Carta · tomo III

A JUAN BARREAU, CONSUL DE FRANCIA, EN ARGEL

Tipo
Carta
Tomo
III
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240
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damento a todas las que seguirá concediendo a esa nueva casa.

¡Cómo hemos de alabar su bondad!

¡Qué confianza hemos de tener en su protección!

¡Cuánta humildad, cuánta unión y cuánto respeto unos con otros!

¡Señor, Dios mío, sé tú el vínculo de sus corazones; hazles gozar de los efectos de tantas gracias como les concedes y acrecienta el fruto de sus trabajos por la salvación de las almas; riega con tus bendiciones eternas esa fundación, como un nuevo árbol plantado por tu mano, fortifica a esos pobres misioneros en sus fatigas; en fin, Dios mío, sé tú mismo su recompensa y extiende sobre mí por sus oraciones tu inmensa misericordia!

Tomo III · p. 240

Y vuelvo a usted, padre, sólo para asegurarle que soy en Nuestro Señor... 1032 [990,III,240] A JUAN BARREAU, CONSUL DE FRANCIA, EN ARGEL [Fines de septiembre o principios de octubre, 1647] 1 Ayer tarde recibí la triste, pero feliz, noticia de la muerte del padre Nouelly, que me ha hecho derramar muchas lágrimas en varias ocasiones, pero lágrimas de gratitud a Dios por su bondad con la Compañía, al haberle dado un sacerdote que tan perfectamente amaba a Nuestro Señor y que ha tenido un fin tan hermoso.

¡Qué feliz es usted de que el buen Dios le haya escogido para una obra tan santa, excluyendo a tantas otras personas inútiles del mundo!

Ha sido usted casi prisionero por la caridad o, mejor dicho, por Jesucristo.

¡Qué dicha sufrir por tan gran monarca y cuántas coronas le esperan, si persevera hasta el fin! ________ Carta 1032.

— ABELL Y, o.c., II, cap.

I, 102. 1.

Esta carta contesta a la que escribió Juan Barreau el 27 de julio de 1647 y que llegó a París durante los ejercicios anuales o unos días antes (cf. carta 1033). 219

Tomo III · p. 240

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