Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC
307 [295,I,433-453] A LUISA DE MARILLAC [Febrero 1638] 1 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Tengo aquí una carta de la Madre Arbiste.
El padre de la Salle me ha comunicado la llegada de sus hijas 2 y que las presentaría ayer a las hermanas de la Caridad 3.
La señora Chaumont le dijo que les mandaría un escudo para que empezaran a alimentarse.
Yo le dije que no era necesario, que se proveería por otro lado.
Dígame en una palabra su parecer, por favor.
La señorita Hardy me sigue presionando para que reúna a las damas que le han dado palabra de contribuir.
Si no lo hago, se entristecerá mucho; si lo hago, iría contra mis sentimientos.
Dudo de que esto salga bien por la manera como están las cosas; pues ella entiende que esas damas han de ir a la casa de los niños expósitos 4 y que todo se haga allí dentro y según el orden que se ha establecido; y mi pensamiento es que sería mejor abandonar los fondos de esa casa establecida, antes que sujetarse a tantas cuentas que rendir y a tantas dificultades con que enfrentarse, para hacer un establecimiento nuevo y dejar ese tal como está, al menos por algún tiempo.
¿Qué le parece?
Si yo creyese que ella acepta el ensayo que usted propone de una nodriza y de alguna cabra en su casa, eso bastaría.
El asunto de su Caridad 5 me toca el corazón y a veces tengo remordimientos de no trabajar en él; pero me resulta imposible.
El asunto del Temple consume todo mi tiempo y todavía tendré para algunos días este jaleo 6.
Cuando veo todo esto, pienso que la Provi________ Carta 307 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Esta carta ha sido escrita al llegar las Hijas de la Caridad a SaintGermain-en-Laye, poco después de la carta 302. 2.
Bárbara Angiboust y una compañera. 3.
A las damas de la Caridad de Saint-Germain-en-Laye, de las que era presidenta la señora de Chaumont 4.
La Couche. 5.
El establecimiento de la Caridad en La Chapelle. 6.
El establecimiento de un seminario en la casa del Temple en París. «Este buen proyecto, escribe L.
Abelly (o. c.., cap.
XXXII, 151), no obtuvo todo el efecto deseado, aunque le pidieron a san Vicente que se ocupara de él, e incluso éste permaneció algún tiempo en el Temple, porque, al carecer de libertad para actuar allí a su gusto, no pudo lograr lo que deseaba». «Uno de los primeros pensamientos y de los más fuertes» del comendador de Sillery, escribe él mismo (Vie de l'illustre serviteur de 444
dencia no lo permite en vano.
No veo nada tan común como el mal resultado de las cosas que se han hecho con precipitación.
¿Creerá que ya ha ocurrido incidente en ese establecimiento de las hijas de Montmorency 7, que habían obtenido ya el permiso de clausura, y tienen una casa, una capilla y todo lo necesario?; sin embargo, se cree que es necesario llamar a otras religiosas en su lugar; y si eso dependiese de mí, lo haría.
Todo esto lo digo para su corazón, pero para nadie más.
El buen párroco de La Chapelle 8 tiene que venir hoy a comer aquí con su hermano para ver lo que hay que hacer con su indisposición, porque lo han reconocido tal como usted temía.
¡Oh, Dios mío, qué será de nosotros! ________ Dieu, Nöel Brulart de Sillery, 109), fue «trabajar por la salvación de las almas, bien sea por el establecimiento de seminarios, como por las visitas exactas de las parroquias, iglesias y pueblos que están situadas en el gran priorato de Francia sometido a la jurisdicción y guía» del Temple.
Para ello consultó con los padres Gibieux y de Condren, del Oratorio, con el padre Binet, jesuita, con la reverenda madre de la Trinidad y sobre todo dejémosle la palabra, «con un gran siervo de Dios con el que Nuestro Señor, en su amor, me ha dado una entera confianza, y que, por la gran estima y reverencia que desde hace tiempo tiene en su alma de la profesión expresa y principal de nuestra orden de exponer su vida por la defensa y propagación de la fe, siente una singular devoción por todo lo que concierne al bien y al servicio de nuestra religión.
Este santo personaje, con todos sus sabios consejos, me ha incitado, exhortado y animado continua y fuertemente a considerar con mucha profundidad, por la gloria de Dios, la utilidad que muchas personas recibirán de este empleo».
Este santo personaje era, como es fácil adivinar, el director del comendador, Vicente de Paúl.
El gran prior de Francia le dio al comendador de Sillery los poderes de vicario general, para que pudiese llevar a cabo su empresa con mayor libertad.
Pero el comendador no tenía el carácter temporizador de san Vicente; no sabía aprovecharse, como es debido, de las lecciones de la experiencia.
En su misma orden surgieron oposiciones y tuvo que abandonarlo todo.
Una de sus cartas al gran maestre, con fecha del 22 de junio de 1638, muestra con cuánta generosidad y heroica resignación aceptó esa penosa prueba (Ibíd., pp. 107-122). 7.
Hoy capital de cantón en Seine-et-Oise.
Se había fundado allí un establecimiento en 1636 para recoger y educar a las niñas nacidas de matrimonios ilegítimos.
La Compañía del Santísimo Sacramento se interesaba por esta obra; tomó a su cargo la pensión de una maestra y recibió, como paga a su generosidad, el derecho a enviar allá doce niñas cada año (R.
DE VOYER D'ARGENSON, o. c.., 69). 8.
Juan Paradis, muerto en mayo de 1646. 445
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