Carta · tomo I
UN SACERDOTE 1 A SAN VICENTE
ciencia poseeré mi alma.
Además tengo un montón de preocupaciones por mi cargo, ya que mi espíritu aborrece grandemente la acción, y al obligarme a actuar en la necesidad, mi cuerpo y mi espíritu quedan abatidos.
Mi imaginación, por otro lado, me molesta grandemente en todos mis ejercicios, y produce un hastío bastante grande.
Nuestro Señor permite también que tenga exteriormente grandes dificultades, de suerte que no hay nada que me plazca en esta vida, sino sólo la voluntad de Dios que quiere que permanezca en ella.
Concédame Dios su misericordia, la que suplico a usted pida para mí con mucho interés; y yo no dejaré de pedir a Dios, como lo hago de todo corazón, que le dé fortaleza para el cargo que le ha confiado. 20 [20,I,35-36] UN SACERDOTE 1 A SAN VICENTE Diciembre 1627 Estoy de regreso de un gran viaje que he hecho a través de cuatro provincias.
Y a le he comunicado el buen olor que derrama por las provincias donde he estado, la institución de vuestra santa compañía, que trabaja por la instrucción y por la edificación de los pobres del campo.
En verdad, no creo que haya en la Iglesia de Dios nada más edificante ni más digno de los que llevan en sí el carácter y el orden de Jesucristo.
Es menester rogar a Dios que conceda la infusión de su espíritu de perseverancia a un designio tan provechoso para el bien de las almas, a las que muy pocos de los que se dedican al servicio de Dios se consagran como deben. 21 [21,I,36-37] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE Señor: Hace alrededor de tres semanas que, encontrándome en casa de la señorita du Fay, aproveché la ocasión para escribirle; pero temo que se hayan perdido mis cartas.
El principal asunto era un con________ Carta 20.
— L.
ABELL Y, o. c..
II, cap.
I, secc. 2, par. 8, 49. 1.
Un sacerdote «muy célebre», dice L.
ABELL Y.
Carta 21 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 105
sejo que le pedía para mi hijo.
Pero ahora, Padre, ya no estoy en la misma situación; ya que, sea porque Dios 110 le mantiene actualmente en la decisión de hacerse eclesiástico, o bien porque el mundo se ha opuesto a ello, sus fervores han disminuido grandemente; y al verle en tal cambio de espíritu, he hablado de ello libremente con la madre superiora, que me ha aconsejado ponerle simplemente como pensionista con esos buenos eclesiásticos 1, por las razones que le diré, si Dios me concede la gracia de ver su regreso, del que tengo gran necesidad.
Ciertamente su ausencia nunca me fue tan sensible, por las necesidades que he tenido desde entonces; en lo cual es preciso que confiese mi debilidad, asegurándole, padre mío, que si Dios me concede la gracia de acordarme del pasado, no tendré motivos para gloriarme.
Le pido con instancia la ayuda de sus plegarias, por el amor de Dios, y le agradezco muy humildemente la molestia que se ha tomado al escribirme y el honor que me demuestra al acordarse de mí.
No lo merezco. y Dios es demasiado bueno en sufrirme.
Pues bien. mi queridísimo padre, ofrezca mi voluntad a la misericordia divina, ya que quiero, mediante su santa gracia, convertirme y reconocerme verdaderamente, Padre, su humildísima sierva e indigna hija en Nuestro Señor.
L.
DE MARILLAC 13 enero 1628.
La señorita du Fay continúa con sus achaques corporales y ha estado casi siempre en cama desde hace quince días, aunque sin fiebre; desea mucho su regreso.
Dirección: al Padre Vicente. 22 [22,I,37-38] A LUISA DE MARILLAC Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros. 1.
En el seminario de Saint-Nicolas-du-Chardonnet. ________ Carta 22 (CA).
— El original se encuentra en poder de las Hijas de la Caridad, de la calle des Bernardins, 15, en París, donado por M.
Duby, antiguo sacerdote de la parroquia.
Debió de pertenecer a los religiosos de la abadía de san Víctor. 106
No sé cómo me había imaginado, estos días pasados, que estaba enferma, hasta el punto de que la creía siempre en esa situación.
¡Dios sea bendito porque su carta me ha demostrado lo contrario!
¿Qué le diré ahora de su hijo sino que, como antes no había que estar muy seguros del afecto que tenía a la comunidad 1, tampoco ahora hay que preocuparse mucho por el desafecto que tiene?
Déjele, pues, y entréguelo todo al querer o no querer de Nuestro Señor.
Sólo a El le pertenece dirigir a esas pequeñas y tiernas almas.
Más interés tiene El que usted, ya que a El le pertenece más.
Cuando tenga la dicha de verla, le diré el pensamiento que tuve un día y que le dije a la señora de Chantal sobre este asunto, con lo que ella se vio consolada y libre, por la misericordia de Dios, de una pena semejante a la que usted puede tener 2.
Así pues, hasta la vista; y si la otra pena la sigue afligiendo, escríbame, que ya le contestaré.
Dispónganse entre tanto a hacer un favor a dos jóvenes necesitadas que hemos creído conveniente que salgan de aquí y que le enviaremos dentro de unos ocho días, rogándole que las dirija a una persona honrada que les recomiende y les busque acomodo, si es que no conoce usted a alguna dama honrada que tuviere de ellas necesidad.
En este lugar tendremos todavía ocupación durante unas seis semanas; después de ello, seré todo para usted y para la señorita du Fay, a la que saludo con toda la amplitud de mi corazón, y pido a Dios que pueda encontrarlas con buena salud.
Soy en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre, señorita, su más humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAÚL Desde Joigny, 3 17 enero 1628. ________ 1.
El seminario de Saint-Nicolas-du-Chardonnet. 2.
Celso-Benigno, hijo de santa Juana Francisca, muerto el 22 de julio de 1627 en la isla de Ré, luchando contra los ingleses, fue toda su vida, a causa sobre todo de su pasión por los duelos, el tormento de su madre. 3.
Felipe Manuel de Gondy, general de las galeras, era conde de Joigny. donde san Vicente había fundado su tercera cofradía de la Caridad (L.
A BELL Y, o. c..
I, cap. x, 1.ª ed., 47). 107
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