Carta · tomo I
A LA MADRE DE LA TRINIDAD
poco más; tienen que estar las dos más fuertes.
Yo le he hablado siempre de sus molestias.
¡Oh Dios mío!
¡cuán dulce y fuerte ha sido su aceptación de la voluntad de Dios en su enfermedad!
No es nada verla con salud en comparación con la enfermedad.
Pero ¿quién es el que hace esto?
¿Es ella?
¿No es acaso Nuestro Señor?
Soy, en su amor, V.
D .
Dirección: A la señorita Le Gras. 295 [284,I,408-410] A LA MADRE DE LA TRINIDAD 1 Mi muy querida y Reverenda Madre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me siento muy indigno de darle las gracias por las que usted incesantemente nos hace; esto me obliga, mi queridísima y amable Madre, a pedirle a la santa Virgen, a la que me ha entregado de una manera especial, que ella obre de tal manera con su Hijo que sean ellos dos su paga y recompensa.
He echado el ojo sobre varios eclesiásticos para su sacristía; pero no ha querido Dios que encuentre todavía lo que necesita.
Estaré atento, pero dudo mucho de que sea tan eficaz como lo es su bondad con mi ruindad.
Haré, sin embargo, todo lo posible, así como también haré que se busquen recuerdos del bienaventurado señor Gallemant 2 por medio de un vicario suyo 3 que aquí tenemos, y por ________ Carta 295 (CA).
— Original en el convento del Carmelo de Troyes. 1.
María de Hanivel, hija del gran encargado de audiencias de Francia.
En su juventud buscó los halagos del mundo, que la adulaba.
Impresionada por la muerte repentina de una amiga y por las palabras del famoso capuchino P .
Angel de Joyeuse, rechazó la boda con el sobrino del duque de Villars y, por consejo de su primo el señor de Brétigny y de la señora Acarie, entró en el Carmelo de la calle Saint-Jacques desde el momento de su fundación, y tomó el nombre de María de la Trinidad, profesando en el convento de Dijon en 1605.
Fue priora en Rouen, en Pontoise y finalmente en el convento de Troyes, donde murió el 6 de marzo de 1647, a los 68 años de edad (P .
G ALLEMANT, o. c.. pp. 329-339). 2.
Santiago Gallemant, doctor por la Sorbona, primer superior de los carmelitas de Francia, párroco de Aumale, luego de Aubervilliers, cerca de París, murió en Besançon el 25 de diciembre de 1630, a los 72 años de edad.
En 1653 publicó su vida el padre Plácido Gallemant.
Probablemente la madre de la Trinidad buscaba para él esos datos biográficos. 3.
Juan Pillé, antiguo vicario de Aubervilliers, que entró en la Congregación de la Misión en 1631. 422
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