Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC
5 de diciembre de 1625
esperar de la caridad de los señores le Bret 3 y de Luzarches que seguirán prestándonos su favor en esta ocasión en lo que atañe a nuestro establecimiento, y a ambos les deberemos lo que Dios sólo puede pagarles.
Puede usted dirigir sus cartas a dicho señor Jarriel como a un antiguo amigo nuestro y a quien, después de Dios, le debemos una buena parte del bien de este negocio.
Sólo me queda rogar a usted que tenga sobre todo cuidado de su salud; y esperando que quiera Nuestro Señor bendecir el éxito de sus trabajos, soy en su amor, señor, su muy humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAÚL París, 2 marzo 1632. 107 [101,I,150-151] A LUISA DE MARILLAC Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me siento consolado al saber que ha tomado usted como debía la noticia de la enfermedad de la señorita de Potrincourt 1, de la ________ cambiando de administración, los religiosos de san Víctor siguieron desde entonces ocupando el priorato, que acabaron considerando como suyo propio Pero no era así.
Todas las provisiones demuestran que los obispos de París se reservaban el derecho de remover al prior y hasta de poner a otros eclesiásticos en su lugar.
Además, el 5 de diciembre de 1625, los religiosos de la abadía de san Víctor habían decidido que las diversas casas de la orden serían desde entonces independientes de la abadía.
Se trataba de hecho de una renuncia a sus derechos sobre san Lázaro.
Roma tomó tiempo antes de acoger la súplica de san Vicente.
La bula de unión fue firmada por Urbano VIII el 15 de marzo de 1635; pero la expedición no tuvo lugar.
Alejandro VII acordó una nueva el 18 de abril de 1655 (cfr.
Arch.
Nat.
MM 534). 3.
Santiago Le Bret, canónigo de Toul, auditor de la Rota y clérigo de la Cámara apostólica, era de París.
Fue preconizado al obispado de Toul el 24 de abril de 1645 y consagrado en san Luis de los franceses.
El rey de Francia, que no había sido prevenido diplomáticamente, se negó a reconocerlo.
Las diferencias se resolvieron con la muerte del interesado, que murió en Roma el 15 de junio de aquel mismo año.
Santiago Le Bret hizo muchos servicios a la congregación de la Misión.
Carta 107 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad. 1.
Francisca de Mornay, esposa de Santiago de Biancourt, señor de Potrincourt. 204
que no he tenido noticias desde hace cinco o seis días.
Pero me duele que deje sucumbir su espíritu a unas cuantas aprensiones inútiles, que más bien son impedimento que progreso para su salud.
Póngase por entero en la santa dilección que produce la confianza en Dios y la desconfianza de sí mismo, señorita; deje ese temor, que a veces me parece un poco servil, propio de aquellos a los que Dios no ha dado los sentimientos de usted; y sobre todo deseche esos pensamientos, que parecen debilitar la fe que Dios ha puesto en usted 2, y desprecie aún más al autor de donde proceden, que no tiene más poder que el que usted le conceda.
¡Absit que jamás le haya dado poder alguno!
Las lágrimas que le produce la pena por todo ello son otros tantos testimonios de lo que le digo.
Esté, pues, tranquila en este aspecto.
Para el señor de Marillac 3, deseo todo lo que crea bueno usted; pero cuide de no enredarse en nada.
En estas cosas me parece que hay que estar dispuestos a aceptar los avisos que da aquél a quien se ha pedido consejo; y cuando le diga algo en contra de sus sentimientos, no habrá que volver dos veces sobre ello.
Haga, sin embargo, lo que Nuestro Señor le sugiera.
Una cosa le aseguro, que El no la aconsejará nada que no sea perfecto, y de que soy, en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre, su muy humilde servidor, V.
D EPAÚL Dirección: A la señorita Le Gras. ________ 2.
Luisa de Marillac se había visto asaltada algunas veces por dudas sobre la inmortalidad del alma y la existencia de Dios; de habrían vuelto aquellas tentaciones? 3.
Los biógrafos de Luisa de Marillac suponen que se trata aquí de Miguel de Marillac, encarcelado en Chateaudun, y que su sobrina quería dar algunos pasos para obtener su libertad (cfr.
M.
DE RICHEMONT, o. c.., 100; Mons.
BAUNARD, o. c.., 114; M.
DE BROGLIE, La Vénérable Louise de Marillac.
París 1911, 65).
Es sólo una hipótesis.
Podrían hacerse otras.
Ni siquiera es seguro que se trate aquí del antiguo guardasellos.
San Vicente podría tener en la consideración a otro Marillac, el mariscal, por ejemplo, o el nieto de Miguel. 205
VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.