Carta · tomo I
A ANTONIO PORTAIL, SACERDOTE DE LA MISlÓN
rándolo de su bondad, soy en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre, su muy humilde y obediente servidor, VICENTE DEPAÚL San Lázaro, sábado por la tarde 7. 198 [197,I,293-298] A ANTONIO PORTAIL, SACERDOTE DE LA MISlÓN Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido dos cartas suyas desde su partida, o mejor dicho, tres: una desde Brie-Comte-Robert 1, otra desde Lyón, y la última, al día siguiente de Quasimodo 2, desde Luzarches 3, SU primera misión; y no he respondido a la primera, porque no la he recibido hasta hace ocho días poco más o menos, y creí que mi contestación no le llegaría a Lyón; ni a la segunda, porque no lo creí conveniente.
Le contestaré ahora a las tres Le diré, pues, por lo que se refiere a la primera, que no creo que necesite otra licencia más que la que yo le mandé; sobre la segunda, que alabo a Dios por lo que me indica en su nota.
Hablemos de la tercera.
Ciertamente, padre, me ha consolado más de lo que podría decirle por la bendición que ha querido conceder Dios a sus pobres catecismos y a las predicaciones del padre Lucas, que me dice usted son muy buenas, y a todo lo que de allí se ha seguido.
¡Qué bueno es, padre, que se haya visto humillado, ante todo porque de ordinario es lo que sucede en todo progreso, y porque es ésa la suerte que Nuestro Señor prepara a aquéllos de los que desea servirse útilmente!
Y él mismo, ¡cómo fue humillado tam________ 7.
Juan de Montholon se caso luego legalmente con Juana Jeannesson.
Entró en el ejército, adquirió en 1640 el título de señor de Bordes-Cocherets y se casó en segundas nupcias con la señorita Luisa de Chesneton en 1647 ( Archives du Prince..., n.º 511, 568, 605).
Carta 198.
— Colección del proceso de beatificación. 1.
Hoy capital de cantón en Seine-et-Marne.
Esta localidad había recibido ya la visita de los misioneros y del propio san Vicente; poseía su cofradía de la Caridad desde hacía cuatro años.
Gracias a una fundación del comendador de Sillery, se daría allí una misión cada cinco años 2. 16 de abril. 3.
Hoy capital de cantón en Seine-et-Oise. 319
Tomo I · p. 293bién desde el comienzo de su misión!
Como extrema gaudii luctus occupat 4, también a los que trabajan en la angustia y el agobio se les ha dicho que tristitia eorum vertetur in gaudium.
Amemos, pues, esto último y temamos lo primero.
Y en nombre de Dios, padre, le ruego que entre por estos pensamientos, lo mismo que el padre Lucas, de no pretender de sus trabajos nada más que vergüenza, ignominia y finalmente la muerte, si Dios quiere.
Un sacerdote debería morirse de vergüenza antes que pretender la fama en el servicio que hace a Dios y por morir en su lecho, viendo a Jesucristo recompensado por sus trabajos con el oprobio y el patíbulo Acuérdese, padre, de que vivimos en Jesucristo por la muerte en Jesucristo, y que hemos de morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo, y que, para morir como Jesucristo, hay que vivir como Jesucristo.
Pues bien, puestos estos fundamentos, démonos al menosprecio, a la vergüenza, a la ignominia y desaprobemos los honores que recibimos, la buena reputación y los aplausos que se nos dan y no hagamos nada que no sea para este fin.
Trabajemos humilde y respetuosamente.
Que no se desafíe en la cátedra a los ministros; que no se diga de ellos que no son capaces de mostrar ningún pasaje de sus artículos de fe en la Sagrada Escritura, a no ser rara vez y con espíritu de humildad y de compasión; si no, Dios no bendecirá nuestro trabajo.
Alejaremos a las pobres gentes de nosotros.
Creerán que ha habido vanidad en nuestra conducta, y no creerán en nosotros.
No se le cree a un hombre porque sea muy sabio, sino porque lo juzgamos bueno y lo apreciamos.
El diablo es muy sabio, pero no creemos en nada de cuanto él nos dice, porque no lo estimamos.
Fue preciso que Nuestro Señor previniese con su amor a los que quiso que creyeran en El.
Hagamos lo que hagamos nunca creerán en nosotros, si no mostramos amor y compasión hacia los que queremos que crean en nosotros.
El padre Lamberto y el padre Soufliers, por haber obrado de ese modo, han sido tenidos por santos en todas partes, y Nuestro Señor ha hecho grandes cosas por medio de ellos.
Si obran ustedes así, Dios bendecirá sus trabajos; si no, no harán más que ruido y fanfarrias, pero poco fruto.
No le digo esto, padre, porque yo haya sabido que haya hecho el mal que digo, sino para que se guarde de él y trabaje con cons________ 4.
Prov 14, 13 320
tancia y humildemente y en espíritu de humildad 5.
Que el padre Lucas siga con las predicaciones, y usted con el catecismo.
Dudo mucho que el señor Olier 6 y Perrochel 7 vayan a verles.
El primero había partido ya y el segundo debería seguirle unos días más tarde.
Pero el señor Olier se ha visto detenido por la proposición que con insistencia le ha hecho el señor de Langres 8 para que tomara su obispado.
Andan ahora en tratos.
La cosa es todavía dudosa por causa de las condiciones.
Parece ser que más bien se hará la cosa 9.
Dicho señor Olier no dejará quizás por eso de hacer ________ 5.
San Vicente sabía que Antonio Lucas, compañero de Antonio Portail, era de un temperamento ardiente y amigo de la controversia, para la que tenía por otra parte gran aptitud. 6.
