Carta · tomo II
A BERNARDO CODOING
26 de julio de 1640
tis 7.
Y si, después de todo esto, las cosas siguen como antes, hay que quedarse en paz; esto es, padre, lo que le pido que haga.
A finales de este otoño espero poder ir a visitarles, y entonces hablaremos más particularmente, así como también del viaje que usted me propone.
Entretanto, le pido a nuestro Señor que sea él la alegría y la paz de su corazón.
Bien, padre, es preciso que termine diciéndole expresamente que le quiero más que a mí mismo y que tengo absoluta confianza en que, después de haber honrado de una forma especialísima la humildad y la mansedumbre de nuestro Señor durante algún tiempo, con su afecto, con sus actos sazonados de este espíritu de mansedumbre y de humildad, llegará a ser, con la ayuda de Dios, un hombre plenamente apostólico.
Es lo que le pido con todo el afecto que me es posible y soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde y muy obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL Dirección: Al padre Escart, sacerdote de la Misión, en Annecy 482 [461,74-81] A BERNARDO CODOING San Lázaro, 26 de julio de 1640 Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Nunca he tenido una visión tan clara de mi indignidad para el cargo que ocupo, como al pensar actualmente en la respuesta que tengo que darle, a causa de mi miseria que me ha impedido escribirle antes.
¡Ay, padre!
¿hasta cuándo me soportará usted?; o mejor dicho, ¿cuándo empezaré a enmendarme?
El colmo de mi miseria de ahora es que he perdido su última carta, en cuya parte inferior nuestra digna madre me hizo la caridad de ponerme unas líneas.
He aquí la respuesta a las del 28 de abril y 31 de mayo.
Le doy gracias a Dios por todas las que él concede a esa pequeña comunidad, que me parece que son ciertamente superiores a toda esperanza, y le ruego que se las siga concediendo y que le devuelva la perfecta salud, a no ser que quiera santificar su alma con las indisposiciones del cuerpo; le suplico, padre, que haga todo cuanto pueda para ello.
¡Cómo me consuela lo que me dice de cada uno de los de la compañía en particular! ________ 7. 3 Re 19,11.
Carta 482 (CA).
— Archivo de Turín, original. 64
Le escribo al padre Escart y, si puedo, haré lo mismo con el padre Duhamel 1 Al primero le hablo muy a fondo sobre lo que usted mismo me escribió, haciéndolo luego también él.
Es un hombre lleno del espíritu de Dios, pero de un celo áspero, según me indica usted.
Le escribo de forma que espero que podrá progresar en la mansedumbre y en la humildad, que devolverá las fuerzas corporales al buen padre Tholard y seguirá manteniendo las energías espirituales del buen padre Duhamel 2, Y que finalmente se servirá últimamente del padre Bourdet y que nuestro hermano Francisco 3 hará mucho bien.
Esta es, padre, la súplica que le hago a Dios.
¿Qué quiere que le diga de los ordenandos?
Ya sé que ha aceptado con agrado cargar con los gastos de la primera ordenación; pero me parece que hay que atenerse a lo que propone el señor obispo de Ginebra 4, esto es, que hay que obligarles a que pague cada uno un florín diario, si basta con eso, una vez hechas todas las cuentas.
Hemos comprobado que los gastos de los ordenandos de París suben a veinte sueldos diarios; en ello va incluido el gasto del número mayor de hermanos que se necesita, la leña, los gastos menores y la limpieza de la ropa.
La dificultad mayor está en el mobiliario: se necesitarán dos o tres mil libras para ello.
El señor comendador 5 me indicó, uno de estos últimos días, que no creía conveniente que nos tomásemos con los señores prelados la libertad de ponerles dificultades a las ideas que tienen por el bien de sus diócesis.
Decía esto a propósito de lo que usted proponía de ir a hablar con los señores del senado 6 sobre las dificultades que ponían, y ofrecer dejar las misiones, si ellos no las veían con agrado, a pesar de que el señor obispo opinaba lo contrario; y creo que me diría también lo mismo si supiese que le había puesto usted dificultades al señor obispo para que mandase que los ordenados pagaran cada uno un florín diario sin el consentimiento del sínodo y del senado.
