Carta · tomo III
A JUAN DEHORGNY
1091 [1043,III,318-332] A JUAN DEHORGNY París, 25 junio 1648 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros Su última carta habla de dos cosas: primero, que les damos cargos de cierta importancia a nuestros hermanos coadjutores, y segundo, que hemos hecho mal en declararnos contrarios a las opiniones de los tiempos Le diré en cuanto a lo primero que agradezco muy humildemente a Nuestro Señor que le haga interesarse a usted por el gobierno de la compañía, y que le ruego que así lo siga haciendo, aunque me parece que tenemos razón en obrar como lo hacemos a propósito de los dos puntos mencionados En la compañía no tenemos más que al hermano Alejandro 1 que tenga responsabilidad y haya manejado dinero, que le entregamos al enviar al padre Gentil a Le Mans 2, al no disponer de un sacerdote para ello; y él cumplió con su encargo de una manera que podemos alabar a Dios por ello El buen hermano Nicolás, de quien me habla 3, de la casa de Crécy, no disponía del dinero, como le han dicho a usted El dinero se guarda allí en un cofre con dos cerrajas; el padre Tournisson 4 tenía una llave y su asistente la otra.
Tomo III · p. 318Lo mismo pasa en otras partes, concretamente en donde el padre Portail ha hecho la visita Esto no quita que debamos poner este cargo en manos de un sacerdote cuando se pueda y que no pongamos atención en lo que nos dice usted.
Creo que los problemas con los hermanos en las Ordenes vienen de los que los tienen demasiados bajos.
San Francisco manda que los legos tengan voz en la elección de guardianes; pero los capuchinos y los recoletos han quitado esta norma, y esto ha exasperado a los pobres hermanos, que se han visto obligados ________ Carta 1091.
— Arch. dep. de Vaucluse, D 296; copia antigua sacada del original En nota señalaremos las variantes que se encuentran en el texto publicado por las Mémoires de Trévoux en abril 1726 (p. 742 s.). 1.
Alejandro Veronne. 2.
Mémoires: Maine. 3.
Hay varios hermanos coadjutores con este nombre. 4.
Este nombre no se encuentra en el catálogo del personal. 295
a quejarse ante el Papa El Hijo de Dios trataba a sus apóstoles como amigos, aunque no eran todavía sacerdotes; ¡y queremos nosotros tratar a los nuestros como servidores, a pesar de que la mayor parte tienen más virtud que muchos de nosotros, al menos por lo que a mí se refiere! 5 En cuanto al segundo punto, sobre la falta que hemos cometido al declararnos contrarios a las opiniones de los tiempos, son éstas las razones que me han obligado a ello La primera es mi cargo en el Consejo de asuntos eclesiásticos, en el que todos se han declarado contrarios: la reina, el señor cardenal 6, el señor canciller 7 Y el señor penitenciario 8 Juzgue usted mismo si podía permanecer neutral El resultado ha hecho ver que era conveniente obrar de esa manera.
Tomo III · página PDF 298La segunda razón es el conocimiento que tengo de los planes del autor de esas opiniones nuevas 9, esto es, destruir la situación presente de la Iglesia y someterla a su poder Me dijo un día que Dios quería arruinar a la iglesia actual y que los que se ocupaban en sostenerla obraban en contra de sus designios; y cuando le dije que era ése el pretexto que ponían de ordinario los herejes, como Calvino, me respondió que Calvino no había obrado mal en lo que hizo, pero que no había sabido defenderse convenientemente 10.
La tercera ha sido que he visto cómo tres o cuatro papas 11 habían condenado las opiniones de Bayo 12, que sostiene Janse________ 5.
Toda esta línea falta en las Mémoires de Trévoux. 6.
El cardenal Mazarino. 7.
Pedro Séguier 8.
Santiago Charton. 9.
Juan du Verger de Hauranne, abad de Saint-Cyran. 10.
A BELLY, o. c., II, cap.
XII, 410 nos ha conservado el relato de esta charla. 11.
Pío V, Gregorio XIII y Urbano VIII. 12.
Miguel Bayo nació en Melin (Bélgica) en 1513.
Nombrado profesor de Sagrada Escritura en la universidad de Lovaina y luego canciller de la misma, supo hacerse apreciar de sus colegas que lo nombraron representante suyo en el concilio de Trento.
