Carta · tomo I
A ISABEL DU FAY
los incurables, como son los enfermos de pulmón, los gotosos y otros.
Estaría bien proponer a esas buenas personas que diesen veinte o veinticinco gallinas a la Caridad, cuyo cuidado podía entregarse a una de las hermanas.
Así podríamos tener huevos, que se venden muy caros por allí.
Buenos días, señorita.
Soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor, V .
D.
P .
Dirección: A la señorita Le Gras. 181 [181,I,277] A ISABEL DU FAY [Entre 1626 y 1635] 1 Señorita: Su entrada en santa María se ha retrasado hasta mañana.
Le ruego, señorita, que difiera su devoción hasta entonces, o bien que se confiese con su confesor y que vaya a comulgar pasado mañana a la Visitación, porque yo tendré que decir mañana la misa allí mismo entre las 7 y las 8 ¡hecho esto, entraré en el monasterio y, antes de entrar, se hará salir a todos de la iglesia y cerraré la puerta; siendo esto así, todo resultaría muy aprisa para usted.
Le he avisado demasiado tarde.
Ya me lo perdonará su caridad; y yo seré, en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre, 182 [182,I,277-279] A LUISA DE MARILLAC [Entre 1634 y 1638] 1 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí ayer su carta y la memoria del reglamento de sus hijas, que todavía no he tenido tiempo de leer; lo haré tan pronto como ________ Carta 181.
— Reg. 1, f.º 68 v.º.
El copista advierte que la escritura del original era del propio san Vicente. 1.
Igual observación que en la carta 105, nota 1.
Carta 182 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Esta carta ha sido escrita después del establecimiento de las Hijas de la Caridad (29 noviembre 1633) y antes de la partida de Roberto de Sergis al Sur. 304
me sea posible.
En cuanto a lo que me dice de ellas, no dudo de que son tal como me las describe; pero es de esperar que se vayan haciendo y que la oración les hará ver sus defectos y las animará a corregirse de ellos.
Será conveniente que les diga en qué consisten las virtudes sólidas, especialmente la de la mortificación interior y exterior de nuestro juicio, de nuestra voluntad, de los recuerdos de la vista, del oído, del habla y de los demás sentidos; de los afectos que tenemos a las cosas malas, a las inútiles y también a las buenas, por el amor de Nuestro Señor, que las ha utilizado de ese modo; y habrá que robustecerlas en esto, especialmente en la virtud de la obediencia y en la de la indiferencia, pero como el hablar mucho le perjudica, hágalo solamente de vez en cuando.
Será conveniente que les diga que tienen que ayudarse en la adquisición de la virtud de la mortificación, y ser ejercitadas en ella; yo también se lo diré, para que estén dispuestas a ello.
Dejémosle todavía las prácticas de la orden tercera a esa muchacha que pertenece a ella, y haga que tenga sus prácticas aparte el miércoles, si le parece bien.
Me gustaría que esa viuda de Colombes 2 supiese leer; mándemela a que la vea, por favor; pero ¡qué!, acabo de ver, al leer de nuevo su carta, que tiene dos hijos; ¿cómo es que se la ha recibido, siendo así?
Siempre me olvido de encargar que compren las estampas de sus hijas.
Está por aquí el padre de Sergis; se las haré comprar a él.
Van cuatro líneas para el hijo del señor Gallois 3 que está con el reverendo Padre Faure 4.
Me gustaría poder confiar en él más de lo ________ 2.
Ayuntamiento de los alrededores de París. 3.
Quizás el hijo de Felipe Gallois, notario de san Vicente. 4.
Carlos Faure, nacido en Louveciennes (Seine-et-Oise) el 29 de noviembre de 1594, tomó el hábito de canónigo regular en la abadía de san Vicente de Senlís y profesó el 1 de marzo de 1615.
Los ejemplos de relajación que tenía a la vista no detuvieron sus progresos en la virtud.
Su fama de santidad llegó a oídos del rey, que le confió la delicada misión de establecer la reforma en el monasterio de santa Genoveva de París.
El éxito fue tan completo que el cardenal de La Rochefoucauld, para extender la reforma, agrupó en una congregación, denominada Congregación de Francia, diversas casas de canónigos regulares esparcidas por todo el reino, las puso bajo la dependencia de la abadía de santa Genoveva y nombró al padre Faure vicario general del nuevo Instituto.
El padre Faure visitó las casas, impuso allí el reglamento, fundó seminarios.
La Congregación de Francia quedó canónicamente erigida por bula del 3 de febrero de 1634.
El 17 de octubre, el capítulo general elegía al padre Faure superior general para una duración de tres años.
Fue reelegido en 1637.
Como las Cons305
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