Esto es evidentemente una señal de su prudencia, pero hay ________ 1.
Juan Duhamel era de París; su nombre no figura en los registros de personal de la congregación de la Misión, donde estuvo muy poco tiempo Su testamento, del 18 de abril de 1643 (Arch.
Nac.
M 211, leg. 1) demuestra que lamentó mucho su salida y sus faltas. 2.
Sentía la tentación de dejar la congregación, como lo hizo antes de fin de año. 3.
Hay varios hermanos coadjutores con este apellido; no sabemos de quién se trata en este caso. 4.
Justo Guerin. 5.
El comendador de Sillery. 6.
El senado de Chambéry. 65
que proceder con mayor sencillez; en efecto, los ordenandos no se sentirán gravados por dar diez o doce florines por su alimentación durante la ordenación.
Si los ejercicios de los ordenandos son cosa de Dios, ¿por qué no va a ser también cosa suya que ellos paguen su manutención, ya que reciben este beneficio de su prelado?
Me parece, padre, que hará usted bien sometiéndose en esto al pensamiento de dicho señor, lo mismo que en todas las demás cosas que no vayan contra las normas de nuestro Instituto, como creo que podría ser la cuestión de confesar dentro de la ciudad.
Esto va directamente en contra de nuestros pequeño Instituto.
Nuestra digna madre 7, si usted, como creo oportuno, habla de esto, se lo podrá hacer ver al señor obispo con toda dulzura; y esto seguro de que su bondad lo verá bien.
No creo que haya que excluir a Annecy del beneficio de una misión; por eso creo que, si nuestro Señor le da este pensamiento al señor obispo, habrá que hacerla.
Pero ni antes ni después, fuera de la misión, creo que es conveniente predicar ni confesar allí; y así es como tiene que entenderse la regla de no trabajar en las ciudades, ya que esto podría impedirnos con el tiempo acudir a los pueblos del campo.
¡Dios mío!
¡cuánto siento su pequeña indisposición y cuántas ganas tengo de que encuentre alguna casa o algún sitio para construir una, en el mejor sitio de la ciudad, que es un arrabal elevado en donde, según creo, están los capuchinos 8!
Si así es, hay que desechar la idea de establecerse en otra ciudad; estaría demasiado lejos para aprovechar la ocasión de servir a la diócesis.
Entretanto le pediré al señor comendador que le escriba al comendador de Annecy 9 para que haga el favor de darles a ustedes alojamiento, y que le dé las gracias por ello.
No me parece muy segura la idea de tratar con el señor obispo de Nemours 10; es un joven príncipe; y esas dos cualidades son un ________ 7.
Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal. 8.
Desde su llegada a Annecy, los misioneros estaban hospedados en casa de Santiago de Cordon, comendador de Compesière.
El obispo de Ginebra y santa Juana Francisca contribuyeron por mitad a su mobiliario.
El comendador de Sillery les dio 3.000 libras, el 26 de enero de 1640, para la compra y el mobiliario de una casa en Annecy. 9.
Santiago de Cordon, insigne bienhechor de los misioneros de Annecy.
Fundó varias misiones, el 24 de septiembre de 1611, en favor de las parroquias que dependían de su comendaduría (Arch.
Nac.
S 1715-1716).
Su vida ha sido publicada por P .
C ALEMARD, Histoire de la vie d'illustre F.
Jacques de Cordon d'Eviev in 4.º, Lyon 1663. 10.
Carlos Amadeo de Saboya, duque de Nemours, nacido en 1624. uno de los principales adversarios de Mazarino durante la Fronda.
Murió 66
obstáculo.
Nuestro Señor le abrirá otro camino, si así lo quiere.
El Estado del rey llega hasta cerca de Ginebra.
