Curiosa por conocer nuestra manera de vivir, acudía todos los días a verme en el campo en que yo cavaba, y después me mandó cantar alabanzas a mi Dios.

El recuerdo del Quomodo cantabimus in terra aliena de los hijos de Israel cautivos en Babilonia me hizo comenzar, con lágrimas en los ojos, el salmo Super flumina Babylonis, y luego la Salve Regina y varias otras cosas; todo lo cual le gustó tanto que quedó grandemente maravillada.

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Por la tarde no dejó de decir a su marido que se había equivocado al dejar su religión, que ella creía sumamente buena, por la idea que yo le había dado de nuestro Dios y por algunas de sus alabanzas que yo había cantado en su presencia; en lo cual, decía, había tenido un placer tan divino que no creía que el paraíso de sus padres y el que ella también esperaba, fuese tan glorioso, ni acompañado de tanta alegría como el placer que había experimentado mientras yo alababa a mi Dios, concluyendo que había en todo ello cierta maravilla.

Esta otra Caifás o burra de Balaam hizo, con sus razonamientos, que su marido me dijese al día siguiente que no esperaba más que una buena ocasión para escaparnos a Francia 25, y que en poco tiempo ________ 23.

Los renegados eran numerosos.

Provenían, bien de entre los esclavos, bien de entre los extranjeros que huían a Berbería para librarse de sus acreedores.

Los que abrazaban el Islam quedaban libres, por la ley musulmana. de todas sus deudas.

Los esclavos convertidos al mahometismo tenían más libertad que los demás y estaban sometidos a un trato menos riguroso.

Tomo I · página PDF 18

Los capitanes más famosos de que nos habla la historia de la piratería berberisca eran casi todos renegados.

Tras haber hecho fortuna, se retiraban a gozar de ella en suntuosos palacios. 24.

Palabra turca. 25.

Era imposible huir por tierra, ya que la regencia de Túnez estaba rodeada de desiertos invadidos por las fieras.

Por mar la huida resultaba peligrosa, dada la continua vigilancia que se ejercía sobre las costas.

Los renegados que huían, en caso de ser apresados, pagaban con la vida su audaz intento. 82

Tomo I · página PDF 18

encontraría tal remedio, que Dios sería alabado por ello.

Esos pocos días fueron diez meses en que él me entretuvo en estas vanas, aunque al final, realizadas esperanzas, al cabo de los cuales nos escapamos en un pequeño esquife y llegamos el 28 de junio a Aigues-Mortes 26, y poco después a Aviñón, donde monseñor el vicelegado 27 recibió públicamente al renegado con lágrimas en los ojos y sollozos en la garganta, en la iglesia de san Pedro, para honor de Dios y edificación de los espectadores.

Monseñor nos ha retenido a ambos para llevarnos a Roma, adonde irá apenas venga su sucesor en el trienio 28, que él acabó el día de san Juan 29.

Prometió al penitente hacerle entrar en el austero convento de los Fate ben fratelli 30, donde ya ha profesado 31, y a mí procurar que me concedan algún buen beneficio.

Me hace el honor de estimarme mucho y de halagarme, por unos cuantos secretos de alquimia que le he enseñado, los que él estima, según dice, más que si io li avesse dato un monte di oro, porque ha trabajado en ello durante toda su vida y no hay cosa en que encuentre mayor satisfacción.

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Monseñor, al saber que yo era eclesiástico, me ha ordenado que envíe a buscar los títulos de mis órdenes, asegurándome que me ayudará y me proveerá de algún beneficio.

Estaba yo preocupado por encontrar un hombre de confianza para ello, cuando un amigo.mío, de la casa de mi señor, me dirigió al señor Canterelle, dador de la presente, que iba a Toulouse, a quien rogué que se tomase la molestia de hacer una escapada hasta Dax para poder entregaros la presente y recibir mis títulos indicados junto con los que obtuve en Toulouse de bachiller en Teología 32, que os suplico le en________ 26.

