Carta · tomo III
A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR EN GENOVA
lo pida.
El que se encargue de ello irá a verle a usted para saber qué es lo que tiene que hacer para retirarlo.
Soy siempre, padre, etcétera, ALANO, obispo de Cahors. 1044 [1002,III,256-257] A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR EN GENOVA 13 diciembre 1647.
Doy gracias a Dios por la mejoría de su salud en medio de tantos trabajos.
Está usted delgado y débil y anda con demasiadas tareas, pero su divina bondad le conserva bien.
Con razón se me ocurre a veces que pasa con usted como con la señorita Le Gras, a la que considero muerta naturalmente desde hace diez años si uno la ve, diría que sale de la tumba, dada la debilidad de su cuerpo y la palidez de su rostro; pero Dios sabe la fuerza de espíritu que posee.
Hace poco tiempo hizo un viaje de cien leguas 1 y, si no fuera por las frecuentes enfermedades que padece y el respeto que tiene a la obediencia, iría continuamente de un lado a otro a visitar a sus hijas y trabajar con ellas, aunque no tiene más vida que la que recibe de la gracia.
Esa misma gracia es la que le da fuerzas a usted y le santifica para que conforte a los demás en el camino de la salvación.
Apruebo con toda el alma la mutua ayuda que se prestan, usted y el padre Martin, en las predicaciones y catecismos que hacen los dos cada día.
¡Bondad divina, une también así los corazones de esta pequeña Compañía de la Misión, y pídele lo que quieras!
La fatiga será dulce y todo trabajo resultará fácil, el fuerte aliviará al débil y el débil amará al fuerte y le obtendrá de Dios mayores fuerzas; y así, Señor, tu obra se hará a Tu gusto y para la edificación de la Iglesia, y los obreros se multiplicarán, atraídos por el olor de tanta caridad. ________ Carta 1044.
— Reg. 2,218. 1.
Para conducir a las Hijas de la Caridad al hospital de Nantes. 234
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