Carta · tomo III
LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE
algún día pueda ofrecerle algo más que piadosos deseos, para probarle eficazmente que soy con toda verdad y sinceridad humilde servidor en Nuestro Señor de su paternidad reverendísima.
Roma. convento de Santa Maria de la Minerva, 15 junio 1648. 1089 [1041,III,316-317] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE [Junio 1648] 1 Padre: El padre Lamberto le hablará de la gravedad de nuestra querida hermana Luisa, de Santiago 2 Le ruego muy humildemente que le haga comprender lo que es la bendición que nos ha concedido el Santo Padre y la forma de aplicarla, para que nuestra pobre hermana pueda disfrutar de tan gran bien.
Le ruego muy humildemente me permita ir a verla mañana, si tengo ocasión para ello, y a la señora de Marillac 3, y al mismo tiempo hacer las tres estaciones en la calle de Saint-Denis, que está muy cerca; y si usted quisiera tomarse la molestia de oírme el sábado, se lo agradecería, para comulgar el domingo por la intención del jubileo.
También le suplico que me indique si es necesario que escriba a la hermana Bárbara 4 a propósito de la pequeña que nos envió, dado lo que ella me dice 5; y lo que he de decirle de esa ________ Carta 1089.
— Manuscrito san Pablo, 24. 1.
La presencia en París de Lamberto aux Couteaux y de Luis Thibault, junto con la mención del jubileo, no dejan dudas sobre el año.
Por otra parte, esta carta es de unos días antes del 24 de junio, fecha de la carta número 181 bis de la correspondencia de Luisa de Marillac. 2.
Saint-Jacques de la Boucherie (Cf.
Lettres de Louise de Marillac . carta 181 bis). 3.
Juana Potier, esposa de Miguel de Marillac, nieto del canciller del mismo nombre. 4.
Bárbara Angiboust, que estaba entonces en Fontainebleau. 5.
Esta «buena hijita», como la llama la fundadora (Lettres, carta 181 bis), vino a París, pero la santa, viéndola tan joven, se la devolvió a Bárbara Angiboust. «Creo, le escribía el 24 de junio de 1648, que hará usted bien en buscarle algún acomodo, con tal que sea entre personas de bien, como por ejemplo en casa de algún labrador, en donde puede empezar a guardar las vacas; luego, según vaya creciendo, se le podrá enco293
Tomo III · p. 316VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.