Carta · tomo I

A ISABEL DU FAY

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
I
Extensión
392 palabras
Página inicial
27
Ver tomo

13 [13,I,27-28] A ISABEL DU FAY 1 [Octubre o noviembre 1626] 2 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Su carta me ha encontrado fuera de París y me la han remitido a este lugar de Loisy-en-Brie, donde estamos trabajando entre gran cantidad de herejes, y necesitamos muchas oraciones para la confirmación de los católicos que quedan, sin esperar nada de los otros, que no se encuentran en lugares en donde se puedan aprovechar.

Por lo demás, siento no haberle pasado aviso de mi partida.

¿Me lo perdonará del todo?

Por favor, ¿cómo ha recibido esto su corazón?

¿No ha acusado al mío de dureza?

En fin, espero que ambos se pongan pronto de acuerdo en aquél que los abraza a ambos, que es el de Nuestro Señor.

No contesto a la propuesta de su regreso a París, porque creo que la cosa se ha realizado ya.

En cuanto al asunto que me hace el honor de escribirme y desea comunicarme, déjelo para cuando vuelva, si le parece, aunque si ;a decisión es urgente, haga lo que Nuestro Señor le aconseje; si no lo trataremos a mi vuelta, como le he indicado. ________ Carta 13.

— Reg. 1, f.º 4, v.º.

Tomo I · p. 27

El copista hace notar que el original era autógrafo completo del propio san Vicente. 1.

Mujer de gran piedad, totalmente consagrada a san Vicente, a quien ayudaba con su fortuna.

Si una molesta enfermedad no se lo hubiera impedido, hubiera tomado una parte más activa en los trabajos del santo.

Su tío paterno Renato Hennequin, se había casado con María de Marillac, tía de Luisa de Marillac. 2.

Basta comparar esta carta con la anterior para convencerse de que han sido escritas con muy pocos días de intervalo, quizás el mismo día. 97

Tomo I · p. 27

¡Dios mío, qué diferentes son las hijas de su director: la una, llena de respeto ante las prohibiciones de la Iglesia, y la otra llena de confianza en el asunto de Poissy! 3.

En fin, Nuestro Señor es igualmente honrado en las dos, por lo que veo en vuestra comunidad, a cuya madre envío mis saludos 4.

A pesar de todo, le ruego que conserve su alegría honrando para ello la santa tranquilidad del alma de Nuestro Señor y aumente su confianza de que él dirigirá su querido corazón por medio del santo amor que le comunica, en el que quedo su más humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAÚL

Tomo I · p. 28

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