Carta · tomo II
BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE ROMA, A SAN VICENTE
muy bien que nosotros no hemos despedido a ninguno que fuera sacerdote, y a nadie más que al padre N., a quien le escribí estos días pasados rogándole que se retirara, por varias razones importantes.
Dios sabe y ha dado a conocer a los hombres que bendice más a un pequeño número de escogidos que a muchos, entre los que hay algunos que rehúsan el esfuerzo y que sienten apego a las mujeres, a las viñas o a las casas.
Acabo la presente encomendándome a sus santos sacrificios y a los de esos padres, a quienes abrazo, postrado en espíritu a sus pies y a los de usted, y soy su muy humilde y obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Dufestel, sacerdote de la misión de Annecy, en Annecy. 658 [632,II,319-320] BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE ROMA, A SAN VICENTE Roma, 1 642.
Hemos tenido una misión en un lugar, cuyo nombre ocultaremos, que es una aldea amurallada, compuesta de tres mil almas más o menos, en el camino de Roma a Nápoles.
Durante el mes que duró la misión, hemos encontrado miserias y desórdenes espantosos.
La mayor parte de los hombres y de las mujeres no sabían ni el padrenuestro ni el credo, y mucho menos las demás cosas necesarias para la salvación; había muchísimas enemistades inveteradas; eran comunes las blasfemias, unas blasfemias que daba horror; muchas personas de todas las condiciones vivían en concubinato; había varias mujeres públicas y viciosas que corrompían a la juventud.
Con todo esto hemos encontrado muchas oposiciones y resistencias, y el espíritu maligno nos ha presentado violentos ataques por parte de aquellos mismos que más nos deberían haber apoyado.
En fin, esta misión ha constituido un sufrimiento casi continuo para nosotros, ________ truir el colegio de Coimbra (DANIEL BARTOLI, Histoire de saint Ignace de Loyola et de la Compagnie de Jésus .
Paris 1844, 2 vol., t.
II, 85).
¿Aludirá a este hecho san Vicente?
Carta 658.
— L.
ABELL Y, o.c., II, cap. 1, sec. 3, 1, 1.ª ed., 58. 267
no había humildad que pudiese conquistar los corazones de aquella gente, pues se creían que perderían su honor al dejarse instruir y convertir, y no había manera de lograr hacer las paces con ellos más que dejando de predicar y de confesar.
Sin embargo, después de quince días de paciencia y de perseverancia en nuestros ejercicios y en las funciones ordinarias en las misiones, esos pueblos empezaron a abrir los ojos y a conocer sus desórdenes; y al final, la gracia de Dios ha producido allí grandes frutos.
Ha habido gran número de reconciliaciones, se han apagado las enemistades y han cesado las blasfemias.
Se han convertido cuatro mujeres viciosas; y entre los que vivían en concubinato, uno de los más obstinados, que vivía desde hacía doce años en adulterio público y causaba grandes desórdenes en su familia y escandalizaba a todo el pueblo, se ha convertido, ha dejado su pecado y ha roto con la ocasión.
Otro gran fruto, entre todos los demás que se recogen ordinariamente en las misiones, es el haberles hecho romper con un pecado abominable que no se puede nombrar, al cual estaban extraordinariamente acostumbrados.
Se tuvo la comunión general con grandes disposiciones, y todos se han quedado muy impresionados al oír los llantos y los gemidos y al ver las lágrimas de las almas convertidas.
En fin, a pesar de todos los esfuerzos del espíritu maligno, esta misión se ha concluido con una gran bendición. 659 [633,II,320-326] A BERNARDO CODOING París, 25 de diciembre de 1642.
Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Recibí anteayer su carta sobre la tercera misión que han dado, así como las disposiciones del señor vicegerente a propósito de los ________ Carta 659.
— El original era manuscrito del santo.
Fue puesto en venta por Charavay.
