Carta · tomo II

A BERNARDO CODOING

1 de abril de 1642

Tipo
Carta
Tomo
II
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244
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des frutos La diócesis de Luçon, en la que hace tres o cuatro años que trabajan siguiendo las órdenes de usted, ya los ha recibido en tal abundancia, especialmente en el lugar mismo de Luçon, en donde su misión ha sido tan fructuosa, que me siento infinitamente agradecido al señor cardenal de Richelieu por haberlos proporcionado, y a usted, padre, por haberlos enviado.

Sobre todo su superior 1 trabaja continuamente con un tesón admirable; tiene talentos muy apropiados para conseguir el efecto que se desea, y su celo hace que sea estimado por todos.

Es digno de elogio en todo lo que hace, a no ser que es excesivo en sus trabajos, si es que puede haber algún exceso en los trabajos que se emprenden para ganar almas a Dios. 603 [580,II,244-247] A BERNARDO CODOING San Lázaro. 1 de abril de 1642 Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Le pongo estas líneas con un poco de prisa.

He recibido sus dos cartas de Marsella y he pagado la letra de cambio.

Habíamos quedado de acuerdo hace cuatro o cinco años con el señor Authier 1 ________ 1.

Santiago Chiroye.

Carta 603 (CA).

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— Original comunicado por el señor Guido de Cassagnac. 1.

Cristóbal de Authier de Sisgau nacido en Marsella el 6 de abril de 1609 obtuvo, siendo aún joven, un beneficio en la abadía de San Víctor.

Fue ordenado sacerdote en junio de 1633 y recibió unos días más tarde el birrete de doctor.

En 1634, el arzobispo de Aix le confió a él y a todos los que se habían unido a él para dar misiones, la capilla de Nuestra Señora de Beauvesez.

Al año siguiente, aprobó el nuevo instituto con el nombre de Congregación de clérigos de la Misión, que en 1638 fue sustituido por el de Congregación de misioneros del clero.

Los misioneros del clero se establecieron en Brignole y en Marsella y fueron llamados a Valence (1639) para dirigir el seminario de ordenandos.

En Senlis se les confió la parroquia de Santa Genoveva (1640).

Urbano VIII reconoció esta congregación en breve del 4 de junio de 1644 y el papa Inocencio x cambió su nombre, el 20 de noviembre de 1647, por el de Congregación del Santísimo Sacramento para la dirección de las Misiones y de los Seminarios .

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Desde entonces, sus miembros fueron llamados Sacerdotes misioneros de la Congregación del Santísimo Sacramento.

Cristóbal de Authier fue nombrado en 1644 rector de los dos colegios apostólicos de Aviñón, y luego obispo titular de Belén.

Fue consagrado en Roma 204

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en la unión y en sus condiciones; pero al volver a la Provenza me ________ el 26 de marzo de 1651; pasó en esta ciudad los años 1652, 1653 y parte del 1654 y volvió a Francia, donde continuó dirigiendo su congregación Murió en Valence el 17 de septiembre de 1667.

Sobre los intentos de unión de su Instituto con el de san Vicente, he aquí lo que leemos en los Annales des prêtres du Saint-Sacrement (Ms. conservado en la biblioteca de los padres benedictinos de Marsella antes de su expulsión): «Al regreso del primer viaje d_l señor de Sisgau a Roma, cuando sólo tenía el proyecto de su congregación, algunas personas piadosas le inspiraron la idea de dirigirse a París para ver de unirse a Vicente de Paúl, que acababa de fundar una semejante con el nombre de la Misión.

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Fue a vivir allá durante algunos meses, viviendo como un desconocido en su casa de París, llamada de Bons Enfants, para ver si podrían juntarse y si eran parecidos sus fines; pero, al no reconocer entonces la voluntad de Dios, empezó a hablarse de nuevo de este asunto aquel mismo año (1642), con ocasión de un encuentro con una joven de gran virtud, cuya santidad mereció después de su muerte que el reverendo padre de la Riviere, mínimo, publicase su vida.

Esta piadosa joven era de la ciudad de Valence, y la llamaban comúnmente sor María.

Le dijo al señor de Authier que debía unirse con el padre Vicente de Paúl para no hacer más que un solo cuerpo de los dos, y realizar mejor en la Iglesia las santas intenciones que Dios les había dado.