El señor Olier se arrepintió de no haber acudido en ayuda de los dos sacerdotes de la Misión.
La pena que experimentó fue tan viva que corrió peligro su salud.
Tuvo durante dos años remordimientos y escrúpulos continuos, acompañados de «sequedades y grandes obscuridades), de lágrimas y suspiros (F AILLON, o. c.., I, 158, 180, 181). 7.
Francisco Perrochel, nacido en París el 18 de octubre de 1602, era primo del señor Olier.
Fue de aquel grupo de eclesiásticos piadosos y llenos de celo que se unieron a san Vicente para animarse con su espíritu y trabajar bajo su dirección.
Dio misiones en varios lugares, especialmente en Auvergne, en Joigny y en el barrio de san Germán, formó parte de la conferencia de los martes y asistió a las reuniones en que se organizó la obra de retiros a los ordenandos.
Obispo electo de Boulogne, fue invitado a dar las conferencias a los ordenandos reunidos en Bons-Enfants y lo hizo tan bien que a la reina le entraron ganas de oírlo.
Impresionada por sus palabras, dejó al santo abundante limosna para ayudar a cubrir una parte de los gastos hechos por los ejercitantes.
Francisco Perrochel fue consagrado en la iglesia de san Lázaro el 11 de junio de 1645.
El episcopado de este santo prelado es uno de los más fecundos y gloriosos que ha conocido la diócesis de Boulogne.
Cuando, debido a su edad y a sus achaques, el obispo de Boulogne se vio en la imposibilidad de gobernar convenientemente su diócesis, presentó su dimisión.
Era en 1675.
Coronó su carrera el 8 de abril de 1682 con una muerte digna de su vida (cfr.
V AN DRIVAL, Histoire des éveques de Boulogne, Boulogne-sur-Mer 1852, en 8.º). 8.
Sebastián Zamet, nacido en 1588, consagrado en 1615, muerto en su castillo de Mussy el 2 de febrero de 1655.
El abad PRUNEL ha publicado su vida (Sebastián Zamet, évêque-duc de Langres, pair de France.
París 1912, en 8.º) y sus cartas espirituales (Lettres spirituelles de Sébastien Zamet précédées des Avis spirituels.
Paris 1911, en 8.º). 9.
Esta carta es el único documento que hace mención de la oferta del obispo de Langres a Juan Santiago Olier.
Su descubrimiento ha puesto fin a las conjeturas de los biógrafos del fundador de san Sulpicio (cfr.
F .
M ONIER, o. c.., I, 128, nota 3). 321
un viajecito hasta Pébrac para arrendar sus tierras.
Si el señor Perrochel tiene algún compañero, quizás no deje de ir a verles.
Ya se verá.
Entre tanto, le suplico que me escriba con frecuencia y me indique a quién he de dirigir la carta en Mende.
Esta tarde he enviado la carta del padre Lucas al padre Tinien, y al señor Olier la suya; pues ha sido esta mañana cuando he recibido la de usted.
¿Qué noticias podré darles de aquí?
Todos están bien, gracias a Dios.
Desde su partida hemos recibido a un gentilhombre lemosino que ha sido religioso, pariente del señor de Saint-Angel, y a un estudiante de Auvernia 10; pero, en cambio, hemos convencido al señor Flahan que estaría mejor en otro sitio que aquí.
Creo que recibiremos también a un primo del señor Meyster 11; antes era el ________ 10.
Annet Savinier, nacido en Clermont-Ferrand, ordenado sacerdote en marzo de 1637. 11.
Esteban Meyster fue uno de los mayores misioneros del siglo XVII.
El señor du Ferrier decía de él que era «el primer hombre del mundo para las misiones», y el padre de Condren, que era «hombre para oponer al anticristo».
Había nacido en la ciudad de Ath (Bélgica), de la antigua diócesis de Cambrai.
Lo atrajo la fama de san Vicente.
Entró en la Congregación de la Misión a finales de 1634, después de haber recibido el subdiaconado, fue ordenado de sacerdote en 1635 y dejó a san Vicente en 1636 para asociarse a Juan Santiago Olier y ponerse bajo la dirección del padre de Condren.
Predicó en varios lugares con gran éxito.
Fue especialmente célebre la misión de Amiens.
Conquistó tanto ascediente sobre el pueblo que según se decía, podría haber entregado la ciudad a los españoles.
El padre de Condren le escribía un día a Juan Santiago Olier: «Hemos de venerarlo y humillarnos por no ser dignos de la gracia que Dios le concede...
Reconozco, según creo, y honro en él algo de la gracia apostólica de la que le suplico a Nuestro Señor nos conceda alguna parte».
Y añadía luego: «No puede servir de regla a los demás».
En efecto, el señor Meyster no caminaba por las sendas ordinarias.
Su juicio no estaba a la altura de su gran talento. «Era de poco sentido común y muy visionario», ha escrito el padre Rapin ( Mémoires du P .
René Rapin, ed.
Aubineau.
Lyon, 3 vol., en 8.º, t.
I, P . 50).
Atacado súbitamente de enajenación mental en medio de un sermón que predicaba al aire libre en Metz, bajo un sol ardiente, acabó miserablemente sus días poco después.
Se encuentran bastantes datos sobre E.
Meyster en la Vie de M.
Olier, por F AILLON (cfr.
Récit véritable de la mort de M.
Meyster , Bibl.
Nat. fr. 22.445, f. 161).
San Vicente dice en su carta que un primo del señor Meyster pedía su admisión en la Congregación de la Misión; era Carlos Aulent, nacido el 1 de febrero de 1614 en Ath, recibido entre los misioneros a finales de 1636, ordenado de sacerdote en 1640 y admitido a los votos el 11 de diciembre de 1644. 322
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