Como no lo hemos podido localizar, hemos tomado el texto que figura en Pémartin (o.c., I, carta 373) excepto la parte comprendida entre las frases Le he hecho algunas insinuacionesy Nos amenazan también, que han sido copiadas d.e un facsímil del original, conservado en la casa madre de los sacerdotes de la Misión.
También se conserva en sus archivos una hoja suelta que, según creemos, pertenecía a esta carta y en la que se puede ver: 1.º Una nota sobre el contenido de la carta: «Importancia de purgar a la Compañía de los incorregibles.
El padre Vicente prefiere exponerse a varios peligros antes que soportar a esas personas.
Excelente por su firmeza, su prudencia, su desprendimiento, etc.». 268
ordenandos; voy a contestarle en general, ya que no puedo hacerlo detalladamente, pues aquel mismo día se la entregué a la señora duquesa de Aiguillon, junto con la que usted le escribió.
Empezaré, pues, diciéndole que me he visto más impresionado de lo que puedo expresarle ante el peligro que ha corrido su vida y el daño que le han hecho esos bandidos.
¡Cuánto le agradezco a Dios que le haya conservado!
En nombre de Dios, padre, cuide de su salud.
Lo que usted me dice de su indisposición me aflige también mucho.
Le doy también gracias a Dios por haberle puesto ya del todo en el asunto de los ordenandos.
Por aquí no disponemos de fondos.
Haré todo lo que me sea posible; pero la miseria de la guerra ha enfriado los corazones de los que podrían contribuir.
La Providencia ha permitido que no se haya llevado a cabo la fundación de Richelieu.
El difunto señor cardenal 1 había vendido las secretarías de Loudun 2, con el plan de poner su precio en fincas rurales, como lo hizo; pero ha muerto antes de entregárnoslas, a pesar de que y me había enviado el proyecto para ello, sin firmar, dos o tres días antes de su muerte.
Hay que alabar a Dios.
Ya veremos qué es lo que querrán hacer sus herederos.
Tampoco está segura la fundación de Crécy 3, que carece de lo indispensable para el mantenimiento de las dos personas que allí deberíamos tener; y esto nos obliga a prescindir de ella, al no tener socorros por allí ni por aquí, ya que el rey se quedará este año y un trimestre del año que viene con nuestras rentas de Angers 4, con las de Ponts-de-Cé que pertenecen a la casa de Troyes 5, y que suman ________ 2.º La dirección, de mano del santo: «Al padre Codoing, superior de los sacerdotes de la Congregación de la Misión de Roma, en Roma». 3.º Un complemento a la carta, también de mano del santo: «La dispensa de los votos que usted me ha enviado no está debidamente hecha ya que dice que la persona tiene 50 años, siendo así que sólo tiene 36.
Le ruego, padre, que obtenga otra.
Ella está totalmente decidida a no casarse jamás; y si la quieren dispensar con esta condición, lo aceptará de buena gana.
Le ruego, padre, que se esfuerce en obtenerla; se trata de una cosa de importancia». 1.
El cardenal de Richelieu, muerto el 4 de diciembre. 2.
Los misioneros de Richelieu vivían del producto de las secretarías judiciales de Loudun, de las que el cardenal de Richelieu les había hecho una donación irrevocable en el contrato de fundación 3.
Cfr. carta 629, nota 5. 4.
Entregadas a San Lázaro el 20 de agosto de 1640 por el comendador de Sillery. 5.
En virtud de un contrato del 19 de junio de 1638. 269
en total unas veinte mil libras; y no sabemos quid futurum sitpara los años siguientes.
¡Bendito sea Dios!
Todavía no nos han pagado los coches de Soissons, que les pertenecen a ustedes, a pesar de que se lo pedimos todos los días; y esto por ciertas dificultades que han surgido en el negocio.
Nos hemos quedado con el dinero de ustedes por ciertas dificultades que se han presentado.
Hemos entregado mil cinco libras para pagar una letra de cambio del señor Boice, según órdenes del señor Marchand y la carta de usted del mes de junio.
