Carta · tomo III

TOMAS TURCHI A SAN VICENTE

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Carta
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III
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de la que desea servirse, es un presagio de su futura elevación de la que desea servirse, Es conveniente que no se fíe usted mucho de su conducta; pero ¿verdad que hay que confiar en Nuestro Señor y dejarle hacer,. ya que es él el que guía, no nosotros? 1133 [1082,III,394-396] TOMAS TURCHI A SAN VICENTE Roma, 21 diciembre 1648.

Reverendísimo padre Vicente: Me siento muy agradecido a su celo por el bien de los asuntos de mi Orden y por el cuidado que ha puesto en situar a los padres mayores de la provincia de Toulouse en el camino de su deber, del que les había desviado su vanidad y su libertinaje, haciéndoles inventar pretextos en los que ellos mismos habrían perdido su felicidad y su reposo.

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Y o no he decidido la unión de que ahora se quejan más que a instancias suyas y con el consentimiento de todos ellos, para aplacar sus disensiones y sus diferencias, en las que estaban desde hace dos años, sin provincial, en medio de facciones y partidismos y pretensiones de algunos, como los padres Biarrotte y Marrin 1 La situación lamentable en que encontré los conventos de aquella provincia, cuando hice mi visita, tanto en lo temporal como en lo espiritual, los restos de casas que caían en ruinas en Marciac 2, La Réole, Port Saint-Marie 3, etcétera, por la mala economía y el poco celo del bien común y de la observancia de sus superiores, los escándalos que surgían por todas partes, como en Bergerac, Agen, Marciac, La Réole, Port Saint-Marie, etcétera, las quejas generales de los seglares, que ni eran atendidos ni recibían edificación, y finalmente las súplicas de todos y de ellos mismos, al ________ Carta 1133.

— Archivo de la Misión, copia sacada de la casa generalicia de los padres dominicos, Epistolae R.

P .

TurchiIV , 88, 118.

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Sobre las rivalidades entre los parisinos y gascones ver Histoire des maîtres généraux de l'ordre des Frères Prêcheurs (1913, t.

VI), por P .

Mortier, que publica esta carta. 1.

Quizás Martin. 2.

Capital de municipio en el distrito de Mirande (Gers). 3.

Capital de municipio en el distrito de Agen (Lot-et-Garonne). 361

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verse sin novicios, me obligaron a aplicar este remedio eficaz y único a tantos males presentes y venideros por medio de la unión de esa provincia tan miserable y la segunda de la Orden a la congregación de San Luis de esta parte del Loira, cuyos conventos gozan de buena fama en lo espiritual y en lo temporal y tienen medios para educar en la observancia y en la ciencia a muchos novicios y alumnos, para reparar las brechas de esa provincia, irremediables sin su ayuda, y para ir introduciendo poco a poco y por las buenas los principios y las prácticas de la vida regular, que es el fundamento y la única piedra básica de las casas religiosas.

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Estas consideraciones, padre, que habían sido el cimiento de la unión, les deberían haber llevado a su mantenimiento si la ambición y la vanidad de algunos padres y doctores no los hubieran cambiado, al verse privados del cargo de provincial, prescindiendo de todo lo que tiende a la observancia de las reglas, que era el único camino para el bien y la conservación del espíritu en los conventos donde ya se practicaban, y de todo interés por obligar a los demás a recibirlas y abrazarlas, según la órdenes y los deseos de los reyes cristianísimos de feliz memoria Enrique IV y Luis XIII, que siempre insistieron ante los capítulos generales y ante los superiores de la Orden para que los provinciales de Francia fuesen de la observancia y los novicios se educasen en las casas de la estrecha observancia, que es uno de sus fallos, por lo que se han atrevido, por medio de las malas mañas del padre Labat, procurador por entonces en esa corte, a lograr subrepticiamente y con falsas alegaciones las bulas del Committimus in partibus contra el breve del Papa Urbano VIII de feliz memoria y contra las disposiciones de los capítulos generales y el decreto de la Congregación de regulares que con toda claridad les manda obedecerme, después de haber considerado todas sus quejas.

