Carta · tomo I

A LUISA DE MARILLAC

Tipo
Carta
Tomo
I
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357
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Dice usted que la caridad se enfría.

¡Ay, cómo me emociona esa frase!

Se necesita gracia para comenzar; y también para perseverar luego hasta el fin.

Pidamos a Dios que la dé a cuantos tienen que remediar esas necesidades.

El señor Desclaux 1, confesor de monseñor el Cardenal, puede mucho en eso y no carece de caridad para ello.

Si le ve, le ruego le salude de mi parte y le asegure nuestra obediencia. 254 [246,I,357] A LUISA DE MARILLAC Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Creo que haría bien, señorita, viendo a la señora Fieubet 1, si es de la compañía del Hôtel-Dieu, y diciéndole lo que me indica.

Tengo mucho miedo de que haya un poco de culpa por parte de esas chicas, al menos indirectamente.

Hay que atender sobre todo a las aldeas pobres, ya que en las ciudades pasará siempre lo mismo; complacerse en ello es envanecerse.

Yo aprecio y abrazo estas contradicciones; y no crea que esto me repugna, esto es, el proyecto de las aldeas y ser, en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V .

D.

P .

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Dirección: A la señorita Le Gras 255 [247,I,357-358] A LUISA DE MARILLAC Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Una pequeña medicina que tomé ayer me ha impedido responder ________ 1.

Pedro Desclaux, nacido en Mugron (Landes) y muerto el 7 de octubre de 1637.

Carta 254 (CA).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.

Probablemente Claudia Ardier, muerta el 29 de agosto de 1657.

Se casó con Gaspar de Fieubet, señor de Launac-en-Guyenne y otros lugares secretario del rey, muerto cuando era tesorero del ahorro, el 12 de agosto de 1647, a los 70 años.

Carta 255 (CA).— Archivo de la Misión, original. (N. del T.: La traducción está hecha sobre el texto que figura en el Second Supplément de la edición francesa, t.

VIII, P . 550 S.). 379

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a la suya.

Le diré, pues, hoy que, si se toma la molestia de venir a casa de sus Hijas de San Nicolás mañana después de comer, tendré la dicha de verla, a no ser que vaya yo mañana por la mañana a La Chapelle, o que le diga lo contrario.

Para ello preparará el equipaje para venir, si lo necesita, de lo cual yo le pasaré aviso mañana, lo más pronto que pueda.

Y ruego que me perdone por mi manera dudosa de hablar; todo se debe a diversas circunstancias que ocurren de un momento a otro.

Estoy afligido por nuestra pobre hija que está en San Luis 1 y por lo que les ha pasado a las otras, ya que no pueden estar en sus habitaciones.

Le ruego me diga lo que sepa de ellas.

Nosotros hemos tenido un caso bastante parecido en San Lázaro 2, donde no he estado todavía, para conversar sin dificultad con algunas personas con las que tengo que tratar.

Se me acaba de ocurrir que, si puede venir mañana. a eso de las nueve, a casa de sus hijas de San Nicolás, la podría ver allí, y que podría usted comer con ellas.

Entretanto, la deseo buenos días y soy, en el amor de Nuestro Señor, señorita, su muy humilde servidor, V.

D .

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Colegio de Bons-Enfants, 21 de octubre de 1636.

Dirección: A la señorita Le Gras. 256 [248,I,358-359] A LUISA DE MARILLAC 2 noviembre 1636 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

La escribo desde Fréneville, a mi vuelta de Orléans.

Es la casa que nos ha dado la señora presidenta de Herse, donde recibí la suya, que me ha consolado más de lo que puedo expresar, al ver la resolución que me indica ha tomado su hijo.

¡Bendito sea Dios para siempre, que le ha dado ese consuelo y a mí también, que temía para él una condición muy distinta!

Así pues, que estudie teología en buena hora.

Le pido a Dios que le dé una parte del celo por la ________ 1.

A dicho hospital eran llevados los apestados. 2.

Un caso de peste.

Carta 256 (CA).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 380

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salvación de las almas que ha dado a su madre y de la gracia que le ha confiado para ello, a pesar de ser tan pobre y ruin.

Le doy además gracias a Nuestro Señor porque ha conservado a su buena hija enferma en San Luis.

No puede creer, señorita, cuánta consolación siento por todo.

