Carta · tomo I
LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE
¡Dios mío, qué diferentes son las hijas de su director: la una, llena de respeto ante las prohibiciones de la Iglesia, y la otra llena de confianza en el asunto de Poissy! 3.
En fin, Nuestro Señor es igualmente honrado en las dos, por lo que veo en vuestra comunidad, a cuya madre envío mis saludos 4.
A pesar de todo, le ruego que conserve su alegría honrando para ello la santa tranquilidad del alma de Nuestro Señor y aumente su confianza de que él dirigirá su querido corazón por medio del santo amor que le comunica, en el que quedo su más humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAÚL 14 [14,I,28-30] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE Señor: Espero que me perdonará usted la libertad que me tomo de testimoniarle la impaciencia de mi espíritu, tanto por la larga separación anterior como por mi aprensión para el porvenir, y por no saber el lugar adonde va a marchar después de aquél en que se encuentra ahora.
Es verdad, Padre mío, que el pensamiento del motivo que le tiene alejado sirve un poco de alivio a mi pena, pero esto ________ 3.
Las religiosas dominicas tenían en Poissy (Seine-et-Oise) un internado famoso donde Luisa de Marillac había pasado algún tiempo de su juventud, bajo la dirección de una prima hermana de su padre, que compuso diversas poesías, y de la priora Juana de Gondy.
A esta última le había sucedido Luisa de Gondy, su sobrina, cuya elección fue protestada durante mucho tiempo, si bien su validez había sido reconocida por el rey, el Padre Siccus, general de los dominicos y el mismo Papa.
En 1625, el Padre Siccus redactó unos nuevos estatutos, y los hizo aprobar por la Santa Sede.
El artículo quinto disponía que «la madre Luisa de Gondy, actualmente priora, permanezca en su cargo, según la concesión apostólica que se le ha hecho; pero si ella dimitiera n falleciera, que sea elegida nueva priora por las hermanas vocales según los estatutos y reglamentos del Concilio de Trento de nuestras constituciones y de los capítulos generales; que la priora así elegida y confirmada por el provincial, lo sea realmente por un trienio; y que desde ahora y para siempre se observe todo lo referente a la elección y duración de las prioras».
Esta acta no hizo callar a los contestatarios.
Se encuentran detalles interesantes sobre este affaire en la Bibl.
Nac. fondos Joly de Fleury, 1475. 4.
Luisa de Gondy.
Carta 14 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 98
no impide que en mi inacción los días a veces me parezcan meses.
Deseo, sin embargo. aguardar con tranquilidad la hora de Dios y reconocer que es mi indignidad la que la retrasa.
También me he dado cuenta de que la señorita du Fay tiene un poco más que de ordinario su corazón oprimido por la ansiedad.
Pasamos juntas el día de Pentecostés.
Después del servicio, le hubiera gustado a ella gozar de libertad para hablarme abiertamente. pero nos quedamos en la esperanza y en el deseo de cumplir la voluntad de Dios.
Y a está hecha la obra que su caridad me encargó.
Si los miembros de Jesús la necesitan y quiere usted, padre mío, que se la envíe, lo haré inmediatamente.
Pero no he querido hacerlo sin su consentimiento.
Finalmente, mi muy venerado padre, después de un poco de inquietud, mi hijo está en el colegio y, a Dios gracias, muy contento y con buena salud.
Si esto continúa, yo estoy muy decidida por ese lado 1.
Permítame, padre mío, importunarle una vez más por una joven de 28 [años], que quieren traer de Borgoña para entregármela.
Es tenida por virtuosa, según me comunican; pero antes que ella, la buena chica ciega de Vertus 2 me había dicho que otra que estaba con ella, de 22 [años], podría quizás venir para acá.
A ésta la dirigen los reverendos padres del Oratorio hace cuatro años y es enteramente aldeana.
No estoy segura de que quiera venir, pero si me ha mostrado algún deseo.
Le suplico humildemente, padre mío, que me diga qué es lo que he de hacer en este asunto.
La persona que se marcha a Borgoña tiene que partir el lunes y, creyendo que volvería usted esta semana, le he prometido contestarle.
Nuestro buen Dios le ha concedido a mi alma que le sienta más que de ordinario desde hace un mes; pero no acabo de salir de mis imperfecciones.
Cuando deje de poner impedimentos a los efectos de las oraciones que espero de su caridad, creo que me iré enmendando.
Me hubiera gustado, estos días pasados, que usted se hubiera acordado de entregarme a Dios y que le hubiera pedido la gracia de cumplir enteramente en mí su santa voluntad, a pesar de las oposiciones de mi miseria.
Por tanto, padre mío, le hago con toda humil________ 1.
Luisa de Marillac para favorecer la vocación de su hijo, que deseaba ser sacerdote, lo había enviado al seminario de Saint-Nicolas-du-Chardonnet. fundado y dirigido por el austero y virtuoso Bourdoise.
Parece que es este seminario al que aquí llama «colegio». 2.
Localidad hoy englobada en el ayuntamiento de Aubervilliers (Seine). 99
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