Carta · tomo II
A LUISA DE MARILLAC
515 [494,II,133-134] A LUISA DE MARILLAC San Lázaro, día de todos los Santos [de 1640] 1 Señorita: La fiebrecilla que padezco me impide salir de casa.
Salí el pasado martes con la idea de ir a verle, pero me puse peor.
Sin embargo, hay un montón de cosas que me exigirían verla a usted.
Hay una casita en La Villette 2, que medirá solamente una arpenta, contando la casa con el jardín, y que pertenece a la parroquia de La Villette, pero que depende de aquí para las rentas y para la justicia.
Es la última de la aldea por la parte de allá de la iglesia, de la que no está tan lejos como la de ustedes.
Hablan de cuatro o cinco mil francos.
Tiene un cuerpo o dos de edificio, con corral y establo, al estilo de la gente del campo, y le da el aire por detrás y de lado.
Sólo está esa en venta en La Villette; mire a ver qué le parece.
Las damas de esta parroquia 3 se quejan de María y de su manera de obrar y querrían otra.
¿Cómo podremos despedirla?
¿Y a quién enviará usted?
¿A quién tiene destinada para Sedán?
Me urgen el envío de una joven.
Les he escrito que quizás vaya usted por allá.
Pero ¿cómo se va a exponer a tantos peligros en semejante estación?
No sé qué decirle de esa buena muchacha de Anjou, a no ser que no se puede hacer nada, ya que no acepta una cosa tan importante como la uniformidad de hábito 4.
Sin embargo, creo que convendrá esperar un poco. ________ Carta 515 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Esta carta debe colocarse entre la 512 (28 de octubre de 1640) la 530 (7 de febrero de 1641). 2.
Entonces era un pequeño ayuntamiento; hoy es un barrio de París. 3.
San Lorenzo. 4.
La uniformidad en el hábito no era el único obstáculo para la perseverancia de las postulantes de Anjou.
El clima de París no les era favorable.
Luisa de Marillac lo reconoce en una carta al señor de Vaux, que deseaba enviarle dos hijas suyas: «Espero, le escribía (carta 44), que se verán libres de las incomodidades a que se ven expuestas las jóvenes de Anjou que vienen acá.
La hermana María, que me traje conmigo, será, según espero, el comienzo de las que tengan ánimos y decisión.
Las dos últimas que vinieron antes de ella se pusieron enfermas con enfermedad incurable desde que llegaron y han seguido debilitándose cada vez más hasta llegar a estar ahora en el lecho de muerte.
Son las dos hermanas Perrine». 111
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