Carta · tomo I
A LUlSA DE MARILLAC
¡Dios mío, señorita!
¡Qué bueno es ser hijo de Dios, ya que El ama todavía más tiernamente a los que tienen la dicha de serlo, que lo que usted quiere al suyo, aunque usted tenga con él mayor ternura que cualquier otra madre con sus hijos!
¡Bien!
Ya hablaremos de ello a su regreso.
Sin embargo, confíe plenamente en que aquélla a la que Nuestro Señor ha dado tanta caridad para con los hijos de otros, merecerá que Nuestro Señor tenga también una caridad especial para con el suyo; viva, por favor, descansando en esta confianza, e incluso en la alegría de un corazón, que desea ser en todo conforme con el de Nuestro Señor.
Nuestra pequeña compañía está en Chelles, y yo sigo sin moverme de aquí.
Hay un padre jesuita que hace maravillas en vuestra parroquia 3.
Le saluda la señorita de Villars y yo me encomiendo a sus oraciones, y soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAÚL 42 [42,I,78-79] A LUlSA DE MARILLAC [1630] 1 Señorita: Por lo que se refiere a su Caridad 2, no puedo decirla cuánto ha sido mi consuelo.
Ruego a Dios que bendiga su trabajo y que perpetúe esta obra santa.
Determinar que guarde el dinero el señor vicario es cosa que conviene mucho evitar, por la cantidad de inconvenientes que surgirían y que le podré explicar en otra ocasión, diciéndola de antemano que se ha experimentado que, de todos los medios, el más seguro que se puede practicar en la caridad es el que tiene usted en su mente.
Si ahora quita usted a cada una de las de la Caridad el cuidado de preparar la comida, nunca más las podrá volver a meter en ello; y preparar la comida en otra parte, si alguien ________ 3.
Saint-Nicolas-du-Chardonnet.
Carta 42.
— Manuscrito san Pablo, 42. 1.
Fecha de erección de la Caridad de san Nicolás, a la que parece aludir esta carta. 2.
Probablemente la Caridad de Saint-Nicolas-du-Chardonnet. 140
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