Incluso se pensó en él para el cargo de inquisidor general.
Sus opiniones extrañas sobre el estado de naturaleza reparada, la justificación, la eficacia de los sacramentos y el mérito de las obras buenas, opiniones que difundía con sus enseñanzas y escritos, alarmaron a varios doctores de Lovaina y le suscitaron ataques.
La facultad de París condenó (27 de junio de 1650) 18 proposiciones suyas, 296
nio, así como también lo había condenado la Sorbona en el año 1650 y que la parte más santa de dicha facultad, que son todos los antiguos, se declaran contra esas nuevas opiniones 13, y que nuestro Santo Padre ha condenado la de las dos cabezas, que se deseaba establecer con perversos designios 14.
Y la cuarta, que aquí pongo como última además de otras varias, es lo que dice el Papa Celestino ( Epístola 2 ad episcopos Galliae ), contra algunos sacerdotes que proponían algunos errores contra la gracia, que habían condenado dichos obispos.
Aquel buen Papa, después de alabarles por haberse opuesto a la doctrina de esos sacerdotes, dice las siguientes palabras: «Timeo ne connivere sit hoc tacere; timeo ne illi magis loquantur qui permitunt illis taliter loqui; in talihus causis non caret suspicione taciturnitas, quia occurreret veritas, si falsitas displiceret; merito namque causa nos respicit, si silentio faveamus errori» 15.
Y si se me dice que esto es verdad para los obispos, pero no para un particular, respondo que probablemente esto ha de entenderse no sólo de los obispos, sino también de los que ven el mal y no hacen lo posible por impedirlo.
Veamos ahora de qué se trata.
Me dice usted que es del libro de Jansenio De la fréquente communion 16, que usted a la primera ha leído dos veces y que le parece que ha sido el mal uso que se hace de este sacramento lo que ha dado lugar a ello. ________ y san Pío V (1 de octubre de 1657) 76 proposiciones.
Gregorio XIII tuvo que intervenir de nuevo el 29 de enero de 1579.
Bayo murió el 19 de septiembre de 1589, habiéndose retractado de sus errores de viva voz y por escrito.
Sus Obras, impresas en Colonia en 1696 por los jansenistas Quesnel y Gerberon, fueron puestas en el Indice el 8 de mayo de 1697. 13.
El jansenismo tenía algunos simpatizantes en la Sorbona, sobre todo entre los doctores jóvenes. (Cf.
R APIN, Mémoires I, 43-46). 14.
La condenación de Inocencio X es del 24 de enero de 1647. 15.
Patrologiae cursus completus , ed.
Migne, Paris 1857-1864, IV , col. 529.
Migne ha preferido la variante foveamus errorem. 16.
Pocos libros hicieron tanto ruido y tuvieron tanto éxito como el De la fréquente communion , compuesto por Antonio Arnauld según el espíritu de Jansenio, publicado en París, en 1643 y que en 1648 tenía ya seis ediciones.
El padre Dehorgny lo recibió de su amigo el jansenista Bourgeois, doctor en teología, que había llegado a Roma para impedir su condenación.
Lo leyó, se penetró de sus ideas y encontró excelentes sus principios (H ERMANT, Mémoires... sur l'histoire ecclésiastique du XVIIe siècle, 6 vols.
Paris 1905-1908, I, 389). 297
Es verdad, padre, que muchas personas abusan de este divino sacramento, y yo, miserable de mí, mucho más que todos los demás del mundo, por lo que le ruego que me ayude a pedir perdón a Dios por ello; pero la lectura de ese libro, en vez de aficionar a los hombres a la comunión frecuente, lo que hace es apartarlos.
Se nota menos frecuencia de sacramentos que antes, incluso en pascua.
Muchos párrocos de París se quejan de tener menos comulgantes que los años pasados.
San Sulpicio ha tenido 3.000 menos; el señor párroco de San Nicolás du Chardonnet 17, después de haber visitado a las familias de la parroquia después de pascua, personalmente y por medio de otros, nos ha dicho hace poco que ha encontrado a 1.500 feligreses sin haber comulgado; y lo mismo los demás.
