Carta · tomo II

A SANTIAGO THOLARD

13 de noviembre de 1640

Tipo
Carta
Tomo
II
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134
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Su hijo podrá ser de la misión de Mont-le-Héry 5.

La señora duquesa de Aiguillon tiene que ir a verla a usted el primer día libre.

Le ruego que tenga las cosas preparadas para que todo esté bien a sus ojos.

Hablaré con el señor procurador general 6 para que pueda usted descargarse de los niños tras el destete.

Soy en el amor de nuestro Señor s. s.

VICENTE DEPAUL Dirección: A la señorita Le Gras. 516 [495,II,134-136] A SANTIAGO THOLARD París, 13 de noviembre de 1640 Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Recibí la suya, que leí con gran consuelo, al ver la delicadeza de su conciencia, y por otra parte con cierta pena, al saber que no se somete usted al consejo de ese santo prelado 1 y a lo que yo le dije sobre esos malos sentimientos que sufre en la confesión.

En nombre de nuestro Señor, aténgase firmemente a lo que le hemos dicho.

¿Quién podría manifestarle mejor la voluntad de Dios que ese santo prelado y, con permiso de la santa humildad, aquél que es el intérprete de la voluntad de Dios sobre usted?

¡Ay Jesús!

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Absit que vuelva a dar más vueltas al asunto y se ponga a pensar de nuevo en esos movimientos de gula ni en las ideas que se le ocurren a veces sobre el matrimonio, ni en los sentimientos de desesperación; todas estas cosas no son más que ejercicios para su purgación, iluminación y perfección, y para que pueda usted compadecer luego a los que vea con semejantes pensamientos.

¡Ay, padre!

Dios quiere que los que tengan que ayudar espiritualmente a los demás caigan en todas las tentaciones espirituales y corporales que pueden sufrir los otros.

Someta, por tanto, su juicio a lo que el señor obispo y yo le hemos dicho, y no piense más ni se confiese de esas cosas; desprecie esas sugestiones diabólicas y la malicia de su autor, que es el diablo; manténgase siempre alegre y humíllese ________ 5.

Actualmente Montlhéry (Seine-et-Oise). 6.

Mateo Molé Carta 516 (CA).

— Archivo de Turín, original. 1.

Justo Guérin, obispo de Ginebra. 112

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todo cuanto pueda.

De ordinario Dios permite que sucedan todas estas cosas para librarnos de cierto orgullo oculto y para engendrar en nosotros la santa humildad.

Esto irá disminuyendo a medida que se vaya humillando su entendimiento, y pasará cuando haya usted conseguido un notable progreso en esta virtud; trabaje, por consiguiente, en su adquisición.

Ninguna regla obliga bajo pecado si la sustancia del acto prohibido no es de suyo pecado, o no interviene en ello ningún desprecio, mal ejemplo o desobediencia, cuando la cosa se manda en virtud de la santa obediencia; pero obramos bien cuando procuramos ser fieles tanto en las misiones como en casa.

Por lo que se refiere a la genuflexión en las habitaciones, basta con que se haga de vez en cuando y no siempre que se salga o se entre; y esto solamente en donde uno duerme.

Y en lo referente a sus cartas, siempre las veré con cariño.

Me parece que será conveniente que las haga más cortas y en pequeños párrafos, para que pueda poner al margen mi respuesta.

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Mis pequeñas molestias de una doble cuartana me han impedido escribirle a su madre; lo haré en cuanto pueda y le enviaré las libras que usted me indica.

Bien, padre, acabaré diciendo que me da usted un consuelo que no puedo expresar.

Ya lo verá usted delante de Dios, en cuyo amor y en el de su santa Madre soy su muy humilde servidor.

V ICENTE DEPAUL Dirección: Al padre Tholard, sacerdote de la Misión, en Annecy. 517 [496,II,136-139] A LUIS LEBRETON París, 14 de noviembre de 1640.

Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Sus cartas siempre me dan mucho consuelo, aunque no progresen nuestros asuntos.

Sé que no es posible añadir nada a sus esfuerzos y que nada hay que decir en contra de usted, de su celo y de su prudencia.

Nuestro Señor le ha dado estas virtudes en abundancia y lleva adelante este asunto según el orden de su eterna providencia.

Esté seguro, padre, de que algún día verá que todo ha ________ Carta 517 (CA).

— Archivo de Turín, original. 113

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sido mejor así; a mí me parece que lo veo ya con mayor claridad que la del sol que me ilumina.

