Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC
230 [222,I,323-324] A LUISA DE MARILLAC [Entre 1635 y 1638] 1 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Ya mandaré hacer para usted una memoria de las materias para la oración, de los ejercicios y del empleo del día, y se la enviaré.
Hay que hacer cesar a las parroquias 2 durante esa situación 3, y volver a reanudarlas, si esa joven tiene tiempo, después que haya pasado.
Que no haga nada durante ese tiempo.
Una fiebrecilla que tengo me impedirá atender a esa buena chica.
Le enviaré a alguno para ello, si me pasa aviso el día antes por la tarde.
Seguramente podrá escribirme algo de su hijo.
Ultimamente estuvo en Bons-Enfants.
Encargué al padre Pillé que lo despidiese con suavidad, pero pronto, porque le ha ocurrido un accidente al hombre del señor Doignon 4.
Ha hecho usted bien en enviar a esa buena joven en lugar de la enferma.
Me voy a celebrar la santa misa y a rezar por usted y por sus buenos proyectos.
Me encomiendo igualmente a sus oraciones y soy su humilde servidor.
V.
D .
Dirección: A la señorita Le Gras. 231 [223,I,324-326] A LUISA DE MARILLAC [Mayo 1636] 1 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
La verdad es que salgo esta mañana para Pontoise y Beauvais; pero le puedo asegurar que lo hago con pena por no haberla visto ni ________ Carta 230 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Esta carta fue escrita mientras que Juan Pillé dirigía la casa de Bons-Enfants (1635-1638).
Parece ser de algunos días antes que la carta 231. 2.
La visita a los pobres en las parroquias de París. 3.
Parece aludir el santo a un recrudecimiento de la peste. 4.
Posiblemente un caso de peste.
Carta 231 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
La «nueva residencia» de que habla el santo no puede ser más que la instalación de Luisa de Marillac en La Chapelle. 352
su nueva residencia.
Usted sería más útil en Beauvais que yo y les diré a las Damas de la Caridad que la esperen; pues no soy yo el que ha de reunirlas.
La razón de mi viaje es una razón que no me satisface: se trata de visitar a las Ursulinas 2.
¡Oh señorita, cuánto me molesta esto y cómo me parece un tiempo perdido para un hombre que se debe todo a los pobres' ¡Qué le vamos a hacer!
Hace ocho meses por lo menos que me urge monseñor de Beauvais; y como le he dado tantas veces largas al asunto, ya no viene por aquí cuando va y vuelve. como solía hacerlo, ni me escribe el señor Messier 3.
Sólo están las hijas 4, de las que no he recibido sino dos cartas para esto la semana pasada.
Pero dejemos esto y digamos: ¡Dios mío! señorita, ¡cuánto me preocupa verla tanto tiempo sin ir a tomar el aire con el continuo trabajo que tiene en el Hôtel-Dieu!
No he visto a la señora Superiora de San Salvador 5 para tener la respuesta sobre María 6.
¿Podría usted entretanto marchar a Grigny 7 para siete u ocho días y dejar a María para que se haga cargo de esas jóvenes?
Es lo bastante seria y exacta para ese menester.
Hágalo. por favor, durante mi ausencia.
Le diré a la señora Goussault, que viene a Pontoise, que se encargue ella.
También la señorita Poulaillon podrá ver a sus hijas de vez en cuando.
Si así es, convendrá que vaya a visitar, con la señora presidenta 8, la Caridad de Villeneuve-Saint-Georges, para animarlas y quitar la resolución que les ha hecho tomar la señora Guérin, después de mi partida, de que no vayan a visitar a los enfermos cuando no haya más que uno solo; y la razón es que ella no puede comprender que se pueda hacer un buen caldo con cinco onzas de carne.
Esa buena señora es buena y elocuente en palabras y se mete en todo, aunque no es de la Cofradía.
Si, al pasar por Grigny, quisiese usted recoger lo que ha comprado para aquel lugar en Bons-Enfants, haría bien.
Pero no, diga a la te________ 2.
COLLET afirma que san Vicente visitó dos veces a las ursulinas de Beauvais: en 1634, antes de la primera reunión de las damas del Hôtel-Dieu, que presidió a su regreso (o. c.., I, 232), y en 1641 (ib., p. 337).
O se olvida de la visita de 1636, o se equivoca en la fecha. 3.
Luis Messier, arcediano de Beauvais. 4.
Las ursulinas. 5.
La presidenta de la cofradía de la Caridad establecida en san Salvador. 6.
María Joly. 7.