Ella le habló con tanto entusiasmo y diciéndole que reconocía claramente en ello la voluntad de Dios, que el señor de Authier, haciendo profesión de estar despegado de sus gustos, se rindió a esta proposición.

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La Providencia, para probar mejor su desinterés, permitió que al mismo tiempo pasaran por Valence cuatro o cinco misioneros del padre Vicente, que volvían de una misión que acababan de dar, y fueron a saludarle al seminario, para hablar de ello.

El señor de Authier los recibió con toda la amistad posible, y después de haber conversado con el jefe de aquel grupo, que se llamaba Codoing, le dio a conocer que no pondría ningún reparo por su parte para que se hiciera esta unión, si se veía que era para mayor gloria de Dios y utilidad de la Iglesia.

Este, al llegar a París, comunicó esta conversación al padre Vicente, que le escribió al señor de Sisgau una carta, el 22 de abril de 1642, para asegurarle que también él estaba dispuesto a esta unión.

El señor de Authier estuvo de nuevo en París algún tiempo para este asunto.

Lo que impidió que se llevara a cabo la unión fue que el padre Vicente no quería cargarse con el cuidado de las parroquias ni de los seminarios de nuestra congregación, ni permitir que los misioneros llevasen puños y cuellos parecidos a los de los eclesiásticos que viven en el mundo».

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Este relato parece exacto, excepto en dos puntos: Bernardo Codoing no fue entonces a París, y los obstáculos para la unión procedieron, no tanto de los puños y de los cuellos, como de las exigencias del señor de Authier a propósito de las reglas y constituciones y de su pretensión de convertirse en coadjutor de san Vicente y su futuro sucesor. 205

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indicaron que esos señores 2 no veían bien el asunto.

Si ahora se han vuelto y le indican sus condiciones, puede usted creer que estaremos dispuestos a hacer todo lo que sea razonablemente factible.

Haga el favor de señalarme las propuestas que han hecho y de decirme quién es el promotor; según esto, consideraremos la cosa delante de Dios y le escribiremos.

Entretanto no deje de proseguir en el asunto de nuestra fundación según el procedimiento habitual 3 de nuestro buen padre Lebretón, sin comprometerse en nada.

Le ruego, padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que desconfíe de los fervores naturales en el asunto que usted me escribe.

El espíritu de Dios procede con suavidad y con toda humildad.

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Acuérdese de que tanto usted como yo estamos sujetos a mil asaltos de la naturaleza, y de lo que le dije de que, cuando me encontraba en cierta ocasión, al comienzo de proyectar la Misión, en esa continua preocupación de espíritu, desconfiando por ello y sin saber si procedería de la naturaleza o del espíritu maligno, hice expresamente un retiro en Soissons para que Dios quisiera quitarme del espíritu el gusto y la emoción que sentía en este asunto, y Dios quiso escucharme de forma que, por su misericordia, que quitó este gusto y esta emoción y permitió que cayese en las disposiciones contrarias, y me parece que, si Dios le da alguna bendición a la Misión y yo no la escandalizo tanto, debe atribuirse a esto, después de Dios, y deseo permanecer en esta práctica de no concluir ni emprender nada, mientras que me duren estos ardores de esperanza ante la visión de grandes bienes.

Acabo saludando a esa pequeña compañía y siendo su servidor.

V ICENTE DEPAUL Dirección: Al padre Codoing, sacerdote de la Misión, en Roma 4. ________ Ambas congregaciones trabajaron unidas en 1643 en las galeras de Marsella.

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A continuación, surgieron entre ellas algunos roces.

Los sacerdotes del señor de Authier intentaron impedir la fundación de los sacerdotes de la Misión en Roma.

Por otra parte, como la semejanza del nombre daba lugar a confusiones enojosas, san Vicente dio algunos pasos para obtener que los misioneros del Santísimo Sacramento no usasen el título de misioneros.

La vida de Cristóbal de Authier de Sisgau ha sido escrita por Nicolás Borelli, sacerdote de su congregación. 2.

Los sacerdotes de Cristóbal de Authier. 3.

San Vicente usa aquí la palabra errements, que comúnmente designa «pasos equivocados»; aquí, sin embargo, significa «procedimiento habitual». 4.

Bernardo Codoing no había llegado aún a Roma cuando san Vicente escribió esta carta; no llegó hasta el 8 de abril. 206

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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