Carta · tomo I

A LUISA DE MARILLAC

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Carta
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I
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270 [14,XV ,15] A LUISA DE MARILLAC [1637] El señor párroco de San Germán me ha escrito la presente.

He enviado una nota a esa buena joven que usted ha mandado a la señora Goussault 1 Su hijo está bien, yo soy servidor de usted.

V.

D .

Dirección: A la señorita Le Gras. 271 [260,I,375] A LUISA DE MARILLAC Viernes, a las 5 [hacia 1637] 1 Señorita: Le ruego que me indique si tiene algunas hermanas, para dar dos al señor de Saint-Germain 2, que las pide para su parroquia e insiste en tenerlas cuanto antes.

Le ruego a Nuestro Señor que le envíe otras muy buenas.

V ICENTE DEPAÚL 272 [261,I,375-379] A LA HERMANA MARIA-EUFROSINA TURPIN 1 Mi queridísima hermana: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros. ________ Carta 270 (CA).

— Escrita en la parte inferior de la carta del señor Colombet.

Original en posesión (1931) del señor Lorenzo, sacerdote de París, publicado en Annales C.

M. 1932, 6.

Figura con el n. 14 en el t.

XV de las Oeuvres de Saint Vincent. (Mission et Charité, 19-20, p. 15).

Tomo I · p. 15

La fecha es la misma que la carta del señor Colombet, o sea, el año 1637, cuando se fundó la Caridad en Saint-Germain-l'Auxerrois. 1.

Dama de la Caridad.

Carta 271 (CA).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.

En la carta 289 de 1637 se hace mención por primera vez de la Caridad de Saint-Germain-l'Auxerrois, parroquia de París. 2.

Pedro Colombet Carta 272 (CA).

— Original en la Visitación de Amiens, hoy trasladada a Tournay. 1.

Asistente y directora en la Visitación de Angers.

Sor María-Eufrosina Turpin, nacida en París en 1605, dejó el mundo a los 19 años, a pesar de la oposición de su padre, para encerrarse en el primer monasterio. 395

Tomo I · p. 15

El señor Comendador 2 Y nuestra querida Madre la Superiora de la ciudad 3 me han concedido el honor de proponerme el pensamiento que Nuestro Señor les ha inspirado de que usted serviría a Dios útilmente en la Magdalena y, habiendo considerado la cosa con todas sus circunstancias, le diré simplemente que creo que tienen razón [al desear] que, después de considerarlo delante de Dios, sienta también usted este atractivo.

I le aquí las razones que me inducen a esta opinión.

En primer lugar, que la obra de suyo es muy santa, ya que consiste en dar la mano a las almas que se van perdiendo, que van deshonrando continuamente a Dios y llenando los infiernos, para sacarlas de la masa de perdición, hacerlas vivir según Dios y finalmente para desempeñar el oficio de su segundo redentor y llevarlas como de la mano a la gloria que Nuestro Señor ha adquirido para ellas por su preciosa sangre, empleo que es tan grande delante de Dios que lo ha estimado digno de su Hijo y el único capaz de atraerlo a la tierra.

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En segundo lugar, porque este pensamiento ha caído en el espíritu de un grande servidor suyo, al cual le ha dado gracia para su santa Orden y para la Magdalena, y en el de nuestra querida Madre, que la conoce, aunque quizás no tanto como yo, y tanto el uno como la otra la estiman con singular afecto.

En tercer lugar, porque me parece que Nuestro Señor le ha concedido bastante parte en su espíritu para conocer la importancia de esa obra, para quererla y para servirla con utilidad.

En cuarto lugar, porque creo que su vocación de ahí, como me lo dijo usted, no parece tan importante para la gloria de Dios como la de aquí. ________ de la Visitación, donde profesó el 22 de febrero de 1625.

Fue del número de las hermanas que pasaron al monasterio del arrabal cuando su fundación. «Nuestra digna madre, leemos en el libro de profesiones del primer monasterio (Arch.

Nat.

LL 1718, p. 6), concibió de ella tan alta estima en un viaje que hizo a París, que la adoptó como hija y la escogió para trabajar a sus órdenes en la confección del directorio de costumbres; la consultaba en las dificultades con que tropezaba».

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Sor Turpin dejó el monasterio de Angers para ir a fundar el de Amiens, del que fue la primera superiora.

Allí murió el 20 de diciembre de 1651 a los 46 años (cfr.

Abrégé de la vie et des vertus de la trés honorée Mere Marie-Euphrosine Turpin, en Année sainte des Religieuses de la Visitation Sainte-Marie.

Annecy 1867-1871, 12 vol., en 8.º, t.

XII, PP . 395-414). 2.

Noél Brulart de Sillery, gran bienhechor de la Visitación. 3.

Elena-Angélica Lhuillier. 396

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No le expongo más que estas cuatro razones, por las que debe prestar una gran atención a esta propuesta, aunque podría ofrecerle algunas más.

