Carta · tomo I
A LAMBERTO AUX COUTEAUX
mos, según órdenes del padre Lamberto o de su representante.
He aquí unas líneas que he escrito para él 2.
Buenos días, señorita.
Soy su servidor muy humilde.
VICENTE DEPAÚL Se pagan 12 libras por persona en el coche hasta Tours.
Diré a alguno de nuestros hombres que les reserve plaza para el primero que parta.
Dirección: A la señorita Le Gras. 365 [352,I,509-511] A LAMBERTO AUX COUTEAUX Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He aquí dos hijas de la Caridad 1 que van para esa a aliviar a las damas de la Caridad y asistir a los pobres enfermos las dos saben llevar la escuela de niñas; se le podrá dejar a una para ello, cuando los enfermos disminuyan; y la otra se volverá para acá.
La señora duquesa de Aiguillon me indicó que escribiría al señor de Grandpré 2 para que las alojara.
Espero que también ella, o Su Eminencia, dará órdenes para su manutención.
Le suplico, sin embargo, que les proporcione lo que necesiten para su alimentación.
Me preocupa su indisposición y la de los padres Codoing, Durot y Buissot; en caso de que el padre Codoing tenga fiebres cuartanas, habrá que pensar en el medio de hacerle venir acá por carreta hasta Tours, y de allí en coche, si sus accesos no son demasiado fuertes.
En nombre de Dios, padre, haga todo lo posible y no ahorre nada por su salud.
Ruego a Dios y le hago rogar para que se la dé perfecta.
Le enviaré dentro de diez o quince días a dos o tres de la Compañía, y quizás el padre Boudet vaya de Burdeos a Richelieu.
Está un poco indispuesto en Burdeos, donde lo ha dejado el padre de Sergis para que lo traten, al tener que marcharse él urgentemente a Toulouse.
Si va a Richelieu, se lo encomiendo.
Si está en lo cierto ________ 2.
La carta 365.
Carta 365 (CA).
— Archivo de Turín, original. 1.
Sor Bárbara Angiboust y sor Luisa. 2.
Antonio Francisco de Joyeuse, conde de Grandpré. 506
el señor abad Olier, el buen padre Boudet es un santo.
Ha estado en Bretaña con él, donde conoció su virtud, y me escribió en términos muy expresivos sobre la opinión que tiene de él.
Yo sí que soy un miserable pecador, que sólo hago mal en la tierra y que he de desear que quiera Dios quitarme pronto de ella, tal como espero de su bondad, y que tenga misericordia conmigo.
Estaba pensando en mi viaje para ir a verle cuando el señor arzobispo me ha dado órdenes de visitar una casa religiosa de esta ciudad, que me ocupará bastante tiempo 3.
Le había rogado que me dispensase, y lo había hecho en efecto; pero, al partir para Anjou, me ha indicado que se veía obligado a retractarse de la dispensa que me había querido dar, por razones particulares y de importancia que me diría a la vuelta.
Bien, soy hijo de obediencia.
Me parece que, si me mandase ir al último rincón de su diócesis y quedarme allí toda mi vida, lo haría como si me lo mandase Nuestro Señor y que esa soledad o empleo que él me diera, sería un paraíso anticipado, ya que estaría en el cumplimiento de la voluntad de Dios.
Soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAÚL San Lázaro, 1 octubre 1638.
Dirección: Al padre Lamberto, superior de los sacerdotes de la Misión en Richelieu. 366 [353,I,511-512] A LUISA DE MARILLAC [2 octubre 1638] 1 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
No le escribo por mi mano, porque me han sangrado esta mañana por una pequeña incomodidad que me impide ir a ver a mi buena señora de Liancourt, y creo que usted no está en situación de soportar la fatiga que tendría a su lado, y que ella sufriría por eso No hay ningún peligro en permitir a sor Luisa que vaya a ver al buen señor de Bezay 2, ni en que le diga que suspenda la disposición ________ 3.
Este viaje se difirió.
San Vicente estaba de vuelta de Richelieu antes de mediado diciembre.
Carta 366.
— Archivo de la Misión, original o copia del siglo XVII. 1.
Ver nota 7. 2.
Quizás Antonio du Deffand, caballero, señor de Tremblay, Fontenay, Sementron, Bezée y otros lugares. 507
de sus asuntos.
Hoy he encargado que se reserven dos [plazas] y que se den las arras 3 para el coche de Tours.
Esta tarde sabré el día, la hora y el lugar de partida.
Creo que será conveniente nombrar superiora a nuestra hermana Bárbara 4, hasta que se disponga otra cosa.
