Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC
mejor decir, a Nuestro Señor y a su santa Madre, si no fuera porque quiso Dios concederme la gracia de retenerme en casa con unas fiebrecillas que me vinieron desde el domingo pasado.
Tomo I · página PDF 161Reciba mi gratitud por medio de estas líneas, señorita, y la seguridad de que mi corazón me parece que estaría muy contento de ver el suyo; pero como todavía no lo quiere Nuestro Señor, ¡sea bendito su nombre' No dejaré, sin embargo, de presentarla a Nuestro Señor en mis indignas oraciones, encomendándome también humildemente a las suya;, y suplicándola que honre la santa tranquilidad del alma de Nuestro Señor con la confianza de que es su hija querida y El su padre, y yo, en su amor, su muy humilde servidor V ICENTE DEPAÚL 127 [119,169-170] A LUISA DE MARILLAC [Antes de 1634] 1 Puesto que en conciencia puede hacer [que se plantee el asunto sin temor alguno] 2 Y ve que, si no lo hace, pone usted en peligro un asunto que todo el mundo [quiere], ruegue al señor Clichun que cumpla con ese oficio, como con gusto cumplirá; y si duda en poder utilizarlo para este asunto, y está confusa, tranquilícese y no piense más en ello; pero si es por el trato que recibe de sus auditores de cuentas, piense en el temor de los que han de rendir cuentas a Dios después de su muerte, y procuremos obrar bien y tener motivos de confianza en la bondad infinita del auditor de cuentas de nuestra vida y nuestro soberano juez.
Tomo I · página PDF 161Le doy las gracias por el libro que me ha enviado y le ruego que cuide de su salud, que no es suya, ya que la destina para Dios 3; y mi corazón ya no es mi corazón, sino el suyo. en el de ________ Carta 127 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Esta carta fue escrita antes de la institución de las Elijas de la Caridad. 2.
Las palabras entre paréntesis fueron tachadas con tanto cuidado que no nos atrevemos a darlas como absolutamente exactas. 3.
Luisa de Marillac aguardaba siempre la decisión de su santo director.
Leemos en sus escritos: «Tengo que perseverar en la espera del Espíritu Santo, aunque no sepa cuándo será el tiempo de su venida; pero al aceptar 225
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