Pequeña localidad de Seine-et-Oise. 8.
La señora Goussault. 353
sorera que encargue a algún otro que lo recoja, y convendría que lo hiciera el barquero.
Le devuelvo las reglas de las hijas.
Está todo tan [bien] 9, que no he querido añadir nada.
Léalas, pues, lo antes posible, si no cree necesario que esté yo allí; en ese caso, le prometo que será esa una de las primeras cosas que haré a mi regreso, si Dios quiere.
Será conveniente que las de esa parroquia 10 se encuentren allí al mismo tiempo, para que se uniformen.
Bien, termino rogándola que honre la paz y la tranquilidad del alma de Nuestro Señor, y encomendándome a sus oraciones, siendo en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAÚL No le digo nada de la señora de Liancourt, a no ser que, si ella la quiere llevar sólo para siete u ocho días, haga como mejor le parezca, pero que, como los grandes se muestran tan inseguros sobre lo que tienen que hacer, si ella no la ha visto. haría bien en aprovechar entretanto la ocasión de Grigny. 232 [224,I,327-332] A LUISA DE MARILLAC Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Envío al portador de la presente para saber noticias suyas, con la esperanza de que las traerá buenas.
En nombre de Nuestro Señor, señorita, haga todo lo posible para que así sea.
Tiene motivos para quejarse de que no haya contestado a la que me escribió cuando marchó para Gournay 1.
¿Qué le vamos a hacer?
Son faltas ordinarias en ________ 9.
Palabra olvidada en el original. 10.
La parroquia de san Lorenzo.
Carta 232 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Luisa de Marillac estaba en Gournay-sur-Aronde (Oise) el 18 de mayo de 1636, fiesta de la Santísima Trinidad.
Aquel día, reunió a los miembros de la cofradía de la Caridad en el castillo de la dama del lugar preguntó por la observancia del reglamento, procedió a la elección de oficialas, recibió a las nuevas simpatizantes, entre otras a la señora de Gournay y solucionó algunas dificultades relativas sobre todo a la elección de los 354
mí.
Espero que Nuestro Señor me dé la gracia de enmendarme, si usted hace el favor de perdonármelas.
Bien, hablemos de su indisposición.
¿Tiene necesidad de algún médico?
Si es así, dígamelo; enviaré alguno.
Tiene uno [en] Senlis hombre muy hábil, que atiende al Rey y que va muchas veces a Liancourt, debido a la confianza que en él tienen los señores de Liancourt, y con mucha razón.
No ahorre ningún esfuerzo en tenerlo y en que le asista debidamente.
Quizás es que no ha llevado bastante dinero; si así es, dígamelo, y se lo enviaré.
Su hijo ha pasado aquí un día durante estas fiestas y ha ido a que lo purguen en Bons-Enfants.
Está muy bien gracias a Dios.
La señora Goussault ha ido a Grigny 2 y luego a visitar algunas Caridades que se han establecido hace poco alrededor de Etampes.
Sus hijas del Hôtel-Dieu continúan portándose bien.
Sólo Enriqueta 3 sigue aún lánguida.
María dice que es por la ausencia de usted.
Esto le ha impedido ir a San Nicolás, y a Bárbara 4 ir a San Sulpicio 5.
Isabel 6 está mejor.
Lo único que pasa es que la joven que se ha asignado a la señorita Viole, las escandaliza por su modo de comportarse con los muchachos que vienen a verla, por lo que su maestra la ha despedido.
Se trata de Normanda, de la que escribió usted a la señorita Viole que pidiese a la señora Goussault que tuviese cuidado de ella, por tener un espíritu importuno y peligroso.
Ayer le mandé buscar para decirle que no hiciese entrar a los muchachos en la casa; pero ella no lo tomó a bien y me dijo que prefería marcharse.
Hay que quedar en paz después de haber hecho todo lo que puede hacerse en casos semejantes. ________ enfermos que había de asistir la cofradía.
Se conserva la relación que hizo de esta reunión (Pensées, p. 99). 2.
Pequeña localidad de Seine-et-Oise. 3.
Enriqueta Gesseaume, hija de la Caridad, muy inteligente y llena de recursos, pero de un carácter demasiado independiente.
Hábil farmacéutica, ayudó mucho en el hospital de Nantes, donde estuvo de 1646 a 1655.
Una de sus sobrinas la siguió en las Hijas de la Caridad; un hermano y un sobrino entraron en la Congregación de la Misión. 4.
Bárbara Angiboust. 5.
