Carta · tomo II
LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE
hacerla con esos padres misioneros; todos lo decían, derramando lágrimas, pues se sentían realmente impresionados.
Le doy, pues, infinitas gracias por su caridad con nosotros, tanto de parte mía, como de la de estos señores, que me han encargado que le escriba para testimoniarle la satisfacción que han recibido. 698 [668,II,399-401] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE Padre: Acaba de marcharse la señora Pelletier que ha venido a decirme que el señor abad de Buzay 1 acaba de ser nombrado coadjutor del señor arzobispo y que enseguida ha pensado en mi hijo y, sin decir me nada, ha hablado con el reverendo padre Manuel 2, que le ha ________ Carta 698 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Francisco Pablo de Gondi, abad de Buzay, hijo de Felipe Manuel de Gondi, general de las galeras, y de Francisca Margarita de Silly, fue nombrado el 13 de junio de 1643 coadjutor de su tío, Juan Francisco de Gondi, arzobispo d^ París, y consagrado el 31 de enero de 1644.
Aunque tomó una parte muy activa en la revuelta de la Fronda, la reina, seguramente para conquistar sus simpatías, le obtuvo el 19 de febrero de 1652 el capelo cardenalicio.
Mazarino, descontento de su influencia y de sus manejos, mandó encerrarlo en Vincennes.
Al convertirse en arzobispo de París tras la muerte de su tío, su figura resultaba todavía más peligrosa para el primer ministro, y por eso el cardenal de Retz fue trasladado al castillo de Nantes, de donde se escapó y pasó a España, y luego a Italia.
En Roma, los sacerdotes de la Misión, por órdenes del Soberano Pontífice, le dieron hospitalidad en su casa.
Poco faltó para que Mazarino hiciera caer sobre san Vicente y su congregación todo el peso de su cólera.
Después de la elevación al solio pontificio de Alejandro VII, que no le era tan favorable como Inocencio X, el cardenal de Retz abandonó Roma y emprendió un largo viaje por el Franco Condado, Alemania, Bélgica y Holanda.
La muerte de Mazarino le volvió a abrir las puertas de su patria.
Volvió a Francia en 1662, renunció al arzobispado de París y obtuvo en compensación la abadía de Saint-Denis.
La edad y las pruebas habían sosegado su espíritu.
Nadie habría reconocido al prelado ambicioso, ligero e intrigante, que había revolucionado a París y había hecho temblar al poderoso Mazarino, en aquel hombre tranquilo, estudioso, caritativo, de costumbres sencillas, deseoso de economizar para poder pagar a sus numerosos acreedores, y hasta piadoso en los últimos cuatro años de su vida.
Murió el 24 de agosto de 1679.
Como escritor, el cardenal de Retz es conocido sobre todo por sus Mémoires. 2.
El padre Felipe Manuel de Gondi, sacerdote del Oratorio, padre del abad de Buzay. 333
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