¡Qué bueno es dejarse guiar por su providencia!

La dificultad por parte de aquí ha consistido en que el que todo lo puede 1 no ha creído conveniente que yo entregue la carta que usted envió, para informar a Su Santidad 2 sobre nuestra obra, y me ha dicho personalmente, hace sólo tres días, que dejemos que venga otro 3 y que entonces él mismo llevará adelante el asunto.

Esperemos, pues, padre.

Y si entretanto puede usted obtener el permiso para tener una pequeña residencia en Roma, hágalo.

Trabaje lo más mansamente que pueda con sus pastores 4; lo que usted me indica me ha llenado de alegría, ya que puede usted decir con razón que pauperes avangelizantur 5.

En medio de estas tareas siga trabajando en nuestros pequeños asuntos, lo mismo que hacemos aquí con nuestras reglas, que vamos ajustando en todo lo que podemos a lo que usted me indica.

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Creo que nos quedaremos en que se haga el propósito de vivir y morir en la Misión, en el primer año de seminario; en el voto simple de estabilidad, el segundo año de seminario; y hacerlo solemnemente al cabo de ocho o diez años, según crea conveniente el superior general.

Esto equivaldrá en cierto modo a la facultad de expulsar a los incorregibles.

Habrá que tomar algunas precauciones a propósito de los votos de pobreza, castidad y obediencia, como la de fulminar todos los años la excomunión contra los que posean algo propio.

Parece que la mayor parte de nuestros amigos piensan de esta forma y que es común su desaprobación de que seamos estado religioso, lo cual puede evitarse por este medio, aunque tengamos motivos para cultivar su espíritu.

En relación con los señores obispos, nos sometemos a su obediencia, lo mismo que los siervos del Evangelio a su señor, en lo referente a las funciones externas y a su castigo porlas faltas ex________ 1.

El cardenal de Richelieu. 2.

Urbano VIII 3.

Otro papa. 4.

Alrededor de Roma se extendían amplias zonas de tierra sin cultivar en un radio de más de veinte kilómetros.

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Esta vasta soledad llena. de pastos, era en invierno el sitio de reunión de gran número de pastores que luego, al empezar la primavera, emprendían el regreso a sus países en unión de sus rebaños.

Ocupándose de estas pobres gentes abandonadas privadas de la misa y de los sacramentos, Luis Lebretón había iniciado una obra muy dura y meritoria, totalmente conforme con la finalidad de su Instituto. 5.

Lc 7,22. 114

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ternas fuera de nuestra casa.

El obispo de Meaux 6 ha expresado su deseo de que nos sometamos a él para las faltas de la casa en estos tres casos: asesinato, mutilación de alguno de la compañía y libertinaje en dicha casa.

Y en lo tocante a la disciplina doméstica, gobierno de la congregación, elección y dimisión de los superiores y traslado de un lugar a otro, y la visita, para todo esto estará el superior general.

¿Qué le parece a usted?

Estamos trabajando por obtener el consentimiento para la unión con el general del Espíritu Santo 7, en esta parte de la frontera.

Le envió a usted poderes para que la persona que ha sido designada por dicho padre general pueda renunciar en favor del padre Dehorgny 8, Le ruego que lo diligencie cuanto antes y que haga expedir la creación (?) de la pensión de cien escudos que se ha reservado para él.

Estamos ya de acuerdo con la ciudad de Toul, aunque no se ha puesto nada por escrito.

Le ruego, padre, que no pierda tiempo en este asunto y que no le diga a nadie lo que le he escrito sobre la carta que usted me envió para informar a Su Santidad, ni sobre lo que se me ha prometido.

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Entretanto soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde servidor.

V ICENTE DEPAUL Le doy las gracias por el cuidado que tiene usted de las hermanas de las que le escribió el señor de Saint-Aignan 9, y le ruego que las siga ayudando.

Dirección: Al padre Lebreton, sacerdote de la Misión, en Roma. ________ 6.

Domingo Séguier. 7.

Oliverio de la Trau, señor de la Terrade, nombrado en 1619 y en 1621 superior general de la orden del Espíritu Santo en Francia.

El general de Francia dependía hasta 1625 del que residía en Roma.

Oliverio de la Terrade estuvo algún tiempo preso en las cárceles de la Inquisición. 8.

Se trata de la fundación de Toul. 9.

Pablo Chevalier, canónigo de Saint-Aignan, en la iglesia de Nuestra Señora de París, desde 1638, y luego vicario general del cardenal de Retz, murió en 1674. 115

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