Ya no se ve a casi nadie acercarse a comulgar los primeros domingos de mes y los días de fiesta, incluso en las comunidades religiosas, a no ser entre los jesuitas.
Por eso procuró el difunto abad de Saint-Cyran desacreditar a los jesuitas.
El señor de Chavigny decía uno de estos días a un amigo suyo que dicho abad le había confesado que él y Jansenio habían trazado ese plan para desacreditar a dicha santa Orden a propósito de la doctrina y de la administración de los sacramentos.
Y yo mismo le he oído conversar muchas veces casi todos los días sobre esto.
Cuando el señor Arnauld 18, que dio nombre a ese libro, vio la oposición con que tropezaba por diversas partes a propósito de la penitencia pública y de la que quería establecer antes de la comunión, salió con la explicación de la absolución meramente declaratoria; pero, sea lo que fuere, todavía hay otros errores, ________ 17.
Hipólito Féret. 18.
Antonio Arnauld, nacido en París el 6 de febrero de 1612, ordenado sacerdote en 1641, admitido en la sociedad de la Sorbona en 1643, se convirtió al morir Saint-Cyran en jefe del partido jansenista, del que ya era el más valiente apóstol y teólogo.
Su primera obra de controversia lo hizo célebre: era el libro De la fréquente communion.
Después escribió la Grammaire générale, la Logique ou l'Art de pensery otros muchos tratados, tan numerosos que, junto con sus cartas, forman una colección de 45 volúmenes.
Murió desterrado en Bruselas el 8 de agosto de 1694.
Todos sus hermanos y hermanas fueron ardientes jansenistas; algunos, como Anauld d'Andilly, Enrique Arnauld, obispo de Angers, Catalina Arnauld, madre de Le Maistre de Sacy, la madre Angélica y la madre Inés, desempeñaron un papel importante en el partido. (Cf.
P .
V ARIN, La vérité sur les Arnauld, Paris 1847). 298
según nos ha dicho últimamente el gran maestre de Navarra 19, que es uno de los más sabios de nuestro tiempo, junto con el señor penitenciario 20 y los señores Cornet y Coqueret, que se reunieron aquí para estos asuntos, y que han visto que esa declaración es capciosa y contiene un montón de cosas por el estilo de lo que dijo en el primer libro.
Lo que dice de que la iglesia practicaba al principio la penitencia pública antes de su absolución, y que debe pensar en restablecer esta práctica, si quiere seguir siendo columna de la verdad, siempre fiel a sí misma, y no una sinagoga de errores, ¿no le suena todo esto a falso?
La iglesia, que no cambia jamás en las cosas de la fe, ¿no puede acaso cambiar en las de disciplina?
Y Dios, que es inmutable en sí mismo, ¿no ha cambiado su conducta con los hombres?
Nuestro Señor, su Hijo, ¿no cambió a veces su manera de obrar, lo mismo que sus apóstoles?
Entonces, ¿por qué dice ahora ese hombre que la iglesia estaría en el error, si no quisiera cambiar y restablecer la clase de penitencia que practicó en el pasado?
¿Acaso es eso ortodoxo?
En cuanto a Jansenio, hay que considerarlo o como seguidor de las opiniones de Bayo, tantas veces condenado por los papas y por la Sorbona, según dije, o como defensor de otras doctrinas que trata en su libro.
En cuanto a lo primero, ¿no estamos obligados a mantener las censuras que los papas y esa docta corporación han lanzado contra sus opiniones y declararnos en contra suya?
En cuanto al resto del libro, como el Papa ha prohibido leerlo, ¿no deberá el Consejo de asuntos eclesiásticos aconsejar a la reina que haga ejecutar 21 [lo que] ha mandado el Papa Urbano VIII, y hacer profesión clara de estar contra las opiniones censuradas de Bayo y contra las nuevas opiniones de ese doctor, que sostiene con osadía las que la iglesia no ha determinado todavía a propósito de la gracia?
Me dice usted en su carta que Jansenio ha leído diez veces todas las obras de san Agustín y treinta veces los tratados de la gracia, y que no pueden los misioneros meterse a juzgar las opiniones de ese gran hombre. ________ 19.
Santiago Péreyret. 20.
Santiago Charton. 21.
