Carta · tomo I

A LUISA DE MARILLAC

Tipo
Carta
Tomo
I
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Las hermanas de la Caridad se han enfriado un poco en el ejercicio y han dejado muchas veces la visita de los enfermos en su día, ya que la tesorera es de tan buena voluntad que cocina ella por las otras, y también porque la superiora y ella se contentaban a veces con dar el dinero para los enfermos.

Les daban también a algunos necesitados y no se cuidaban a veces de tener comida y les procuraban a los enfermos huevos o alguna otra cosa que fuera de su gusto.

Dichas hermanas, al menos la mayor parte, dejan la santa comunión durante meses y necesitan ser animadas por alguna predicación, cuando haya que hacer la elección del procurador.

La superiora se contentaba con tener en su casa la caja de caudales y le había entregado las dos llaves a la tesorera.

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Están preocupadas por la recepción de los enfermos y dicen que no era necesaria la Caridad si no se admite más que a los que carecen de todo, ya que hay muy pocos que hayan llegado a tal extremo, y muchos hay tan aferrados a sus bienes que antes morirían de hambre que venderlos y ayudarse con ello. 51 [49,I,85-86] A LUISA DE MARILLAC [Hacia 1630] 1 Bendito sea Dios de que ya se vea libre de su primera afección.

De la otra hablaremos en nuestro primer encuentro; me refiero a la de su confesor 2.

Haga, sin embargo, lo que él le aconseja y además ________ rillac.

N. del T.

Figura esta carta con el n. 3.297 en el t.

VIII, 521 del texto francés en su Premier supplement; hemos preferido incluirla en este lugar con el n. 50. 1.

La Caridad de Villepreux.

Carta 51 (CA).

— Original en las Hijas de la Caridad de Somma Vesuviana (Italia). 1.

La naturaleza de los consejos que da el santo a Luisa de Marillac nos hace considerar esta carta como anterior a la fundación de las Hijas de la Caridad. 2.

Luisa de Marillac se había puesto bajo la dirección de san Vicente en 1624 ó 1625.

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Estaba contenta y sufría mucho por las ausencias de su director.

El santo habría deseado mayor indiferencia.

Le Camus, obispo de Belley, escribía ya a Luisa el 26 de julio de 1625: «Perdóneme, 148

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