Carta · tomo II

A LUISA DE MARILLAC

Tipo
Carta
Tomo
II
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200
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576 [554,II,200] A LUISA DE MARILLAC Le doy gracias a Dios por su mejoría y le ruego que le dé cada vez más fuerzas.

Si puedo, tendré hoy el honor de verla, o bien mañana.

Esa buena joven de Lucé 1, que vino anteayer, me parece buena, con tal que tenga la salud adecuada.

Su padre dice que no es enfermiza.

Obre usted como mejor le parezca.

Soy s. s.

V.

D . 577 [555,II,200-201] A LA SUPERIORA DEL CONVENTO DE LA VISITACION DE METZ París, 2 de noviembre [entre 1639 y 1645] 1 Mi queridísima madre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Recibí la suya con gran confusión por las alabanzas que me tributa su caridad, y que me hacen culpable delante de Dios.

Pero me he sentido también muy consolado por la confianza con que su bondad me habla de sus necesidades, por lo que le doy gracias muy humildemente, y le pido a nuestro Señor que sea él mismo su proveedor y su provisión, y que a mí me haga digno de poder hacerle a usted algún servicio.

Tomo II · p. 200

He intentado empezar por escribir alguna cosa a nuestra querida madre superiora del primer monasterio de nuestra ciudad, que me ha contestado que procurará hacer cuanto pueda por esa querida casa, y que tiene ya en efecto cien libras que le han prometido y que, apenas las reciba, me las enviará: no dejaré ________ Carta 576 (CA).

— Archivo de la Misión, original. 1.

Hay varias localidades con este nombre.

La menos alejada de París está situada cerca de Chartres.

Carta 577 (CA).

— Archivo de la Misión, original. 1.

No hay nada en el cuerpo de la carta que permita precisar la fecha.

Podemos creer que es d,el tiempo en que san Vicente andaba ocupado en restañar las heridas causadas por la guerra en Lorena (16391650) y escribía él mismo su correspondencia sin la ayuda de un secretario (antes de 1645). 169

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de enviárselas cuanto antes, lo mismo que todo cuanto me entregue.

Es un corazón lleno de caridad.

Si no fuera por ciertos inconvenientes que han surgido en esa casa, puede usted creer que le enviaría dinero de su propio monasterio.

Entretanto le ruego a Dios, mi querida madre, que él provea a todas sus necesidades y que me haga digno de ser, en su amor y en el de su santa Madre 2, su muy humilde y muy obediente servidor.

VICENTE DEPAUL sacerdote de la Misión Me olvidaba de decirle, mi querida madre, que, si pudiese, destinaría para ustedes algo de lo que envían para los pobres de Metz, pero no se nos permite entregar nada a los que no sean pobres mendigos, para ayudarles e impedir que mueran de hambre.

Dirección: A la reverenda madre superiora de las hijas de la Visitación de Santa María de Metz, en Metz. 578 [556,II,202-204] A LA MADRE DE LA TRINIDAD París, 5 de noviembre de 1641.

Mi queridísima y dignísima madre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

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Recibí la suya con un respeto y un cariño que no me es posible describir, y siempre con el espíritu de gratitud por todas las obligaciones que con usted tenemos contraídas.

Y para darle cuenta del asunto que usted me ha concedido el honor de consultarme, le diré que inmediatamente después de haber recibido la suya, le escribí a nuestra madre del arrabal 1, donde estaba nuestra digna madre 2 y dos días antes la superiora de Rouen 3, a quien yo creía todavía allí y le rogaba que hablase con nuestra digna madre del asunto que le indicaba, y acababa mi carta diciéndole que en el reino de la ca________ 2.

San Vicente añade aquí la palabra, señor, por distracción.

Carta 578 (CA).

— Original en el Carmelo de Troyes. 1.

Ana Margarita Guérin, religiosa del primer monasterio, enviada luego al segundo cuando su fundación.

Más tarde fue enviada a dirigir la fundación de Rouen y la del tercer monasterio de París, donde murió el 24 de enero de 1669, a los 67 años de edad. 2.

Santa Juana Francisca. 3.

Ana Teresa de Préchonnet. 170

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ridad se prefiere sufrir cualquier molestia antes que molestar al prójimo.

Entonces ella me contestó que nuestra digna madre le había aconsejado a la reverenda madre superiora de Rouen que olvidase esas discrepancias con sus amigos y que la superiora de Rouen así se lo había prometido, marchándose con este propósito; me dijo también que esa buena madre le había dicho que las reverendas madres carmelitas veían sus habitaciones y sus jardines, lo mismo que ellas veían las de las carmelitas y que estaba dispuesta a darle a usted todas las satisfacciones posibles, que realmente es usted su buena madre, y que le escribiría a usted.

Esto es, mi querida madre, lo que ha pasado.

Quiera Dios hacerme digno de hacer algún servicio de mayor importancia que éste a su santa Orden.

Su bondad sabe el afecto que le tengo y la reverencia que me ha dado para con mi querida madre, a quien quiero incomparablemente y a quien me gustaría volver a ver por aquí 4, si no temiera can ello desear algo en contra de la voluntad de Dios que le dirige con su providencia especialísima.

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Lo que me hace moderar el deseo tan sensible que tenía de ello fue un lectura que se hizo estos últimos días en nuestro refectorio, en donde se refería que un padre jesuita español, tras haber llegado a la vejez en medio de grandes y señalados servicios que le había hecho a Dios en las Indias, pidió a sus superiores que le permitieran volver a su país para morir y no hacer allí otra cosa más que prepararse para una buena muerte.

Como se lo concedieran, volvió a su país y estando un día en oración a los pies del crucifijo se sintió reprendido interiormente con mucha dureza por haber abandonado a aquella nueva Iglesia que había ayudado a fundar, de forma que no volvió a descansar hasta que, después de muchas insistencias, los superiores le permitieron finalmente volver a las Indias.

Vuelto allí, empezó a trabajar de nuevo con todo el ardor que sus años le permitían, y murió como había vivido, en olor de santidad.

Esto ha sido, mi querida madre, lo que me ha hecho ofrecerle a Dios la disposición de su persona para ir a cualquier sitio en la forma que lo crea más conveniente para su gloria.

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Nos han dicho que está enfermo el buen señor obispo de Troyes 5.

¡Dios mío!

¡Cuánto me ha impresionado esto!

Le pido a nuestro Señor de todo corazón que conserve a ese santo prelado y que ________ 4.

Probablemente en París, donde había nacido y donde habían pasado los primeros años de su vida religiosa.

Se quedó en Troyes hasta su muerte, que tuvo lugar en 1647. 5.

Renato de Breslay.

Había muerto el 2 de noviembre. 171

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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