Palabras olvidadas en la copia. 299
Le respondo a esto que de ordinario los que desean establecer nuevas doctrinas son hombres muy sabios y que estudian con gran asiduidad y aplicación a los autores de quienes desean servirse; que hay que reconocer que ese prelado era muy sabio, y que con el propósito que he dicho de desacreditar a los jesuitas, ha podido leer a san Agustín todas las veces que usted dice, pero esto no impide que haya podido caer en el error y que nosotros tengamos una excusa para adherirnos a sus opiniones, que son contrarias a las censuras que se le han hecho a esa doctrina.
Los sacerdotes tienen obligación de no aceptar y de contradecir la doctrina de Calvino y de los otros heresiarcas, aunque no hayan leído nunca a los autores en que ellos se basaron ni conozcan sus libros.
Me dice usted también que las opiniones que llamamos antiguas son modernas, pues hace sólo 70 años que Molina 22 inventó esas opiniones que se creen antiguas.
Le confieso, padre, que Molina es el autor de la ciencia que se llama media 23, que no es, propiamente hablando, más que el medio por el que se hace ver cómo se hace una cosa y de dónde proviene que dos hombres que tienen el mismo espíritu, las mismas disposiciones y gracia semejante para realizar las obras de su salvación, uno las realice y el otro no, uno se salve y otro se condene.
Pero, padre, no se trata de eso, que no es artículo de fe.
La doctrina que él combate, que Jesucristo murió por todo el mundo, ¿es acaso nueva?
¿Es nueva la doctrina de san Pablo y de san Juan?
La opinión contraria ¿no fue condenada en el concilio de Maguncia 24 y en ________ 22.
Luis Molina, célebre jesuita español, nacido en 1533, muerto en Madrid en 1600, conocido sobre todo por su libro De concordia gratiae et liberi arbitri , donde desarrolla su teoría de la ciencia media.
Esta obra, atacada desde su aparición, dio lugar a violentas polémicas entre jesuitas y dominicos.
El asunto fue llevado ante el tribunal de Clemente VIII, que instituyó para juzgarlo la congregación de Auxiliis.
Después de muchas discusiones sin resultado, Pablo V dejó libre la enseñanza de las doctrinas discutidas y prohibió a ambas escuelas censurarse mutuamente, bajo amenaza de graves penas. 23.
La ciencia media, así llamada por ocupar en cierta manera el medio entre la ciencia divina de lo posible y la de los hechos que han de suceder absolutamente, es el conocimiento por el que Dios sabe infaliblemente antes de todo decreto absoluto de su voluntad, lo que hará el hombre en cualquier condición y con cualquiera ayuda de la gracia. 24.
El año 848. 300
otros varios 25 contra Godescalco? 26 ¿No dice san León en las lecciones de Navidad que nuestro Señor nació pro liberandis hominibus? 27 ¿Y no dicen lo mismo la mayoría de los santos Padres?
El concilio de Trento, en la sesión sexta De justificatione, capítulo 2, ¿no trae las palabras de san Juan sobre este tema: Hunc proposuit Deus propitiationem per fidem in sanguine ipsius pro peccatis nostris, non solum autem pro nostris, sed etiam pro totius mundi? 28 y en el tercero: Verum etsi ille pro omnibus mortuus est; y dice luego que, aunque así sea non omnes tamen mortis ejus beneficium recipiunt, sed ii dumtaxat quibus meritum passionis ejus communicatur.
Después de todo esto, padre, ¿llamaremos nueva a esta doctrina?
¿Llamaremos también nueva a la que él combate, contra la posibilidad de observar los mandamientos de Dios, en contra del canon 18 del mismo 29 concilio y de la misma sesión, cuando dice que, si quis dixerit Dei praecepta homini etiam justificato et sub gratia Dei constituto esse ad observandum impossibilia, anathema sit?
¿Y es nueva esa que usted dice, que nos importa poco saber si hay gracias suficientes o si son todas eficaces?
¿No está acaso contenida en el segundo concilio de Orange, capítulo 25?
He aquí, padre, las palabras de este concilio, en las que verá usted, si no la frase exacta de gracia suficiente, al menos su sentido equivalente: Hoc etiam secundum fidem catholicam credimus quod, accepta per baptismum gratia, omnes baptizati, Christo auxiliante et cooperante, quae ad salutem pertinent, possint et debeant, si fideliter laborare voluerint, adimplere.
