Carta · tomo III

EDMUNDO DWYER, OBISPO DE LIMERICK, A SAN VICENTE

Tipo
Carta
Tomo
III
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420
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que estará usted pasándolo muy mal y que su familia estará sufriendo con usted.

Ruego a Nuestro Señor Jesucristo que sea él mismo su fuerza y su consuelo y que saque su gloria de las calamidades públicas y privadas.

Sigo confiando en las oraciones de su comunidad y especialmente en las de usted.

Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, i. s. d. l.

M.

Me ha dicho el padre Gautier que ha visto de pasada a las hermanas de Angers, que las cosas van bien, que la hermana Cecilia 2 sigue haciendo maravillas y que hay dos que prueban a las demás 3, una de las cuales ha caído en el exceso de la escrupulosidad; espero verlas dentro de cuatro o cinco días, Dios mediante. 1147 [1095,III,420-421] EDMUNDO DWYER, OBISPO DE LIMERICK, A SAN VICENTE [1649 ó 1650] 1 Con frecuencia le he escrito a su reverencia sobre los misioneros que tiene en este reino.

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Puedo decirle delante de Dios que nunca hemos oído decir que se haya logrado tan gran progreso y ventaja en la fe católica como el que hemos notado estos últimos años con su trabajo, su piedad y su entrega; especialmente a comienzos de este año, cuando empezamos la misión ________ 2.

Cecilia Angiboust, superiora de las hermanas del hospital de Angers (1647-1657). 3.

Sor Juana, de Loudun, y sor Bárbara, de Troyes.

Carta 1147.

— ABELLY, o.c., II, cap.

I, 151.

La carta estaba escrita en latín; damos aquí la versión de ABELLY. 1.

En su relato, ABELLY deja entender claramente que la misión de Limerick, de la que habla la carta, se dio a comienzos de un año, entre el 16 de agosto de 1648 y abril de 1650. 383

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en cada ciudad, en donde hay por lo menos veinte mil comulgantes, con tanto fruto y aplauso de todos que no dudo de que, gracias a Dios, la mayor parte se han librado de las garras de Satanás, gracias al remedio que han puesto a tantas confesiones inválidas, borracheras, juramentos, adulterios y demás desórdenes, que han quedado suprimidos por completo, de modo que la ciudad ha cambiado de aspecto, viéndose obligada a recurrir a la penitencia por la peste, el hambre, la guerra y los peligros que nos acechan por todas partes y que recibimos como señales manifiestas de la cólera de Dios.

Su bondad sin embargo Dios ha querido hacer este favor, aunque seamos siervos inútiles, de emplearnos para esta obra que ciertamente resultó difícil en sus comienzos, llegando a creer algunos que no la podríamos llevar a cabo; pero Dios se ha servido de los débiles para confundir a los fuertes de este mundo.

Los principales de esta ciudad se muestran tan puntuales a las predicaciones, los catecismos y los demás ejercicios de la misión, que la iglesia catedral resulta pequeña.

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No podríamos aplacar la cólera de Dios mejor que extirpando los pecados, que son el fundamento y la causa de todos los males.

Y acabaremos mal si Dios no nos tiende su mano.

A él es a quien toca tener misericordia de nosotros y perdonarnos.

Le confieso, padre, que me siento deudor ante sus hijos de la salvación de mi alma.

Escríbales algunas palabras de aliento.

No creo que haya bajo el cielo una Misión tan útil como ésta de Irlanda; pues, aunque hubiera ciento, la Misión sería siempre grande para tan pocos obreros.

Nuestros pecados son nuestro mayor mal.

¡Quién sabe si quiere Dios arrancarnos de este reino y darles a los perros el pan de los ángeles, para nuestra vergüenza y confusión! 1148 [1096,III,421-423] A LUISA DE MARILLAC Angers, 23 marzo 1649.

Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

He recibido aquí una de sus cartas, del 3 de marzo, dirigida ________ Carta 1148 (CA).

— El original pertenece a las Hijas de la Caridad de la calle Mage, 20 en Toulouse. 384

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a la madre de Santa María 1, que me ha consolado mucho, al ver la salud que le da Nuestro Señor y la bendición que otorga a sus trabajos, a los de la señora y señorita de Lamoignon y en general a todas las damas de la Caridad de las parroquias de París.

Puede usted, creer, señorita, que le doy por todo ello muchas gracias a Dios y le ruego que les siga bendiciendo.

Pero también he sentido mucho la noticia que me da, de que sus pobres hijas y los niños expósitos de Bicêtre se ven asediados por todas partes por un gran ejército 2 Me consuelo con la esperanza de que Nuestro Señor, que los ha recibido bajo su especial protección, no permitirá que les pase nada malo.

Hace tres o cuatro días que estoy trabajando aquí en la visita a las hermanas del hospital y ayer tuve el último acto de clausura de la visita; mandaré que le copien los avisos que les he dejado.

Por lo demás, puedo decirle que todo va bien, gracias a Dios.

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Puede usted misma juzgarlo si le digo que observan con toda exactitud sus deberes de la jornada y que sólo se ha observado una falta que cometen, que faltan al silencio después de las ocho de la tarde hasta las últimas preces.

En fin, esto va tan bien que tengo el corazón lleno de consuelo.

Hay sin embargo una o dos que habrá que cambiar; ya veremos.

No le digo más detalles de la conducta de Nuestro Señor con ellas, por temor de que no le llegue esta carta.

Espero salir mañana para Saint-Méen y pasar a Nantes para ver a nuestras queridas hermanas, a las que me gustaría poder encontrar en la misma buena disposición que éstas. ________ 1.

La madre María Agustina Bouvard, superiora de la Visitación de Angers.

Había sido profesa en el segundo monasterio de París. 2.

Los soldados de Condé, entre 12.000 ó 15.000, estaban dispersos alrededor de la capital.

Había algunos en Saint-Denis, muy cerca de la casa madre, y en Bourg-la-Reine, cerca de Bicêtre.

En varias ocasiones intentaron penetrar en la casa de niños expósitos, donde las hermanas vivían en constante alarma.

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Luisa de Marillac recomendó a Genoveva Poisson y a sus compañeras que tomaran las precauciones más rigurosas contra los excesos de la soldadesca. «Haga que estén siempre juntas todas las hermanas, y tenga mucho cuidado de las niñas mayores, que conviene que estén siempre ante su vista o encerradas en la escuela» (Lettres, carta 234). 385

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