Carta · tomo III
LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE
res y del señor cónsul1 y cuánto consuelo hemos recibido de ellos.
Los mismos turcos venían a visitarnos en nuestra aflicción y los principales de la ciudad de Túnez mandaron ofrecerme de su parte socorros y servicio.
En fin, padre, veo evidentemente que es útil servir a Dios con fidelidad, ya que en la tribulación mueve a sus mismos enemigos a socorrer y asistir a sus pobres servidores.
Estamos apurados por la guerra, la peste y el hambre, y no poco, y para postre estamos sin dinero; pero en lo que se refiere a nuestros ánimos, siguen decididos, gracias a Dios; la peste es como si no existiera para nosotros.
La alegría que tenemos, nuestro hermano y yo, por la salud del buen padre Le Vacher, nos ha hecho fuertes como los leones de nuestras montañas. 1078 [1032,III,300-301] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE 13 mayo 1648.
Padre: Nos urge enviar dos hermanas, una a Crespières 1 y otra a Maule; son las que hace tiempo le pidieron a usted consagrarse a Dios con los votos.
Y a hace seis o siete años que están en la Compañía, sin haber ocasionado jamás ningún disgusto, sino más bien sirviendo de ejemplo a todas.
¿Le parece bien permitirlas que mañana, antes de partir, oigan la santa misa y realicen esta santa acción?
Saldrán al mediodía.
Haga el favor de comunicarnos su decisión y si tendremos la dicha de escuchar su misa por este motivo.
Tengo mucha necesidad de que Dios me conceda la gracia de hablar con usted y de que su caridad me crea siempre su muy obediente hija y humilde servidora, L UISA DE MARILLAC ________ 1.
Martín de Lange.
Estos gemidos se debían al miedo de perder al padre Juan Le Vacher, contagiado por la peste.
Carta 1078.
— Hospicio de Dourdan, copia. 1.
Municipio del distrito de Versailles.
Las hermanas acababan de fundar allí una casa. 276
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