Carta · tomo III

ALANO DE SOLMlNIHAC A SAN VICENTE

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Carta
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III
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que se opusieran a ese partido y a sus secuaces.

Quizás convenga, padre, que visite usted al señor canciller para prevenirle de todo esto, según se lo haga comprender la divina sabiduría.

Me siento con la obligación de ponerle al corriente de todas estas cosas, como algo necesario para descubrir allí la obra de Dios, que usted aprecia tanto y que Dios mismo le ha encargado de llevar a cabo, O LIER Dirección: Al padre Vicente, superior general de la Misión. 1071 [1026,III,293-295] ALANO DE SOLMlNIHAC A SAN VICENTE Mes de abril 1648 Padre: Le he escrito ala señora marquesa de Senecey 1 para rogarle que le exponga a la reina el estado deplorable de la diócesis de Rodez, que está casi tan desolada como la de Périgueux, a no ser que las iglesias no están allí tan en ruinas y que hay más eclesiásticos, cuyas costumbres son tan depravadas que, cuando murió el señor obispo de Rodez 2, dejaron el hábito clerical.

Unos colgaban sus sotanas de las ventanas de las tabernas, otros bebían a su salud, y los que habían dejado a sus concubinas las volvieron a tomar.

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Lo primero que hicieron los vicarios generales fue anular todas las disposiciones que aquel prelado había hecho para reformar su diócesis; esto llenó de escándalo toda aquella provincia, que es una de las mayores diócesis de este reino y la ________ Carta 1071.

— Archivo del obispado de Cahors, copia sacada del original. 1.

Maria Catalina de la Rochefoucauld, condesa y luego duquesa de Rendan, primera dama de honor de la reina Ana de Austria, aya de Luis XIV en su niñez, casada con Enrique de Bauffremont, barón de Senecey, a quien perdió en 1622; murió a los 89 años el 10 de abril de 1677. 2.

Carlos de Noailles, muerto el 27 de marzo de 1648.

Le dieron como sucesor, el 10 de junio de 1648, a Harduino de Péréfixe, futuro arzobispo de París. 269

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más difícil de gobernar que yo conozco, por culpa de la manera de ser de aquella gente, que es muy orgullosa.

Por eso es necesario que Su Majestad les dé un hombre apostólico.

En consecuencia, le rogaba a dicha señora que le dijese todo esto a Su Majestad, como si fuera por propia iniciativa o como oído de mí.

He querido decirle a usted todo esto, para que usted aproveche la ocasión.

Le suplico, en nombre de Dios, que ponga todo el interés que pueda para que esa diócesis sea gobernada por un pastor como el que requiere su situación actual.

No sólo es necesario que sea un hombre apostólico, sino además que esté dotado de una gran fuerza de espíritu y un gran corazón.

¿Sería posible que la reina, por alguna consideración de Estado quisiera poner allí a una persona que carezca de las cualidades requeridas para reformar aquella diócesis?

No puedo creerlo de esa buena princesa, y sentiría un enorme dolor si así fuera.

Si le parece bien decirle que yo le he escrito, asegurándole a Su Majestad que es así de verdad.

Hay muy pocas personas que conozcan el estado de aquella diócesis mejor que yo.

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Limita con la mía en más de veinte leguas francesas y causa unos males que me sería imposible decir.

Por mucho cuidado que yo tenga en poner en sus fronteras buenos vicarios foráneos, en visitar con frecuencia aquellos lugares y en enviar muchas veces a los misioneros, no logro impedir que vengan graves daños, dada la depravación y el escándalo de los eclesiásticos de aquel país.

Se ha retirado el buen señor Ferrier 3, después de trabajar durante el poco tiempo que ha estado aquí en la reforma de aquel clero, en lo que adquirió gran renombre y estima por todo este país.

¿Seguirán dejando en la miseria a la pobre diócesis de Périgueux?

Me dan ganas de escribir a la señora marquesa de Senecey; haga usted el favor de decirle a la reina que se lo he dicho yo y que no hay nada en el mundo de lo que Dios le habrá de pedir tanta cuenta como de proveer a las diócesis de pastores ________ 3.

Discípulo de Pedro de Condren y colaborador de Juan Jacobo Olier, uno de los fundadores del seminario de san Sulpicio.

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Llegó a Rodez solicitado por el arzobispo Carlos de Noailles, que le confirió el cargo de vicario general; hace reconocer como seminario diocesano el seminario en Villefranche, fundado por Raimond Bonal y trabajó por la reforma de la diócesis con tanto éxito que, tras seis meses de estancia, consideró cumplida su obra y regresó a París. 270

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