Carta · tomo I
A BERNARDO CODOING, SACERDOTE DE LA MISION, EN ROMANS 1
11 de agosto de 1610
298 [287,I,412-416] A BERNARDO CODOING, SACERDOTE DE LA MISION, EN ROMANS 1 27 diciembre 1637 Hace tiempo que estoy pensando si tenía que rogarle que fuese a trabajar a Richelieu, en donde el señor Cardenal ha fundado una Misión 2, no sólo para aquel ducado 3 sino también para el obispado de Luçon 4, con la atención a los ordenandos y a los ejercitantes de ________ Carta 298.
— Reg. 2, p. 277. 1.
Bernardo Codoing, nacido en Agen el 11 de agosto de 1610, ordenado sacerdote en diciembre de 1635, recibido en la Congregación de la Misión el 10 de febrero de 1636, ocupa un lugar importante en la historia de los primeros compañeros de san Vicente.
Fue el primer superior del seminario de Annecy (1640-1642), dirigió la casa de Roma por dos años (1642-1644), luego el seminario Saint-Charles, situado junto a san Lázaro (1645-1646), pasó de allí a Saint-Méen en medio de circunstancias especialmente difíciles (1646-1648), luego a La Rose (1648-1649) y finalmente a Richelieu (1649-1650), siempre en calidad de superior.
Tuvo grandes éxitos en sus misiones de Francia e Italia.
Sus sermones gustaban tanto que san Vicente pensó alguna vez en publicarlos.
Bernardo Codoing hubiera hecho mayores servicios al santo si no hubiese tenido tanto apego a sus ideas propias y si hubiera sabido defenderse contra la tendencia a la precipitación.
Podríamos decir: ¡felices defectos!, ya que nos han valido algunas de las más hermosas cartas de la correspondencia de san Vicente. 2.
El contrato de fundación se firmó el 4 de enero de 1638 en el castillo de Rueil entre el cardenal de Richelieu y san Vicente.
El santo se comprometía a enviar siete sacerdotes a Richelieu antes de marzo y a añadir otros tres antes de dos años para cumplir las funciones curiales en dicha localidad, dar misiones en el ducado, y en los obispados de Luçon y de Poitiers, preparar a los ordenandos y recibir a los sacerdotes para los ejercicios espirituales.
El cardenal, por su parte, donaba al santo las rentas de los juzgados de Loudun, calculadas en 4.550 libras. y se comprometía a buscarles el alojamiento necesario. 3.
El ducado de Richelieu había sido constituido en 1631 con las baronías de Faye-la-Vineuse, Isle-Bouchard y Chinon. 4. «...
De esos diez, se dice en el contrato (Arch.
Nat.
MM 534), habrá cuatro que permanecerán en la ciudad de Richelieu para cumplir con las funciones de dicha misión tres serán enviados cada cinco años a cada ciudad y aldea de dicho ducado de Richelieu para realizar allí las funciones de dicha misión; y una vez que hayan recorrido todo el ducado, esperando el tiempo conveniente para empezar de nuevo, harán dicha misión en el obispado de Poitiers o en otros lugares cercanos a dicho ducado, tal 425
la diócesis de Poitiers 5.
Por un lado, consideraba la necesidad de ese buen pueblo en donde está, y el buen uso que hace de las gracias que Nuestro Señor le presenta; pero, por otro, he considerado que esta misma necesidad y este mismo uso se aprecian en el pueblo del Poitou; pues me han escrito y me lo ha dicho también el señor Renar, que ha vuelto de allí, que jamás se han visto almas tan tocadas, ni tal afluencia por todas partes; y lo que me ha inclinado en favor de Richelieu ha sido la obligación que tenemos allí, ya que la fundación es perpetua.
Hecho esto, padre, le suplico muy humildemente que parta, apenas recibida la presente, si no está en misión; y si está, que marche, en nombre de Nuestro Señor, inmediatamente después de haberla acabado, sin divulgar esto hasta su partida.
No podemos faltar a la obligación que tenemos de estar en Richelieu el 20 o el 25 de enero.
Podrá asegurar a los pueblos de ahí que, cuando Dios quiera enviar hombres para servirles en nuestra vocación, que acudiremos, pero que entretanto la necesidad absoluta nos obliga a actuar de esta manera.
Le había rogado al padre Grenu que fuese a trabajar a Aiguillon, que está cerca de su ciudad de Agen 6; pero luego le he rogado que fuese a Troyes, por cierta razón particular.
El padre de Sergis me indica que todo Aiguillon ha cumplido con su deber y que los principales han sido los primeros en empezar; que sólo quedaba un número muy pequeño que debería cumplirlo al día siguiente; que el señor Hopille, vicario general, le ha enviado cuatro o cinco párrocos de la diócesis para trabajar con él en Aiguillon durante tres semanas, excepto los domingos que se iban a sus parroquias.
