Carta · tomo I
A UN SACERDOTE DE LA MISION
228 [220,I,321] A UN SACERDOTE DE LA MISION [636] 1 No sé si le he hablado de las aflicciones con que Dios ha querido visitar a nuestra pobre y pequeña Compañía.
El padre Bourel 2 ha muerto en la misión de Mesnil, santamente, lo mismo que había vivido.
Todos dicen de él que no han observado jamás en él una imperfección, ni siguiera el padre Boudet 3, su director en el seminario. 229 [221,I,321-323] A LUISA DE MARILLAC [1636] 1 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
No he visto jamás a una mujer como usted, ni que tome ciertas cosas tan fuerte que en cualquier cosa vea un crimen.
La elección de su hijo, dice usted, es un testimonio de la justicia de Dios sobre usted.
Está ciertamente equivocada al dar lugar a estos pensamientos y más aún al manifestarlos.
Ya le he dicho en otras ocasiones que no hable de ese modo.
En nombre de Dios, señorita, corríjase y sepa de una vez para siempre que esos pensamientos amargos son del maligno y que los de Nuestro Señor son mansos y suaves, y acuérdese de que los defectos de los hijos no siempre se les imputan a los padres, especialmente cuando éstos los han hecho educar y les han dado buen ejemplo, como usted ha hecho, gracias a Dios, y que Nuestro Señor permite por su Providencia admirable que algunos padres y madres santos se vean desgarrados en sus entrañas.
Abraham sufrió por Ismael, Isaac por Esaú, Jacob por la mayor parte de sus ________ Carta 228.
— Manuscrito de Lyon. 1.
Véase nota 2. 2.
Esteban Bourel, nacido en Saboya, recibido en la Congregación de la Misión en julio de 1635, muerto en 1636. 3.
Santiago Boudet, nacido en Epinay-sur-Seine, recibido en la Congregación de la Mision en 1634, ordenado de sacerdote en 1635.
Dio misiones en Bretaña con el señor Olier (F AILLON, o. c.., 1, 219), en la región de Toulouse, en Champaña y otros lugares. «Es un alma santa», decía de él san Vicente.
Carta 229 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Véase la nota 2. 350
hijos, David por Absalom, Salomón por Roboam y el Hijo de Dios por Judas; y, por la gracia de Dios, usted no ha llegado hasta eso, sino que, por el contrario, tiene motivo para alabar a Dios por lo que le ha dicho el señor Holden; porque le ha dicho la verdad.
Su hijo vino ayer a ver al padre de Sergis, se confesó con él y le dijo absolutamente que estaba decidido a servir a Dios en el estado eclesiástico, y algunas otras circunstancias que me han consolado mucho; pero al presente no me acuerdo cuáles son.
Así pues, dé gracias a Dios por esto y esté alegre.
La señora Goussault me dijo ayer que ha hecho el contrato de la casa 2.
Tendremos que vernos para ver quién la llevará.
Creo que es muy conveniente que retenga a esa buena muchacha hasta entonces.
No conozco a la otra da la que me habla, que todavía no está en casa de ustedes.
No sé si podré ir el domingo a su barrio y si, cuando vaya, tendré que hablarles en la capilla, que es tan poco sana.
Habrá que hacer lo posible para que sea en casa de la señora Goussault, aunque será mejor que antes la vea a usted en particular.
Animo; le deseo la paz de Nuestro Señor y soy s. s.
V.
D .
Hay que retrasar también la propuesta acerca de su casa 3.
Lo que me dice de volverla a alquilar amigablemente, me parece bien.
Dirección: A la señorita Le Gras. ________ 2.
Se alquiló la casa de La Chapelle; no se compró.
Luisa de Marillac y sus hijas, nos dice GOBILLON (o. c., P . 74) se establecieron allí en mayo de 1636.
Quizás a este cambio de residencia se refieren las líneas siguientes de la fundadora: «Ir al nuevo domicilio con el designio de honrar a la divina Providencia que nos guía, y ponerse en la disposición de hacer allí lo que la misma Providencia nos permita.
Por este cambio de domicilio, honrar el de Jesús y el de la santa Virgen de Belén a Egipto, y luego a otros lugares, sin querer tener, como ellos, un domicilio propio en la tierra» (Pensées, 41). 3.
Probablemente, la casa que iban a dejar las hermanas para establecerse en La Chapelle. 351
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