Me parece que será realmente bueno aprovecharse de su pequeño trabajo cuando no haya tantos enfermos.
Alabo a Dios por la satisfacción que tiene más ampliamente por su hijo.
Me he olvidado de escribir al padre Dehorgny 5 sobre el muchacho.
No tiene que hacer usted nada más que decirle unas palabras por él mismo, en caso de que yo me olvide.
Sor Isabel 6 podrá hacer su confesión con cualquiera que le parezca oportuno.
Y respecto de Jacqueline, no hay más remedio que despedirla.
Me siento muy feliz de que haya retenido a sor Margarita y de que le haya hecho hacer un retiro.
¿Cree, señorita, que las dos hermanas de esta parroquia pueden asistir a los enfermos, llevando la escuela?
Si así es, de lo que yo dudo, sería bueno enviar a sor Jacqueline en lugar de sor Margarita a la parroquia de Santiago.
Pero, en ese caso, habrá que decir antes unas palabras al señor párroco y a las oficialas de la Caridad de esa parroquia.
Ayer escribí la que acompaña a la presente, que no pude enviar.
Buenos días, señorita Soy su servidor, Sábado, a las once.
V ICENTE DEPAÚL 367 [354,I,513-515] A LUISA DE MARILLAC [Octubre 1638] 1 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
De muy buen grado pido a Nuestro Señor que les dé su santa ________ 3.
Dinero adelantado para asegurar la ejecución de un contrato. 4.
Bárbara Angiboust. 5.
Entonces director del colegio de Bons-Enfants. 6.
Isabel Martín. 7.
Probablemente el sábado siguiente al 1 de octubre de 1638, fecha de la carta n. 364, es decir, el 2 (C OSTE XIII, p. 848).
Carta 367 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Mes y año de la partida de Bárbara y Luisa para Richelieu. 508
bendición a nuestras queridas hermanas y que les dé parte del espíritu que les dio a las santas mujeres que lo acompañaban y cooperaban con El en la asistencia de los pobres enfermos y en la instrucción de los niños.
Dios mío, señorita, ¡qué felicidad para esas buenas hermanas ir a proseguir la caridad que Nuestro Señor ejercía en la tierra, en el lugar a donde van!
¿Quién diría, al verlas juntas, a esas dos tocas 2, en ese coche, que van para una obra tan admirable a los ojos de Dios y de los ángeles que el Hijo de Dios la encontró digna de El y de su santa Madre?
¡Oh, cómo se alegrará el cielo al verlo y cuán admirables serán las alabanzas que ellas obtendrán en el otro mundo!
¡Cómo caminarán con la cabeza levantada el día del juicio!
Me parece ciertamente que las coronas y los imperios no son más que lodo en comparación de aquellas con que serán coronadas.
Sólo queda procurar que se porten con el espíritu de la santa Virgen en su viaje y en sus obras; que la vean muchas veces como ante sus ojos, delante o al lado de ellas; que actúen como se imaginarán que actuaría la santa Virgen; que consideren su caridad y su humildad, y que sean muy humildes ante Dios y cordiales consigo mismas, bienhechoras para con todos y que no desedifiquen a nadie; que cumplan con sus pequeños ejercicios todas las mañanas, o antes de partir el coche, o en el camino; que lleven algún libro para leer de vez en cuando, y que otras 3 recen el rosario; que contribuyan a las conversaciones que se tengan de Dios, pero no a las del mundo, y menos aún a las libertinas, y que sean como rocas contra las familiaridades que algunos hombres querrían tener con ellas.
Dormirán aparte en una habitación, que pedirán de antemano en las hosterías, o en la de algunas honestas mujeres, si las hay en el coche; y si no hay en las hosterías de los coches, que se alojen al lado, si encuentran esa comodidad.
Al llegar a Richelieu, irán ante todo a saludar al Santísimo Sacramento, verán al padre Lamberto, recibirán sus órdenes y procurarán cumplirlas con los enfermos y los niños que vayan a la escuela, observando los pequeños ejercicios de cada día que ahora practican; se confesarán solamente cada ocho días, a no ser que haya alguna fiesta principal durante la semana; procurarán ser útiles a las almas mientras cuidan los cuerpos de los pobres; honrarán y obedecerán ________ 2.
Alusión al tocado de las Hijas de la Caridad. «Las primeras Hijas de la Caridad, casi todas originarias de los alrededores de París, conservaron los vestidos usuales entre las mujeres del pueblo, o sea, la ropa de sarga gris y una pequeña cofia o gorro de tela blanca, llamado toquois, que ocultaba los cabellos» (B AUNARD, o. c.., P . 297). 3.
Otras veces. 509
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