Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC 1
una manera especialísima a las obras de piedad, lo cual empieza a ser manifiesto ante el público 3. 136 [128,I,181] A LUISA DE MARILLAC 1 Tengo miedo de que no haya podido arreglar su asunto, por haber estado tanto tiempo la señorita Delamare en casa de usted; por eso he escrito las líneas que acompaño, y no para disuadirle de ello.
Pues bien, ya que su discreción ha obrado así, aguardaremos a mañana, inmediatamente después de la una: entre tanto, medite mañana en el nacimiento de Nuestro Señor por la mañana, y repita la misma oración a las diez; luego, después de comer, la de los pastores; y la última será la de la purificación de la Virgen. ________ 3.
De 1631 a 1643 hubo cada año seis retiros de ordenandos en la casa madre de los sacerdotes de la Misión.
Después de 1643 se suprimió el retiro de mitad de la cuaresma.
A partir de 1638, a los ordenandos de la diócesis de París se agregaron los ordenandos forasteros que venían a recibir las órdenes en dicha ciudad.
El número de huéspedes de san Lázaro osciló desde entonces entre 70 y 100.
Todos eran recibidos gratuitamente.
Para poder cubrir los gastos, el santo interesó en esta obra a las damas de la Caridad, que hicieron copiosos donativos, sobre todo la presidenta de Herse y la marquesa de Maignelay.
La reina madre contribuyó también generosamente.
Todo fue bien hasta 1645.
Entonces los donativos empezaron a escasear y la casa de san Lázaro se vio obligada a sostener casi todos los gastos.
Apenas podía con ellos, pero era tan grande el fruto de estos retiros que san Vicente no permitió jamás interrumpirlos ni reducir el número de ordenandos.
Llamaba a san Lázaro, para dar los ejercicios, a los sacerdotes e incluso obispos más recomendables por sus virtudes, sus talentos y su celo.
Allá acudieron Pavillon, Caullet, Perrochel (a quien vino a escuchar la reina madre), Sevin y Bossuet (L.
A BELL Y, II, cap.
II, sec.
I-IV).
Carta 136 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
En el rincón destinado a la dirección escribió Luisa de Marillac: «El lunes por la mañana, lo que Nuestro Señor hizo en la tierra desde los doce a los treinta años; a las diez, el bautismo de Nuestro Señor; a las dos, la conversión de la Magdalena; a las cinco, el lavatorio de pies a los apóstoles.
El martes, la l.ª, la oración en el huerto; la 2.ª, el prendimiento de Nuestro Señor; la 3 ª, Nuestro Señor en casa de Caifás y de Herodes; la 4.ª, ante Pilato». 234
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