Me dijo además que ha habido una multitud del pueblo de los campos que ha ido allá a cumplir con sus deberes, incluso de ________ como plazca a Su Eminencia, y los otros tres serán enviados al obispado de Luçon para el mismo fin; y los seis enviados a dicho ducado y a dicho obispado de Luçon estarán obligados a ir allá cuatro veces al año, en las estaciones más convenientes, y trabajar allí seis semanas cada vez...». 5. «El dicho Vicente se obliga... a recibir en dicha casa de la misión de Richelieu perpetuamente, instruir, alojar y alimentar durante doce días, antes de cada una de las cuatro témporas del año, a todos los de la diócesis de Poitiers que quieran recibir órdenes sagradas en dichas cuatro témporas, y recibir todo el año a perpetuidad en dicha casa y alojar en ella y alimentar durante quince días a todos los sacerdotes que el señor obispo de Poitiers y sus sucesores quieran enviar para hacer los ejercicios espirituales y ser instruidos en las funciones eclesiásticas, con tal que no se envíen más de ocho sacerdotes a la vez, además de los que hayan de ser promovidos a las órdenes sagradas» (Ibíd.). 6.
Tomo I · página PDF 362Ciudad natal de Bernardo Codoing. 426
Tomo I · página PDF 362diez leguas a la redonda.
Vea, padre, cómo las espinas punzantes de nuestro natural producen buenas rosas que se abren apenas el sol de justicia hace aparecer sobre ellas los rayos de su gracia.
Ha sido menester que le diga estas palabras para su consuelo.
Volvamos a su viaje.
Si está pronto para partir con el padre Grenu, podrán hacer juntos el viaje hasta Lyon.
De allí hay que ir a Châlons hacia Roanne, donde podrán embarcar hasta Orléans, para marchar desde allí a Saumur, en donde estarán a una jornada de Richelieu y encontrarán a los padres Lamberto y Perdu en Champigny, a una legua de Richelieu.
¡Oh, Señor, cuántas necesidades espirituales en ese país, donde hay muchos herejes, por no haber oído hablar de Dios, según dicen, en la iglesia de los católicos!
En ese país es donde la herejía se ha extendido, dilatado y defendido más obstinadamente desde el principio.
De ahí es de donde ha sacado sus principales fuerzas para la destrucción de nuestra santa religión y del propio Estado, si hubiese podido.
¡Oh!
¡qué gran imperio ha tenido y tiene todavía allí Satanás!
Espero. padre, que Nuestro Señor se servirá de usted y del buen padre Durot 7 para hacerle una dura guerra, no ciertamentein sublimitate sermonis et humanae sapientiae verbis, sed in ostensione virtutis spiritus, in humilitate et mansuetudine, in patientia et longanimitate 8.
Vaya, pues, padre, in nomine Domini.
Ruego a su divina bondad que le dé su santa bendición y, con ella. una mayor parte en su espíritu.
No dudo que su corazón se sentirá como arrancado de ese país, en donde ha echado raíces de caridad en esas almas, y que experimentará las ternuras de San Pablo cuando dijo el último adiós a aquel pueblo que lloraba tanto por él.
Pero ¿qué?
A un corazón verdaderamente apostólico le corresponde robustecerse ante esas ternuras, pasar por encima de ellas y marchar a donde la santa obediencia le da a conocer que lo quiere Nuestro Señor.
Ciertamente, padre, estar en esa situación es estar en el cumplimiento de la voluntad de Dios y empezar el paraíso ya en este mundo.
Pero ¿qué digo yo a un alma que siempre me ha parecido dispuesta a ir hasta los antípodas por amor de Dios, si la santa obediencia se lo pedía? ________ 7.
Nicolás Durot, nacido en Oisemont (Somme), recibido en la Congregación de la Misión en agosto de 1633, ordenado sacerdote en diciembre de 1636.
En 1639 predicaba por la región de Toulouse.
Lo encontramos en París en agosto de 1640.
Volvió a Richelieu en 1642, dejó la Congregación en 1645 y obtuvo, gracias a san Vicente, la canonjía de Saint-Martin d'Angers 8.
Texto formado con diferentes pasajes de san Pablo: 1 Cor 2, 1.
A; Ef 4, 2; Col 1, 11 427
No sé por qué se me ha corrido la pluma para decirle todo esto.
Sé muy bien que no ha sido por pensar que tenía necesidad de convencerle, ya que tiene más bien necesidad de ser reprimido en el ardor de su celo; de eso era de lo que tenía que hablarle y le hablaré algún día, si Dios quiere, el cual es el único en saber por qué me he extendido en ello sin pensar.
Será conveniente que se despida, personalmente o por escrito, de monseñor de Valence 9 y que le agradezca la gracia que le ha concedido de apreciar su servicio en su diócesis, y que le diga que ha sido sólo la pura necesidad la que nos ha obligado a reclamarle, y que, si Dios quiere darnos los medios para ello, procuraremos volver de nuevo.
Despídase también de la buena y muy querida hermana María 10 y encomiende por favor, a sus oraciones a esta pequeña Compañía y al más ruin y miserable de todos los hombres, que soy yo y que soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde...
