Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC 1
31 [32,I,68-69] A LUISA DE MARILLAC 1 ¡Oh qué grandes tesoros hay ocultos en la divina Providencia y cómo honran maravillosamente a Nuestro Señor los que la siguen y no se adelantan a ella! 2.
Ultimamente le oí decir a uno de los grandes del reino que él había aprendido bien esta verdad por su propia experiencia, ya que él solamente había emprendido por sí mismo cuatro cosas las que, en vez de salirle bien, todas cedieron en su daño.
¿No es verdad que también a usted le gusta, como es muy razonable, que su criado no emprenda nada sin usted y sin sus órdenes?
Y si esto es razonable entre un hombre y otro, ¡con cuánta mayor razón lo será entre el Creador y la criatura! 32 [33,I,69] A LUISA DE MARlLLAC [Hacia 1629] 1 ...
Así pues, paciencia hasta entonces, mi querida hija, por favor; le aseguro que esta mañana he pensado también largo tiempo en usted y que soy y seré toda mi vida, en el amor de Jesús y de su santa Madre, su servidor. 33 [34,I,69-70] A LUISA DE MARILLAC [Hacia 1629] 1 Mi querida hija, ¡cómo me consuelan su carta y los pensamientos en ella consignados!
Realmente, es preciso que le confiese que el ________ Carta 31.
— L.
ABELL Y, o. c..
III, cap.
III, sec.
III, 24. 1.
La destinataria de esta carta, según Abelly, es una piadosa mujer, la misma que recibió la carta 55, cuyo tono y cuyo contenido recuerdan los de las cartas dirigidas a Luisa de Marillac. 2.
Se encuentra esta frase en la carta 30.
¿No serán estas dos cartas diversos fragmentos de una misma?
¿o es que la frase común ha sido interpolada en alguno de los dos sitios?
Carta 32 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Véase carta 30, nota 1.
Carta 33 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Véase carta 30. nota 1. 132
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