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Por eso, padre, ante un asunto como éste, al que se ha llevado con tanta violencia y osadía contra el honor de esa corte, tan indignada por la forma con que la han sorprendido, contra la autoridad de la Congregación de cardenales, contra las órdenes del rey que se dignó confirmar con su aprobación el decreto de unión, y contra la disposición de los parlamentos de Toulouse y de Burdeos que lo aceptaron, y finalmente contra las intenciones del buen señor cardenal que me aconsejó llevar a cabo todo este asunto, no puedo cruzarme de brazos ni des362

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cansar hasta que hayan obedecido y hayan reparado, con su obediencia y sumisión, las malas semillas de rebeldía y de irreverencia que sus violencias y atrevimientos han echado en los espíritus de los religiosos, pues sería de muy mal ejemplo y de tristes consecuencias si yo condescendiese en alguna cosa, en contra de lo que me permiten mi deber y mi conciencia.

Por tanto, padre, le ruego que haga lo posible para que me obedezcan, y luego yo les demostraré que soy su padre, dispuesto siempre a favorecerles, siempre que se encuentren en situación de recibir mi benevolencia, esto es, cumpliendo con su obligación.

No puedo hacer otra cosa, obligado como estoy a los intereses de esa corte y de mi Orden, y muy agradecido a usted por haberles hecho cumplir con su deber.

¡Ojalá le crean a usted!

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Por estas dificultades puede ver cuánto cuesta contentar a todo el mundo y a cuántas afrentas y peligros hay que enfrentarse cuando los obispos insisten en la reforma de los conventos, y cómo resulta mucho más fácil desear ese bien que llevarlo a cabo, y que si yo no respondo... de sus buenos deseos tan pronto como ellos quisieran, es más por falta de medios que de buena voluntad, ya que sería uno de mis mayores consuelos ver a mi Orden en la observancia y en la situación que requiere su vocación.

Ruego a Dios le siga concediendo sus gracias y que bendiga sus buenas intenciones, por las que si yo puedo alguna cosa desde aquí, le ruego me lo diga con tanta libertad como confianza tengo yo en su piedad.

Y a me he ofrecido para ello a esos buenos padres e hijos que usted tiene aquí.

Le ruego me crea... 1134 [1083,III,396-399] A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR DE GENOVA París, día de [Navidad 1648] 1 P[adre]: [La gracia] de [Nuestro] Señor [sea siempre con nosotros]. [Ya que] ha [querido Dios bendecir los trabajos] que [us________ Carta 1134 (CF).

— Archivo de la Misión, original.

Se encuentra en mal estado. 1.

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La fecha se encontraba en la parte del original destruido por la humedad; fue reproducida al dorso de la carta. 363

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tedes han] realizado [y les ha dado un feliz éxito], le ruego que sea él [mismo su recompensa] y que todas sus criaturas le [glorifiquen por ello].

El sabe cuán agradecido estoy y cuán consolado por todo, y cómo me es imposible manifestarlo en palabras.

Quiera su divina bondad que las almas que usted ha socorrido hagan buen uso de las luces que han recibido, y que las que va usted a socorrer experimenten los efectos de su misericordia.

Siento mucho que usted haya pasado de una misión a otra sin volver a casa, especialmente porque así se ha privado usted de un poco de descanso, pues temo que el exceso de trabajo le perjudique.

Cuídese mucho, padre, en nombre de Dios.

El martes pasado partieron de aquí el hermano Ennery 2, el h[ermano] Claudio y otro hermano coadjutor, dispuestos a ofrecerle a usted su servicio y sumisión.

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Marcharon en el coche de Lión con un padre y un clérigo de [nuestra Compañía] que parten para Berbería. [El primero, llamado padre] Dieppe 3, [va a Ar]gel en lugar del [padre Lesage], y el [otro a] Túnez para [hacer el oficio de] cón[sul de la nac]ión francesa, y, [en cuanto tal, encargado] de [fa]cilitar [el rescate de los esc]lavos.[Se lla]ma Huguier 4, conoce bien los asuntos del mundo y es muy temeroso de Dios. ________ 2.