En cuanto a lo que usted dice, que nos importa poco saber esto, le ruego, padre, que acepte lo que le digo: que me parece que es de gran importancia que todos los cristianos sepan y crean que Dios es tan bueno que todos los cristianos pueden, con la ________ 25.
Por ejemplo, en el concilio de Quiercy-sur-Oise, en el año 849. 26.
Godescalco, Gotescalco o Fulgencio, sabio benedictino, nacido en Alemania en el 806, enseñó doctrinas heterodoxas sobre la predestinación.
Condenado por varios concilios, fue degradado, azotado públicamente y cerrado en la abadía de Hautvilliers.
Murió en la cárcel el año 868, sin haber renunciado a sus ideas. 27.
Mémoires: omnibus. 28. 1 Jn 2, 2. 29.
Mémoires: los cánones sagrados del mismo concilio. 301
gracia de Jesucristo, realizar su salvación, que él les da los medios para ello por Jesucristo y que esto manifiesta y ensalza mucho la infinita bondad de Dios.
Tampoco puede llamarse mueva la opinión de la iglesia, cuando cree que no todas las gracias son eficaces, ya que el hombre las puede rechazar, capítulo 4 De justificatione.
Dice usted que Clemente VIII y Pablo V prohibieron que se disputase de las cosas de la gracia 30, Le responderé que esto se entiende de las cosas que no están determinadas, como son las que acabo de decir; y sobre las demás que no están determinadas por la iglesia, ¿por qué las ataca Jansenio?
Y en ese caso, ¿no es de derecho natural defender a la iglesia y sostener las censuras fulminadas en contra suya?
Dice usted que son cuestiones de escuela.
Eso es verdad de algunas de ellas; y aunque así sea, ¿habrá por ello que callarse y dejar que se altere el fondo de las verdades con esas sutilezas?
¿No está el pobre pueblo obligado a creer y, por consiguiente, a ser instruido en las cosas de la Trinidad y del santísimo Sacramento, que son tan sutiles?
Esto es, padre, lo que se me ocurre para hacerle ver las razones que tenemos para declararnos en esta ocasión opuestos a las nuevas opiniones.
En contra de ellas yo sólo veo dos argumentos: uno, el temor de que, creyendo que vamos a detener ese torrente de nuevas opiniones, inflamemos más los ánimos; a lo que respondo que, si así fuera, no habría que oponerse nunca a las herejías, a los que desean arrebatarnos la vida o los bienes, y que el pastor haría mal en gritar contra el lobo, cuando lo ve dispuesto a entrar en el redil.
El otro es el de la prudencia, que es puramente humana cuando se basa en el qué dirán.
¡Tendremos enemigos!
¡Oh Jesús! padre, ¡que jamás los misioneros dejen de defender los intereses de Dios y de la iglesia por esos motivos tan ruines y miserables, que echan a perder la gloria de Dios y de su iglesia y llenan de almas el infierno!
Sí, me dirá usted, pero ¿es preciso que los misioneros prediquen contra las opiniones del tiempo y de la gente, que hablen ________ 30.
Para acabar con las discusiones, que enfrentaban a dos órdenes célebres de la iglesia tras la aparición del libro de Molina, Clemente VIII prohibió a ambas partes la discusión de las cuestiones disputadas hasta que él diera a conocer su decisión. 302
Tomo III · página PDF 304de ello, que disputen, que ataquen y defiendan a diestro y siniestro las opiniones antiguas?
¡Oh Jesús!
¡No se trata de eso!
He aquí lo que hacemos: no disputamos nunca de estas materias ni predicamos de ellas, ni hablamos nunca de estas cosas con los demás, a no ser que nos hablen de ello; y si se nos habla, procuramos hablar con el mayor recato posible, a no ser el padre Gilles, que a veces se deja llevar un poco de su celo, a lo que procuraré poner remedio, con la gracia de Dios 31.
Entonces, me dirá usted, ¿está prohibido disputar de estas materias?
Le respondo que sí y que aquí no se disputa de esto.
Entonces, me replicará, ¿desea usted que no se hable de esto en la misión de Roma ni en otras partes?