Pequeña aldea del Gard, situada en las orillas de un gran lago,a unas dos leguas del mar, con el que está unido por un canal construido en tiempos de Luis XV . 27.

Pedro-Francisco Montorio, nacido en marzo de 1558 en Narni obispo de Nicastro en 1593. vicelegado de Aviñón en 1604, nuncio en Colonia en 1621, falleció en Roma en junio de 1643. 28.

Los vicelegados de Aviñón se nombraban cada tres años. 29.

El sucesor de Pedro-Francisco Montorio fue José Ferreri, arzobispo de Urbino. 30.

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Fate ben fratelli, haced bien hermanos, es el nombre que se le da popularmente al hospital de los hermanos de San Juan de Dios en Roma. 31.

A BELL Yno trae la continuación de esta carta. 32.

En la habitación del santo, después de su muerte, se encontraron sus títulos de bachiller en teología, obtenidos en la universidad de Toulouse, y los de licenciado en Derecho Canónico, concedidos por la universidad de París (Declaración del hermano Chollier en el proceso de beatificación: cfr.

Summarium ex processu ne pereant probationes auctoritate apostolica fabricato . en 4º p. 5).

Vicente de Paúl no se dio nunca 83

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treguéis.

A este fin, envío a vuestra merced un recibo.

El señor Canterelle es de la casa y tiene órdenes expresas de monseñor de atenerse fielmente a su encargo y de enviarme los papeles a Roma, si hemos partido para entonces.

He traído dos piedras de Turquía que la naturaleza ha tallado en punta de diamante, una de las cuales le envío, suplicándole la reciba de tan buen grado como yo humildemente se la presento.

Espero, señor, que ni usted ni mis padres se habrán escandalizado de mí por mis acreedores, a los que hubiera satisfecho ya en parte con cien o con ciento veinte escudos, que nuestro penitente me dio, si no me hubieran aconsejado mis mejores amigos que los guardase hasta mi vuelta de Roma, para evitar los accidentes que por falta de dinero podrían acontecer (ahora que dispongo de la mesa y del aprecio de monseñor); pero creo que este escándalo se tornará en bien.

He escrito al señor d'Arnaudin 33 y a mi madre.

Ruego a usted que les haga sacar mis títulos por alguna persona a quien pagará el señor Canterelle.

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Si por casualidad mi madre hubiese perdido los títulos, estarán además, de todos modos, en poder del señor Rabel 34.

Sin otra cosa más que rogarle continúe concediéndome su santo afecto, quedo, señor, humilde y obediente servidor de vuestra merced, D EPAÚL 35 En Aviñón, 24 de julio de 1607.

Dirección: Al señor de Comet, abogado en la Corte presidencial de Dax, en Dax. ________ otros títulos; los que le atribuyen el licenciado en teología (L.

A BELL Y, o. c..

III, cap.

XIII, 199) o el doctorado en la misma materia (Gallia christianaII, col. 1.413) cometen ciertamente un error. 33.

Probablemente Pedro Darnaudin, notario. 34.

Pedro Rabel o Ravel era, según creemos, secretario episcopal.

Figura en un documento de 1603 como procurador constituido por el obispo de Dax ante el notario Bayle (Archivo sin clasificar del senescal civil de Dax). 35.

Las tres primeras cartas de san Vicente están firmadas por Depaul, las otras por Vincent Depaul o, en forma abreviada, V .

D., y a veces V .

D.

P .

Jamás aparece en la pluma del santo la forma de Paul, aún cuando ya sus contemporáneos separaron así las dos sílabas de su apellido.

Tomo I · página PDF 20

En los registros parroquiales de su aldea natal y de los lugares vecinos y en las actas notariales de la familia, encontramos las dos formas.

Se trata de una cuestión sin importancia.

Los genealogistas no ven en la partícula de ningún signo de nobleza.

Basta recorrer los más antiguos registros de catolicidad de Pouy para convencerse de ello: casi todos los aldeanos tienen un de delante de su apellido.

La razón de ello es que, 84

Tomo I · página PDF 20

VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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