Quizás se encuentre por allí alguna oportunidad con el tiempo, cuando la compañía trabaje en aquel sitio.
Apruebo de muy buena gana el que tengan ustedes lechos portátiles, como me indica.
Resultará algo ridículo a ojos del mundo; pero cuando la necesidad apremia, no hay ni ley ni razón que puedan impedir utilizarlos como es debido.
¿Es que hay otro medio para poder subsistir en medio de esas montañas, sin lecho, durante el invierno?
Sin ello, los misioneros morirían o tendrían que dejar de hacer la misión, durante el invierno.
Será preciso encontrar alguna manera de que un buen mulo baste para ello, y es ahí donde está la dificultad.
Al principio de la Misión, también nosotros hacíamos lo mismo; pero luego tuvimos que dejar esos bártulos, porque resultaban superfluos y nos servían más bien de impedimento: no bastaba un caballo para una pequeña carreta que teníamos.
Se me acaba de ocurrir ahora una cosa: que podrían ustedes trasladar esos muebles de un lugar a otro en algunos carros o en los mulos que alquilen para ello; pero entonces lo que convendrá será trabajar en lugares cercanos y concretar una parte de la diócesis al principio del año para trabajar allí de seguido.
De esta forma resultará más fácil el traslado de muebles de un lugar a otro y encontrarán ustedes a los pueblos mejor dispuestos, a causa de la cercanía entre los lugares en que se tenga la misión.
Es lo que hemos hecho este año nosotros en el valle de Montmorency 11.
No puede usted imaginarse cómo el pueblo está así mejor preparado y cómo los misioneros se animan y consiguen grandes progresos por este medio.
Es conveniente, para obrar de esta forma, que le parezca bien al señor obispo designar las partes de la diócesis en donde quiere que se trabaje y no cambiar tanto de comarca, como ahora se hace.
Quiero aconsejar esto mismo por todas partes.
En cuanto a las misas para celebrar en esos sitios, ¡ay, padre!, ¡cuánto me gustaría poderlo hacer!; pero la verdad es que no se me ocurre ningún medio para eso; pues, además de que no he visto a nadie con disposición para ello, la miseria de nuestro siglo ha enfriado las limosnas y los estipendios de misas.
Le ruego que indique al señor obispo que consideraré como una misericordia de Dios ________ en París el 30 de julio de 1652, herido de muerte en un duelo con el duque de Beaufort, su cuñado. 11.
Valle famoso en otros tiempos por su fertilidad en frutos de toda clase.
En uno de sus extremos se eleva, sobre una colina, la aldea de Montmorency (Seine-et Oise). 67
la ocasión de poder servirle en esto y en todas las demás cosas en las que quiera honrarme con sus mandatos, ya que no hay ninguna criatura en la tierra sobre la que tenga tanto poder como sobre mí.
Digamos dos palabras sobre el asunto de su hermano.
He hecho todo lo posible con el señor de Bullion 12 Y con el señor Tubeuf 13 para ello; pero todo en vano.
Hace solamente un mes que un joven abogado de Agen, que se encuentra en esta ciudad, tuvo la última negativa.
Hace solamente seis días que estuvo aquí y me dijo que su hermano debería quedarse satisfecho con lo que se ha realizado en este asunto, que ha sido todo lo posible.
El señor Bullion dice que, si el rey quisiera tener en cuenta esta clase de pérdidas de los particulares que están a su servicio, no sería suficiente la mitad de sus rentas.
¿Qué le voy a decir de lo que pasa por aquí?
Todos los de la casa se encuentran con buena salud, gracias a Dios, y lo mismo la compañía en general, excepto los padres Jegat y Sebastián 14 en Richelieu.
No obstante, el primero empezaba a ponerse mejor.
El seminario va cada vez mejor, gracias a Dios.
El padre Dufestel, superior de Troyes, me ha pedido que le permita entrar, junto con el padre Perceval, que llegó anteayer para eso, y entrarán en él mañana por la tarde; también está allí el padre Savinier.