Sí, y les ruego a los superiores que sean rígidos y que impongan penitencia a quienes lo hagan, a no ser en el caso que indicaba anteriormente.
Y ya que me dice usted, padre, que hay que dejar que cada uno de los de la Compañía crea en estas materias lo que le plazca, ¡oh Jesús!, padre, no es conveniente que se sostengan diversas opiniones en la Compañía; es menester que seamos todos unius labii; si no, nos destrozaremos unos a otros en la misma Compañía.
¿Es que hay que sujetarse a la opinión de un superior?
Le respondo que no es a un superior al que nos sometemos, sino a Dios y al parecer de los papas, de los concilios y de los santos.
Y si alguno no quisiera someterse, haría mejor en retirarse y la compañía debería apartarlo.
Muchas congregaciones religiosas nos dan ejemplo de ello.
Los carmelitas descalzos, en el capítulo que tuvieron el año pasado, ordenaron que sus profesores de teología enseñaran las opiniones antiguas de la iglesia y actuaran contra las nuevas.
Todos sabemos que los padres jesuitas obran así, mientras que, por el contrario, la congregación de Santa Genoveva manda a sus doctores sostener las opiniones de san Agustín, que es lo que también pretendemos hacer nosotros explicando a san Agustín por el concilio de Trento, y no el concilio de Trento por san Agustín, ya que el primero es infalible y el segundo no lo es.
Y si se dice que algunos Papas han ordenado que se crea ________ 31.
El padre Gilles enseñaba teología en San Lázaro y daba pláticas a los ordenandos.
Después de varias advertencias, al ver que no podía corregir su celo inmoderado contra las nuevas opiniones, san Vicente lo apartó de San Lázaro. 303
a san Agustín en lo referente a las cosas de la gracia, esto se entiende en las materias disputadas y resueltas entonces 32; pero como de vez en cuando surgen cuestiones nuevas, hay que atenerse para ellas a las decisiones de un concilio 33, que ha determinado todas las cosas según el verdadero sentido de san Agustín, que las entiende mejor que Jansenio y sus secuaces 34.
Esta es, padre, la respuesta a su carta, que no he enseñado a ningún otro, ni enseñaré jamás; le aseguro además que no he hablado de esto con nadie y que no le he pedido ayuda a nadie para decirle lo que le digo, tal como usted mismo podrá juzgar por mi pobre estilo y por mi ignorancia que tan bien salta a la vista.
Y si hay algo en todo esto que valga la pena, le confieso, padre, que he hecho algunos pequeños estudios sobre estas cuestiones y que es éste el tema más ordinario de mis pobres oraciones 35.
Le ruego, padre, que comunique esta carta al padre Alméras 36 y a los que usted juzgue conveniente de la Compañía, para que vean las razones que he tenido para entrar en los sentimientos antiguos de la iglesia y declararme contra los nuevos 37 y que le pidamos a Dios y hagamos todo lo que esté en nuestra mano para ser cor unum et anima una38 en esto como en todo lo demás.
Viviré con esta esperanza y sentiré una pena imposible de expresar si alguno, dejando las fuentes vivas de las verdades ________ 32.
En una carta a san Cesáreo, obispo de Arles, el Papa Bonifacio II pone a san Agustín entre los Padres que expusieron la verdadera doctrina de la gracia: «Cum de hac re multi Patres, et prae coeteris beatae recordationis Augustinus episcopus, sed et majores nostri apostolicae sedis antistites, ita ratione probentur disseruisse latissima, ut nulli ulterius deberet esse ambiguum, fidem quoque nobis ipsam venire de gratia, supersedendum duximus responsione multiplici » (Migne, PL 65, 31). 33.
El concilio de Trento. 34.
Entre las proposiciones condenadas por el Santo Oficio el 7 de diciembre de 1690 encontramos ésta: « Ubi quis invenerit doctrinam in Augustino clare fundatam, illam absolute potest tenere et docere, non respiciendo ad ullam Pontificis bullam» (prop. 30). 35.
San Vicente escribió sobre la gracia un estudio muy sustancioso, que publicaremos en su lugar. 36.
Como veremos más adelante (carta 1119), es muy probable que Juan Dehorgny prefiriera no enseñar esta carta a su superior. 37.
