Carta · tomo II

LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE

Tipo
Carta
Tomo
II
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545
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y he utilizado su ministerio en varios sitios de mi diócesis, donde ha trabajado con mucho fruto y bendición para el servicio de Dios, la salvación de las almas y mi satisfacción particular.

Pero como me ha dicho que, para obedecer a sus superiores, deberá dirigirse a París, he accedido a ello, ya que ha enviado usted a otros sacerdotes para continuar lo que él ha comenzado con tanto éxito 2 Hay esperanzas de que podrá establecerse aquí un Instituto tan piadoso para mayor gloria de su divina Majestad.

He querido hacerle partícipe a usted de nuestro consuelo espiritual en este caso. 807 [770,II,545-546] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE Padre: He aquí las dificultades que se me han ocurrido y que usted me había ordenado escribir.

Me costaría mucho enviárselas, si no creyera que para nada perjudicarán a la ejecución de los planes de Dios en este asunto.

Le ruego muy humildemente que me conceda el honor de hablar con usted lo antes que pueda a propósito de mi hijo.

Lo creo necesario para que su caridad acuda a Dios para ayudarle en su necesidades, en la forma que usted sabe.

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Ha sido la Providencia la que le ha dado esta nueva preocupación, añadida a todos los favores que usted ha hecho y sigue haciendo a la que es, por su amor, su muy humilde hija y muy agradecida servidora.

L.

DE MARILLAC 19 de agosto [de 1643, 1644 ó 1645] 1 Las dificultades para quedarnos en Bicêtre son: En primer lugar, la amplitud del edificio y la grandeza del lugar, que ni siquiera podrá llenarse la mitad en más de dos años. ________ en 1633, arzobispo de Génova de 1635 a 1664, murió en Roma el 22 de julio de 1667.

Este piadoso prelado demostró siempre con san Vicente y sus sacerdotes un afecto y una solicitud admirables. 2.

Efectivamente, acababan de llegar a Génova, para fundar una nueva casa, cuatro sacerdotes y un hermano coadjutor; Esteban Blatiron era su superior.

Carta 807 (CA).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.

Esta carta fue escrita mientras que el traslado de los niños expósitos a Bicêtre no era más que un proyecto; hay que situarla, por 464

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Los grandes inconvenientes que surgen, incluso en París, cuando las casas han estado habitadas por personas de mala vida, son mucho más de temer en un sitio que desde hace muchos años ha sido el refugio de gente mala, dentro y fuera del castillo, de noche y de día.

El peligro que puede haber para las hermanas en el camino, ya que se ven obligadas a ir y venir con frecuencia a la ciudad.

La imposibilidad de llevar los niños en brazos y la mucha dificultad para llevarlos en animales, tanto por las tierras arcillosas y los malos caminos, como por las lluvias, las escarchas y las nieves.

Será necesario que haya muchas hermanas, tanto por los viajes que habrá que hacer, como por los niños y las necesidades de la casa; y no tenemos muchas preparadas para ello.

El peligro de que todos esos viajes que tienen que hacer las hermanas acaben en relajación ahora o más tarde.

Los muchos gastos que habrá que hacer, tanto para poner aquel sitio en disposición de ser habitado, como por las provisiones que habrán de ser más abundantes que en otros sitios; todo esto sube mucho.

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La dificultad para que acudan las hermanas a las reuniones y para que puedan venir todos los meses a la casa; y también para las visitas a los niños.

Si se tratase de poner allí a todas las hermanas de la Caridad, me parece que sería con gran daño de toda la compañía, por las visitas necesarias de las hermanas que sirven a los pobres de París, de los ejercicios que se realizan en casa, tanto para el servicio a los pobres enfermos, como para las llagas e instrucción de la juventud, y sobre todo para la comunicación necesaria con los superiores y algunas veces con las damas de las parroquias.

Si a pesar de todas estas dificultades hay que ir, será necesario que, al menos durante este invierno, vivan allí dos hombres; que se celebre todos los días la misa en la capilla, donde podría hacerse una pila para bautizar a los niños; esto agotaría las cincuenta libras que nos han dado para ello.

También sería menester disponer de algún carricoche con un caballo para llevar a los niños; y esto nos ayudaría mucho; podría llevarlo uno de los hombres.

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Entonces, habría que escoger bien a esos hombres, a causa de la comunicación con las nodrizas y las hermanas.

Dirección: Al padre Vicente. ________ tanto, entre junio de 1643 (carta 699) y julio de 1647.

Hay que descartar la fecha de 19 de agosto de 1646, ya que entonces Luisa de Marillac estaba fuera de París. 465

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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