Carta · tomo III
A JUAN CHRETIEN, SUPERIOR, EN MARSELLA
15 de marzo de 1619
1038 [996,III,251-252] A JUAN CHRETIEN, SUPERIOR, EN MARSELLA [Entre septiembre y noviembre de 1617] 1 Juan Chrétien le había avisado que Juan Le Vacher 2 estaba enfermo y que, por consiguiente, no estaba en disposición de ir de Marsella a Túnez.
Le responde Vicente de Paúl que no debe retrasar el viaje 3. ________ Carta 1038.
— Vida manuscrita de Juan Le Vacher, 3.
Esta biografía se encuentra en los archivos de la Misión. 1.
Véase nota 2. 2.
Juan Le Vacher, nacido en Ecouen (Seine-et-Oise) el 15 de marzo de 1619, entró en la congregación de la Misión junto con su hermano Felipe el 5 de octubre de 1643; hizo los votos en 1646 y fue ordenado sacerdote en 1647.
San Vicente lo envió como misionero a Túnez, para ayudar a Julián Guérin.
El 23 de agosto de 1647, cuando salía en unión con el santo fundador, se encontraron en la puerta de casa con el nuncio Nicolás Bagni. «Monseño r, le dijo el santo, viene usted a punto de poder darle la bendición a este buen sacerdote, que parte para la misión de Túnez».
— ¿«¡Cómo!, dijo el nuncio, ¡si es tan joven!».
— «Monseñor, contestó el santo, tiene vocación para ello».
Juan Le Vacher llegó a Túnez el 22 de noviembre de 1647.
La muerte de Julián Guérin y, dos meses más tarde, la (,el cónsul Martín de Lange, hicieron caer sobre él la doble carga de la Misión y del consulado.
En 1650 añadió a estos títulos el de vicario apostólico.
Como la Santa Sede no admitía que el consulado lo llevaran los sacerdotes, san Vicente envió a Túnez a un lego, Martín Husson, que llegó a Túnez en 1653 y tuvo que marcharse en 1657, expulsado por el bey.
Juan Le Vacher tuvo que desempeñar por otros dos años el cargo de cónsul.
En 1666 volvió a Francia y en 1668 fue enviado a Argel como vicario general de Cartago y vicario apostólico de Argel y de Túnez.
Su vida en Argel fue la de un apóstol y su muerte la de un mártir.
El 26 de julio de 1683, durante el bombardeo de esta ciudad por Duquesne, los turcos, después de haber hecho todo lo posible por obligarle a apostata r, lo ataron a la boca de un cañón, que al disparar echó su cuerpo al mar (Cf.
R.
G LEIZES, Jean Le Vacher, Paris 1914). 3.
Según el primer biógrafo de Juan Le Vacher, san Vicente habría respondido poco más o menos lo siguiente: «Si el padre Vacher está demasiado débil para llegar hasta el barco, que lo lleven; si durante el trayecto no puede resistir el mar, que lo tiren por la borda».
Esta forma de hablar es tan extraña en la pluma del santo que podemos dudar de que su pensamiento haya sido bien interpretado. 229
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