Siguen continuamente las limosnas para Lorena, gracias a Dios.
Se han recogido para las ciudades de Toul, Metz, Verdun, Nancy y Bar, para Saint-Mihiel y para Pont-á-Mousson, donde la miseria es tan grande que no se puede ni imaginar.
El padre Dehorgny acaba de visitar a los misioneros que andan por allí; me ha dicho cosas increíbles y que me dan mucha pena.
Llegaban hasta a comerse las serpientes.
Dios nos ha concedido la gracia de servirse también de esta compañía para asistir a los religiosos y religiosas.
El rey entregó 45.000 ________ 12.
Claudio de Bullion, marqués de Gallardon, muy apreciado por Enrique IV Y Luis Xlll, que le confiaron misiones diplomáticas muy delicadas.
Tras haber sido director de Hacienda (1605), consejero ordinario de Estado, superintendente de Hacienda (1632) y canciller del rey, obtuvo en el parlamento de París, en febrero de 1636, el cargo de presidente con birrete, que Luis Xlll había creado expresamente para él.
Murió de apoplejía el 22 de diciembre de 1640. 13.
Santiago Tubeuf, presidente de la Cámara de Cuentas el 14 de noviembre de 1640, superintendente e inspector general de Hacienda de la reina Ana de Austria, murió en París el 10 de agosto de 1670, a los 64 años de edad. 14.
Sebastián Nodo. 68
libras para ellos, para que se distribuyeran mensualmente, según órdenes del señor intendente de justicia.
En esta ciudad Dios nos ha concedido también el favor de reunir a un pequeño grupo de personas distinguidas para asistir a la nobleza de Lorena y a las demás personas de calidad.
Bien, padre, ya va siendo tiempo de que acabe con la humilde súplica que le hago de que cuide de su salud y la de sus compañeros y que se acuerde de mis miserias delante de Dios, para que me conceda su misericordia.
Soy, en su amor, su muy humilde y muy obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL sacerdote de la Misión El padre Dufestel, superior de los sacerdotes de la Misión de Troyes, ha pedido entrar en el seminario, donde se encuentra actualmente junto con el padre Perceval.
Le envío el recibo de los cien escudos del padre d'Alet.
Dirección: Al padre Codoing, superior de los sacerdotes de la Misión de la diócesis de Ginebra, en Annecy. 483 [462,II,81-82] A LAMBERTO AUX COUTEAUX, SUPERIOR, EN RICHELIEU París, 29 de julio de 1640.
Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
¡Dios mío!
¡Con cuánto agrado le doy las gracias a nuestro Señor por haberle devuelto la salud al padre Jegat 1, para quien mando abrazos con toda la cordialidad posible, y cuánto le pido a su divina bondad que se la devuelva a nuestro buen hermano Sebastián 2, a quien saludo con toda humildad y cariño!; si es menester que tome las aguas o si el médico cree que le sienta mejor el aire de aquí, puede usted enviárnoslo. ________ Carta 483 (CA).
— Archivo de Turín, original. 1.
Beltrán Jegat, nacido en Vannes en 1610, ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1636, recibido en la congregación de la Misión el 9 de octubre de 1638. 2.
Sebastián Nodo. 69
Le he mandado cien escudos al padre Guissot 3 para el mobiliario haga usted el favor de mandarle lo que necesite para su mantenimiento.
Hace usted bien al obrar de esa forma con esa joven de Chinon 4 hay que olvidarse de ella.
En mi última 5 ya habrá visto usted cuál era la opinión del señor obispo coadjutor de Tours 6 sobre esas personas y la queja que nos ha presentado sobre ello.
¡Cuánto me consuela lo que me dice usted de que va a trabajar por su provecho, o sea, por el de su comunidad!
Realmente, padre, con esa idea me consuela más de lo que usted puede imaginarse.
Las conferencias frecuentes y la práctica de las virtudes que más nos convienen son los medios más eficaces para ello.
El padre Savinier 7 se vio tan impresionado el viernes por la tarde con la que aquí se celebró, que dijo que nunca le había impresionado tanto ninguna otra cosa.
