Carta · tomo II
AL COMENDADOR DE SILLERY
487 [466,II,97-88] AL COMENDADOR DE SILLERY [1640] Señor: ¡Realmente hay que confesar que Dios hace maravillas con usted!
Esa prontitud en obedecer los movimientos de la gracia apenas se le propone alguna cosa que pueda ser más agradable a Dios, aniquilando para siempre todas las razones de su elevada y exquisita prudencia, es evidentemente un continuo sacrificio hecho a Dios, que da un excelente olor y una admirable edificación a todos aquellos que conocen tan hermosas acciones. ________ Carta 487.
— Vie de l'illustre serviteur de Dieu Noel Brûlart de Sillery , 128.
Los misioneros, que se establecieron al principio en la aldea de Sancey, pasaron el 25 de agosto de 1640 a Troyes, a una casa que les regaló el comendador de Sillery, en la parte derecha del barrio Croncels, por la calle de Bas-Clos.
Mientras el comendador se ocupaba de arreglar y preparar la casa, san Vicente vino a esta ciudad.
Le pareció el alojamiento demasiado lujoso y le pidió a Brûlart de Sillery que dejase vivir a los misioneros con la sencillez y pobreza de su estado, según el espíritu del evangelio, y que retirase todo lo que pudiera parecer lujoso.
Sus súplicas fueron tan apremiantes que el comendador no tuvo más remedio que ceder a ellas. 74
Tomo II · página PDF 76No encuentro palabras para agradecerle el favor que me ha hecho al aceptar mis humildes propuestas sobre nuestra fundación en Troyes.
Me siento tan obligado con usted como si me hubiese dado todos los bienes del mundo, tanto porque aquello me parecía que iba en contra de la sencillez con que nuestra pobre compañía tiene que establecerse, como por el miedo que siento de que todo lo que no sea así se resienta un poco de la conducta de los hijos del siglo.
La verdad es que yo falto no pocas veces en esto y que veo con toda claridad que usted practica esa virtud mucho más de lo que yo podré practicar jamás.
Por eso le suplico que crea que yo digo esto con el mismo convencimiento con que estoy seguro de que he de morir algún día.
Una vez más, señor, le doy las gracias por haber tenido la bondad de condescender con mis humildes sentimientos; en esto admiro plenamente su humildad y me siento unido con usted con un cariño tan grande que no lo Puedo expresar.
Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.