Carta · tomo I

A LUISA DE MARILLAC

Tipo
Carta
Tomo
I
Página inicial
62
Metadatos
Extraídos del documento
Ver tomo

disminuir o remitir por entero las restituciones debidas por haber incurrido en simonía; bendecir los ornamentos de Iglesia.

J.

DE LA SALLE, J.

BECU, DU COUDRAY, A.

PORTAIL, CALLON, J.

DEHORGNY, J.

BRUNET, A.

LUCAS, VICENTE DEPAUL.

Dado en París, en el colegio de Bons-Enfants, 1 de agosto de 1628. 28 [29,I,62-64] A LUISA DE MARILLAC [Entre 1626 y mayo de 1629] 1 No tiene razón, mi querida hija, al pensar que yo he creído que no había aceptado con agrado la propuesta de la señorita, porque no he pensado nunca en ello.

Y no he pensado, porque estoy seguro de que usted quiere y no quiere lo mismo que Dios quiere o no quiere, y que no está jamás en disposición de querer y no querer más que lo que nosotros le digamos que nos parece que Dios quiere o no quiere.

Reconozca, pues, su culpa en ese pensamiento y nunca le vuelva a dar entrada en adelante.

Procure vivir contenta en medio de sus motivos de descontento y honre siempre el no-hacer y el estado desconocido del Hijo de Dios.

Allí está su centro y lo que El espera de usted para el presente y para el porvenir, por siempre.

Tomo I · p. 62

Si su divina Majestad no le hace conocer, de una forma inequívoca que El quiere otra cosa de usted, no piense ni ocupe su espíritu en esa otra cosa.

Déjelo a mi cuenta; yo pensaré en ella por los dos.

Pero pasemos al pequeño hermano Miguel.

Cierto, querida hija, que esto me afecta; sus sufrimientos me son sensibles, y también los que usted tiene por amor a él.

¡Pues bien, todo será para un bien mayor!

¿Qué le diré ahora de aquél a quien su corazón quiere tanto en Nuestro Señor?

Va un poco mejor, al parecer, aunque siempre con alguna pequeña impresión de sus escalofríos.

Por lo demás, le han ________ Carta 28 (CA).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.

Por el contenido de la carta vemos que Luisa de Marillac no estaba todavía decidida en su vocación y que la Congregación de la Misión estaba casi en los comienzos. 126

Tomo I · p. 62

propuesto y le apremian a que marche a Forges 2 y que parta mañana, y el señor médico le aconseja que aproveche la ocasión que ahora se ha presentado de ir en carroza Ciertamente, mi querida hija, todo esto me afecta mucho más de lo que podría expresar: ¡que se haga tanto por un pobre esqueleto!

Pero, si no lo hago, se quejarán de mí nuestros padres 3, que me apremian mucho porque les han dicho que esas aguas minerales me vinieron muy bien otros años en semejantes enfermedades.

En fin, me he propuesto dejar hacer en la forma que me parece que haría nuestro bienaventurado Padre 4.

Así pues, si me marcho, le digo adiós, mi querida hija, y me encomiendo a sus oraciones y le ruego se mantenga como hasta ahora.

No diga nada de esto a nadie, por favor, porque no sé si las cosas saldrán bien.

Mi corazón no ha podido ocultárselo al suyo, ni tampoco a nuestra madre de Santa María 5 ni a la señorita du Fay Animo; ya le he dicho bastante a mi hija.

Tomo I · página PDF 63

He de acabar diciéndole que mi corazón guardará un tierno recuerdo del suyo en el de Nuestro Señor y por el de Nuestro Señor solamente, en cuyo amor y en el de su santa Madre quedo su humilde servidor. ________ 2.

Forges-les-Eaux, villa situada a seis leguas de Neufchâtel (Sena Inferior).

Esta localidad posee tres fuentes de aguas minerales ferruginosas, que se consideran muy tónicas y muy eficaces contra las obstrucciones intestinales y las hidropesías.

Luis XIII, la reina Ana de Austria y el cardenal Richelieu fueron allá en 1632.

Véase en la Revue hebdomadaire del 20 de agosto de 1910 el excelente artículo de E.

M AGNE, Une station thermale au XVIIe siècle: Forges-les-Eaux, 350-372. 3.

Los sacerdotes de la Misión. 4.

San Francisco de Sales, obispo de Ginebra, muerto en Lyón el 28 de diciembre de 1622.

Honró a san Vicente con su amistad. «Muchas veces tuve el honor de gozar de la intimidad de Francisco de Sales», decía el santo sacerdote en el proceso de beatificación de su ilustre amigo, el 17 de abril de 1628.

Tomo I · página PDF 63

San Vicente sólo hablaba del obispo de Ginebra con sentimientos de admiración: lo consideraba digno de los honores reservados a los santos.

San Francisco de Sales, por su parte, según el testimonio de Coqueret, doctor por la Sorbona, decía que «no conocía a nadie que fuese tan digno y tan santo sacerdote como el señor Vicente» (Carta postulatoria del obispo de Tulle, del 21 de marzo de 1706).

Por eso, cuando tuvo que designar un superior para el convento de la Visitación establecido en París, su elección recayó en Vicente de Paúl. 5.

Fueron los consejos del cardenal de Saboya, durante su común estancia en París, los que decidieron a san Francisco de Sales a fundar en dicha ciudad un convento de la Visitación.

A su llamada, santa Juana Francisca Frémiot de Chantal, ocupada entonces en la fundación de Bourges, 127

Tomo I · página PDF 63

VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

Volver arriba VicenPlay