Espero que la compañía se aprovechará de todo y que la encontraré en buena situación la próxima vez que la visite, a finales o a comienzos de otoño, si Dios me quiere conceder esta gracia.
Le hablará a la señora duquesa 8 de ese enterramiento en la iglesia.
Adiós, padre.
Soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL 484 [463,II,82-84] A SANSON LE SOUDIER 1 París, 29 de julio de 1640 Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Le doy muy humildemente las gracias por la carta que ha hecho usted el favor de escribirme; me ha consolado mucho, lo mismo ________ 3.
Superior de la casa de Luçon. 4.
Esa muchacha se había permitido manchar con la sangre de un pollo los manteles del altar mayor de la iglesia de Santiago, para tener la ocasión de inventar una novela poco honrosa para el sacerdote Gilloire.
Descubierta su impostura, fue encerrada en Chinon. 5.
Carta del 22 de julio. 6.
Victor Le Bouthillier. 8.
La duquesa de Aiguillon. 7.
Acaba de ser llamado a París desde La Rose Carta 484 (CA).
— Archivo de Turín, original. 1.
Sansón Le Soudier, nacido en 1609 en Courson (Calvados), entró en la congregación de la Misión el 9 de octubre de 1638, emitió los votos 70
que a su buen hermano 2 a quien se la he comunicado.
¡Qué buen joven me parece que es!
Su padre lo ha querido tentar, pero él ha permanecido firme como una roca; me ha dicho que, si alguna vez tuviera la desgracia de salirse, rogaba a Dios que le hiciera morir a la puerta.
Ha acabado ya los dos años de seminario y está repasando ahora la filosofía con el padre Dehorgny, para estudiar teología.
Ha hablado tan bien con la persona que vino a verle de parte de su padre, que le ha prometido enviarle su título y sus dimisorias con el señor barón Danti 3, que viene por aquí con frecuencia.
Eso por lo que a él se refiere.
Bien, padre, ¿Y qué voy a decirle de usted?
No puedo expresarle el consuelo que siento al saber su fidelidad en el cumplimiento de las reglas y el amor que siente por el retiro y por el aislamiento del mundo y de sus atractivos.
Esto le convertirá en un buen misionero y en hombre apostólico.
Le ruego que siga con esos ánimos y que se ejercite en el catecismo y en la predicación.
Los misioneros tienen que dedicarse a estas funciones, y aunque no lo hagan con tanto éxito como lo hacen otros, según el juicio de los hombres, les tiene que bastar con saber que cumplen la voluntad de Dios y quizás con más verdaderos frutos.
No me queda tiempo para decirle más cosas y me veo obligado a terminar, diciéndole que me siento incapaz de decirle hasta qué punto soy, en el amor de nuestro Señor y de su santa Madre, su muy humilde y muy obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Le Soudier, sacerdote de la Misión de Luçon, Luçon. ________ en Richelieu el 14 de junio de 1642, destinado a Luçon y luego a Conteste, donde estaba en 1646. 2.
Santiago Le Soudier, nacido en Berree (Calvados), el 28 de octubre de 1619, entró en la congregación de la Misión el 16 de mayo de 1638, fue ordenado sacerdote en 1642 y emitió los votos en Richelieu el 14 de junio de 1642.
San Vicente se fijó en él para la fundación de la Misión de Salé (Marruecos), pero este proyecto se abandonó poco después por circunstancias que luego veremos.
Encontramos a Santiago Le Soudier en 1653 en San Quintín, donde estuvo más de dos años.
Fue superior en Crécy (1652-1654) y en Montmirail (1655-1656).
Una larga enfermedad interrumpió sus trabajos.
Murió en Montauban el 17 de mayo de 1663. 3.
Es posible que el santo pensase en el barón de Renty y que por distracción escribiese mal su nombre.
El barón de Renty era paisano de Sansón Le Soudier y venía con frecuencia a San Lázaro. 71
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