María Joly y Bárbara Angiboust estaban encargadas, en ausencia de Luisa de Marillac, de las hermanas empleadas en las cofradías de estas parroquias. 6.
Isabel Martín fue una de las más observantes entre las primeras Hijas de la Caridad.
Hermana sirviente en el hospital de Angers en 1640, en Richelieu en 1641, en el hospital de Nantes en 1646, volvió a Richelieu en 1648, para morir allí al año siguiente.
Su salud dejó siempre que desear. 355
Estas son las noticias que le pueden interesar.
Y preguntemos ahora: ¿cuándo volverá usted?
¡Dios mío!
Me olvidaba decirle que espero a la señora Mussot esta mañana para saber de fijo cuándo marchará.
La señora de Liancourt me ha dicho que vendrá a verme 7; pero he sabido, después de lo anteriormente escrito, que no lo ha querido hacer; y como el quehacer que tengo no me permite un rodeo tan grande, voy a enviarle un ruego para que pase por aquí a la vuelta.
La señora Mussot me aseguró ayer que partiría a fines de esta semana.
El Sr. prior habla de marcharse con ella y de ser uno de los capellanes de Liancourt con otro eclesiástico 8.
Ayer, como me urgía la señora de Combalet 9 para que le enviase a la joven, y que era para ella, hablé sobre este asunto con María De________ 7.
San Vicente interrumpió la carta en este lugar para continuarla al día siguiente. 8.
El duque y la duquesa de Liancourt habían concebido el proyecto ya desde 1606, de pedir capellanes para su tierra de Liancourt.
Estos capellanes deberían de ser tres. llevar vida común en una casa construida expresamente para ellos junto a la iglesia, y ayudar a los párrocos de Liancourt y de las parroquias vecinas dependientes de su señorío.
El estipendio ofrecido era mínimo; por eso no se presentaba nadie.
Algunos sacerdotes de la Provenza acabaron aceptando, pero se retiraron a los dos años.
Adriano Le Bon, de quien habla san Vicente en esta carta, no realizó su proyecto.
El duque se dirigió a san Vicente, así como a Jorge Froger, párroco de Saint-Nicolas-du-Chardonnet, y ambos le dirigieron a Adriano Bourdoise.
Bourdoise se dejó conquistar.
Dejó París el 1 de septiembre de 1642 y trabajó tan bien en Liancourt que en poco tiempo agrupó a su alrededor a toda una comunidad (J.
D ARCHE , Le saint abbé Bourdoise , t.
II, P . 184). 9.
María de Wignerod de Pontcourlay, nacida en 1604 en el castillo de Glénay, cerca de Bressuire, de Renato de Wignerod y de Francisca de Richelieu, hermana mayor del cardenal, se casó muy joven, en la cámara de Ana de Austria, con el sobrino del duque de Luynes, Antonio de Beauvoir de Grimoard du Roure, caballero, señor de Combalet, a quien nunca había visto y al que no amó jamás.
Durante los dos años que duró esta unión, los esposos sólo vivieron seis meses juntos.
El marqués de Combalet, retenido fuera del hogar por las necesidades de la guerra, cayó herido de muerte, el 3 de septiembre de 1622, en el sitio de Montpellier.
Viuda a los 18 años, la marquesa de Combalet dejó la corte y se retiró al Carmelo de: París.
Fue admitida en el noviciado, tras un año de clausura recibió el hábito religioso de manos del señor de Bérulle y pronunció los primeros votos.
Richelieu, que la quería mucho, intentó devolverla a la corte.
Gracias a sus gestiones, el Papa prohibió la clausura a la joven mar356
nyse, pues me parecía la más indicada; pero ella me dio una respuesta digna de una joven que tiene vocación de Dios en la Caridad, que fue que había dejado a su padre y a su madre para entregarse al servicio de los pobres por amor de Dios, y que me rogaba la excusase si no podía cambiar de planes para ir a servir a esa gran dama.
Después de esto hablé con Bárbara la mayor 10 sin decirle por qué ni para quién, y la envié a que me aguardara en casa de dicha señora de Combalet, en donde le dije que esa buena señora la emplearía unas veces para su servicio y otras para los pobres de la parroquia.
Ella se puso a llorar, y.después de tranquilizarse, la puse en manos de una señorita de la mencionada dama.
Pero me quedé muy extrañado ________ quesa, la escogió María de Médicis como dama de compañía en 1 de enero de 1625, y el rey erigió en ducado sus tierras de Aiguillon el 1 de enero de 1638.