Haga el favor de decirme cuánto dinero ha tomado usted de ahí sobre la suma que la señora duquesa 6 había enviado y que nosotros le mandamos anteriormente, y cuánto le queda aún por aquí.
Le he hecho algunas insinuaciones sobre la importancia de esa obra a cierta persona; me refiero a la obra de Roma; ya veremos si esto surte efecto; ha sido a la misma duquesa de Aiguillon.
Ya veremos cómo responde y se lo indicaré en el próximo correo; y si Dios quiere que esto salga bien o provea desde ahí, enviaremos al padre Brunet y al padre Blatiron.
Había destinado a este último a Saintes 7, pero lo retendré aquí hasta que hayamos visto lo que se puede hacer.
Dentro de dos días entrará en el seminario 8.
Tenemos otros dos eclesiásticos muy sabios 9, que se acomodan muy bien a los ejercicios interiores y exteriores, incluso a nuestra forma de predicar. según me dice el padre Alméras de la misión que han tenido en Clichy.
Uno era profesor de filosofía bastante importante de Lisieux Si estuviesen un poco más hechos, se los mandaría, o a uno de ellos por lo menos. ________ 6.
La duquesa de Aiguillon. 7.
A pesar de que los sacerdotes de la Misión no tenían todavía ninguna casa en la diócesis de Saintes, no dejaban de trabajar en ella desde el año 1640, con gran provecho para su vida religiosa (cfr.
L.
A BELL Y, o.c., 1.
II, 36). 8.
El seminario interno era para la congregación de la Misión lo mismo que el noviciado para las Ordenes religiosas.
Se recibía en él a los recién llegados para formarlos en la práctica de las virtudes de su estado e instruirles en el género de vida y en los deberes del misionero.
San Vicente además volvía a admitir en el mismo, a petición suya, a los sacerdotes del Instituto que sintiesen la necesidad de prescindir por uno o dos meses de las ocupaciones exteriores para volver a encender el fervor primero de su vocación. 9.
Juan Bautista Gilles y Francisco Prévost.
Esta carta, la siguiente y algunas otras demuestran que san Vicente se sentía feliz al recibir en su congregación a sacerdotes instruidos y no quería a los que juzgaba poco capacitados.
La leyenda que nos lo pinta como poco amigo de la ciencia es de origen jansenista. 270
Tenemos doce o catorce alumnos, parte en filosofía y parte en teología, estudiando aquí.
No puede usted creer, padre, la bendición que les da nuestro Señor por el método que sigue la compañía Cuando estén ya bien preparados, tendremos con la ayuda de Dios medios para poder ayudarle.
Todos ellos han pasado muy bien su tiempo de seminario, gracias a Dios.
Sin embargo, vamos a despedir a uno de ellos, porque tiene un espíritu poco indicado para las letras y le cuesta mucho comprender las cosas.
Nuestro seminario está bastante lleno, por la misericordia de Dios; hay 36 o 38.
Hemos recibido a 7 el mes último 10; todos ellos ofrecen esperanzas, por la misericordia de Dios.
Creo que nuestro Señor nos concede este favor al ver la fidelidad que tiene la compañía en purgarse de los incorregibles.
Estos días pasados me decía a este propósito uno de los de aquí que seis de los mejores no hacían tanto bien en la compañía como daño uno solo incorregible.
Uno de los que despedimos me escribió hace cuatro o cinco días que, .i no lo recibimos, nos mataría a mí y a algunos otros de la compañía, o nos pegaría fuego y se colgaría a la puerta.
Nuestro Señor me da la voluntad de correr este riesgo antes de recibir en la compañía a una persona que ha vivido como él.
Se nos amenaza también con que el padre N., al que por dos veces le escribí que se saliera de la compañía, se pondrá a escribir en contra nuestra.
In nomine Domini, más vale ofrecerse a las maledicencias de un hombre que tener a uno de ese estilo.
¡Ay, padre!
¿Qué el lo que hemos dejado de hacer por ponerle en el buen camino de los demás?