Contra las nuevas opiniones. 38.
Hech 4, 32 304
de la iglesia, se fabrica cisternas de opiniones nuevas, de cuyo peligro no habrá nadie que esté mejor informado que yo, que so y, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAUL i. s. d. l. m.
Me atrevo a decirle, padre, que el señor Féret 39, tras haberse enredado en estas nuevas opiniones, le ha dicho al señor párroco de San José 40 que se ha apartado de ellas por la firmeza que ha visto en este pobre pecador contra ellas, en dos o tres conferencias que hemos tenido sobre este tema; fue con motivo de haber sabido que el señor párroco de San Nicolás du Chardonnet mantenía estas opiniones al volver de Alet, pero ahora está tan lejos de estas ideas que incluso le ha propuesto al señor párroco de San José que formemos una especie de congregación secreta para defender las verdades antiguas.
Le ruego que mantenga todo esto en secreto.
No he tenido oportunidad de repasar mi carta y no me he atrevido a hacerla copiar; le costará trabajo leerla; perdóneme.
Dirección: Al padre Dehorgny, sacerdote de la Misión, en Roma. 1092 [1044,III,332-334] CARLOS NACQUART, SACERDOTE DE LA MISION, A SAN VICENTE Isla de San Vicente del Cabo Verde 1 [25 junio 1648] 2 Padre: Le pido su santa bendición.
Hemos desembarcado aquí y estaremos 3 ó 4 días para recoger agua.
Partimos de La Rochelle el día de la Ascensión, en ________ 39.
COLLET escribe erróneamente Froger (o.c., I, 539, nota).
Froger había muerto en septiembre de 1646. 40.
Luis Abelly, el biógrafo de san Vicente.
Carta 1092.
— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII 1.
Isla del archipiélago portugués de Cabo Verde, en la parte occidental del grupo. 305
que levamos ancla.
Gozamos de buena salud, gracias a Dios, después de algunos mareos y vómitos al principio.
Hemos tenido el consuelo de ver la piedad de los de nuestro barco, que han cumplido con sus deberes para ganar el jubileo, que me enteré había concedido Su Santidad y que abrimos desde Pentecostés hasta el día del Corpus.
Llegamos a esta isla el día antes de San Juan y hemos celebrado aquí misa todos los días, y en el barco siempre que el tiempo nos lo permitía.
Nos hemos encontrado aquí con portugueses, muy buenos cristianos, aunque esclavos, que han enviado acá para la caza de cabras.
Esperamos confesarlos por intérprete y darles mañana la comunión para que hagan el jubileo, como lo hicimos ayer y hoy con unos doce de un barco que es de Dieppe y que se ha acercado a este sitio para recoger agua.
Lo que hemos admirado en estos portugueses es que son muy músicos y han cantado los salmos con muy buena armonía.
Y estamos ya dispuestos a hacernos de nuevo a la mar por otros cuatro meses.
Pida a Nuestro Señor que nos haga llegar al fin que nos tiene destinados su sabiduría.
Esperamos mucho fruto de aquel país, con la gracia de Dios, teniendo en cuenta sobre todo que nuestro señor comandante 3 (que le envía sus más respetuosos saludos) nos demuestra grandes deseos de ayudar en ello.
Le escribiremos desde allí; y si usted desea escribirme y enviarme alguna cosa, puede hacerlo en algún barco que salga para dichos señores.
Celebramos de ordinario la misa en particular por usted y por la Compañía en general, por el padre Lamberto y demás conocidos, sin olvidar el seminario, para que lo aumente en número y en virtud y haga crecer las plantas para que vengan a poblar la isla de San Lorenzo 4 y demás lugares que tienen tanta necesidad de obreros.
Entre otros, le ruego que hable, si es posible, con un tal señor Rozée, comerciante de Rouen, que vive en la calle del Oso y que tiene la dirección para los franceses de las islas de Senegal, ________ 2.
Esta carta ha sido escrita ciertamente entre el 23 y el 29 de junio de 1648.
La fecha del 25 parece deducirse de la comparación entre lo que aquí se dice y el contenido de la carta 1234. 3.
El señor de Flacourt. 4.
Antiguo nombre de la isla de Madagascar. 306
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