Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC
Me olvidaba de decirle que creo hará bien en preguntar al sastre que trabaja en casa si piensa entrar en la congregación 13.
Otras veces lo ha pensado; pero su corta vista y la dificultad que sentía a veces de encargarse de la cocina le retuvo, y a mí también.
Adiós, mi querido Padre 14.
Quedo en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre, señor, vuestro muy humilde y obediente servidor, VICENTE DEPAÚL Desde Beauvais, 15 septiembre 1628.
Dirección: Al señor du Coudray, eclesiástico, en el colegio de Bons-Enfants, junto a la puerta de Saint-Victor, en París. 30 [31,I,68] A LUISA DE MARILLAC [Hacia 1629] 1 Señorita: Le deseo buenas tardes y que no llore por la felicidad de Miguel, ni se apene-por lo que le pueda suceder a nuestra hermana...
Dios, hija mía, tiene grandes tesoros ocultos en su santa Providencia; ¡y cómo honran maravillosamente a Nuestro Señor los que la siguen y no se adelantan a ella!
— Sí, me dirá; pero es por Dios por quien yo me preocupo —.
No es por Dios por quien se preocupa, si se apena en su servicio. ________ 13.
En 1628 no entró ningún hermano coadjutor en la Congregación de la Misión. 14.
Este título tan familiar se lo da el santo en varias cartas Francisco du Coudray.
Carta 30.
— Manuscrito San Pablo, 84. 1.
En las cartas ciertamente posteriores a esta fecha, ya no llama san Vicente a Luisa de Marillac «hija mía». 131
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