El mismo le decía a una señora de insigne piedad que me había hecho más daño que todos los demás juntos.
No me importa lo que me haya hecho a mí; pero la verdad es que ha hecho mucho daño a la compañía.
Diez que sean como deben ser valen como ciento; y ciento que no hayan sido llamados, o que no respondan 3 los designios de Dios, no valen ni como diez.
Dios mismo nos lo indicó cuando, antes de darse una batalla, mandó publicar que se retirasen todos los perezosos y los que se hubiesen casado, o plantado una viña, o construido una casa aquel año, sabiendo que esos serían de más daño que provecho en el combate.
Me indica usted que sería de desear que estuviera en Roma la residencia del superior general; es una cuestión importante.
Si nuestro Señor me diese fuerzas para ir a visitarle (quede esto entre nosotros), in nomine Domini, ya veríamos.
Encomiende este asunto a Dios; no ________ 10.
Los padres Blondel, Gilles, Prévost, Guissot, Mugnier y Dunots.
En las listas de personal no se nos dice cuál fue el séptimo. 271
es preciso que yo piense en mí mismo; el deseo que tengo de verle a usted y a toda esa compañía podría provenir de la naturaleza.
El señor mariscal de la Meilleraye 11 ha sido nombrado gobernador de Bretaña y se va dentro de diez días para reunir a los Estados.
La señora duquesa 12 le hablará de San Ivo y le entregará la memoria que usted le envió 13.
Ella me dijo que el señor cardenal 14 estaba lleno de ilusión por...
¡Bendito sea Dios de que la Providencia haya dispuesto las cosas de otro modo!
Hemos celebrado dos oficios solemnes y hemos dicho varias misas por él.
Haga el favor de celebrar también usted algunas por ahí.
Encomiendo también a sus oraciones al señor cardenal de Gondy 15.
¡Cuánto hemos perdido también con él!
Tengo miedo de olvidarme de un aviso que he de repetirle, esto es, recomendarle que nunca escriba sobre los asuntos de Estado, ya que puedo asegurarle que, aparte de ser esto contrario a nuestro espíritu y, según creo, al de nuestro Señor, todas las cartas corren el peligro de ser leídas.
Además, hemos de ser fieles a la práctica que tenemos de no meternos en esas cosas ni en las noticias del mundo.
Esto es, padre, poco más o menos, lo que he de decirle por ahora.
Abrazo a usted y a sus compañeros, postrado en espíritu a los pies de todos ustedes, y soy en el amor de nuestro Señor...
Me olvidaba de decirle que es conveniente y conforme con el uso de todas las comunidades bien reguladas, que los superiores particulares dejen a sus inferiores la libertad de escribir al superior general, sin ver sus cartas, ni las respuestas del superior general a los mismos.
Le ruego, padre, que se lo diga a la comunidad. como ________ 11.
Carlos de la Porte, duque de la Meilleraye, nacido en 1602, debió su rápida fortuna tanto a la protección del cardenal de Richelieu, primo suyo, como a su valor personal.
Fue nombrado gran maestre de artillería en 1634, mariscal de Francia en 1637, superintendente de Hacienda en 1648, duque y par en 1663.
Fue él el que le sugirió a san Vicente la idea de enviar misioneros a Madagascar.
Murió en París el 8 de febrero de 1664. 12.
La duquesa de Aiguillon. 13.
El gobernador de Bretaña tenía el privilegio de poder disponer de la iglesia de san Ivo. 14.
El cardenal de Richelieu. 15.
Enrique de Gondi, obispo de París (1598-1622), primer cardenal de Retz y presidente del Consejo real, murió en el campamento del rey delante de Béziers en el mes de agosto de 1622, a los 52 años de edad.
¿Cómo es que lo encomienda, el 25 de diciembre de 1642, a las oraciones del padre Codoing?
El hecho es tan extraño que se nos plantea lógicamente la pregunta de si esta frase reproduce fielmente el original. 272
VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.