No esperaré ninguna otra respuesta más que la de su partida, que le suplico sea lo antes posible.
Su hermano espera carta de contestación a la que le yo le envié de su parte.
Me imagino que Nuestro Señor le ha curado del amor demasiado tierno a sus parientes. 299 [288,I,417-418] A LUISA DE MARILLAC Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Habrá que determinar de común acuerdo lo que conviene hacer en Saint-Leu 1. ________ 9.
Carlos-Santiago de Gélas de Leberon (1624-1654). 10.
María Tessoniere o María de Valence era una santa viuda, animada de una devoción especial a la Santísima Trinidad.
San Francisco de Sales la llamaba una reliquia viviente.
Santiago Olier hizo un viaje de París a Valence para consultarla.
El cardenal de Bérulle, san Vicente y el padre Coton, su director, sentían por ella la más profunda veneración.
El pueblo le rindió después de su muerte una especie de culto público.
Su vida, publicada en Lyon en 1650 por el P .
Luis de la Rivière (Histoire de la vie et moeurs de Marie Tessonière), por orden expresa de la reina regente y con la aprobación de varios doctores de la Sorbona, disgustó al obispo de Valence, que prohibió el libro y lo hizo condenar por la Asamblea del Clero de Francia.
El prelado y la Asamblea prohibieron igualmente el culto que se le tributaba.
Carta 299 (CA).
— Original en el hospital de Moulins 1.
Parroquia de París. 428
En la última reunión 2 se tomó el acuerdo de que se le pidiera hacer un ensayo con los niños expósitos, si hay algún medio para alimentarlos con leche de vaca y tomar dos o tres vacas para eso.
He recibido gran consuelo al ver cómo la Providencia se ha dirigido a usted para ello.
Sé muy bien que hay muchas cosas de qué hablar sobre el asunto.
Ya hablaremos 3. ________ 2.
Reunión de las damas de la Caridad del Hôtel-Dieu. 3.
En aquella época era muy grande el número de niños abandonados cada año en la ciudad y en los arrabales de París.
San Vicente contaba de 300 a 400 (A BELL Y, o. c.., t.
II, cap.
X, 1.ª ed., p. 362).
El transeúnte que se encontrase a alguno tenía que comunicárselo al comisario del barrio, que era el único que tenía el derecho de recogerlo.
Los niños encontrados eran llevados al Hôtel-Dieu y de allí a la Couche, calle de Saint-Landry, donde una viuda, a la que ayudaban dos sirvientas, se encargaba de ellos.
A la casa le faltaban rentas y las nodrizas tampoco eran muy solícitas.
Por eso la muerte causaba no pocas víctimas entre aquellas pequeñas criaturas, hasta el punto de que san Vicente podía decir en una de sus conferencias a las damas de la Caridad: «Desde hace 50 años no sobrevivía ninguno, a no ser últimamente, en que alguno ha podido sobrevivir».
Las sirvientas les daban narcóticos para hacerles dormir, o los vendían por ocho sueldos a gentes miserables que, después de romperles los brazos y las piernas, los utilizaban para conmover a los transeúntes.
San Vicente, que se ocupaba de tantas obras de Caridad, conocía la Couche.
Deploraba esos abusos e intentaba poner remedio.
La compañía de Damas de la Caridad se ocupaba de los enfermos del Hôtel-Dieu.
El cabildo de París les pidió que se encargasen también de los niños expósitos.
Después de dos años de oración y de reflexión, san Vicente se decidió a hacer una prueba.
Esta carta nos indica que la obra empezó modestamente: dos o tres niños confiados a los cuidados de algunas Hijas de la Caridad y alimentados con leche de vaca.
Pronto el número llegó a doce, y se buscaron cuatro nodrizas.
Se les instaló en la calle de Boulangers, junto a la puerta de san Víctor Aquel modesto ensayo dio buenos resultados.
Por eso las damas decidieron, en 1640, recihir a todos los niños expósitos que les presentasen.
El rey y la reina se interesaron en la empresa.
En 1642, Luis Xlll entregó 4.000 libras sobre sus posesiones de Gonesse, en 1644, la limosna se duplicó.
Las damas obtuvieron el castillo de Bicetre, adonde fueron llevados los niños en 1647.
Finalmente, en 1651, como la estancia en Bicetre resultó perjudicial para la salud de los niños, éstos volvieron a París y fueron alojados en la extremidad del arrabal Saint-Denis, y más tarde, en 1670, en dos casas situadas, una frente a Notre-- Dame, y otra en el arrabal san Antonio (P .
C OSTE, Saint Vincent de Paul et les Dames de la Charité.
París 1918, pp. 17-34).
Para la historia de los niños expósitos, se puede consultar con provecho los reglamentos compuestos por Luisa de Marillac para las hermanas encargadas de ellos (Pensées, pp. 195 y 196); sus memorias sobre este 429
VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.