¿Qué diré de la proposición del señor Drouard? 1 Ciertamente me parece llena de piedad y es de desear que tenga buen éxito, si encuentra eclesiásticos que tengan tanto celo.

En cuanto al mantenimiento que será necesario, no dudo de que las Damas oficiales de la Caridad del Hôtel-Dieu aceptarán que se tome, de lo poco que hay, lo que sea menester, esperando entretanto la asamblea de las damas.

Hable de ello, por favor, con la señora presidenta Goussault 2, Quizá salga para Grigny dentro de dos o tres días, de paso para otro sitio; si así es, se lo avisaré.

Termino entretanto con un deseo muy sensible de que esté bien y soy, en el amor de Nuestro Señor, su humilde servidor, V.

DEPAUL Espero estar en París dentro de ocho o diez días, con la ayuda de Dios.

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Dirección: A la señorita Le Gras, en La Chapelle. 257 [249,I,360-361] A ROBERTO DE SERGIS, SACERDOTE DE LA MISION, EN AMIENS Noviembre 1636 Todos nuestros enfermos se han curado de la fiebre y todo, gracias a Dios, ha ocurrido sin accidente alguno; y todos se encuentran bien ________ 1.

Beltrán Drouard, lacayo y gentilhombre del señor duque de Orleans, se ocupó de las Hijas de la Providencia con san Vicente de Paúl después de la muerte de la señorita Pollalion.

C OLLET dice de él, a propósito de la segunda misión dada en La Chapelle para los loreneses refugiados: «Un laico, llamado Drouard, extendió allí el fuego de la caridad» (o. c.. t. 1, p. 309). 2.

Se trata probablemente del proyecto de destinar dos sacerdotes al Hôtel-Dieu para las necesidades espirituales de los enfermos.

Su número se aumentó a 6 en 1642.

Recibían cuarenta escudos por año y encontraban allí comida y alojamiento (cfr.

L.

A BELL Y, o. c.., I, cap.

XXIX, 139), A.

C HEVALIER, L'HôtelDieu de París et les Soeurs Augustines.

París 1901, p. 320 en 8.º).

Carta 257.

— Reg. 2. p. 276 381

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en los cuatro lugares en que se celebra la misión, y también aquí, de forma que al parecer Nuestro Señor tendrá piedad de esta pequeña compañía, por la intercesión de la santa Virgen, a la que hemos enviado a visitar para este efecto al padre Boudet, en Chartres.

Todo está, sin embargo, dentro del orden de la Providencia, que quizás desee disponer de las cosas de otra manera.

¡Sea bendito su santo nombre!

El es el señor y lo hace todo para nuestro mayor bien.

Dejemos que lleve El las cosas 1.

Le he querido decir todo esto al principio, porque creo que es la cosa del mundo que más le puede contentar; y le confieso que lo que me dice en su carta me hace ver con claridad la parte que su corazón ha tomado en esta calamidad; y me parece que jamás hasta ahora había conocido mejor las profundas raíces que había echado en usted la caridad para con las personas de esta corporación, y no puedo expresar cuánto me ha enternecido esto.

Pues bien, ¡bendito sea Dios por todo y porque ha querido echar los cimientos que le han vinculado más estrechamente a la compañía, y por medio de la compañía a El!

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Le agradezco de todo corazón los empleos que le ha dado y la manera con que estoy convencido que los desempeñará, y especialmente por la forma con que ha tomado el asunto de esas buenas religiosas reformables y que podrán ser reformadas efectivamente por el consejo y la orden que el señor Cardenal 2 ha establecido para ello en París.

Sólo le diré esta palabra, que debemos en casos semejantes contentarnos con proponer el bien que pueden hacer aquellos de quien depende, sin que por eso, aunque se haya emprendido un asunto, tenga que salir bien necesariamente.

Los ángeles buenos se contentan con proponer y dejan que el resto lo vaya haciendo Dios y las personas que están confiadas a ellos.

Saludos al padre Grenu y también para usted con todo el cariño que me es posible... 258 [250,I,361] A LUISA DE MARILLAC ¿Cómo sigue usted, señorita, de la pena de esta mañana?

¿Desea enviar a alguien a visitar a su Hijo?

Si así es, enviaré un hombre ________ 1.

La peste se había declarado en san Lázaro durante el mes de octubre (cfr. carta 255). 2 El cardenal de Richelieu.

Carta 258 (CA).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 382

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