Carta · tomo III
A LUISA DE MARILLAC
La señora presidenta de Sault le saluda muy humildemente; desea verle pronto por aquí, antes de que ella regrese a su casa.
Le suplico con toda humildad, mi venerado padre, que si se acerca a Nantes no se olvide de nuestras pobres hermanas; mire si puede prescindirse de un cambio de hermanas; como ya le indiqué en mis dos anteriores, si es necesario cambiar a la hermana María, de Tours, mire a ver si se la puede enviar a Tours, en vez de traerla a París.
Y a hemos probado con ella en varios sitios y, cuando la envié a Nantes, dije que sería el último lugar adonde la mandaba.
Mande lo que usted juzgue conveniente, según le inspire Nuestro Señor.
En nombre de Dios, padre, ruegue por nosotras.
Y a le había escrito antes dándole a conocer nuestras necesidades y las mías especialmente; pero temo que no hayan llegado nuestras cartas.
¡Que Dios nos dé su misericordia y nos devuelva lo que por su justicia, nos ha quitado!
Soy en su santo amor su muy obediente hija y humilde servidora, L UISA DE MARILLAC Dirección: Al padre Vicente, general de los sacerdotes de la Misión. 1151 [1099,III,427-428] A LUISA DE MARILLAC Saint-Méen, 9 abril 1649.
Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Espero salir dentro de tres o cuatro días para Nantes y escribirle desde allí sobre la situación de nuestras queridas hermanas.
El señor des Jonchères 1 ha escrito al señor obispo de Saint-Malo 2 que me ofrecía alojamiento en su casa y que le avisara el día en que pienso llegar allá.
El señor obispo cree que es por la emoción que siente.
Nuestro Señor nos guiará, según espero. ________ Carta 1151.
— Etudes religieuses 8 (1875) 284; copia sacada del original. 1.
Capellán del hospital de Nantes y director de las hermanas. 2.
Fernando de Neufville (1646-1657). 389
Me he enterado aquí con gran dolor de la muerte del buen señor Alain.
¡Cuánto lo he sentido!
Hemos de pedirle a Dios que nos mande algún otro que se le parezca.
Me han dicho cómo han tenido que sacar a los pobres niños de Bicêtre 3.
Me gustaría saber dónde los han llevado.
¡Dios mío!
¡Cuánto trastorno les habrá ocasionado este cambio!
No puedo menos de repetirle el consuelo que he recibido en la visita a nuestras hermanas de Angers.
¡Cuántos motivos hay para alabar a Dios por su admirable conducta sobre estas buenas hermanas!
La hermana Juana, de Loudun, y la hermana Bárbara, que es de Troyes, según creo, estaban un poco flojas, y la última casi por completo; habrá que ver cómo se portan en adelante.
Yo sigo bien de salud, gracias a Dios.
He aprovechado aquí la ocasión de purgarme y sangrarme.
Estoy seguro de que me seguirá usted encomendando a Nuestro Señor, lo mismo que las demás hermanas.
Las tengo presente a [todas] ustedes delante de Dios en el santo sacrificio de la misa.
Si ve usted a la señora de Lamoignon y a la damas de la Caridad, dígales que no las olvido delante de Dios, en cuyo amor soy su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, i. s. d. l.
M.
Dirección: A la señorita Le Gras. 1152 [1100,III,429] A LUISA DE MARILLAC Saint-Méen, 15 abril 1649.
Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
La presente es para darle noticias nuestras y pedir las de ustedes.
Sigo bien de salud, gracias a Dios.
Me veo sitiado en esta ciudad por el mal tiempo y el desbordamiento de los ríos; ________ 3.
Los niños expósitos fueron trasladados provisionalmente a la casa madre de las Hijas de la Caridad, por causa del asedio de París.
Carta 1152 (CF).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 390
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