Carta · tomo I

A LUISA DE MARILLAC

Tipo
Carta
Tomo
I
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ticado ahora 5.

Si le parece bien todo esto, podrá decir a nuestras hermanas que lo hagan, mi queridísimo Padre.

Pero dígame, por favor, si encuentra a su gusto a nuestras hermanas de ahí.

Y o las encontré muy de mi agrado cuando pasé por allí.

Dios les conceda la gracia de caminar por sus sendas con sinceridad y simplicidad y de que le rindan su humilde obediencia según ese espíritu.

Sea siempre para nosotras un verdadero padre y protector, por favor, y haga con su paternal solicitud que los deseos de Aquel a quien honra en el cielo sean fielmente guardados en la tierra por sus hijas.

Es todo el bien que les deseo a ellas, y a usted, mi queridísimo Padre, la más alta santidad que se pueda conseguir en el mundo.

Concédame el honor de considerarme siempre (porque efectivamente lo soy) su muy humilde... 267 [258,I,371-372] A LUISA DE MARILLAC Dios la bendiga, señorita, por haber ido usted a poner sus hijas al servicio del Hôtel-Dieu y por todo lo que de ello se ha seguido 1.

Pero, en nombre de Dios, consérvese bien.

Vea la necesidad que tenemos de su pequeñez y lo que esa obra llegaría a ser sin usted.

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Doy además gracias a Nuestro Señor por haber hecho a sus hijas tan buenas y generosas.

Parece ser que su bondad suple todos los defectos que en ellas ve usted.

Yo no conozco aquí otras iguales.

Me informaré s; dos o tres que están a dos leguas de aquí y viven muy ejemplarmente desde hace cosa de un año querrían quizás, o alguna de ellas, dedicarse a ese género de vida.

En cuanto a lo que me dice de su hijo, creo que no hay que escuchar su proposición de salir de París.

No es posible imaginar cuántas vicios contraen irremediablemente la mayor parte de los que lo hacen, a no ser cuando sus padres lo hacen por si mismos en alguna ocasión especial, como ha ocurrido con algún pariente jesuita ________ 5.

Esta frase está incompleta o mal expresada.

Carta 267 (CA).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.

Aunque empleadas en el Hôtel-Dieu desde hacía tiempo, las Hijas de la Caridad no residían allí todavía.

Sólo se establecieron en diciembre de 1636 en un casa alquilada para ellas junto al hospital por las damas de la Caridad. 392

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