Aquel mismo día el cardenal la llevó, para que fijase allí su residenciar a un pequeño palacete arreglado para ella, en la calle de Vaugirard, en las dependencias del pequeño Luxembourg, donde él mismo tenía su morada.
La duquesa de Aiguillon usó noblemente de su inmensa fortuna y de su gran influencia.
Trató y protegió a los hombres de letras y se puso al frente de todas las obras de caridad.
Estableció a los sacerdotes de la Misión en Notre-Dame de La Rose y en Marsella, donde les confió la dirección de un hospital que había hecho construir para los galeotes enfermos.
La casa de Richelieu y la de Roma vivieron de sus donativos Fue ella la que hizo dar a la Congregación de la Misión los consulados de Argel y de Túnez.
Contribuyó a la fundación del hospital general y de la sociedad de las misiones extranjeras, tomó bajo su protección a las Hijas de la Cruz y a las Hijas de la Providencia y fue la gran bienhechora del Carmelo.
Fue presidenta de la cofradía de la Caridad establecida en san Sulpicio y sustituyó a la señora de Lamoignon en la dirección de las damas del Hôtel-Dieu.
La duquesa de Aiguillon tiene que figurar con Luisa de Marillac, la señora de Gondi y la señora Goussault, en primera fila de las colaboradoras de san Vicente.
Quizás nadie le dio tanto.
Pocas personas le quisieron tanto.
Velaba por su salud con un cuidado maternal.
El coche y los caballos que utilizaba el santo en su ancianidad procedían de sus cuadras.
La muerte del siervo de Dios le afligió profundamente.
Hizo fabricar un relicario de plata sobredorada en forma de corazón coronado por una llama para encerrar allí el corazón del santo.
Murió el 17 de abril de 1675, a la edad de 71 años, y fue enterrada con el hábito de carmelita.
Los señores Brisacier y Fléchier pronunciaron su oración fúnebre (C ONDE DE BONNEAU-AVENANT, La duchesse d'Aiguillon.
París 1882, 2n ed., en 12.º).
L E LONG señala en su Bibliothèque historique de la France .
París 1768-1778, 5 vol., en 8.º, t.
III, n.º 30.854, una colección manuscrita de sus cartas, actualmente perdida. 10.
Bárbara Angiboust. 357
cuando poco después ella vino a casa del señor párroco de Loyac 11, donde yo estaba hablando con él, y me dijo que estaba asustada de ver una corte tan grande, que no podía vivir allí, que me rogaba que la quitase, que Nuestro Señor la había entregado a los pobres y me rogaba que la mandase a casa; lo cual dejó muy admirado a ese párroco por ver un desprecio tal de la grandeza del mundo, e hizo que yo le dijese a esa buena muchacha que volviese a casa de dicha señora, pero que, si no se encontraba bien allí dentro de cuatro o cinco días, que se volviese a San Nicolás.
¿Qué le parece, señorita?
¿No la entusiasma ver la fuerza del espíritu de Dios en esas dos pobres jóvenes y el desprecio que les inspira del mundo y de su grandeza?
No puede imaginar el ánimo que esto me ha dado por la Caridad y el deseo de que vuelva pronto y con buena salud, para trabajar aquí expresamente.
Haga, pues, todo lo posible por estar bien, señorita, por favor, y llévese a estas buenas jóvenes, si reconoce en ellas vocación y aptitud.
Bien, acabo pidiéndole a Dios que le devuelva la perfecta salud, como espero de su bondad, que soy, en su amor, y en el de su santa Madre, señorita, su muy humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAÚL San Lázaro, martes por la mañana, 27 mayo 1636.
Vi ayer a sus hijas del Hôtel-Dieu; están bien.
Si necesita de mis servicios, lo dejaré todo por ello; pero espero que podrá prescindir de ellos.
Dirección: A la señorita Le Gras. 233 [225,I,332] A LAMBERTO AUX COUTEAUX, SUPERIOR EN TOUL 13 junio 1636 Apremiado por Carlos-Cristián de Gournay, obispo de Toul, para que autorizase a los sacerdotes de la casa de dicha ciudad a confesar a las ________ 11.
Juan de Loyac, protonotario apostólico, honraba al clero por sus virtudes y sus talentos.
Era consejero, capellán y predicador ordinario del rey.
Hubiera sido obispo de Toulon a la muerte de Augusto de Forbin si Richelieu no hubiese detenido la expedición de las bulas.
Escribió la vida de Pedro de Sacjan, prior comendador de la orden de san Antonio en París y la de san Juan de Dios.
Carta 233.
— COLLET, o. c.., I, 355. 358
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