Juan Ennery, nacido en diciembre de 1616, en Castle Mak Ennery (diócesis de Limerick, Irlanda), entró en la congregación de la Misión el 23 de septiembre de 1642, hizo los votos el 11 de octubre de 1645.

Era, según decía san Vicente (A BELL Y, o. c., III, 48), «un hombre sabio, piadoso y ejemplar».

Enseñó teología en San Lázaro (1652), socorrió a los desventurados habitantes de Champaña castigados por la guerra (1653) y asistió a sus compatriotas que se habían refugiado en Troyes (1654).

Enviado a Génova, murió allí de peste en 1657. 3.

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Juan Dieppe, nacido en Cancalle (Ille-et-Vilaine), entró en la congregación de la Misión el 5 de agosto de 1647, a los 30 años de edad; murió de peste en Argel el 2 de mayo de 1649.

Había dejado París, el 22 de diciembre. 4.

Benjamín José Huguier, nacido en Sézanne (Marne) el 10 de marzo de 1613, procurador en el Châtelet de París, antes de entrar en la congregación de la Misión (15 septiembre 1647), hizo los votos en 1651 después de volver a Francia; fue ordenado sacerdote en febrero de 1655.

Después de su ordenación, fue capellán de los galeotes de Toulon.

Pero le atraía Berbería.

Fue enviado a Argel el 19 de septiembre de 1662, con el título de vicario apostólico.

La peste causaba entonces tremendos estragos.

Contrajo la enfermedad junto al lecho de los moribundos y sucumbió en abril de 1663 ( Mémoires de la Congrégation de la Mission, II, 221-230). 364

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Dios ha querido disponer del buen señor de Fargis 5, que llevaba un año con nosotros y nos ha dado muchas satisfacciones, pues era muy piadoso y ejemplar.

Tendremos la conferencia sobre él uno de estos días.

Le ruego que rece y haga rezar a Dios por su alma, sin olvidarse de la mía, que tanto le quiere a usted y a su pequeña familia, a la que saludo con espíritu de humildad y de cariño.

Si el hermano Roberto desea hacerse religioso, me parece muy bien, déjelo, ya que lleva tanto tiempo sin quitarse de la cabeza los deseos de estudiar.

Nuestro Señor nos haga participar de su humildad, de su paciencia y de su caridad, en cuyo amor soy, padre, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, i. s. d. l.

M Dirección: [Al padre] Blatiron, superior de [sacerdotes] de la Misión, en Génova. ________ 5.

La familia de Carlos d'Angennes, señor de Fargis, se había hecho célebre en las armas y en la diplomacia.

Por su matrimonio con Magdalena de Silly, hermana de la señora de Gondi (hacia 1610), se convirtió en conde de la Rochepot.

Es probable que san Vicente lo conociera en casa del general de las galeras, cuando estaba en ella de capellán.

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El señor de Fargis fue embajador en España de 1620 a 1626.

El 1 de enero de 1626 firmó el tratado de Monzón, que desaprobó Richelieu y fue aceptado con nuevas bases el 6 de marzo.

Es sabido que la reina madre, descontenta de la política y de la influencia de Richelieu, agrupó a su alrededor a unos cuantos personajes dispuestos a derribar al primer ministro.

La señora de Fargis, su dama de honor, que era de la oposición, tomó parte en las intrigas.

Condenada a muerte en 1631, huyó al extranjero y murió en Lovaina en 1639.

Su marido fue encerrado por el mismo motivo en la Bastilla el 14 de febrero de 1633.

Pocos años después tuvo el dolor de perder a su hijo, muerto en el sitio de Arras, el 2 de junio de 1640, a los 27 años de edad.

Le quedaba una hija, Enriqueta, entonces en Port-Royal.

A pesar de los apremios de su padre, se negó a contraer matrimonio, prefiriendo pasar su vida en esta abadía, donde murió el 3 de junio de 1691,.después de haber sido abadesa por largos años.

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El señor de Fargis dejó el mundo y entró en la congregación de la Misión el 31 de diciembre de 1647; llevó en el seminario una conducta tan ejemplar que san Vicente confiesa que «nunca le vio cometer un solo pecado venial».

Murió el 20 de diciembre de 1648 (Notices II, 425-430). 365

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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