Y ahora voy a considerar, si le parece, las razones contrarias que la pueden hacer dudar de que Dios lo quiera: Primero, que es su Superiora 4 la que la envía a una casa que la ha pedido.

A lo cual yo respondo que usted es hija de esta casa 5, y no del arrabal, aunque resida allí, y que esta casa tiene derecho, según creo, a llamarla en caso necesario y que, interviniendo en ello la obediencia de su Superiora, tiene usted obligación de volver; en segundo lugar, que la buena Madre del arrabal le ha indicado al señor comendador que le parecía bien y que ella misma le escribiría, como lo ha hecho, y que, si la piden de ahí, no por eso es usted aquí menos deseada.

Segundo, me dirá usted que el empleo de la Magdalena no parece conveniente a las hijas de Santa María.

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A lo que le diré que el empleo por la salvación de las almas es propio de los hijos de Dios y que, si Nuestro Señor ha juzgado que el cuidado de la Magdalena podía ser digno de su bondad y la de la Virgen María, no hay que dudar de que es también conveniente a las hijas de Santa María.

Tercero, me indicará que quizá sea necesaria en Angers.

Y yo le responderé que ya se proveerá con alguna otra que quizás no sea menos agradable y útil que usted.

Cuarto, le parecerá que quizás no tiene suficiente espíritu para servir en la dirección de una casa tan grande y tan difícil.

A lo que responderé que serán dos para ello, Nuestro Señor y usted, y que con El lo podrá todo.

Quinto, pensará usted en sus parientes, que quizás no lo creerán ________ 4.

La madre María-Inés Le Roy, superiora del segundo monasterio, de donde María-Eufrosina Turpin había sido enviada a Angers.

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Esta religiosa, nacida en Mons en 1603 era, por parte de su madre, sobrina de Felipe de Cospean, obispo de Lisieux Entró en 1624 en el primer monasterio, que dejó, a petición de la marquesa de Dampierre, para unirse al grupo de hermanas enviadas al monasterio del arrabal cuando su fundación Fue directora del mismo, y luego asistente.

El voto de las hermanas le confió incluso por seis veces el cargo de superiora, que llevó del 11 de junio de 1634 al 24 de mayo de 1640, del 27 de mayo de 1646 al 13 de mayo de 1652, y del 6 de junio de 1658 al año 1664.

Fue personalmente a empezar los monasterios de Amiens y de Mons, fundó el de Angers y el tercero de París y tuvo una gran parte en el establecimiento del de Varsovia.

La muerte se la llevó el 18 de mayo de 1669 (Année Sainte, t. v, p. 547). 5.

El primer monasterio, donde sor Turpin había hecho su noviciado. 397

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conveniente.

Pero a eso le contestaré que se sabrá antes de que la cosa se le haya cargado en cuenta y que, aunque sientan repugnancia, me parece que debería pasar por encima de todo, como generoSamente lo hizo cuando el viaje a Angers.

Sexto, que si el pensamiento de la estima del mundo pudiese afectarla en algo, lo cual no creo, responda, mi querida hermana, que tan lejos está de ser menos estimada la comunidad de Santa María, ni las hermanas que allí están, por dedicarse al cuidado de aquella casa, que por el contrario jamás he oído hablar tan bien de su santa Orden, ni de las que están en la Magdalena, como después de haberse encargado de esas pobres criaturas, y que hemos de considerar como muy honorable todo lo que Nuestro Señor y la santa Virgen han hecho; y que, habiéndose aplicado el uno y la otra al cuidado de la Magdalena, también usted puede servir honorablemente según Dios y según el mundo a la salvación de esas chicas.

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Estas son, mi querida hermana, las objeciones que creo podrían presentar la carne y la sangre, el mundo y el diablo; y las respuestas a las mismas me parecen tan razonables y tan conformes con la voluntad de Dios que, si yo fuese mi hermana María-Eufrosina y otra persona ocupase el lugar que yo ocupo con usted y tuviese tanta caridad conmigo como yo tengo con usted y la quiero en Nuestro Señor, me parece que bajaría la cabeza y aceptaría esta proposición.

Es esto, mi querida hermana, lo que yo espero que hará si Nuestro Señor no le da a conocer manifiestamente que El desea lo contrario; en ese caso, yo acepto lo que usted haga, con tan buen corazón como que soy, en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre, mi querida hermana, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAÚL Sacerdote muy indigno de la Misión Le ruego presente nuestros muy humildes saludos a nuestra querida Madre Superiora de Orléans 6 Y que me ayude a darle las gracias por la acogida tan caritativa que me hizo, hace poco tiempo, en su casa.

París, vigilia de San Matías 7 1637.

Dirección : Mi querida hermana María-Eufrosina Turpin, religiosa de Santa María. ________ 6.

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Claudia-Esperanza Jousse.

Fue superiora por dos trienios consecutivos, del 21 de mayo de 1634 al 24 de mayo de 1640, y volvió a serlo a continuación. 7. 23 de febrero. 398

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